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Robledo de Chavela se convertirá durante junio en un amplio escaparate culinario y gastronómico

  • La octava edición de CulinArt Sierra Oeste acogerá a productores de la comarca del 5 al 8 de junio de 2026.

El Ayuntamiento de Robledo de Chavela y el Club de Prensa K y K, creador y organizador de CulinArt Sierra Oeste, Muestra Culinaria de la Sierra Oeste de Madrid, convocan la octava edición del certamen entre los días 5 y 8 de junio de 2026.
La muestra prepara un incremento expositivo con mayor espacio, especialmente para dar cabida a una importante representación de alimentos de la Sierra Oeste de Madrid y de la Comunidad de Madrid, con posibilidad de exhibición, catas, degustaciones y adquisición.
Como de costumbre, habrá comarcas y/o provincias especialmente invitadas para dar a conocer sus excelencias en el entorno serrano madrileño.

En el programa de CulinArt Sierra Oeste se contempla, al igual que en anteriores ediciones, la celebración de ponencias y charlas coloquio sobre investigación alimentaria,
recuperación de productos autóctonos, proyección de la hostelería desde las aulas o incidencia de la gastronomía en el turismo, entre otros temas.
En la muestra tendrá lugar la segunda edición del Foro de Educación y Formación en Hostelería y Gastronomía, así como el sexto Foro de Cocineros.
Las ponencias y los foros acontecerán los días 5 y 8 de junio; en tanto que la exhibición y cata de productos se centrarán en los días 6 y 7.
CulinArt Sierra Oeste nació en San Lorenzo de El Escorial en 2009 como una exposición de platos, obras de ocho diferentes chefs y restauradores de la comarca, ofrecidos como sugerencia para navidad y de bajo coste; y, desde entonces, ha mantenido las propuestas de cocineros dentro de varios apartados cargados de historia, como Plato Mamá Vale y Plato Regio y los más recientes Plato Dragones-Carlos V y Plato Espacial, interpretaciones de las comidas propias de hace cinco siglos (de cuando datan los dragones de la iglesia mayor de Robledo) y de las tripulaciones del Apolo XI, respectivamente.
A falta de 60 días para el arranque, CulinArt Sierra Oeste pretende mantenerse como reunión entre profesionales de la hostelería y la gastronomía, ofreciendo espacio de encuentro de productores abierto al público, en el que exhibir una nutrida representación de productos de toda la comarca, desde la huerta a los fogones y obradores, desde las bodegas, cuevas y almazaras a los expositores y también a los paladares. También servirá de escaparate para Alimentos de Madrid, especialmente a través de sus denominadas marcas de calidad.
Entre los cincuenta cocineros-as que han intervenido en las ediciones precedentes destacan invitados como Juan Pozuelo, Lucas González, Daniel Ochoa, Luis Moreno, César Hinojal, Iván Hernández B., Juan Carlos Menéndez, Lola García N. o Pablo Barrera, por citar algunos de ellos.
En el programa de la octava edición de la muestra se podrían recuperar actividades como las clases de cocina casera rápida en instituto, las propuestas de desayunos para niños con carencias alimenticias, el espectáculo Zarzuela de cocina en directo con actuación musical y cata de vino, la Gastrovan (tapas en ruta), la degustación de tapas de establecimientos zonales, y mantenerse los premios Promoción e Historia, cuyos últimos acreedores fueron Fitur-Ifema y Grupo Lezama-La Taberna del Alabardero e IES Escuela de la Vid e Imidra.

Y habrá guiños a la edición inaugural del concurso Cocinero del Año, con motivo del vigésimo aniversario.

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De restaurantes por la zona: Restaurante El Alto del León (Guadarrama)

  • Cocina española y digna en restaurante de carretera.
  • Por Pierre Garní.

Resulta muy común, al salir de viaje o al regresar, que la duda sobre dónde comer o cenar en el trayecto llegue a agobiarnos en alguna medida. Es un hecho que cada vez existen menos restaurantes de carretera donde poder manducar con dignidad y disfrute más allá del propio ejercicio fisiológico. Viajamos de Segovia a Madrid y lo hacemos por el puerto de Los Leones y, coronando, nos encontramos con este restaurante, El Alto del León, de aspecto rutinario y mesonero. Nada más entrar, una vitrina atestada de cortes de lomo alto de ternera con buena pinta y otra con quesos manchegos que tampoco nos deja indiferentes nos dan la bienvenida. Venimos sin reserva, pero nos acomodan en un comedor, por cierto, muy concurrido, con unas vistas impresionantes de la sierra de Guadarrama con Madrid al fondo. Amabilidad concreta, efectiva diligencia y mesa bien vestida. Tras unas cervezas bien tiradas y dos vermús correctos, nos ofrecen la carta. Amplitud y variación, aunque muy previsible, un tanto copada por embutidos, ahumados, ensaladas convencionales y los trasnochados revueltos, pero muy bien informada. Nos toman la comanda y, tras una corta espera, llegan nuestras opciones para compartir. Unas almejas a la marinera muy correctas, unos riñones de corderito lechal a la brasa fabulosos, unas mollejitas también de cordero, excepcionales, y un pote de berza muy sabroso y reconfortante. Con los platos principales, corrección académica. La lubina a la espalda muy correcta, una merluza a la romana muy fresca, de buen tamaño, aunque un poco frita de más, un solomillo de ternera a la plancha, soberbio de tamaño y sabor, y de punto irreprochable, y, por último, un entrecot de avileña en el punto elegido, un tanto falto de grasa, pero de sabor delicado.
Regamos todo esto con una botella de Pruno del 2022 de la Ribera del Duero que cumplió con creces. De postre nos sirvieron un flan con nata demasiado cocido, un milhojas de crema, sin más, y unas natillas poco interesantes. El pan muy aceptable y el café del montón.
En apariencia, una comida sin mucho interés. Esto realmente cobra protagonismo cuando al final de la misma somos conscientes de haber solucionado una incertidumbre que comenzaba con la pregunta de dónde íbamos a poder comer de manera digna en esta carretera. Y, de hecho, lo hemos conseguido. Platos sencillos, buena materia prima, buena ejecución y buen servicio han sido suficientes para salir del establecimiento más que satisfechos. No crean que esto sucede con demasiada frecuencia en una carretera, más bien lo contrario.

RESTAURANTE EL ALTO DEL LEÓN
Carretera Madrid-La Coruña, N-6, km 56, 7. Guadarrama, Madrid

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El caldo de la marmita: A veces la cultura importa poco

Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Desde Doña Filo hemos participado en una cena que ha organizado, hace unas semanas, nuestro amigo Alex de la Fuente en su restaurante In-pulso, en Madrid, y que resultó todo un éxito. Su proyecto hostelero (con el que lleva tres años en funcionamiento) versa sobre la cocina de Madrid como eje principal de su oferta. La cocina de Madrid de siglos pasados, de donde Alex, después de un trabajo minucioso de investigación, consigue rescatar platos harto interesantes, absolutamente desconocidos para la mayoría de los madrileños (para mí, siento reconocer, como profesional, también) y con un potencial versátil impresionante, a los que él da una nueva y flamante vida como parte de una propuesta sensata, fresca y muy atractiva. Pues bien, después de estos años de trabajo arduo, fatigoso, enriquecedor, aunque muy gratificante, no parece que el éxito recaudado haya estado compensado con el esfuerzo desarrollado. Un local bien decorado y bien amueblado, de ambiente sereno y tranquilo, en un barrio de clase media acomodada, con buena puesta en escena, servicio acorde y precios moderados. Que, además, ofrece una cocina interesantísima, diferente, muy bien resuelta y ¡nuestra!, más nuestra imposible, la verdadera cocina de Madrid, la que nunca sale a relucir (como si apenas existiera) y que deberíamos honrar y reivindicar con nuestro interés y curiosidad como habitantes de este Madrid que somos. En fin, un restaurante sustancioso y una propuesta apreciable en medio de tanta abulia gastronómica y hostelera.
Mi percepción y parecer al respecto sobre que el éxito no haya sido el esperado y, sin duda, el merecido (de esto es de lo que realmente quería yo hablarles) se debe, en mi humilde opinión, no a un problema de interés o curiosidad —esto sería más fácil de solucionar de lo que parece—, sino a un problema del que ya hemos hablado en esta sección en multitud de ocasiones: el asunto cultural. En estos tiempos en los que los nacionalismos se exacerban, en muchas ocasiones, en direcciones que poco aportan a la identidad de los provocadores y menos aún a la idiosincrasia y costumbres del territorio reivindicado, asistimos a este claro ejemplo de incultura, en este caso, gastronómica, del escaso interés por adquirirla, por reclamarla, por demandarla, por defenderla y por adosarla a nuestro nacionalismo madrileño. La cocina de Madrid, la verdadera cocina del Madrid de Lope de Vega, de Quevedo, de Cervantes, del Madrid de los Austrias, esta cocina debe nacionalizar nuestra cultura del mismo modo, por ejemplo, que el fútbol madrileño invade nuestra vida dejándonos casi huérfanos de todo lo demás. El fútbol madrileño comercial no nos representa como madrileños, lo hace como meros borregos consumidores. Lo que sí nos representa como verdaderos madrileños, como habitantes orgullosos y dignos de esta ciudad, son los callos a la madrileña, las judías a lo tío Lucas, la sopa trinchante, la alboronía madrileña, el gran cocido madrileño y muchos platos más que deberían formar parte de nuestra personal cultura gastronómica sobre esta comunidad. No hace tanto estuvimos a punto de ser invadidos por el país vecino, nuestro orgullo lo impidió. Me temo que esta vez sí nos han invadido auténticas legiones de cocinas foráneas, que nos han hechizado, en la mayoría de las ocasiones, de manera trilera y con propuestas poco o nada genuinas. Quizás haya sitio para todos, pero el nuestro ha sido ocupado, casi en su totalidad, por verdaderos oportunistas. Sumérjanse en la historia de nuestra gastronomía, resulta mucho más interesante de lo que parece, se lo digo yo.

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79 euros, eso es lo que gastarán los españoles, de media, en regalos para el Día del Padre este 2026

  • Según un estudio de Aladinia.com.
  • Siete de cada diez harán solo un regalo. Ocio y experiencias originales serán los regalos estrella, seguidos de ropa, complementos, calzado.

El próximo 19 de marzo los padres serán los protagonistas del día, ya que se celebra el Día del Padre, un momento para felicitarles por lo que hacen por sus hijos y también, ¿por qué no?, para regalarles algún caprichito, pero, ¿cómo de generosos somos los españoles con nuestros padres?, ¿gastamos mucho en ellos? ¿les hacemos muchos regalos? Y ¿de qué tipo? La web número uno de España en regalos experiencias www.aladinia.com, ha querido hacer una encuesta entre sus usuarios para ver los hábitos de compras en este día tan especial para los papás y el resultado es que cada español gastará una media de euros en regalos para el Día del Padre. Siete de cada diez hijos comprarán solo un regalo. Ocio y experiencias originales serán los detalles más regalados por los hijos.

Según el estudio hecho por el equipo de Aladinia.com entre sus usuarios, un 71% de los españoles harán este año un solo regalo a su padre, mientras que un 22% hará dos y un 7% hará tres o más.

El presupuesto que destinaremos al Día del Padre es de 79 euros de media, 14 euros más que el año pasado. Aunque, de nuevo, gastaremos menos que en nuestras parejas, ya que por el día de los enamorados, según los datos de otro reciente estudio de Aladinia.com, cada español con pareja gastaría una media de 161 euros en regalos.

En cuanto a la forma de comprar, una vez más, los españoles compran mayoritariamente de forma Online, algo más de cuatro de cada diez (41%) lo harán todo a través de sus dispositivos móviles, tablets u ordenadores, por su parte, un 16% solo comprarán en tiendas físicas y un 43% de ellos optarán por combinar ambas formas. La preparación sigue siendo muy importante para los hijos, ya que el 58% de los encuestados buscará sus regalos con una lista hecha previamente, comparando precios y buscando ofertas, solo el 12% lo hará a impulsos, llevándose lo que más le guste en ese momento, y parece que importan más las recomendaciones de amigos y familiares que las de los infuencers, ya que tan solo un 6% comprará guiado por las recomendaciones de las redes sociales, mientras que un 20% sí se dejarán influenciar por lo que piensen amigos y familiares. Por último, solo un 4% comprará únicamente lo que vean rebajado.

Con respecto a los regalos que recibirán nuestros padres, el equipo de Aladinia.com ha querido comprobar si se vuelven a comprar los regalos típicos como colonias y corbatas, y una año más parece que los españoles se decantan preferiblemente por regalar ocio y experiencias originales, para un 49% de ellos será en lo que más dinero se gasten en el Día del Padre, seguido de la ropa, calzado y complementos (27%). Un 8% compraran vinos y licores, otro 8% libros, un 5% tecnología y por último, dulces, que los comprarán un 4%.

En cuanto a experiencias, tres de cada diez hijos (34%) saben que su padre se merece descansar y desconectar del estrés diario y le regalarán algo relajante (spa, masajes, baños). Por otro lado, muchos hijos piensan que sus padres son de buen comer y un 26% les obsequiarán con una buena cena, comida o una cata. Un 20% les sorprenderán con una escapada, un 10% con una experiencia aérea (vuelos en avioneta, globo, parapente o paracaídas), un 7% una experiencia de aventura como puenting, rafting, motos de nieve, caballos o veleros y tan solo un 4% regalará algo relacionado con conducir un Formula 1, un coche de rally o un deportivo tipo Ferrari o Lamborghini.

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Madrid tiene la brecha salarial de género más alta de España

  • La secretaria general de USO-Madrid, María Concepción Iniesta, denuncia que “las desigualdades laborales tienen rostro de mujer”.

La Comunidad de Madrid, junto con Asturias, lidera la brecha salarial de género en España. Son datos contundentes, extraídos de un informe encargado por la USO a la consultora Syndex con motivo de 8M, Día de la Mujer.

Datos paradójicos

“En Madrid combinamos el salario medio más alto y sectores de alto valor añadido ligados a la capitalidad, con sectores más feminizados y peor pagados, lo que dispara la brecha. En términos absolutos, los hombres ganan 8.142 euros más de media al año. Esto supone casi 23 % más que las mujeres”, denuncia María Concepción Iniesta, secretaria general de USO-Madrid.

Las desigualdades laborales tienen nombre de mujer
“Las mujeres siguen teniendo una tasa de actividad más baja y una tasa de paro más alta que los hombres. Las mujeres siguen soportando la carga de los cuidados de personas dependientes. El 80 % de las excedencias las solicitan las mujeres, lo que se traduce en interrupciones de la carrera profesional, pérdida de ingresos y menores oportunidades de promoción profesional”, expone Iniesta.

La brecha de hoy es la pobreza femenina del mañana

“La parcialidad en el empleo es otro ejemplo de esta desigualdad. 3 de cada 4 personas trabajadoras con contratos parciales son mujeres. Y, al final de la vida laboral, todo ello acaba transformándose en pensiones más bajas: En algunos municipios del sur de la región, apenas llegan a los 900 euros, un 30 % inferiores a las de los hombres”, lamenta la máxima dirigente regional de la USO.

No es casualidad

Por su parte, la secretaria de Políticas Sociales, Igualdad y Formación de USO-Madrid, Raquel Bordoy, asegura que “Madrid tiene un sector del comercio muy fuerte, aunque muy ligado al turismo. Es decir, muchos contratos de fin de semana, ampliación de los horarios de apertura, alta rotación en función de las campañas… Este sector, así como el de los servicios sociales, en el que trabajan casi medio millón de mujeres en nuestra comunidad, están muy feminizados. Y en ellos se observa una brecha 3 puntos superior a la media”.
“Las sedes centrales de las grandes empresas, los órganos de dirección, los puestos de responsabilidad y, por tanto, con mejores sueldos llevan nombre de hombre. A las mujeres les cuesta muchísimo más acceder a ellos”, explica la responsable regional de Igualdad. “Otro sector en el que la discriminación se hace muy visible es el de las finanzas y seguros, el mejor valorado salarialmente. Hay más mujeres que hombres trabajando en él y, sin embargo, refleja también la brecha más alta de todo el país: 28.000 euros al año, un 34 %”, concluye Bordoy.

Ambas dirigentes participaron en la presentación del informe “Brecha salarial de género por sectores productivos” junto a Joaquín Pérez, secretario general de la USO, y a Sara García de las Heras, secretaria confederal de Acción Sindical y Empleo, en el marco de la campaña con motivo del 8M: “MujerTeníasQueSer. Sí, libre, fuerte y organizada”.

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De restaurantes por la zona: Restaurante La Cuna (Peralejo – El Escorial)

  • Cocina española comprometida en un ambiente muy familiar.
  • Por Pierre Garní.

Es asombroso y penoso a la vez la dificultad evidente que tenemos para reservar en restaurantes de cocina española de buena factura donde salir realmente satisfechos en esta zona por la que habitualmente mendigamos. Sin duda, son verdaderos oasis. La cocina que se prodiga por estos lares empieza a alejarse de sus raíces, prefiere aliarse con las modas foráneas que revitalizar y fortalecer nuestras costumbres culinarias. El daño es terrible y, seguramente, irreparable. Por suerte, hemos reservado en uno de esos oasis de los que todavía podemos disfrutar y aprender. Es el restaurante La Cuna en Peralejo, una pedanía de El Escorial. Nos reciben con una familiaridad que gusta y nos adentramos en un comedor muy acogedor, presidido por una gran chimenea al rojo vivo; el ambiente no puede ser más propicio. Tras unas cervezas y vermú de aperitivo, elegimos sobre una carta amplia, bien redactada, muy variada y bien estructurada, amén de las sugerencias fuera de carta que nos cuentan de manera rápida, con relato efectivo. Nos llegan los platos para compartir: una ensalada de corujas, fresquísima y muy bien aliñada; unas gambas a la plancha irreprochables; unos calamares perfectamente fritos en aceite limpio y unos callos muy caseros que se dejaban comer. Con los platos principales, mismo tono y nivel: una ración abundante de conejo de monte con salsa de tomate casera de sabor penetrante; unas albóndigas guisadas muy melosas, con algo de crema y patatas fritas de verdad, excelentes; una perdiz estofada riquísima y un rodaballo muy jugoso y de punto justo. Con los postres no bajó el nivel: el arroz con leche muy rico y la tarta de manzana muy casera y sabrosa. Regamos todos estos platos con una botella de Viña Ardanza de 2020 que cumplió con creces. El café, delicioso, y el pan, para controlarse.
El servicio, atentísimo, familiar, cercano, servicial y profesional, muy a tono con el comedor y la casa en la que nos encontramos. Es fantástico cuando se sale plenamente satisfecho de un establecimiento que tiene bases sólidas, compromiso con una cultura gastronómica que abandera con orgullo y con un futuro por delante que nos contenta y esperanza. ¡Bravo!

Restaurante La Cuna
Pl. de Juan Polo, s/n, 28211 Peralejo, Madrid

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Cocido en la Sierra Oeste

El cocido madrileño ha sido declarado Bien de Interés Cultural el 4 de febrero de 2026 por la Comunidad de Madrid. Esta declaración busca preservar su legado histórico, cultural y social, reconociendo su importancia como una expresión de la identidad cultural de la región. Durante este mes se celebra la 16.a edición de la Ruta del Cocido. Se trata de un evento de alto valor gastronómico en la Comunidad de Madrid. Participan 42 restaurantes de Madrid, Toledo y Guadalajara. Entre ellos tenemos el privilegio de contar con el restaurante La Cantina Jaranda de Pedro, situado en plena Sierra Oeste de Madrid. Se puede disfrutar de su maravilloso cocido madrileño cada jueves en el menú diario por un precio de 14,50 € (incluyendo bebida, postre o café) y el fin de semana por 22 € por persona (siempre por encargo). Querido lector, no dudes en reservar tu mesa para probarlo, después podrás votar tu favorito. Con la participación entrarás en el sorteo de diferentes premios, entre ellos tu peso en garbanzos o un magnífico cocido para 10 personas.

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El caldo de la marmita: De nuevo por el Camino de Santiago (II)

  • Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Hace unos meses ya les hablé de la desidia gastronómica existente en muchos de los pueblos por los que atravesé recorriendo el Camino de Santiago, entre Saint-Jean-Pied-de-Port y Burgos. Pues bien, he vuelto al camino en este mes de febrero atravesando, en esta ocasión, de este a oeste, la Castilla más pura, la más dura, la más inhóspita, la de perspectiva plana, en calma inquietante, en silencio mortecino y en angustiosa agonía. He cruzado pueblos completamente vacíos, yermos de humanidad, infectados de abandono y soledad, condenados a la desaparición más miserable y, con ello, a la poca o mucha historia que pueda existir o nos pudieran contar. También he atravesado otros con algo de vida; habitantes pocos y viejos, conectados con el mundo exterior a través del panadero que cada día les sirve el pan, o el repartidor de congelados que aparece cada semana, o cualquier otro comerciante de suministros básicos. En alguno de ellos he experimentado algo curioso que tiene ya que ver con el mundo hostelero: cómo es que, a pesar de estar completamente vacíos, el Camino de Santiago los recupera y los saca del letargo durante los meses de clima más benigno para convertirlos en un escenario completamente distinto. De pronto aparecen eventuales tiendas de ultramarinos, bares y restaurantes interinos y todo tipo de alojamientos: albergues, hostales, hoteles de diferentes categorías y también de apertura ocasional. Pueblos convertidos en pequeños parques temáticos para uso y disfrute del peregrino de turno que pasará por ellos sin pena ni gloria; pueblos que volverán a la desolación en cuanto el frío y el hielo hagan su aparición meses después. Me he preguntado, recorriendo sus calles, quiénes pueden ser los advenedizos propietarios de todos estos negocios nada desdeñables que vienen a “sacar el agua del pozo” sin generar la más mínima riqueza ni humana, ni económica, ni social que pudiera contribuir a que estos pueblos consiguieran fijar algo de población (ellos mismos, por ejemplo) y dejaran de estar al borde del desamparo. Sin duda, el compromiso debería ser otro muy distinto al de explotar y desaparecer hasta la temporada que viene.
Sobre el asunto gastronómico, he de decir que me he tropezado con algunas sorpresas que me han alegrado el camino, más allá de las recurrentes pizzas y hamburguesas que amargaron mis etapas anteriores. En Castrojeriz (Burgos), en Frómista (Palencia), en Carrión de los Condes (Palencia), en Ledigos (Palencia) y en Mansilla de las Mulas (León). En todos ellos he encontrado lugares donde comer cocina de la tierra, castellana sin remilgos; algunas veces con más suerte, otras con menos, pero, en cualquier caso, platos con orgullo, representativos de una cultura, de unas costumbres, de unos productos y de sus gentes. Platos de cuchara recios y sabrosos, torreznos crujientes, guisos de carnes de toma pan y moja, asados memorables, pero también bocadillos de pan gozoso y tapas sencillas y humildes que nada tienen que ver con esas pizzas congeladas o esas hamburguesas anónimas que tanto me avergüenzan. Otra cuestión es la titularidad de muchos de estos establecimientos, en manos, muchos de ellos, de emigrantes de diferentes procedencias que nos representan, como he visto, con un orgullo patrio encomiable. Una forma de adaptación como otra cualquiera.

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De restaurantes por la zona: Restaurante El Calsot (Hoyo de Manzanares)

  • Cocina de brasas con aires de franquicia.
  • Por Pierre Garní.

Confieso que llevaba mucho tiempo queriendo reservar en este restaurante que lleva abierto muchos años disfrutando de un éxito fuera de lo común y celebrando aforos completos incluso a diario, a pesar de abrir solo los fines de semana. Por fin nos decidimos y, aunque la noche no era muy propicia (fría y desapacible), nos reciben con amabilidad en un espacio un poco extraño o, cuando menos, poco habitual. Un comedor sin servicio (repito, la noche no era muy agradable), con bancos corridos a modo de sidrería vasca, pero con mucho menos encanto. Y otro, en uso y más luminoso, pero con aspecto de comedor de carretera, sin el más mínimo encanto, donde nos acomodan después de atravesar el bar, desde donde se divisan las parrillas bien encandiladas. La oferta es atractiva y suficiente. Nos recomiendan, por ser la primera vez que asistimos, un menú que contiene los platos más representativos del restaurante, opción que nos parece bastante sensata y que aceptamos convencidos.
Después de unas cervezas bien tiradas y un aperitivo, gentileza de la casa, de crema de alcachofas muy agradable y reconfortante, comienzan a llegar las viandas: una ensalada de bacalao correcta sin más; un surtido de embutidos catalanes poco variado y demasiado convencional (butifarra blanca, negra y fuet), acompañados de un pan con tomate que cumplía con creces. Damos paso a la segunda parte del menú, consistente básicamente en productos a la brasa, protagonizados, como no podía ser de otra manera, por los consabidos calsots, que no nos entusiasmaron y nos parecieron más recocidos que escalivados. De nuevo, una butifarra blanca, esta vez notable, y una butifarra negra más anodina; una chuletilla de cordero recental (una por barba) sin pena ni gloria; medio conejo de granja, reseco y falto de tiempo de cocción; y medio pollo bien jugoso y agradable. Todo ello al precio de 29 € por menú. La salsa romesco y salsa alioli, correctas y facturadas aparte, algo poco comprensible. De postre, crema catalana muy estándar y con poca gracia. De la escueta carta de vinos, elegimos una botella de Rubén Ramos, de la Ribera del Duero, añada 2022, que cumplió sin más y que nos sirvieron en vaso zurito, quizás habitual en este formato de restauración, pero absolutamente inapropiado. El pan, corriente; el café, pésimo; y la atención, muy atenta y amable.
Esperábamos mucha más autenticidad y consideración para unos productos tan representativos y valorados de una comunidad como la catalana. La sensación final es la de haber visitado un local franquiciado, con una oferta determinada y basada en la magnífica cocina de un territorio al que se le hace poco honor y un flaco favor.

CALSOT RESTAURANTE. Av. de la Paloma, 36, Hoyo de Manzanares (Madrid)

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La Cantina Jaranda: el sueño familiar que ha devuelto sabor y vida a Fresnedillas

En un municipio pequeño, donde los bares cierran temprano y la vida social se concentra en pocos espacios, dos hermanos han logrado convertir un sueño heredado en un punto de encuentro imprescindible. La Cantina Jaranda de Pedro no es solo un restaurante: es memoria familiar, cocina tradicional y un refugio para vecinos y visitantes. Su historia es la de un proyecto que crece a base de esfuerzo, raíces y una visión clara de lo que significa alimentar a un pueblo.

Un sueño que empezó en la cocina de casa
La historia de La Cantina Jaranda nace de una mezcla de vocación, tradición y una promesa familiar. Pedro Manuel López-Sastre, cocinero destacado y formado en distintos restaurantes de la zona, acumulaba años de experiencia y un deseo persistente: tener su propia cocina. Su hermana, Margarita, procedente del ámbito educativo, aportó la estructura, el enfoque empresarial y la capacidad de planificación que el proyecto necesitaba.
Pero la figura clave fue su padre, Pedro Manuel, pescadero de profesión y amante de la cocina casera. Él les enseñó a limpiar pescado, a valorar el producto fresco y a respetar los sabores de siempre. También fue quien, años atrás, estrechó lazos con el antiguo gerente del local con la idea de que, algún día, ese espacio sirviera para que su hijo creciera como cocinero. Cuando llegó el momento, los hermanos no dudaron.
La Cantina abrió sus puertas en diciembre de 2023. Hoy, dos años después, se ha consolidado como uno de los lugares más activos y queridos de Fresnedillas de la Oliva.

Un nombre con raíces y un color con significado
El nombre del restaurante no es casual. “Cantina” evoca un espacio dentro de otro, un lugar donde la gente se reúne, como ocurría en estaciones o cuarteles. “Jaranda” es el gentilicio de Fresnedillas, un guiño directo a las raíces. Y “de Pedro” no alude al cocinero, sino al padre, cuya memoria impregna cada rincón del local.
La decoración, diseñada íntegramente por Margarita, gira en torno al color verde, símbolo de esperanza. “La esperanza de convertirnos en esa cantina para todos”, explica. Materiales reutilizados, detalles artesanales y un ambiente cercano completan la identidad del espacio.

Cocina tradicional con alma familiar
La propuesta gastronómica de La Cantina Jaranda se basa en la cocina tradicional, honesta y de temporada. El pescado, por herencia familiar, ocupa un lugar central. Platos como los chipirones a la plancha, los chopitos, las gambas al ajillo o la cazuela de setas, gulas y gambas se han convertido en imprescindibles. También destacan las croquetas de paletilla ibérica, elaboradas infusionando la leche con la grasa del jamón, y la oreja crujiente, uno de los grandes éxitos de la carta.
El menú diario, muy cuidado, mantiene una estructura fija de platos de cuchara según el día: lentejas los martes, judiones los miércoles, cocido los jueves y guisos tradicionales los viernes. Siempre con un pescado entre los segundos, algo que consideran irrenunciable.

Un punto de encuentro para el pueblo
Entre semana, la clientela es mayoritariamente local, aunque cada vez llegan más comensales de Robledo y Colmenar. Los fines de semana, en cambio, el 90 % procede de fuera, atraído por la cocina y el ambiente.
La Cantina también se ha convertido en un espacio versátil: celebran comuniones, bautizos, cumpleaños y eventos personalizados. Su terraza, que en verano puede acoger entre 50 y 70 personas, es uno de los rincones más valorados.
El equipo, formado por cinco trabajadores fijos más refuerzos de fin de semana, es otro de los pilares. “La personalidad de la Cantina la da el equipo”, afirma Margarita. La cercanía, el trato amable y la estabilidad del personal han creado una relación de confianza con los clientes.

Un proyecto joven con ambición
A pesar del crecimiento, el negocio aún está en fase de consolidación. “Somos un bebé recién nacido”, reconoce Margarita. Pero la proyección es clara: seguir creciendo, mantener la esencia y, quizá algún día, ampliar el proyecto.
Mientras tanto, La Cantina Jaranda continúa alimentando a Fresnedillas con algo más que comida: con memoria, comunidad y un sabor que ya forma parte del pueblo. Su fórmula es sencilla pero efectiva: cocina tradicional, producto bien tratado y una política de precios que permite disfrutar sin sobresaltos.

Menú y carta
El menú diario, uno de los pilares del negocio, se mantiene en 14,50 euros, con tres primeros, tres segundos, bebida y café incluidos. Una propuesta que, según explican desde el establecimiento, busca ser “honesta y accesible”, sin renunciar a la calidad del producto. En carta, el precio medio por persona se sitúa entre 20 y 25 euros, una cifra que permite disfrutar desde una merluza o huevos estrellados con gulas y gambas hasta un chuletón para compartir acompañado de una botella de vino. “Puedes comer muy bien sin superar los 25 euros, incluso incluyendo postre y bebidas”, subrayan.
La oferta también se adapta a quienes buscan algo más informal. Las hamburguesas —de carne o de pollo— se han convertido en una opción muy demandada, con un precio de 13,50 euros que, junto a una consumición, sitúa la cuenta en torno a los 16 euros. Para quienes desean elevar un poco más la experiencia, la carta ofrece mariscos y elaboraciones especiales que permiten ampliar la cesta media sin perder la esencia del local.
Los fines de semana, La Cantina incorpora sugerencias fuera de carta, una práctica que ha ganado adeptos. Entre ellas destacan los platos de cuchara —judiones, cocido o guisos tradicionales— y cortes como la entraña, que no figuran en la carta fija pero aparecen con frecuencia entre las recomendaciones del chef. También es habitual encontrar opciones de marisco fresco, una seña de identidad del restaurante.
Con esta combinación de tradición, cercanía y precios ajustados, La Cantina Jaranda continúa consolidándose como un punto de encuentro gastronómico en la comarca.

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El caldo de la marmita: Un poco de consideración

  • Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Es un hecho que el paso del tiempo (considerando siempre, y dicho de manera vulgar, que los que nos pasamos somos nosotros y no el tiempo) nos va cambiando en casi todos los aspectos. Más allá de lo relacionado con lo físico y sus consecuencias, nos va acopiando de manías, alguna que otra obsesión, ciertas extravagancias e incluso alguna aversión o antipatía que hemos ido acumulando a las ya congénitas. Pero también querencias adquiridas durante todo este recorrido vital, intolerancias a ciertos comportamientos poco acostumbrados y, sobre todo —y este es mi caso—, a lo relacionado con el respeto y la consideración hacia el homónimo, asunto este que me saca de quicio, me provoca y me irrita de manera incontrolable. Y de esto les quería yo hablar, en lo que me toca, que no es poco y a la vez muy representativo de este mal proceder más común de lo que me gustaría.
Entiendo el concepto de consideración tan amplio y tan apreciable, al mismo tiempo que valoro cada vez más su coexistencia, como detesto con firmeza la falta de ella. Es el respeto, la deferencia y cortesía, el cuidado y la atención que nos debemos de manera instintiva unos a otros, del mismo modo que el progenitor se debe a su prole, el río a su mar y el comerciante a su clientela. La misma consideración y paciencia que debemos mostrar al vehículo que atranca nuestras calles recogiendo nuestra basura y, de paso, nuestras miserias; o al butanero, que también obstruye las mismas calles para proveernos y hacer nuestra vida un poco más cómoda; o a los repartidores de tantos productos, a veces inútiles, que nosotros mismos hemos solicitado.
En nuestro particular caso, asistimos con cierta frecuencia al hecho de recibir una reserva para comer o cenar en nuestro establecimiento y a la anulación de la misma como si de algo nimio se tratara, sin pensar por ello en lo relevante del acto, en la molestia causada y, más importante aún, en la poca consideración mostrada (excluyo, en consideración, a aquellos que lo hacen por fuerza mayor —que también los hay, solo faltaría—). Bien, suele pasar con todo tipo de clientes, de número de comensales por mesa, de reservas incluso efectuadas con tres, cuatro o cinco semanas de antelación y cancelándola unas horas antes de su llegada, dejando en evidencia algo tan molesto y desconsiderado como es cuantificar el tiempo y anticipación que hemos destinado a la reserva, y el poco —poquísimo— que se ha dedicado a la anulación.
Entiendo perfectamente y apoyo sin rodeos a aquellos colegas que, al efectuar una reserva en su establecimiento, piden el número de una tarjeta de crédito para cargar en ella una cantidad estipulada con anterioridad en el caso de no asistir a la mesa o anularla sin la antelación convenida; como entiendo el gesto contrariado o el ceño fruncido del cliente que no termina de entenderlo. Está claro, como en otro tipo de conductas, que somos presas de nuestros propios errores y condenados por nuestros desconsiderados comportamientos.
Les diré, no obstante, que no soy muy partidario de dar mi número de tarjeta de crédito a casi nadie sin antes efectuar la consumición del producto solicitado. He sido y sigo siendo más de dar mi palabra.

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La Comunidad de Madrid instalará mesas estelares en miradores de la Sierra Oeste para disfrutar de experiencias de astroturismo

  • Bajo el lema Disfruta del cielo nocturno de Sierra Oeste. Vive las estrellas cerca de Madrid potenciará este activo turístico.
  • La presencia de montañas y valles, la ausencia de industrias y la estabilidad atmosférica favorecen la observación de calidad
  • El objetivo es proteger, interpretar y difundir el potencial del cielo nocturno de esta área madrileña

La Comunidad de Madrid instalará mesas estelares en miradores de la Sierra Oeste con el objetivo de facilitar la observación del cielo oscuro y sensibilizar sobre la importancia de conservar la oscuridad natural. Estos elementos interpretativos incorporan un diseño que recrea el cielo y permiten la lectura de contenidos sobre el paisaje y la astronomía incluso con baja iluminación. Los contenidos combinan fotografías, ilustraciones astronómicas, iconografía específica y elementos gráficos inspirados en la luz tenue de la noche.
De este modo, el Ejecutivo autonómico invita a conocer y disfrutar de experiencias de astroturismo en este entorno de la región, donde la presencia de montañas y valles, la ausencia de industrias y la estabilidad atmosférica hacen de este espacio uno de los más adecuados para observar las estrellas.
Así, bajo el lema Disfruta del cielo nocturno de Sierra Oeste. Vive las estrellas cerca de Madrid, se han iniciado una serie de actuaciones destinadas a proteger, interpretar y difundir la calidad del paisaje durante la noche, un activo que sitúa este lugar entre los mejores del centro peninsular para la contemplación astronómica.
Las mesas incluyen también explicaciones sobre la vida salvaje nocturna, la historia espacial de la zona vinculada con la NASA, la calidad del cielo y la contaminación lumínica, recomendaciones para la observación, diagramas de constelaciones, fases de la luna, así como referencias culturales y literarias que vinculan la noche con la identidad del territorio. Todo ello ofrece una experiencia educativa y sensorial que permite comprender la riqueza natural, científica y cultural de la Sierra Oeste tras la puesta del Sol.
Desde mediados del siglo XX, Fresnedillas de la Oliva y Robledo de Chavela han desempeñado un papel destacado en las comunicaciones espaciales, con una participación relevante en las misiones Apolo y en la investigación del espacio profundo. Este legado convierte al territorio en un enclave donde confluyen historia, ciencia y naturaleza.
A esta trayectoria se suma una planificación adecuada del alumbrado exterior, que incide de manera directa en la forma de percibir el entorno, realzando sus valores naturales, culturales y paisajísticos. Un diseño adecuado genera sensaciones, comunica con la ciudadanía, refuerza la identidad local y puede impulsar la economía a través de actividades de naturaleza.

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El caldo de la marmita: Falsas apariencias

  • Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Siendo un verdadero e irredento glotón, como soy, omnívoro casi al ciento por ciento (tengo algún ingrediente atravesado que no consigo instalar en mi cerebro ni ingerir hacia mi estómago), tengo que decir que siempre he admirado ese deseo y convicción por la dieta vegana como estilo de vida y, sobre todo, como método sano y responsable de alimentación. La versatilidad de los alimentos de origen vegetal puede ser, no amplia, infinita diría yo, máxime cuando encontramos tanta variedad de tantos y tantos productos que se han multiplicado fruto de nuevos territorios, nuevos injertos, nuevas tecnologías y recuperaciones de variedades antaño estimadas, hoy en desuso y de nuevo en práctica. Me vienen a la cabeza multitud de productos con los que me pondría a cocinar ahora mismo (cuando son las ocho de la tarde, ya bien nocturno); legumbres ya enjutas del verano: alubias blancas de La Bañeza, caparrones riojanos, rojas de Tolosa, judiones de La Granja, chocolateras de Ibeas de Juarros, fabas de Lourenzá, lentejas de La Armuña, garbanzos de Quijorna o Fuentesaúco, algunas ellas, además, en versiones frescas, que ya es la repanocha y el colmo del antojo. De hortalizas podríamos hablar otro tanto y más. De verduras, el catálogo sería tan innumerable como caprichoso y tentador. Tubérculos, setas, hierbas silvestres, bayas y frutos secos, frutas de tantos tipos y variedades; en fin, una verdadera legión de productos más que suficientes para cumplir con la función fisiológica y, por supuesto, con la de originar y producir el máximo placer gastronómico. Si, además, con ello evitamos parte del gran problema de emisiones nocivas, impedimos una buena parte del maltrato animal causado por nuestro consumo desmedido, desproporcionado, inasumible e irresponsable y generamos una conciencia más justa, pareciera que el círculo se cerrara de manera razonable y feliz.

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El caldo de la marmita: El relato infinito (II) y otras cosas peores

  • Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Me pronunciaba en el artículo del mes anterior sobre la “locura” de nuevas aperturas de establecimientos de hostelería por todo el territorio español y, en especial, en las grandes ciudades, no siendo Madrid ajena a esta tendencia a la que estamos asistiendo como si no hubiera otra cosa a la que dedicarse o nuevo negocio que proponer. También hacía mención a los nuevos proyectos de jóvenes supuestamente preparados, con la pretensión (siempre encomiable) de insuflar aire fresco y nuevo al panorama hostelero actual. Y sobre esto les quería yo hablar, para terminar con esta cuestión del torrente de aperturas: buenas, malas, regulares, sensatas, irresponsables, anodinas, admirables, etc.
He sufrido la fatalidad, en un breve espacio de tiempo (seis o siete meses) y en varias ocasiones, de experimentar cómo, en mi modesta opinión, el concepto que siempre he defendido de restaurante, casa de comidas, mesón o cómo diablos queramos denominarlo, ha cambiado por completo en el caso —me refiero— de la mayor parte de esta nueva hornada de jóvenes y valientes emprendedores.
Me explico. Por ubicarnos: entiendo restaurante, mesón, casa de comidas, etc., el lugar donde ser recibido con amabilidad, atendido con conocimiento, profesionalidad y diligencia; asesorado razonablemente en función de la oferta y sus características y también —por qué no decirlo— el esfuerzo denodado y constante, producto de la suma de todo lo anterior, por fidelizar a un cliente necesario para la supervivencia de nuestro proyecto.
Pues bien, ¿cómo denominar un restaurante abanderado por una joven promesa, con una propuesta absoluta e íntimamente personal, supuestamente meditada y perseguida durante un largo tiempo, supuestamente avalada por un currículo de estancias en otros restaurantes como parte de la formación necesaria, amén de otras enseñanzas, y con una financiación —en la mayoría de los casos— producto de un grandísimo esfuerzo y rodeada de incertidumbres que no paran de sobrevolar durante buena parte de los durísimos comienzos, en el que el/la titular cocina completamente ajeno/a a lo que está sucediendo en la sala, atendida generalmente por personas poco instruidas que salen adelante de manera espontánea, como buenamente pueden, y sin una supervisión cercana, concreta y efectiva de la/el responsable del proyecto? Que, además, carece de empatía para conectar con los clientes, para poder explicarles el cómo y por qué de sus platos, los sentimientos que los han provocado, el lenguaje que ha construido a través de ellos y también el lugar que ha habilitado y decorado para ellos con —imaginamos— la decidida intención de acogerles con calor, mimo y sincero cariño.
No entiendo esta actividad sin la implicación activa de todos sus integrantes. Emprendedores, apasionados/as y líderes; cocineros, en todas sus categorías, tan importantes y protagonistas; personal de limpieza, tan necesarios, abnegados y afanosos; y personal de sala, figuras transmisoras de un lenguaje que a priori se antoja desconocido.
¿Qué sentido tiene, qué nos aporta la apertura de otro restaurante más? ¿Qué puede satisfacernos otro establecimiento más, que nos invita a conocer algo nuevo en cuya conexión o engranaje no participamos? Creo firmemente que este negocio debe tener todos estos actores, sin distinción alguna sobre su protagonismo e importancia. Pero creo más aún en jóvenes emprendedores con lenguajes nuevos, que nos impliquen, nos estimen y nos hagan crecer en su conciencia hostelera y gastronómica.

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“El secreto es la actitud: si la tienes buena, seguro que la vida te va a ir bien”

  • Entrevista a Antonio Sánchez, que regenta su propio restaurante en Rozas de Puerto Real y lleva 48 años trabajando.

Antonio Sánchez López regenta el restaurante Casa Antonio, de Rozas de Puerto Real, desde 2001. Es un ejemplo de emprendedor que llegó desde Córdoba nueve años antes.
Llevo treinta años de seguido. Cogí un bar de alquiler porque mis padres venían aquí de vacaciones. Al pasar los años, y viendo que funcionaba bien, compré un terreno y me decidí a montar un restaurante. Hasta ahora.
¿Qué ofrece su negocio?
Fundamentalmente, cocina casera: rabo, codillo, carrilladas, manitas, lentejas, garbanzos con callos… También tocamos las raciones y bocadillos de todo tipo, además de que hacemos asados y paellas por encargo. También organizamos eventos y comidas de empresa, aprovechando el amplio salón que tenemos arriba, donde se puede poner música y bailar.

¿Depende la hostelería de la Sierra Oeste del turismo?
Por supuesto. Este otoño, por ejemplo, si no fuera por las castañas y las rutas turísticas que han montado desde el Ayuntamiento, no sería lo mismo. Para el puente de diciembre también van a montar un mercadillo de Navidad, que seguro que también trae gente. Salimos a menudo por televisión y eso es un buen reclamo. Los turistas son nuestra clientela mayoritaria; en estas fechas vienen muchos cazadores a la zona y pasan por el restaurante. También vienen muchos trabajadores de toda la zona.
Tenemos un sitio privilegiado, unas vistas impresionantes, donde destaca el castañar y el pico del Mirlo. Es una zona muy tranquila y, a la vez, muy cercana a la capital, a poco más de una hora de distancia. Esta casa ha dado vida a Rozas de Puerto Real durante muchos años, y estábamos solos. Ahora ya hay competencia, que siempre es buena y hace que se diversifique la oferta.

¿Es suficiente el apoyo que recibe de las instituciones?
Yo creo que nos falta algo. A veces, del Ministerio de Trabajo nos abruman. Nos hicieron, hace menos de un año, una inspección en la que venían una docena de policías, armados, como si fuéramos delincuentes. Para pedirte la documentación, yo creo que con un par de personas sería suficiente. A los autónomos en este país nos tratan como si fuésemos basura. En este negocio tenemos siete trabajadores asegurados; ocho conmigo. Creo que eso también se debería valorar. Hemos pasado muchas crisis y nos adaptamos a lo que nos echen.

¿Qué tiene pensado para el futuro?
La hostelería cada vez está peor; los precios los cambian cada día. Un filete cuesta 17 euros, es una locura. Tengo 62 años y llevo trabajando sin parar desde los 14. El secreto es la actitud: si la tienes buena, seguro que la vida te va a ir bien. Me gustaría jubilarme en cuanto pueda, pero con la pensión que nos queda a los autónomos va a ser complicado. Veremos si, dentro de unos años, alguno de mis dos hijos quisiera continuar un proyecto tan bonito como este. Es mi vocación de toda la vida, el trabajo que amo.

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De restaurantes por la zona: Restaurante La Reserva (Villanueva de la Cañada)

  • Cocina española en un local singular.
  • Por Pierre Garní.

Existe un gran número de establecimientos hosteleros que se encuentran en un segmento —siempre respetable, como no podía ser de otra manera— en el que cumplen la función más de necesidad de comer a diario que la de ofrecer verdadera satisfacción gastronómica, generando con ello, en muchas ocasiones, cierta confusión a la hora de tomar una decisión sobre si acudir o no para satisfacer nuestro decidido antojo.
Este es el caso del restaurante donde, buscando en internet, hemos decidido hacer nuestra reserva. Restaurante La Reserva (valga la redundancia), con página web muy aceptable, donde vemos el perfil del establecimiento, contrastamos su oferta y nos animamos a visitar. Localizado en una especie de polígono industrial, nos cuesta encontrarlo, pero finalmente, una vez dentro del local, descubrimos que no es, en apariencia, lo que esperábamos. Local anodino, con terraza cubierta también de aspecto descuidado, que parece enfocado más al menú del día (al menos entre semana) que a la carta que clara y atractivamente ofrecen en su página web. Sin duda obedece a cuestiones de rentabilidad —imaginamos— tan respetables y comprensibles que deberían hacerlo saber en su propia página web para no generar ese desconcierto que provoca la entrada en el establecimiento. Una vez sentados, nos ofrecen directamente la propuesta de platos de menú diario, sin preguntarnos si nuestro deseo era una u otra opción. Finalmente, pedimos la carta con la sensación imprecisa de si estábamos incordiando e incluso impidiendo su normal funcionamiento. Nos animamos y, tras un largo tiempo de espera, comunicamos nuestro pedido. Comenzamos con un tomate realmente imponente, dos rodajas exageradas de la fruta, de sabor agradable, con bonito embotado y aliño discreto. Continuamos con un calamar frito a la andaluza muy pasado de fritura y chicloso, aunque de sabor rico, y unos huevos rotos con gambas al ajillo elaborados con más apremio que interés.
Los platos principales fueron más de lo mismo: unas chuletillas de cordero insustanciales y un entrecot de ternera de punto aceptable y sabor moderado. Para terminar, un flan de huevo y una crema catalana que cumplieron sin más. Para beber, cerveza sobre una carta de vinos de tamaño razonable, pero copada por el bipartidismo Rioja / Ribera. El café, normal, y la tardanza entre plato y plato, exagerada. Quizás (tal vez metiéndome donde no me llaman) sería más cabal y honorable atender el menú diario, durante la semana, como única opción, que mezclarlo con la carta para la que no parecen estar preparados, dando una imagen con ello muy desconcertante. Desconcierto que también se extiende a la cámara de maduración de carnes, ubicada en el comedor y a la vista de los clientes, que contiene algunos cortes impropios de ser expuestos.

RESTAURANTE LA RESERVA.
C. Navarra, 9, 28691 Villanueva de la Cañada

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Robledo de Chavela vivirá un espléndido penúltimo fin de semana de 2025: Bajada del Bosque y Trialsin 45 Aniversario

XII Bajada del Bosque bienvenida a la Navidad
El sábado 20 de diciembre de 2025, como cada víspera de Nochebuena, en Robledo de Chavela se da la bienvenida a la Navidad combinando senderismo y naturaleza a la puesta de sol. Será la decimotercera edición de la Bajada del Bosque.
Los senderistas se reunirán, como desde 2011, a las puertas de la ermita de San Antonio, a las 17:30 horas, para asistir a una pequeña sorpresa, novedad de esta edición. Cuando el sol se ponga, a las 17:52 horas, los participantes comenzarán a encender sus luces, formando la tradicional figura ante la fachada este de la ermita; para adentrarse en el bosque después de las 18:30 horas.
La ruta de alrededor de 3 kilómetros surca los caminos más bellos y panorámicos del pinar robledano, alcanzando su cota más alta, con la obligada y siempre asombrosa parada en el mirador de Robledillo. Metros después comienza el descenso hasta la plaza de España de Robledo, donde los integrantes de esta serrana caravana son recibidos con un delicioso chocolate casero.

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La Bajada del Bosque, ideada y promovida por el Club K y K, cuenta con el auspicio del Ayuntamiento de Robledo de Chavela y la colaboración de Policía Local y Protección Civil durante todo el recorrido.
En la edición de 2024 dieron la bienvenida a la Navidad en Robledo más de 260 senderistas, desde benjamines a veteranos septuagenarios, muchos de ellos acompañados por sus mascotas.

Trialsin 45 Aniversario

El 30 de noviembre de 1980 se celebró la primera prueba de trialsin (trial sin motor) en la Comunidad de Madrid, también una de las primeras del mundo fuera de Cataluña. Fue en Robledo de Chavela y dentro del Triangular Motociclismo, de la revista del mismo nombre, con organización del entonces Moto Club Robledo, hoy Club K y K Motor. Apenas cuatro meses después, San Lorenzo de El Escorial fue la sede de la denominada Subfinal Madrid-Cataluña, pretendido germen del campeonato de España.
Desde entonces, Club K y K -que ha cumplido 52 años de existencia en 2025- ha venido celebrando aniversarios del nacimiento del trial en bicicleta en Robledo cada cinco años, reuniendo a los veteranos pilotos que hicieron historia en el trialsin regional, nacional e, incluso, continental.
La nueva reunión de excampeones tendrá lugar en las zonas originales de Robledo el domingo 21 de diciembre de 2025, a partir de las 10:30 horas. Un año más se citarán en el paisaje robledano pilotos como Mariano Gómez -el mejor de la historia de esta competición aniversario-, Javier Benito, Falcao Tardío, Manolo Jiménez, Luis Bollain, José Luis Garcelán, Juan Ochoa, Gabi Gómez, Tabi Villar, Pablo Avilés, César Rojas, los hermanos Villanueva, Fernando Villasevil o Juanma Montero; estando invitados para esta especial ocasión el veinte veces campeón mundial Ot Pi, el pionero Andreu Codina y otro de los grandes campeones de los años 80, Amós Bilbao.
En la prueba precedente, el Trialsin 40 Aniversario Robledo, aplazado desde la pandemia a diciembre de 2024, brillaron sobremanera en el bello escenario de Robledo el propio Pi junto a Mariano, Garcelán y Carlos Villanueva, sobre máquinas de ruedas de 20 pulgadas; Bollain, Santi Blas y Montero en la categoría de bicicletas de montaña, y Juan Ochoa y Julio Vicioso en la nueva clase de bicicletas eléctricas. El ranking histórico -desde 1999- lo encabezan Mariano, Toño Villanueva, Benito y Falcao.

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El caldo de la marmita: El relato infinito

  • Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Estructural, sociológica y tradicionalmente, la hostelería siempre ha sido (nunca entendí por qué, más allá de una inesperada o ya intuida o sabida vocación o tradición) un refugio para aquellos que, de repente, se ven fuera del circuito laboral activo, o para aquellos otros que quieren invertir todo o parte de sus ahorros, e incluso para aquellos que, sin tener la más pajolera idea sobre el gremio, deciden tomar este derrotero como si de una ciencia infusa se tratara, para acabar inaugurando un establecimiento de menor o mayor envergadura que, en la mayoría de los casos, por desgracia, acabarán cerrando. He de confesar que mis comienzos en esta actividad fueron desde la más pura ignorancia, aunque también he de declarar que mi ambición por aprender todos los secretos de esta actividad y lo relacionado con ella fue especialmente firme y constante, y en ella me debato aún hoy.
¿Y por qué les cuento esto? Una vez más asistimos a una ingente oleada de aperturas de restaurantes y establecimientos de hostelería por doquier, especialmente en Madrid, como suele ocurrir, aunque el resto de nuestra geografía tampoco es ajena a tal acontecimiento. Aperturas abanderadas, en numerosos casos —y esta sea acaso la diferencia con otras épocas—, por jóvenes profesionales curtidos en otros establecimientos (otros menos curtidos) que deciden volar por su cuenta, probar suerte e intentar salir adelante con sus propios talentos.
La cuestión abunda, en muchas ocasiones, en contradicciones graves que impiden, también en muchas ocasiones, que el proyecto consiga un posicionamiento que le permita, a través de un medio o largo recorrido, consolidarse como una oferta seria y perdurable en el tiempo. En primer lugar, demasiados restaurantes, habida cuenta del enorme déficit de profesionales disponibles, sin contar los que no lo son, pero actúan como tal. Un verdadero problema. En segundo lugar, demasiados restaurantes con una oferta similar, anodina, descaradamente tendenciosa y con un objetivo de consolidación y rentabilidad realmente inconsciente. Otro verdadero problema, y además gastrocultural. En tercer lugar, los anteriormente mencionados: aquellos restaurantes impulsados por ilusionados e ilusionantes jóvenes con ansias de éxito y triunfos que, en la mayoría de las ocasiones, llegan demasiado bisoños, con la partida económica limitada (mi respeto y casi admiración), con el conocimiento profesional desordenado y la experiencia en tonos aún muy verdes. Proyectos que adolecen, en muchos casos, de relatos infinitos tras cada plato servido, que no hacen sino aburrir al personal en lugar de instruir, alargar en exceso el ágape y rodear de una encubierta vanidad todo el discurso. El relato, comedido, sensato, preciso, nítido y bien definido ha de servir para ilustrar, para ayudar y posibilitar una relación más cercana con el cliente y generar un lenguaje cada vez más colectivo con el que todos podamos opinar y aprender al mismo tiempo.
Resumiendo, pues, aconsejo no emprender una aventura semejante sin el convencimiento firme, sin la sensatez suficiente, sin el conocimiento apropiado, sin la ilusión consciente y sí, también, sin la faltriquera bien rellena, este negocio se come a dios y a todos los relatos fatuos por las patas.

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De restaurantes por la zona: Restaurante El Figón (Galapagar)

  • Cocina tradicional y hábitos adquiridos.
  • Por Pierre Garní.

Es cierto que normalmente uno sabe o conoce, con más o menos concreción, el restaurante donde ha reservado, aunque no es menos cierto que el ánimo, las ganas e incluso las perspectivas con las que uno acude a veces no coinciden plenamente, ni con el día elegido, ni con el lugar apetecido, ni con la oferta sobre la que tenemos que elegir. Esto pasa.
Tenemos nuestra reserva para 6 personas en el restaurante El Figón de Galapagar, restaurante que nos han recomendado, de cocina tradicional, al parecer, bien ejecutada.
Nos reciben con amabilidad los camareros, por cierto, muy bien uniformados (se agradece este “orgullo” por estar lo más presentable posible), y nos indican nuestra mesa, bien vestida y bien equipada. Tomamos cerveza y vermut de aperitivo con unos canapés, detalle de la casa, sencillos pero apropiados y ricos.
La carta, increíblemente extensa, es tal que es inevitable que surja la duda y que genere cierta incertidumbre pensar cómo se puede gestionar de manera razonable tal cantidad de elaboraciones y mantenerlas al día en perfecto estado de revista. Elegimos sobre la misma un picoteo y seis platos principales que, al cabo de unos minutos, resultó que algunos de ellos estaban agotados. Esto es a lo que me refería anteriormente con lo de la carta tan inmensamente amplia, difícil de gestionar. No es posible que un camarero vaya a tomar comanda sin saber exactamente los platos que hay o no hay de la carta que nos acaba de ofrecer; no es de recibo, independientemente de lo amplia que esta sea. Es este un hábito adquirido que deberíamos resolver ya mismo. Dice un amigo mío que “más vale una vez morao que ciento colorao”. Pero a la cuestión. Tomamos unas almejas de Carril pasadas de cocción en una salsa rica, unos calamares de potera bien de sabor, pero muy fritos y, por tanto, chiclosos, y una menestra de verduras que ya tenía algún día de más. Con los segundos platos, luces y sombras: el rabo estofado, bien cocinado pero carne falta de sabor; unas mollejas de cordero, muy buenas y crujientes, con un huevo frito de acompañamiento; unas cocochas de merluza al pilpil que resultaron ser de bacalao aunque estaban riquísimas (de lo mejor); unas albóndigas de carne madurada anodinas; un solomillo de ternera a la pimienta aceptable y una pluma de ibérico con setas de punto pasado. Bebimos un godello de Pago de los Abuelos del Bierzo muy agradable. Con los postres, más de lo mismo: frambuesas y alguna fresa en una sopa exagerada de naranja, una tarta de queso a la moda y un arroz con leche excelente, cremoso y muy rico. Detalle elegante y muy profesional al recoger las migas con cuchara y tenedor; lástima que no fuera todo lo efectivo que el detalle merecía. Servicio atento, poco informado y demasiado curioso en la distancia.

RESTAURANTE EL FIGÓN. Avenida de los Voluntarios, 4
28260 Galapagar

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Doña Filo presenta su menú especial de septiembre

En Doña Filo este septiembre será especial. A nuestra oferta habitual añadimos, durante todo el mes, un menú que ensalce todas las virtudes de la huerta La Floresta, en la localidad vecina de Quijorna. Un ejemplo de producción artesana, honesta y concienzuda. Todos los viernes y sábados en horario de comida y cena y los domingos a mediodía.

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¿Cuándo es útil el seguro de coche por días?

Los expertos de Cleverea explican qué es un seguro de coche por días y en qué casos resulta conveniente.
A la hora de asegurar nuestro coche, lo más importante es elegir un seguro que se adapte plenamente a nuestras necesidades, las características del vehículo y nuestro estilo de vida. En España es obligatorio que todos los vehículos estén asegurados, aunque no se muevan, pero hay situaciones excepcionales en las que puede resultar útil contar con un seguro por días, en los que el vehículo queda asegurado solo por el tiempo que necesitamos.
Según datos que manejan los expertos de www.cleverea.com, la empresa líder en seguros online para automóviles y motos, en España hay casi tres millones de vehículos que circulan sin seguro, en una situación que se expone a fuertes multas que van desde los 600 a los 3.000 euros. Estas cifras refuerzan la importancia de ofrecer alternativas que faciliten el cumplimiento de la ley.
Y más allá de soluciones globales y estandarizadas, lo que demanda la sociedad son fórmulas flexibles, que respondan a las verdaderas necesidades, como el seguro de coche por días. Por ello, los expertos de Cleverea nos muestran cuáles son las situaciones en las que el seguro por días resulta muy ventajoso:
1. Cuando no se tiene claro si renovar el seguro anual
En cualquier situación en la que no se tiene claro la necesidad de renovar el seguro anual, el seguro de coche por días resulta una opción flexible y altamente efectiva mientras se toma una decisión al respecto.
Ganar tiempo con un seguro de coche por días siempre es una excelente opción para cumplir con la legalidad, teniendo en cuenta que la legislación marca la obligatoriedad de que cualquier vehículo cuente con un seguro, incluso aunque no se mueva.
2. Si se está considerando vender el vehículo próximamente
Si el propietario de un vehículo está pendiente de su venta inminente y no le interesa contratar un seguro de coches anual, puede optar por un seguro de coche por días mientras la operación se termina de materializar, lo que le supondrá un importante ahorro de dinero y un quebradero de cabeza menos.
3. Cuando se duda acerca de qué compañía contratar
Cuando una persona no termina de decidir qué compañía de seguros y tipo de seguro contratar, una opción cómoda es contratar un seguro de coche por días hasta recabar la información que permita tomar una decisión informada.
4. Cuando se necesita conducir un vehículo dado de baja previo a dar su alta
Cuando un vehículo está dado de baja, ya sea de manera temporal o definitiva, en el Registro de Vehículos de la Dirección General de Tráfico, contratar un seguro por días es la opción más factible si el propietario necesita conducirlo durante unos días concretos antes de darlo de alta.
5. Para trasladar un coche de segunda mano
Cuando una persona adquiere un coche de segunda mano y necesita llevarlo a casa o al taller puede contratar un seguro por días para circular legalmente mientras decide qué póliza definitiva contratará.
6. Para conducir vehículos prestados
Si alguien va a conducir un coche prestado o que no está a su nombre, puede contratar un seguro por días que le cubra de manera independiente tanto la responsabilidad civil obligatoria como la voluntaria, la protección personal para el conductor en caso de accidente y la asistencia en carretera.

Preguntas frecuentes sobre el seguro de coche por días
El seguro por días, aunque es una fórmula cada vez más utilizada, todavía despierta algunas dudas para los usuarios. Por ello Javier Bosch, Consejero Delegado de Cleverea contesta a las más frecuentes:
¿Es obligatorio tener un seguro de coche, aunque no se circule con él?
Salvo que el vehículo esté dado de baja temporal o definitiva en el registro de la DGT, los vehículos necesitan tener seguro siempre, aunque estén en un garaje sin ser utilizados. Con la cobertura por días conseguimos disfrutar de ventajas como la protección personal para el conductor en caso de accidente o la asistencia en carretera durante el tiempo que esté contratado.

¿Cuántos días se puede contratar un seguro temporal?
Se puede contratar desde solo 1 día hasta un máximo de 90 días consecutivos. Con el seguro por días solo se paga por los días que uno necesita, sin cuotas anuales ni gastos fijos.

¿Qué tipo de vehículos pueden asegurarse por días?
Una de las grandes ventajas de este seguro temporal es que no se limita a turismos convencionales. Esta modalidad está diseñada para cubrir prácticamente cualquier tipo de vehículo a motor, siempre que esté matriculado y tenga la documentación en regla. Así, se puede contratar para coches, motos, furgonetas, camiones, remolques, autocaravanas, microcars, quads y vehículos con matrícula temporal. También resulta útil para vehículos menos comunes como coches históricos o clásicos, que solo circulan en exhibiciones.

¿Cuándo entra en vigor la póliza?
En la mayoría de los casos, entra en vigor de inmediato tras la contratación. La fecha de inicio aparecerá reflejada en la póliza y suele ser efectiva desde el mismo día de pago, pero conviene informarse al respecto.

¿Se puede asegurar un coche del que no se es propietario?
Es posible asegurar un vehículo alquilado, prestado o incluso recién comprado que aún no está a nuestro nombre.

¿Nos pueden multar si hemos contratado el seguro por días y no aparece en FIVA?
No, no nos pueden multar por no aparecer en el FIVA si tenemos un seguro de coche por días y el seguro está activo. El FIVA (Fichero Informativo de Vehículos Asegurados) puede tardar en actualizarse, pero nuestro seguro es válido desde el momento de su contratación. Si nos multan, podemos recurrirla presentando la póliza y la documentación del seguro.

¿Se pueden asegurar vehículos con matrícula temporal?
Los seguros por días también se engloban a este tipo de matrículas. Una situación que se da, por ejemplo, durante el proceso de compra de un coche nuevo.

¿Existe permanencia en este tipo de seguros?
El seguro por días no tiene permanencia. Finalizado el periodo contratado, el seguro se cancela automáticamente, sin renovaciones automáticas ni compromisos a largo plazo.

¿Hay que ir a una oficina para contratar el seguro por días?
No. La contratación es rápida y se puede hacer 100% online. Podemos obtener nuestra póliza en menos de cinco minutos desde cualquier dispositivo, sin papeleos ni desplazamientos.

Javier Bosch, Consejero Delegado de Cleverea finaliza: “El valor diferencial de la modalidad de seguro por días es que ofrece una respuesta real a las nuevas necesidades de los conductores dándole al asegurado todo lo que éste pueda necesitar: es rápido y fácil de contratar, presenta excelentes coberturas y tiene unos precios muy económicos. De hecho, cuantos más días se contraten, más barato le saldrá cada día al conductor”.

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Cómo disfrutar del verano sin problemas digestivos

  • Los expertos de noVadiet explican cuáles son las principales molestias gastrointestinales con el calor y cómo mejorar nuestra salud digestiva
El verano es sinónimo de descanso y vacaciones, y es habitual introducir cambios en nuestra alimentación, especialmente si viajamos al extranjero. Esta modificación de hábitos puede tener un impacto en nuestra salud digestiva si no tomamos las medidas preventivas adecuadas. Según datos que maneja noVadiet, líderes en el cuidado de la salud de la forma más natural, dos de cada diez personas sufren un episodio anual de intoxicaciones alimentarias. Suelen suceder en verano y más de la mitad de ellas se originan en domicilios particulares, lo que evidencia que pequeños descuidos en la cocina o en la conservación de los alimentos pueden tener consecuencias para nuestra salud.
Además, tres de cada diez españoles sufre acidez de estómago al menos una vez a la semana y un 50% de la población padece dispepsia o digestiones difíciles, lentas y pesadas, a menudo acompañadas de hinchazón y distensión abdominal. En verano, con la llegada del calor, estos síntomas tienden a intensificarse, lo que provoca que tengamos molestias digestivas que pueden afectar a nuestro ritmo de vida.

1. ¿Por qué en verano tenemos problemas gastrointestinales?
Durante el verano confluyen diferentes factores que contribuyen a la aparición de molestias digestivas, los expertos de noVadiet señalan los más significativos:

– Cambios en la dieta: el consumo de alimentos más grasos, fritos o condimentados, así como bebidas alcohólicas y refrescos, puede irritar la mucosa gástrica y provocar acidez o indigestión.
– Alteración de horarios: las comidas a deshoras o el picoteo constante dificultan la digestión y pueden causar sensación de pesadez o hinchazón.
– Estrés vacacional: aunque parezca contradictorio, los preparativos y los desplazamientos a nuestro lugar vacacional pueden generar estrés, que influye negativamente en la función digestiva, a través del eje microbiota-intestino-cerebro.
– Consumo de alimentos en mal estado: las altas temperaturas y la humedad favorecen la proliferación de bacterias en los alimentos, aumentando el riesgo de intoxicaciones alimentarias.

2. Principales problemas digestivos en verano
Durante la época estival, ciertos trastornos digestivos se vuelven más frecuentes. Sonia Clavería, Médica de Familia del Departamento Técnico de noVadiet nos muestra los más comunes:
Acidez y reflujo gastroesofágico
El consumo de alimentos irritantes y de aquellos que provocan un mal cierre del esfínter esofágico inferior (EEI) puede facilitar la subida de ácido gástrico por el esófago, causando ardor y molestias.
Dispepsia o indigestión
La indigestión está caracterizada por sensación de plenitud, dolor abdominal y náuseas, y suele aparecer tras comidas copiosas o ricas en grasas.
Gastroenteritis
Las infecciones por virus “digestivos” y el consumo de alimentos en mal estado o contaminados son más comunes en verano y pueden desencadenar episodios de gastroenteritis que cursan principalmente con vómitos y/o diarrea, además de dolor abdominal y otras molestias. A su vez, la diarrea y los vómitos son la causa principal de deshidratación en verano.
Estreñimiento
La falta de fibra en la dieta y los viajes hacen más difícil evacuar regularmente, lo que a su vez puede provocar distintas molestias digestivas y abdominales.
Hinchazón de abdomen
Los cambios en la alimentación y el ritmo de vida provocan la alteración de la microbiota intestinal y favorecen la producción excesiva de gases, provocando distensión abdominal, incomodidad…
Corte de digestión
El cambio brusco de temperatura al entrar en contacto con agua fría, especialmente después de haber comido o realizado ejercicio físico intenso, puede provocar síntomas como mareos, náuseas y vómitos.

3. Consejos para una buena salud digestiva en verano
Realizar buenas digestiones en verano es posible si se adoptan ciertas medidas preventivas y se presta atención a las señales del cuerpo. Los expertos de noVadiet realizan las siguientes recomendaciones para cuidar nuestra salud digestiva:
– Mantener una hidratación adecuada. Beber un mínimo de un litro y medio o 2 litros de agua al día ayuda a mantener el tránsito intestinal y prevenir el estreñimiento. Además de ser muy beneficioso para nuestra microbiota intestinal.
– Establecer una alimentación equilibrada. Lo mejor es optar por comidas ligeras, ricas en frutas, verduras y fibra, evitar los excesos de grasas y azúcares y eliminar los alimentos ultraprocesados.
– No comer entre horas. Independientemente del número de comidas al día (2, 3 o 4) es muy importante que haya periodos de reposo en los que no comamos, para que nuestro aparato digestivo descanse y se recupere.
– Evitar el consumo excesivo de alcohol y cafeína. Tanto el alcohol como las bebidas con cafeína como el café o determinados refrescos pueden irritar la mucosa gástrica y relajar el esfínter esofágico inferior (EEI), favoreciendo la acidez.
– Incorporar complementos alimenticios. El uso de ciertos complementos puede ser beneficioso para la salud digestiva. Los probióticos ayudan a equilibrar la microbiota intestinal y a favorecer la función normal del tracto digestivo. Bibliografía científica avala que el jengibre puede ayudar a mejorar la motilidad gástrica y puede favorecer la producción de enzimas digestivos. El calcio contribuye al funcionamiento normal de los enzimas digestivos y el magnesio contribuye a reducir la acidez gástrica, al tiempo que mejora el tránsito intestinal. En este sentido, Acigastril de noVadiet, contiene alginato sódico y carbonato de calcio, componentes ideales para formar una barrera protectora que alivia la acidez y el reflujo tras las comidas, y regaliz y malva, que protegen la mucosa del estómago, ayudando en las digestiones.
– No ducharse o bañarse inmediatamente después de comer, especialmente con agua fría. Ya que se puede desviar el flujo sanguíneo necesario para la digestión, dificultando el proceso digestivo.

4. Recomendaciones para mantener la salud digestiva al viajar al extranjero
Viajar a otros países puede conllevar riesgos para la salud digestiva debido a diferencias en la alimentación, el agua y las condiciones sanitarias. Para minimizar estos riesgos, los expertos de noVadiet aconsejan tener en cuenta las siguientes consideraciones:
Consulta médica previa al viaje
Antes de viajar, especialmente a destinos con riesgos sanitarios, es aconsejable acudir a una consulta médica especializada en la Unidad del Viajero. Allí ofrecen información sobre las vacunas necesarias y proporcionan consejos personalizados en función de cada destino.
Precaución con ciertos alimentos y bebidas
Hay que evitar consumir alimentos crudos o poco cocinados, como carnes, pescados y mariscos, ensaladas y verduras. Mejor optar por frutas que puedas pelar tú mismo, beber siempre agua embotellada y evitar el hielo en las bebidas, ya que puede estar hecho con agua no potable.
Extremar la higiene personal
Conviene lavarse las manos con frecuencia, especialmente antes de comer y después de usar el baño. Es muy útil llevar gel desinfectante o toallitas húmedas para situaciones en las que no haya agua y jabón disponibles.
Preparar un botiquín de viaje adecuado
Dentro del botiquín hay que incluir antidiarreicos, probióticos y sueros de rehidratación oral, que contribuyen a prevenir o aliviar los síntomas derivados de trastornos intestinales, como la deshidratación.
Evitar la diarrea del viajero
La diarrea del viajero es común en destinos con estándares sanitarios diferentes al nuestro. Para prevenirla, conviene tomar probióticos unos días antes del viaje y durante tu estancia.

Sonia Clavería de noVadiet comenta: “El verano es una época para disfrutar y relajarse, pero también es importante cuidar de nuestra salud digestiva. Adoptar hábitos saludables, prestar atención a la alimentación y mantenerse hidratado son claves para evitar molestias gastrointestinales y evitar cualquier malestar que pudiera dar al traste con nuestros planes vacacionales”.

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