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La Comunidad de Madrid convoca el primer Concurso de Catadores de Aceite de Oliva Virgen para apoyar la excelencia de este sector

  • Se celebrará los días 24 y 25 de octubre en la finca El Encín del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA).
  • El objetivo es poner en valor esta figura y reforzar su papel como garantes de calidad del producto, así como atraer nuevos perfiles.
  • Contará con dos modalidades, una dirigida a expertos acreditados, con premios de entre 2.000 y 8.000 euros, y otra para aficionados, con distinciones de hasta 500 euros.

La Comunidad de Madrid ha convocado el primer Concurso de Catadores de Aceite de Oliva Virgen para apoyar la excelencia de este sector. Se celebrará los días 24 y 25 de octubre en la finca experimental El Encín, en Alcalá de Henares, perteneciente al Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA).
Esta iniciativa nace con el objetivo de poner en valor esta figura y reforzar su papel como garantes de calidad. Asimismo, busca atraer nuevos perfiles y desarrollar la formación de esta disciplina especializada, que requiere entrenamiento constante y riguroso, para avalar la categoría de un producto clave para el sector agroalimentario. El plazo de presentación de solicitudes será de un mes a partir del día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid.
Este certamen tendrá dos modalidades, una dirigida a expertos acreditados y otra para aficionados que cumplan con los requisitos detallados en la convocatoria. De esta forma, el panel de catadores se consolidará con profesionales procedentes de institutos de investigación, almazaras, cooperativas, productores y público general.
La destinada a especialistas contará con un máximo de 40 participantes que, durante dos días, probarán a ciegas varias muestras e irán anotando las características del producto que perciban a través de sus sentidos. Los tres mejores podrán optar a premios de 8.000, 4.000 y 2.000 euros. En cuanto a la categoría amateur, será el mismo procedimiento, pero se desarrollará solamente el día 25, con un máximo de 40 personas y tres premios de 500, 300 y 200 euros.

El jurado estará compuesto por expertos del IMIDRA, del Panel de Catadores de la Comunidad de Madrid, miembros de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Aceite de Madrid o profesionales de la Dirección General de Consumo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Así, en función de la valoración total de las pruebas y del grado de acierto, se elegirán a los tres mejores de cada modalidad.
El concurso se desarrollará en el centro de investigación de El Encín, donde el Instituto gestiona el Panel Oficial de Cata de Aceite de Oliva Virgen de la región. Está compuesto por 16 especialistas que, cada año, llevan a cabo más de 300 catas para el sector oleícola, avalando la calidad y la excelencia de aceites madrileños y de otras regiones.

FOTO: Comunidad de Madrid

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Villa del Prado reafirma su apuesta por el producto local en la XVI Feria de la Huerta y el Vino

  • Del producto al consumidor.

La XVI edición de la Feria de la Huerta y el Vino de Villa del Prado ha vuelto a consolidarse como una de las principales citas gastronómicas y enoturísticas de la Comunidad de Madrid, reuniendo durante el pasado fin de semana a numerosos vecinos y visitantes en torno a los productos de proximidad, la agricultura local y los Vinos de Madrid.

Celebrada los días 13 y 14 de junio en la Plaza Mayor de la localidad, la feria ha puesto de manifiesto el valor del sector agroalimentario madrileño y el compromiso de productores, agricultores y bodegas con la calidad, la sostenibilidad y el desarrollo del medio rural.

Bajo el lema “Del productor al consumidor”, los asistentes han podido conocer y degustar una amplia selección de productos representativos de la región, entre ellos los productos de la huerta de Villa del Prado, los vinos amparados por la Denominación de Origen Vinos de Madrid, el Aceite Oro Madrid y los productos lácteos de Leche Madriz.

Uno de los principales atractivos del evento ha sido, una vez más, la presencia de los Vinos de Madrid y las bodegas de Madrid Enoturismo, que han permitido a los visitantes descubrir la diversidad y calidad de las elaboraciones procedentes de las distintas subzonas de la denominación de origen. Las degustaciones y encuentros con productores han contribuido a acercar la cultura del vino madrileño a un público cada vez más interesado por el enoturismo y las experiencias ligadas al territorio.

La feria también ha servido para poner en valor el potencial turístico de Villa del Prado, uno de los municipios con mayor tradición agrícola de la Sierra Oeste madrileña. La combinación de gastronomía, patrimonio, paisaje y actividad vitivinícola convierte a la localidad en un referente para quienes buscan disfrutar de propuestas vinculadas al turismo de proximidad.

Desde la organización se ha destacado la excelente acogida de esta edición y la importancia de iniciativas como la Feria de la Huerta y el Vino para impulsar el consumo local, fortalecer el tejido productivo de la región y fomentar el conocimiento de los productos madrileños entre consumidores y visitantes.

Con dieciséis ediciones a sus espaldas, la Feria de la Huerta y el Vino continúa creciendo como un escaparate de referencia para el sector agroalimentario madrileño y como un espacio de encuentro entre productores y consumidores, demostrando que el vino, la huerta y la tradición siguen siendo elementos fundamentales de la identidad de Villa del Prado.

Valoración del Ayuntamiento

El concejal de Agricultura, Inmigración, Deportes y Protección Civil y teniente de alcalde, José Antonio Herrero, fue uno de los encargados de la inaugurar la feria, nos reunimos con él para saber lo que supone el sector de la huerta en la economía de Villa del Prado. “Es muy importante, primero, por la cantidad de empresas que se dedican a la agricultura, y luego, por la cantidad de empleo que produce. Diría que es un 25 o 30 % del sector económico del municipio; billones de kilos solamente entre pepino, calabacín y acelga… Y a nivel de empleo estamos hablando de un volumen de perfectamente 300-400 puestos de trabajo directos. La verdad que nosotros nos dimos cuenta de la importancia del sector cuando tuvimos la crisis del pepino, en el año 2011: desde Alemania aseguraron que habían encontrado la bacteria Escherichia coli en pepinos de origen español, y el mercado se vino abajo porque la gente dejó de comer pepino. A partir de ahí empezamos a ver estadísticas y nos dimos cuenta que producíamos cerca de 10 millones de kilos de pepinos, un volumen, que ahora hemos ido incrementando”, declaró Herrero.

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CulinArt Sierra Oeste exhibió por televisión su variado programa de eventos en Robledo de Chavela

  • Los cocineros Hernández y Barrera y Hostelería del Sur elevaron el nivel de la muestra.
  • Con cinco ponencias del Imidra, CIAL-CSIC, Amaif, Tirado-Hernández y Offerendus.
  • Presentaciones de Alma de Laguna, La Moderna y Pureza de Bodegas Cardeña.
  • Inédito colofón con la zarzuela que incluyó guitarra eléctrica.

La octava edición de CulinArt Sierra Oeste, Muestra Culinaria de la Sierra Oeste de Madrid, era la tercera que acogía Robledo de Chavela y la primera que contó con producción de televisión, incluso con varios eventos en directo, gracias a la acreditada productora internacional madrileña Vinteon y a su canal tevemos.net.
Como es habitual, tras la presentación de platos ideados por los cocineros, abrió la muestra la inauguración oficial a cargo del alcalde robledano y la edil de Cultura, Fernando Casado y Carmen Ortiz, respectivamente.

FOTO: Alberto Simón

Los jóvenes cocineros de la Escuela Hostelería del Sur se hicieron acreedores de sendos galardones en las categorías con historia robledana: en la de Dragones-Siglo de Oro lo hizo “Presa de dragón y sus escamas y fuego” de Julio Ignacio Moreno, y en la Espacial “Sol de patata, escabeche de trucha y trufa” de Ainhoa García Guinea.

Culinart 2026

Después de tres éxitos anteriores, el cocinero Pablo Barrera del restaurante centenario Santa María, de Santa María de la Alameda, aprovechó el homenaje de la organización al Concurso Cocinero del Año (en su vigésimo aniversario) para hacer una brillante interpretación de los tres platos que le dieron la victoria a Jordi Cruz en 2006. Con “Coca de caballa marinada” Barrera consiguió, al fin (tras 14 años de espera), el plato Mamá Vale (de bajo coste), con “Lubina, setas y trufa” accedió al plato Regio -que ya había logrado en 2012- y con “Leche de cabra cuajada, cacao y almendras” obtuvo la categoría Paloma Escolar (desayunos económicos y energéticos).

Culinart 2026

En la exposición de imágenes y reportes de prensa de CulinArt Sierra Oeste desde 2009 se incluyeron los platos de los tres primeros chefs clasificados en el Concurso Cocinero del Año 2006.
Casado y Ortiz, junto a Goyo Ybort -creador y director de la muestra- entregaron los premios Historia y Promoción de esta edición: Grupo Gourmets, que recogió su directora adjunta Reyes López, Guía Michelín y Concurso Cocinero del Año; y, por promoción, Escuela Superior Hostelería y Turismo de Madrid, Escuela de Hostelería del Sur y Feria Huerta y Vino Villa del Prado, recogidos por Chema Valdegrama (profesor), Miguel Ángel García Alonso (director) y José Antonio Herrero (teniente de alcalde), respectivamente.

Culinart 2026

En la segunda edición del Foro Educación y Formación en Hostelería y Gastronomía, al que se incorporaron el profesor Luis Santiago Aguilar (E.H. del Sur) y los cocineros presentes, fueron temas primordiales la formación de profesionales de sala para conexión con cocina, el problema de la falta de este tipo de profesionales y las consecuencias empresariales.
El conjunto de las ponencias de esta octava edición confirió a la muestra notable envergadura.
Dada la colaboración del Club de Prensa K y K -organizador- con la Asociación Madrileña de Ayuda a la Infancia, Amaif, abrió el programa la exposición sobre la alimentación esencial de los niños en Burkina Faso, elaborada para la ocasión por el doctor Ricardo Rico.

  • Segunda ponencia

La segunda ponencia “Proyectos del Centro de Innovación Gastronómica del Imidra” la desarrolló la propia directora del Centro de Innovación Gastronómica Almudena Lázaro junto a parte de su equipo, ofreciendo al público asistente algunas originales elaboraciones a partir de productos naturales que son tendencia.
El paso del ecuador de las ponencias programadas lo constituyó, en el Día Mundial de los Océanos (declarado por la Unesco), “Del mar al plato”, protagonizado por tres jóvenes investigadoras del grupo de Proteínas Alimentarias del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL) del CSIC, Vera Cebrián, Laura Vega y Cynthia Fontes, que se centraron en la historia de las algas, en su tratamiento y elaboración para el consumo humano. Igualmente, ofrecieron degustación popular de algunos productos naturales.

Culinart 2026

El periodista Juan Antonio, Tirado, fundador y director de Las Noticias de la IA, revolucionó la muestra con la ponencia “La Inteligencia Artificial en la Gastronomía”, compartida con el acreditado cocinero abulense Iván Hernández Blázquez (Toixos Events). Basado en un informe originario del Basque Culinary Center, Tirado evidenció las aportaciones de la IA sometidas a criterio de Hernández. Incluso, el polifacético periodista deleitó al patio de butacas con una intervención para hablar del turismo de la Sierra Oeste de Madrid ‘en directo’ con una fotoperiodista fallecida en la Batalla de Brunete hace casi noventa años.

Culinart 2026

El cierre de ponencias lo llevó a cabo la también periodista Elena Sanz, creadora de Vinoteca Offerendus. Elena defendió la excelente uva madrileña y su oportuna elección para seducir a restauradores y comensales bajo el título de “El vino de Madrid y su introducción en el mercado”.
En esta octava edición de CulinArt Sierra Oeste las presentaciones y catas fueron de tres productos verdaderamente estelares: el AOVE Ecológico Alma de Laguna (Villaconejos), el tinto Pureza de Bodegas Cardeña (Navas del Rey) y el pan de ‘Toñín’ Pérez de la panadería La Moderna de Las Navas del Marqués (Ávila).

Culinart 2026

Pérez explicó el éxito de una producción centenaria de reconocida calidad que le llevó a ser campeón de España de pan artesano y ofreció una cata de uno de sus más preciados panes. Junto al pan se pudo conocer y catar el Alma de Laguna, otro producto de excelencia que logró el oro en los certámenes de Canadá y Berlín y la plata en Italia, todo en 2025. Para quienes optaron por fusionar pan y aceite llegó un momento álgido.
El vino Pureza Tinto Joven, de la premiada bodega de la familia Cardeña, fue uno de los tres protagonistas del espectáculo denominado ‘Zarzuela’, con el que se pretende activar todos los sentidos de los asistentes: chef cocinando en directo, con música en vivo y cata de vino.
El responsable de la bodega Jaime Gómez expuso la cata de esta exitosa etiqueta de tinto joven antes de ofrecerlo al público, mientras cocinaba Iván Hernández -por tercera vez protagonista de la zarzuela- un singular tiramisú salado con obleas de arroz sulfato, crema de queso abulense y obleas polvo de tomate, que también ofreció al respetable; y el guitarrista local Chus Guitar impulsó al cocinero a ritmo de smooth jazz. Espectacular.
Pablo Barrera, el otro gran chef en la historia de CulinArt Sierra Oeste, preparó las tapas para la actividad denominada gastrovan, como también se cuidó de una brillante degustación para todos los invitados a la comida de cocineros y autoridades.
La entrega de galardones y reconocimientos a personas e instituciones colaboradoras activas de la muestra puso la guinda a CulinArt Sierra Oeste 2026, que también estuvo arropada por la segunda edición del certamen de tapas Degusta Robledo, en el que participaron Finca Cañaveral, Cervecería Tanfanys, Arrocería L’Albufera y Pizzería Trattoria -igualmente reconocidos en el acto-, y por la ruta cultural ‘Dragones’.

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UGAMA alerta de la presión de la industria y distribución y denuncia la disminución de granjas de leche en la Comunidad de Madrid

  • Desde abril de 2025 han desaparecido casi 12% de las ganaderías de la región.

La Unión de Agricultores, Ganaderos y Silvicultores de la Comunidad de Madrid, UGAMA, ha denunciado que la distribución está llevando a cabo una guerra de precios en la leche que está influyendo en que la industria presione sobre los precios en origen.

UGAMA, se hace eco de los datos distribuidos también por su organización estatal, Unión de Uniones que toma como referencia la información publicada por FACUA en la que se indicaría que el pasado abril Mercadona habría bajado 1 céntimo de sus marcas blancas (a 96 céntimos), mientras que, unos días más tarde, Carrefour hiciera lo mismo.

Sin embargo, esta bajada se sufrió más fuertemente en el eslabón productor. Según los datos del MAPA, a nivel estatal, el precio en abril bajó hasta los 0,49 €/l. Este precio supone una caída de más de 4 céntimos, lo que se traduce en que, de media, la presión de la industria y la distribución han provocado que los precios percibidos por los ganaderos de vacuno de leche hayan caído un 9% en un contexto donde los costes de producción siguen elevados y en algunos casos al alza.

“Es inconcebible que estemos en esta situación, donde al ganadero se le siguen imponiendo condiciones como reducir casi un 10% sus ingresos de un mes para otro cuando ningún coste de producción ha aflojado. La industria y la distribución están ahogando al sector productor, se siguen aprovechando del eslabón más débil de la cadena”, comentan.

UGAMA señala que la comunidad de Madrid sería una de las regiones productoras destacadas por su bajada de precio, siendo esta del 8%.

La organización critica la presión a la que se encuentran sometidos los ganaderos por parte de la industria a través de la distribución e insiste en la urgencia de que el Ministerio contemple la definición de abuso de posición de dominio en la ley de cadena alimentaria.

“Es difícil poder trasladar al consumidor que esto que le hace bien al bolsillo hoy, a la larga, le perjudicará mañana. La presión que sufren las ganaderías lácteas se acabará trasladando también al lineal”, señala UGAMA, indicando que entre abril de 2025 y abril de 2026 habría cerrado un 11,5% de ganaderías lácteas en la comunidad.

Asimismo explica que esta situación con la distribución y la industria no es nueva y que cada poco tiempo se dan estas prácticas. En esta ocasión, además, se ve agravado por unos costes de producción cada vez más altos y que las explotaciones no pueden asumir.

En este sentido, se destaca que el gasto extra de una explotación de vacuno de leche ya asciende a los 6 cts/l, especialmente por gastos energéticos, que habrían aumentado un 30%, y alimentación. Igualmente, la organización recuerda que el coste de los fertilizantes también acaba afectando a los costes de producción en ganadería. Teniendo en cuenta la bajada de hasta 7 céntimos en algunos casos, la situación real es de 13cts/ litro menos que tiene el ganadero de liquidez todos los meses desde abril.

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La Comunidad de Madrid facilita a los apicultores regionales un espacio para instalar sus colmenas y que desarrollen su actividad profesiona

  • El consejero Novillo ha visitado el 30 de mayo la finca El Encín, donde ha dado a conocer el acuerdo de colaboración con la Asociación de Defensa Ganadera Aldair.
  • Se ubicará en la finca experimental del IMIDRA, en Alcalá de Henares, donde los investigadores estudiarán cómo mejorar la rentabilidad y la productividad de esta práctica.
  • El Ejecutivo autonómico ha destinado este año 235.000 euros en ayudas para apoyar al sector.
  • Actualmente, el Gobierno regional está trabajando para solicitar el reconocimiento de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Miel de Madrid ante la Unión Europea.

La Comunidad de Madrid ha facilitado a los apicultores regionales un espacio en la finca experimental El Encín, en Alcalá de Henares, para que instalen sus colmenas y que puedan desarrollar su actividad profesional. Así lo ha dado a conocer el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, en su visita a esta instalación, perteneciente al Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA).

Esta iniciativa forma parte del convenio de colaboración que ha firmado el Ejecutivo autonómico con la Asociación de Defensa Ganadera Aldair, que tiene el objetivo de promover la investigación y mejorar la rentabilidad y la productividad apícola en la región. Así, mientras los profesionales manejan sus colmenas, los técnicos del Instituto les proporcionarán tratamientos sanitarios e incluirán sistemas de monitoreo en los panales, con los que, posteriormente, podrán estudiar el estado de los véspidos.

Novillo ha puesto en valor el trabajo de los apicultores que, “actualmente son más de 620 en la región, con 16.600 colmenas, que cada año producen cientos de toneladas de miel de Madrid, un producto de una calidad excelente”. “Por eso, estamos trabajando para solicitar su reconocimiento ante la Unión Europea y conseguir la Denominación de Origen Protegida (DOP) Miel de Madrid”, ha añadido.

Para apoyar al sector, la Comunidad de Madrid ha destinado este año 235.000 euros en ayudas relacionadas con la apicultura. Por una parte, se han asignado 150.000 euros para incentivar la presencia de abejas en zonas de vegetación forestal, pastos y pastizales. Se trata de una subvención anual, en la que el solicitante recibe una cantidad máxima por colmena, hasta alcanzar las 500, y de la que se beneficiaron en 2025 un total de 44 expertos.

Por otro lado, ha invertido 85.000 euros para mejorar la actividad apícola y consolidar la profesionalización. Así, el Ejecutivo autonómico busca aumentar la rentabilidad de las explotaciones, optimizando los costes de producción; facilitar el asentamiento y el transporte de los apicultores trashumantes, y mantener un adecuado estado sanitario de los panales. Además, en el ámbito de la comercialización, persigue la obtención de nuevos canales y de valor añadido de las producciones, con el fin de maximizar la competitividad.

Asimismo, el IMIDRA está desarrollando varios proyectos de investigación para estudiar el manejo, la producción y la salud de las abejas. Entre ellos, Nectar 2.0, que estudia las principales amenazas que afectan al sector; Pecorea, que analiza los polinizadores silvestres; y Apisost, que tiene como objetivo favorecer la productividad de esta práctica.

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La XVI Feria de la Huerta y el Vino reivindica el valor de la agricultura pradeña

  • El concejal José Antonio Herrero destaca la importancia de una feria que atrae a miles de visitantes, impulsa el consumo de productos locales y pone en valor un modelo agrícola único en la Comunidad de Madrid.

El concejal de Agricultura, Inmigración, Deportes y Protección Civil y teniente de alcalde, José Antonio Herrero, es uno de los máximos responsables de la XVI edición de la Feria de la Huerta y el Vino.
¿Qué significa la feria para el pueblo?
Es un evento que da a conocer aún más que Villa del Prado es la huerta de Madrid. El año de pandemia se hizo de forma online, pero el primer año que entramos después de las elecciones no lo realizamos porque, aparte, una vez que pasan las elecciones se suele hacer en el mes de julio y, una vez que entramos, no había partida presupuestaria y era imposible, no era viable hacerla.

¿Qué supone para el pueblo la feria?
Darnos a conocer aún más, que la gente conozca que Villa del Prado es la huerta de Madrid y, sobre todo, pues dos cosas importantes. Una, en el tema de la verdura y la hortaliza, porque es un fin de semana que viene muchísima gente de fuera y puede directamente comprar los productos de la huerta de Villa del Prado aquí en nuestra carpa y potenciar que realmente Villa del Prado es la despensa de Madrid, porque es así, nos avalan los números: la cantidad de 12 millones de kilos de pepinos, los 10 millones de kilos de tomate, los 8 millones de kilos de acelgas que se producen en Villa del Prado. Eso lo avalan los números.
Y luego otra cosa importante que yo, edición tras edición, veo es que es un fin de semana que la gente sale y viene a la feria y consume vino. Alterna con sus amigos, abandona un poquito la costumbre de la cerveza y ese fin de semana la gente le da por probar vinos.

Es más nuestro, ¿no?
Es más nuestro y yo creo que es necesario, porque el sector del vino está muy de capa caída, y ver cómo gente que normalmente durante todo el año no consume vino se reúne ese día, ese fin de semana, con sus amigos y va a su cata de vino probando los diferentes caldos de las bodegas, para la gente que amamos el campo y el viñedo, es nuestro rol.

¿Qué novedades tiene este año?
Este año la feria, la 16.ª edición, será el día 13 y el día 14 de junio. Tenemos algunas novedades, pero bueno, vamos a empezar por lo tradicional, lo que todos los años, cuando viene aquí el público, se va a encontrar. Tenemos una carpa de 500 metros cuadrados montada en la Plaza Mayor. Esa carpa se divide en diferentes stands y una parte muy importante la dedicamos a la fruta —digo la fruta, a la hortaliza y a la verdura—, donde se monta un stand directamente de los productos de la huerta, que es espectacular por el colorido, por la frescura y por el olor que desprenden las verduras y hortalizas recién traídas de la huerta. Luego otra parte importante son las diferentes bodegas que tenemos en la feria. Este año tendremos entre 10 o 12 bodegas de diferentes partes de la comarca con sus diferentes vinos para que la gente los pueda degustar.

José Antonio Herrero Blanca.

Y luego, aparte, tendremos nuestro aceite, nuestro oro de Madrid; tendremos la Leche Madrid, que es producida aquí en Villa del Prado por uno de sus ganaderos creadores. Y luego tendremos también las aceitunas de Campo Real, tendremos quesos también de Campo Real y este año tenemos a la Boutique del Jamón, un local que se acaba de inaugurar aquí en Villa del Prado, que también estará presente. Y dulces caseros y el aceite de la Torre de Anatere.
Aparte de la feria, de inaugurarse el día 13, el sábado por la mañana, ya el viernes por la noche, a las 9 de la noche, tendremos una cata de los vinos de la feria, que será realizada por el enólogo de la cooperativa Nuestra Señora Virgen de la Poveda. El sábado al mediodía, a la una, tenemos una cata tradicional, cata de tomate y aceite, que este año la hemos reconducido y la hemos hecho una cosa, yo creo, que muy atractiva para el consumidor, que va a ser una cata de tomate con maridaje de jamón. Vamos a probar tres tomates distintos con el mismo jamón y un tomate con tres jamones diferentes. Entonces la gente va a poder degustar seis tapas y va a ver la diferencia que hay entre probar un tomate y otro y un jamón y otro. Es un maridaje perfecto.
Luego, a las ocho de la tarde, tendremos una novedad con la que estoy muy ilusionado, porque es la primera cata que vamos a hacer en todas las secciones de la feria que va enfocada a los niños. Vamos a hacer una cata de leche.
Va a ser una cata infantil. Aquí la vamos a hacer bajo los soportales del ayuntamiento, en la zona que habilitamos de recreo infantil para que los niños puedan disfrutar a su manera de la feria. Y la va a realizar Ángel García Hernández, que es uno de los ganaderos que ha creado la Leche Madrid, y podrán degustar leche semidesnatada, leche desnatada y leche entera de la Leche Madrid, para que los niños puedan diferenciar el sabor entre una y otra.

“La huerta de Villa del Prado es como el Xanadú: termina una campaña y empieza otra, no paramos”

Y el domingo al mediodía, tenemos la tradicional cata de las Celias. Son las dos enólogas, en este caso Celia San Pedro y ahora ya su hija Celia Alonso San Pedro, que durante todas las ferias llevan con nosotros desde el principio, y que es una de las catas más esperadas de la feria, que sin duda todos los años nos sorprenden. Y luego sí que me gustaría que todas las personas que vengan a nuestra feria, aparte de comprar la verdura y la hortaliza directamente de los agricultores a un precio y calidad inmejorable, también podrán comprar un catavinos conmemorativo de nuestra feria, que será suyo, se lo podrán llevar a su casa, y que les costará 5 euros, y por esos 5 euros tendrán su catavinos y 6 catas de regalo. Una vez que utilicen las 6 catas y quieran seguir degustando vinos, por 3 euros más podrán obtener otras 6 catas más de vino. Y así lo que buscamos es que puedas visitar todos los stands de las bodegas y que puedas degustar todos los vinos y luego, el que más te guste, llevarlo a tu casa y disfrutarlo en tranquilidad y en compañía de tu familia y amigos. Y durante la feria tendremos también la ruta gastronómica, en la que los bares y los restaurantes del municipio elaborarán sus comidas y sus tapas con los productos de la huerta de Villa del Prado. Esto, verdaderamente, es una magnífica representación de lo que tú ves en la feria, al final verlo cocinado y poderlo degustar.

“Somos la única agricultura que produce todo el año sin recibir un euro de la PAC”

Y por último, el sábado y el domingo, a las 2 de la tarde, vendremos a degustar nuestra tradicional paella de verduras para todos los asistentes a la feria. Y todo eso acompañado de la zona infantil y el tren turístico, para que todas las personas, también enfocado sobre todo a los niños, puedan visitar nuestro municipio con nuestro tren turístico, que recorrerá las calles del municipio.
Hay una cosa que me gustaría recalcar en la agricultura de Villa del Prado que es diferente completamente a la agricultura del cereal, del viñedo, del olivar. Nuestra agricultura es una agricultura que produce durante todo el año. Es una agricultura que es la única que está exenta de la PAC. Vive realmente de lo que produce su trabajo, de lo que genera, que es importante. Somos la única agricultura que nos sostenemos de nuestro trabajo y de nuestro esfuerzo. No recibimos ni un solo euro de la PAC. Pero nuestro trabajo nos cuesta, porque conseguimos crear y producir los 365 días del año. A mí me gusta decir que la huerta de Villa del Prado es como el Xanadú: produce los 365 días del año. Termina una campaña y empieza otra, termina una campaña y empieza otra, pero no paramos. Y no es fácil, porque cuando empezamos ahora con la campaña de verano, que ha empezado el pepino, el calabacín y el tomate, prácticamente se recoge a diario. Y seguir trabajando sábados, domingos, festivos, porque las plantas consumen y comen y beben agua todos los días, no es fácil. Entonces es un modelo de agricultura que, con nuestro trabajo y nuestro esfuerzo, lo sacamos adelante sin recibir un solo euro de subvención de la PAC.

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La V Feria del Vino de San Martín de Valdeiglesias reunió vino, música y gastronomía

San Martín de Valdeiglesias celebró los días 16 y 17 de mayo la quinta edición de su Feria del Vino, consolidándose como punto de encuentro imprescindible para descubrir la actividad vitivinícola de la comarca. El evento, desarrollado en la Plaza de Toros de la localidad, reunió vino, gastronomía, música y turismo en un mismo programa.
La jornada del sábado arrancó a las 12:00 con la inauguración oficial, seguida de entrevistas a bodegueros conducidas por Fernando Fanego. Destacaron las catas comentadas por la sumiller Yolanda de Guiamadriz, de Madrid Enoturismo, y la degustación con producto de proximidad del restaurante Curilla. El domingo comenzó con una tapa de garbanzo de La Garbancera elaborada por el restaurante 7 Capillas, seguida de la ponencia de D. Lorenzo, cronista oficial de la villa, sobre la historia del vino en el municipio.
Entre las bodegas participantes figuraron Bodega San Esteban de Cenicientos, Bodega Siguín, Aumesquet Garrido y ValleYglesias, todas ellas representantes de la D.O. Vinos de Madrid. La feria puso especial énfasis en las variedades autóctonas Garnacha y Albillo Real, uvas que definen la personalidad vitivinícola de esta subzona madrileña.
La organización subrayó la capacidad del evento para dar a conocer los vinos locales, reforzar el apoyo a las bodegas y despertar el interés por descubrir los municipios madrileños vinculados al vino. San Martín de Valdeiglesias demuestra así su vínculo histórico con la vid, su paisaje singular y su proyección como destino turístico.
Esta cita se convierte en una herramienta clave para consolidar a la Comunidad de Madrid como destino atractivo para el enoturismo, combinando promoción del producto, contacto directo con productores y puesta en valor del entorno. Las catas dirigidas requirieron reserva previa, confirmando el éxito de convocatoria de esta edición que ya mira al futuro con el objetivo de seguir creciendo.

Mostrador de la Bodega Siguín, de Cadalso de los Vidrios. FOTO Ayto SMV.

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Las XVII Jornadas El Pincho & la Cazuelita 2026 se consolidan como referente gastronómico en la Sierra Oeste

  • Reunieron gastronomía, tradición y ambiente festivo del 1 al 3 de mayo en Colmenar del Arroyo.

Colmenar del Arroyo vivió un inicio de mayo lleno de sabor con la celebración de sus XVII Jornadas Gastronómicas “El Pincho & la Cazuelita 2026”. Del 1 al 3 de mayo, bares y restaurantes del municipio abrieron sus puertas para ofrecer propuestas creativas en formato pincho y cazuelita, pequeñas elaboraciones que combinan tradición e innovación para conquistar el paladar de vecinos y visitantes.
La cita reunió a numerosos amantes de la buena mesa de distintos puntos de la Comunidad de Madrid, dispuestos a recorrer los establecimientos participantes. Cada local presentó sus especialidades, destacando productos de proximidad y recetas con sello local, en una ruta que invita a descubrir la riqueza culinaria de la comarca.
Además de la degustación de pinchos y cazuelitas, la programación incluyó actividades complementarias que enriquecieron la experiencia. El Mercado de Productores Locales permitió conocer y adquirir productos artesanales de la zona, mientras que las catas de vino, quesos y miel acercaron al público a los sabores auténticos del territorio. La música en directo y la animación de calles pusieron la banda sonora a un ambiente festivo y familiar.
Uno de los momentos más esperados fue el XV Concurso de Paellas, que reunió a participantes y espectadores en torno a una tradición culinaria muy arraigada. Este evento no solo premia la habilidad de los cocineros, sino que refuerza el espíritu comunitario y el orgullo por la gastronomía local.
Las XVII Jornadas del Pincho y la Cazuelita cumplen así su objetivo: poner en valor la hostelería de Colmenar del Arroyo, impulsar el producto kilómetro cero y convertir al municipio en un destino atractivo para el turismo gastronómico. Una cita que ya tiene fecha marcada en el calendario y que promete seguir creciendo, combinando sabor, cultura y convivencia en el corazón de la Sierra Oeste madrileña.

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El caldo de la marmita: productos elaborados

  • Una nueva herramienta que ha llegado para quedarse

Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Hace unos días he sido invitado a dirigir una exposición sobre el papel de los productos ya elaborados en la restauración actual. Y lo he sido porque llevo desde 2004 colaborando de manera muy activa con una empresa que dedica todos sus esfuerzos y conocimientos a este campo. Por aquel entonces la intromisión de estos productos en las cocinas de los restaurantes era vista, poco más o menos, como una ofensa para quien dirigía las mismas, una especie de injerencia contaminante y excluyente. Resumiendo, una invitación a dejar su puesto de trabajo para suplirlo por el de estos productos en manos de empleados menos cualificados. Nada más lejos entonces, pero tampoco ahora. Lo cierto es que ahora la falta de jefes de cocina, cocineros, ayudantes de cocina, etc. es tan grande que la situación se ha revertido por completo y hemos pasado, como suele pasar en demasiadas ocasiones, a hacer de la necesidad virtud. La herramienta es exactamente la misma entonces que ahora. También, como suele pasar en demasiadas ocasiones, solo se trata de hacer un uso adecuado y efectivo de la misma.
A lo largo de la historia las distintas herramientas que han surgido han ido moldeando, modificando, adaptando y evolucionando las distintas formas de cocinar, la propia visión sobre la creatividad, la intencionalidad del mensaje y, sobre todo, la consolidación de una gestión sostenible para la propia supervivencia de muchísimos establecimientos puestos en marcha. La mayoría de ellas han sido protagonistas activas de los muchos cambios que se han ido produciendo en la restauración y que han sucedido a la vez que la sociedad ha demandado, que las modas se han impuesto, que los gustos han cambiado o, sencillamente, que las necesidades han priorizado. Y una de ellas ha sido, como ya he dicho, la incorporación en las cocinas de muchísimos restaurantes de productos ya elaborados como apoyo y, en muchas ocasiones también, como solución a problemas tan actuales y casi ya endémicos de falta de personal y más aún de personal cualificado.
Las ventajas, a bote pronto, son bastante obvias en cuanto a control de costes, stocks, mermas, desperdicios, porcionados, etc. Los inconvenientes también lo son y la mayoría parten de la herida provocada en el orgullo profesional de cada quisque. Pues bien, aquí es adonde quería yo llegar. Todos entendemos esto último que acabo de expresar y tiene su lógica que así sea. “Nadie como yo mismo va a hacer las croquetas mejores que las que sirvo en mi restaurante y menos aún una fábrica de productos elaborados por muy artesanal que sea”. Dicho esto, vemos que la afirmación no se sostiene lo más mínimo puesto que también todos sabemos que es igual de fácil que sea verdad como que no. El mero hecho de hacerlas en un lugar u otro, una persona u otra, no garantiza de facto que una croqueta sea mejor que otra. Y digo más, el orgullo se le ha de suponer a cualquiera de ambos protagonistas.
Si el uso de la herramienta en cuestión es razonable nos permitirá disponer de más tiempo para invertir nuestro orgullo profesional en elaboraciones más prestigiosas y exclusivas y rellenar con ella otras necesidades que completen nuestra oferta de manera anónima, pero de calidad contrastada.
En definitiva, nuestro orgullo debe ir dirigido a solventar la duda ya eterna sobre si deseamos servir cocina buena o cocina mala, la haga quien la haga. Esta es la verdadera cuestión.

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La Comunidad de Madrid promociona la agricultura, la ganadería y la industria agroalimentaria de la región en el Salón Internacional del Campo 2026

La Comunidad de Madrid cerró este domingo su participación en el Salón Internacional del Campo (SiCampo) 2026, celebrado en el Hipódromo de la Zarzuela, donde el Gobierno regional promocionó durante tres días la agricultura, la ganadería y la industria agroalimentaria madrileña. Según la notra de prensa oficial, el Ejecutivo autonómico acudió con un estand propio para “promocionar la agricultura, la ganadería y la industria agroalimentaria de la región”.

FOTOS: Comunidad de Madrid.

La feria, organizada por Alianza Rural bajo el lema Madrid se viste de campo, reunió a público profesional y general, y sirvió para reforzar el papel del medio rural madrileño. El espacio institucional ofreció información sobre la gestión de los espacios naturales, incluida la Reserva Nacional de Sonsaz, descrita en la nota como “un importante enclave cinegético”.

Durante el encuentro también estuvieron presentes el Comité de Agricultura Ecológica (CAEM) y varias figuras de calidad diferenciada, como la DOP Vinos de Madrid, la DOP Aceite de Madrid, la IGP Carne de la Sierra de Guadarrama y la DC Aceitunas de Campo Real, que ofrecieron degustaciones y mostraron la variedad de productos certificados de la región.

El programa incluyó demostraciones culinarias en directo y degustaciones de carne de caza, así como una amplia oferta turística a través de MadRural. Además, el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) participó con una muestra de animales vivos compuesta por “14 ovejas y 8 corderos, de las especies Colmenareña y Rubia de El Molar”.

La feria se completó con exhibiciones, talleres infantiles, música, espectáculos, aula de catas y un mercado gastronómico que atrajo a miles de visitantes durante el fin de semana.

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Robledo de Chavela se convertirá durante junio en un amplio escaparate culinario y gastronómico

  • La octava edición de CulinArt Sierra Oeste acogerá a productores de la comarca del 5 al 8 de junio de 2026.

El Ayuntamiento de Robledo de Chavela y el Club de Prensa K y K, creador y organizador de CulinArt Sierra Oeste, Muestra Culinaria de la Sierra Oeste de Madrid, convocan la octava edición del certamen entre los días 5 y 8 de junio de 2026.
La muestra prepara un incremento expositivo con mayor espacio, especialmente para dar cabida a una importante representación de alimentos de la Sierra Oeste de Madrid y de la Comunidad de Madrid, con posibilidad de exhibición, catas, degustaciones y adquisición.
Como de costumbre, habrá comarcas y/o provincias especialmente invitadas para dar a conocer sus excelencias en el entorno serrano madrileño.

En el programa de CulinArt Sierra Oeste se contempla, al igual que en anteriores ediciones, la celebración de ponencias y charlas coloquio sobre investigación alimentaria,
recuperación de productos autóctonos, proyección de la hostelería desde las aulas o incidencia de la gastronomía en el turismo, entre otros temas.
En la muestra tendrá lugar la segunda edición del Foro de Educación y Formación en Hostelería y Gastronomía, así como el sexto Foro de Cocineros.
Las ponencias y los foros acontecerán los días 5 y 8 de junio; en tanto que la exhibición y cata de productos se centrarán en los días 6 y 7.
CulinArt Sierra Oeste nació en San Lorenzo de El Escorial en 2009 como una exposición de platos, obras de ocho diferentes chefs y restauradores de la comarca, ofrecidos como sugerencia para navidad y de bajo coste; y, desde entonces, ha mantenido las propuestas de cocineros dentro de varios apartados cargados de historia, como Plato Mamá Vale y Plato Regio y los más recientes Plato Dragones-Carlos V y Plato Espacial, interpretaciones de las comidas propias de hace cinco siglos (de cuando datan los dragones de la iglesia mayor de Robledo) y de las tripulaciones del Apolo XI, respectivamente.
A falta de 60 días para el arranque, CulinArt Sierra Oeste pretende mantenerse como reunión entre profesionales de la hostelería y la gastronomía, ofreciendo espacio de encuentro de productores abierto al público, en el que exhibir una nutrida representación de productos de toda la comarca, desde la huerta a los fogones y obradores, desde las bodegas, cuevas y almazaras a los expositores y también a los paladares. También servirá de escaparate para Alimentos de Madrid, especialmente a través de sus denominadas marcas de calidad.
Entre los cincuenta cocineros-as que han intervenido en las ediciones precedentes destacan invitados como Juan Pozuelo, Lucas González, Daniel Ochoa, Luis Moreno, César Hinojal, Iván Hernández B., Juan Carlos Menéndez, Lola García N. o Pablo Barrera, por citar algunos de ellos.
En el programa de la octava edición de la muestra se podrían recuperar actividades como las clases de cocina casera rápida en instituto, las propuestas de desayunos para niños con carencias alimenticias, el espectáculo Zarzuela de cocina en directo con actuación musical y cata de vino, la Gastrovan (tapas en ruta), la degustación de tapas de establecimientos zonales, y mantenerse los premios Promoción e Historia, cuyos últimos acreedores fueron Fitur-Ifema y Grupo Lezama-La Taberna del Alabardero e IES Escuela de la Vid e Imidra.

Y habrá guiños a la edición inaugural del concurso Cocinero del Año, con motivo del vigésimo aniversario.

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La Comunidad de Madrid lidera un estudio en España que ha permitido localizar 95 variedades centenarias de vid que se creían desaparecidas

  • Bajo el nombre Minorvín y junto a otros 15 institutos nacionales, el IMIDRA ha encontrado más de una veintena de estos ejemplares en la región.
  • Algunas de ellas estaban almacenadas en la colección histórica que el Ejecutivo autonómico mantiene en la finca experimental de El Encín, en Alcalá de Henares.
  • El objetivo es ponerlas en valor, evaluar su potencial y que, en un futuro, se conviertan en una alternativa para los agricultores.
  • Se ha solicitado la inclusión de la uva Hebén en el Registro Nacional de Variedades Vegetales que, en caso de ser admitida, podría emplearse en la elaboración vinícola.

La Comunidad de Madrid ha liderado un estudio en España que ha permitido localizar 95 variedades de vid centenarias que se creían desaparecidas. Este proyecto, llamado Minorvín, está encabezado por el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) y se ha desarrollado junto a otros 15 centros nacionales.
Entre los ejemplares encontrados, 22 de ellos están ubicados en diferentes puntos de la región. Nueve ya estaban identificados y almacenados en la Colección de Variedades de Vid, ubicada en la finca experimental de El Encín, en Alcalá de Henares. Es el caso de Benedicto, Cadrete, Castellana Blanca, Hebén, Morate, Romé, Salvador, Tinto de Navalcarnero y Verdejo de Salamanca.
Las otras 13 de las que no se tenía constancia son Azargón, Brustiano Faux, Crepa, Botón de Gato, Cornigacho, Granadera, Jarrosuelto, Montonera, Rubeliza, Tazazonal, Terriza, Tinto Bastardo, Tortozona Tinta. El objetivo de este estudio es ponerlas en valor, evaluar su potencial y que, en un futuro, se conviertan en una opción para los agricultores. De esta forma, se podrá diversificar la producción de vino en el país y aumentar el atractivo a la industria vitivinícola.
Este proyecto nació en 2013 y, durante este tiempo, los investigadores han analizado cada ejemplar, comprobando que sus características pueden ser una buena alternativa frente a la sequía. Para ello, se han empleado técnicas que han permitido conocer el grado de resistencia a las condiciones climáticas extremas, así como a las principales enfermedades que afectan a los cultivos, como son el mildiu y el oidio.

MÁS DE 3.900 VARIEDADES EN LA COLECCIÓN REGIONAL
Recientemente, la planta Hebén fue localizada en una huerta privada de la región. Tras comprobar su procedencia, el IMIDRA solicitó su inclusión en el Registro Nacional de Variedades Vegetales. En caso de ser admitida, podría emplearse en la elaboración vinícola, amparada por la Denominación de Origen (D.O.) Vinos de Madrid.
Actualmente esta figura de calidad reconoce siete tipos de uva blanca: malvar, airén, albillo, viura, parellada, torrontés y moscatel de grano menudo. A ello, se suman los cultivos destinados a rosados o tintos, por lo que ahora hay 5.898 hectáreas dedicadas a la D.O., que agrupan 45 bodegas y en las que trabajan 2.760 viticultores en cuatro subzonas: Arganda, Navalcarnero, San Martín de Valdeiglesias y El Molar.
Algunos ejemplares forman parte de la Colección de Variedades de Vid -la segunda más importante de Europa- y del Museo Ampelográfico, ambos situados en la finca de El Encín en Alcalá de Henares. Nació en 1950, al unificar varias colecciones que existían en diferentes puntos de España. Desde entonces, se ha ido completando con recogidas de muestras de numerosas zonas vitícolas nacionales e internacionales, hasta llegar a las 3.900.

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De restaurantes por la zona: Restaurante El Alto del León (Guadarrama)

  • Cocina española y digna en restaurante de carretera.
  • Por Pierre Garní.

Resulta muy común, al salir de viaje o al regresar, que la duda sobre dónde comer o cenar en el trayecto llegue a agobiarnos en alguna medida. Es un hecho que cada vez existen menos restaurantes de carretera donde poder manducar con dignidad y disfrute más allá del propio ejercicio fisiológico. Viajamos de Segovia a Madrid y lo hacemos por el puerto de Los Leones y, coronando, nos encontramos con este restaurante, El Alto del León, de aspecto rutinario y mesonero. Nada más entrar, una vitrina atestada de cortes de lomo alto de ternera con buena pinta y otra con quesos manchegos que tampoco nos deja indiferentes nos dan la bienvenida. Venimos sin reserva, pero nos acomodan en un comedor, por cierto, muy concurrido, con unas vistas impresionantes de la sierra de Guadarrama con Madrid al fondo. Amabilidad concreta, efectiva diligencia y mesa bien vestida. Tras unas cervezas bien tiradas y dos vermús correctos, nos ofrecen la carta. Amplitud y variación, aunque muy previsible, un tanto copada por embutidos, ahumados, ensaladas convencionales y los trasnochados revueltos, pero muy bien informada. Nos toman la comanda y, tras una corta espera, llegan nuestras opciones para compartir. Unas almejas a la marinera muy correctas, unos riñones de corderito lechal a la brasa fabulosos, unas mollejitas también de cordero, excepcionales, y un pote de berza muy sabroso y reconfortante. Con los platos principales, corrección académica. La lubina a la espalda muy correcta, una merluza a la romana muy fresca, de buen tamaño, aunque un poco frita de más, un solomillo de ternera a la plancha, soberbio de tamaño y sabor, y de punto irreprochable, y, por último, un entrecot de avileña en el punto elegido, un tanto falto de grasa, pero de sabor delicado.
Regamos todo esto con una botella de Pruno del 2022 de la Ribera del Duero que cumplió con creces. De postre nos sirvieron un flan con nata demasiado cocido, un milhojas de crema, sin más, y unas natillas poco interesantes. El pan muy aceptable y el café del montón.
En apariencia, una comida sin mucho interés. Esto realmente cobra protagonismo cuando al final de la misma somos conscientes de haber solucionado una incertidumbre que comenzaba con la pregunta de dónde íbamos a poder comer de manera digna en esta carretera. Y, de hecho, lo hemos conseguido. Platos sencillos, buena materia prima, buena ejecución y buen servicio han sido suficientes para salir del establecimiento más que satisfechos. No crean que esto sucede con demasiada frecuencia en una carretera, más bien lo contrario.

RESTAURANTE EL ALTO DEL LEÓN
Carretera Madrid-La Coruña, N-6, km 56, 7. Guadarrama, Madrid

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El caldo de la marmita: A veces la cultura importa poco

Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Desde Doña Filo hemos participado en una cena que ha organizado, hace unas semanas, nuestro amigo Alex de la Fuente en su restaurante In-pulso, en Madrid, y que resultó todo un éxito. Su proyecto hostelero (con el que lleva tres años en funcionamiento) versa sobre la cocina de Madrid como eje principal de su oferta. La cocina de Madrid de siglos pasados, de donde Alex, después de un trabajo minucioso de investigación, consigue rescatar platos harto interesantes, absolutamente desconocidos para la mayoría de los madrileños (para mí, siento reconocer, como profesional, también) y con un potencial versátil impresionante, a los que él da una nueva y flamante vida como parte de una propuesta sensata, fresca y muy atractiva. Pues bien, después de estos años de trabajo arduo, fatigoso, enriquecedor, aunque muy gratificante, no parece que el éxito recaudado haya estado compensado con el esfuerzo desarrollado. Un local bien decorado y bien amueblado, de ambiente sereno y tranquilo, en un barrio de clase media acomodada, con buena puesta en escena, servicio acorde y precios moderados. Que, además, ofrece una cocina interesantísima, diferente, muy bien resuelta y ¡nuestra!, más nuestra imposible, la verdadera cocina de Madrid, la que nunca sale a relucir (como si apenas existiera) y que deberíamos honrar y reivindicar con nuestro interés y curiosidad como habitantes de este Madrid que somos. En fin, un restaurante sustancioso y una propuesta apreciable en medio de tanta abulia gastronómica y hostelera.
Mi percepción y parecer al respecto sobre que el éxito no haya sido el esperado y, sin duda, el merecido (de esto es de lo que realmente quería yo hablarles) se debe, en mi humilde opinión, no a un problema de interés o curiosidad —esto sería más fácil de solucionar de lo que parece—, sino a un problema del que ya hemos hablado en esta sección en multitud de ocasiones: el asunto cultural. En estos tiempos en los que los nacionalismos se exacerban, en muchas ocasiones, en direcciones que poco aportan a la identidad de los provocadores y menos aún a la idiosincrasia y costumbres del territorio reivindicado, asistimos a este claro ejemplo de incultura, en este caso, gastronómica, del escaso interés por adquirirla, por reclamarla, por demandarla, por defenderla y por adosarla a nuestro nacionalismo madrileño. La cocina de Madrid, la verdadera cocina del Madrid de Lope de Vega, de Quevedo, de Cervantes, del Madrid de los Austrias, esta cocina debe nacionalizar nuestra cultura del mismo modo, por ejemplo, que el fútbol madrileño invade nuestra vida dejándonos casi huérfanos de todo lo demás. El fútbol madrileño comercial no nos representa como madrileños, lo hace como meros borregos consumidores. Lo que sí nos representa como verdaderos madrileños, como habitantes orgullosos y dignos de esta ciudad, son los callos a la madrileña, las judías a lo tío Lucas, la sopa trinchante, la alboronía madrileña, el gran cocido madrileño y muchos platos más que deberían formar parte de nuestra personal cultura gastronómica sobre esta comunidad. No hace tanto estuvimos a punto de ser invadidos por el país vecino, nuestro orgullo lo impidió. Me temo que esta vez sí nos han invadido auténticas legiones de cocinas foráneas, que nos han hechizado, en la mayoría de las ocasiones, de manera trilera y con propuestas poco o nada genuinas. Quizás haya sitio para todos, pero el nuestro ha sido ocupado, casi en su totalidad, por verdaderos oportunistas. Sumérjanse en la historia de nuestra gastronomía, resulta mucho más interesante de lo que parece, se lo digo yo.

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“La Garnacha de Gredos tiene alma propia”

  • Bodega Siguín consolida su presencia en Cadalvín 2026.

Entrevistamos a Mariano Quintana, responsable de la Bodega Siguín.
¿Dónde se encuentran sus viñas?
Somos un proyecto familiar con viñedos en Cadalso de los Vidrios y las instalaciones en Pelayos de la Presa. Trabajamos exclusivamente con cepas viejas de Garnacha Tinta, cuidadas por nosotros mismos. A partir de ellas elaboramos un buen número de vinos muy diferentes, aunando tradición y conocimientos técnico‑científicos mediante procesos de mínima intervención.

Mariano Quintana en el Taller de Vermú de Cadalvín.

¿Desde cuándo os dedicáis a la elaboración y qué tipos de vino hacéis?
Llevamos toda la vida haciendo vino para consumo propio, pero no fue hasta 2014 cuando decidimos comercializarlo por primera vez.
Nuestra seña de identidad es el uso exclusivo de una sola uva, la Garnacha Tinta, para elaborar una amplia variedad de vinos y vermús muy distintos entre sí. Nuestros vinos actuales son el Tinto Joven 2025, una Garnacha 100 % sin crianza en madera, fresco, franco y honesto; PK‑3, D.O. Vinos de Madrid, un vino de pueblo elaborado con mezcla de varias parcelas, 100 % Garnacha y con 6 meses de crianza en barrica de roble francés usado; Garnacha de Relieve, también D.O. Vinos de Madrid, un vino de parcela 100 % Garnacha con 12 meses de crianza en barrica de roble francés nueva de gran tamaño; PinK‑3, un rosado “con alma de tinto”, field blend de Garnacha y otras variedades minoritarias, sin paso por madera; Flytrap, un vino naturalmente dulce de Garnacha 100 %, con 18 meses de crianza en barrica de roble español, dulce pero no empalagoso y reconocido con 91 puntos Peñín; Pet‑Nat 3, un espumoso rosado elaborado por el método ancestral, con una burbuja divertida y nada agresiva; y KDLSo, nuestro vermú artesanal a partir de Garnacha Tinta, con botánicos y cítricos naturales, sin colorantes, semidulce y endulzado con azúcar moreno, disponible en dos versiones: Clásico, sin madera, y Reserva, con un año de crianza en barrica de roble americano y 92 puntos Peñín.

Taller de Vermú de Cadalvín 2026.

¿Qué peculiaridades tienen la Garnacha y la orografía de nuestra comarca?
La Garnacha es una uva tremendamente plástica, capaz de recoger y expresar de forma magnífica las características del terroir: clima, suelos, conducción y forma de elaborar. En nuestra comarca, marcada por los suelos graníticos, la altitud y el clima propio de Gredos, los vinos de Garnacha resultan elegantes, frescos y con una estructura extraordinaria.

¿Cómo ha sido esta edición de Cadalvín?
Esta es nuestra tercera edición como expositores. Por problemas de agenda no pudimos participar antes, aunque nos habría encantado.
La de este año ha sido la mejor de todas en las que hemos estado. Nuestros vinos y vermús han gustado mucho, que es lo más importante, y el público cada vez tiene más cultura del vino, con un gran número de profesionales de la hostelería y de los medios.

¿Crees que las instituciones defienden la agricultura como se merece?
Siempre se necesita un poco más de apoyo por parte de todos. Lo que verdaderamente necesitamos es el respaldo del público. En Madrid se elaboran vinos magníficos que deberían estar en todas las cartas de bares y restaurantes de la zona. La mejor manera de defender al agricultor es consumir y potenciar los productos de proximidad.

¿Qué proyectos tenéis para el futuro?

Además de continuar explorando nuevas elaboraciones, potenciar nuestras visitas personalizadas a la bodega, elevando el estándar del turismo de la comarca y atrayendo a un público que busca exclusividad.

BODEGA SIGUÍN

Calle del Hilero 7, Pelayos de la Presa

Tlf. 629816225

www.bodegasiguin.com

@bodega_siguin

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La Comunidad de Madrid expone su marca de calidad M Producto Certificado en la Feria Internacional Alimentaria

  • El Ejecutivo autonómico participa en el 50 aniversario de este salón bienal que se celebra del 23 al 26 de marzo en Barcelona.
  • Aperitivos, conservas, encurtidos, legumbres y arroces de la región se mostrarán al público profesional.
  • También estará presente el Comité de Agricultura Ecológica, que supervisa el uso de métodos de producción respetuosos con el entorno natural.

La Comunidad de Madrid va a exponer los productos de la marca de calidad M Producto Certificado en el 50 aniversario de Alimentaria, el salón internacional dedicado a alimentación, bebidas y distribución, que comienza hoy en la Fira de Barcelona y que permanecerá abierto hasta el próximo jueves.
Este encuentro de referencia para los profesionales del sector, que se celebra cada dos años, reúne durante cuatro días los productos más innovadores, los alimentos que mejor cuidan la nutrición y las últimas tendencias de consumo. A él asisten compradores de mercados clave de todo el mundo, por lo que supone un gran escaparate para la producción madrileña.
El Ejecutivo autonómico participa desde 2004 en esta feria, ofreciendo una oportunidad de promoción a los proveedores locales. En esta ocasión, colabora con el patrocinio de tres espacios que van a dar visibilidad a tres empresas con el sello de garantía regional: Comercial de Aperitivos La Madrileña, de patatas fritas, frutos secos y snacks; Casa Santoña, que envasa anchoas, conservas y encurtidos, e Industrias Racionero, que ofrecen legumbres y arroces, entre otros.
Desde su creación en 2014, el sello M Producto Certificado identifica los alimentos elaborados o producidos en la región con estándares de calidad diferenciada. Actualmente, cuenta con 505 compañías adheridas y 4.143 referencias. Entre ellas se encuentran vinos, carnes, aceites, quesos, cervezas artesanas, salazones, huevos, miel, café o té, reflejando la gran variedad y excelencia de la oferta alimentaria de la Comunidad de Madrid.
En el evento, también participará con dos estands el Comité de Agricultura Ecológica Regional (CAEM), organismo que se encarga de supervisar que se empleen métodos de producción respetuosos con el entorno natural y se cumplan con los requisitos establecidos en la normativa de la Unión Europea.

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CADALVÍN 2026 consolida su éxito y se afianza como gran escaparate del vino madrileño

  • La XIV Feria del Vino de Cadalso de los Vidrios bate récords de asistencia y se consolida como referente enoturístico de la Sierra Oeste.

La XIV Feria del Vino  CADALVÍN 2026, cerró sus puertas el pasado domingo 15 de marzo con un balance que no puede calificarse de otra manera que rotundo. Tras catorce años de trayectoria, el evento se ha convertido en un referente en la Comunidad de Madrid y en una cita imprescindible para el sector vitivinícola de la Sierra Oeste. La organización subraya que esta edición ha superado todas las expectativas, tanto en participación como en afluencia de público, un logro que confirma la madurez de una feria que no deja de crecer.

En esta ocasión, CADALVÍN reunió a 14 destacadas bodegas de la comarca, entre ellas Aumesquet Garrido, Cristo del Humilladero, Casa Monroy, Familia Cardeña, Fuente Galana, Hombre Bala, Luis Saavedra, Llano las Navas, Mario Sampedro, San Esteban Protomártir, Siguín, Tximpanzé, Valdenoches y Virgen de la Poveda. Según fuentes del Ayuntamiento de Cadalso de los Vidrios, el público —tanto profesional como particular— acudió en masa “a conocer las propuestas de los bodegueros y hacer acopio de grandes vinos para su negocio, o para disfrutar con sus familias y amigos” .

Una feria que trasciende lo enológico

El ambiente festivo se extendió por las calles y plazas del municipio, que vivieron un fin de semana de intensa actividad. La organización destaca “la excelente acogida por parte del público visitante que inundó nuestras calles y plazas”, combinando la experiencia enogastronómica con el atractivo histórico-artístico del entorno, y superando incluso las cifras de visitas y ventas del año anterior .

La jornada profesional del viernes, previa a la apertura al público, contó con la presencia de Francisco García, presidente de Vinos de Madrid y Enoturismo de Madrid, quien respaldó el trabajo de las bodegas de la región y su apuesta por las variedades autóctonas de la Sierra Oeste. Su participación reforzó el carácter técnico y divulgativo de la feria, que busca no solo promocionar los vinos locales, sino también fomentar el conocimiento y la identidad vitivinícola de la zona.

Reconocimiento institucional y proyección nacional

Una de las grandes novedades de esta edición ha sido la inclusión de CADALVÍN en el calendario ferial oficial de la Comunidad de Madrid, un paso que consolida su relevancia regional. El evento recibió el apoyo de representantes institucionales como Jesús Carpintero, subdirector general de Producción Alimentaria, y Eduardo Lordén, gerente del Consejo Regulador de la D.O. Vinos de Madrid, además de ADI Sierra Oeste y autoridades de municipios vecinos.

La alcaldesa Verónica Muñoz Villalba, visiblemente emocionada, destacó que el éxito de la feria “viene del tesón de nuestro consistorio, junto a las bodegas que desde sus inicios han sido una fuerte apuesta mantenida en el tiempo”. Además, anunció un paso estratégico: el registro de la marca CADALVÍN a nivel nacional, con el objetivo de reforzar su identidad y abrir nuevas oportunidades de promoción .

Una edición especialmente emotiva

El acto de entrega de premios a las bodegas galardonadas estuvo marcado por un momento de especial sensibilidad: el homenaje a la fallecida Ana Martín, de la Bodega Juliana de la Rosa de Villa del Prado, figura muy querida en Cadalso de los Vidrios y que había participado en las anteriores ediciones de la feria del vino ca. La organización quiso recordar su importancia para el municipio y para la feria, dedicándole un cálido reconocimiento.

La alcaldesa quiso finalizar con un mensaje que resume el espíritu de CADALVÍN: “Nuestros vinos tienen calidad e historia, son un referente a nivel mundial; por eso, pidamos siempre en nuestros establecimientos un vino de Madrid” .

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De restaurantes por la zona: Restaurante La Cuna (Peralejo – El Escorial)

  • Cocina española comprometida en un ambiente muy familiar.
  • Por Pierre Garní.

Es asombroso y penoso a la vez la dificultad evidente que tenemos para reservar en restaurantes de cocina española de buena factura donde salir realmente satisfechos en esta zona por la que habitualmente mendigamos. Sin duda, son verdaderos oasis. La cocina que se prodiga por estos lares empieza a alejarse de sus raíces, prefiere aliarse con las modas foráneas que revitalizar y fortalecer nuestras costumbres culinarias. El daño es terrible y, seguramente, irreparable. Por suerte, hemos reservado en uno de esos oasis de los que todavía podemos disfrutar y aprender. Es el restaurante La Cuna en Peralejo, una pedanía de El Escorial. Nos reciben con una familiaridad que gusta y nos adentramos en un comedor muy acogedor, presidido por una gran chimenea al rojo vivo; el ambiente no puede ser más propicio. Tras unas cervezas y vermú de aperitivo, elegimos sobre una carta amplia, bien redactada, muy variada y bien estructurada, amén de las sugerencias fuera de carta que nos cuentan de manera rápida, con relato efectivo. Nos llegan los platos para compartir: una ensalada de corujas, fresquísima y muy bien aliñada; unas gambas a la plancha irreprochables; unos calamares perfectamente fritos en aceite limpio y unos callos muy caseros que se dejaban comer. Con los platos principales, mismo tono y nivel: una ración abundante de conejo de monte con salsa de tomate casera de sabor penetrante; unas albóndigas guisadas muy melosas, con algo de crema y patatas fritas de verdad, excelentes; una perdiz estofada riquísima y un rodaballo muy jugoso y de punto justo. Con los postres no bajó el nivel: el arroz con leche muy rico y la tarta de manzana muy casera y sabrosa. Regamos todos estos platos con una botella de Viña Ardanza de 2020 que cumplió con creces. El café, delicioso, y el pan, para controlarse.
El servicio, atentísimo, familiar, cercano, servicial y profesional, muy a tono con el comedor y la casa en la que nos encontramos. Es fantástico cuando se sale plenamente satisfecho de un establecimiento que tiene bases sólidas, compromiso con una cultura gastronómica que abandera con orgullo y con un futuro por delante que nos contenta y esperanza. ¡Bravo!

Restaurante La Cuna
Pl. de Juan Polo, s/n, 28211 Peralejo, Madrid

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Cocido en la Sierra Oeste

El cocido madrileño ha sido declarado Bien de Interés Cultural el 4 de febrero de 2026 por la Comunidad de Madrid. Esta declaración busca preservar su legado histórico, cultural y social, reconociendo su importancia como una expresión de la identidad cultural de la región. Durante este mes se celebra la 16.a edición de la Ruta del Cocido. Se trata de un evento de alto valor gastronómico en la Comunidad de Madrid. Participan 42 restaurantes de Madrid, Toledo y Guadalajara. Entre ellos tenemos el privilegio de contar con el restaurante La Cantina Jaranda de Pedro, situado en plena Sierra Oeste de Madrid. Se puede disfrutar de su maravilloso cocido madrileño cada jueves en el menú diario por un precio de 14,50 € (incluyendo bebida, postre o café) y el fin de semana por 22 € por persona (siempre por encargo). Querido lector, no dudes en reservar tu mesa para probarlo, después podrás votar tu favorito. Con la participación entrarás en el sorteo de diferentes premios, entre ellos tu peso en garbanzos o un magnífico cocido para 10 personas.

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El caldo de la marmita: De nuevo por el Camino de Santiago (II)

  • Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Hace unos meses ya les hablé de la desidia gastronómica existente en muchos de los pueblos por los que atravesé recorriendo el Camino de Santiago, entre Saint-Jean-Pied-de-Port y Burgos. Pues bien, he vuelto al camino en este mes de febrero atravesando, en esta ocasión, de este a oeste, la Castilla más pura, la más dura, la más inhóspita, la de perspectiva plana, en calma inquietante, en silencio mortecino y en angustiosa agonía. He cruzado pueblos completamente vacíos, yermos de humanidad, infectados de abandono y soledad, condenados a la desaparición más miserable y, con ello, a la poca o mucha historia que pueda existir o nos pudieran contar. También he atravesado otros con algo de vida; habitantes pocos y viejos, conectados con el mundo exterior a través del panadero que cada día les sirve el pan, o el repartidor de congelados que aparece cada semana, o cualquier otro comerciante de suministros básicos. En alguno de ellos he experimentado algo curioso que tiene ya que ver con el mundo hostelero: cómo es que, a pesar de estar completamente vacíos, el Camino de Santiago los recupera y los saca del letargo durante los meses de clima más benigno para convertirlos en un escenario completamente distinto. De pronto aparecen eventuales tiendas de ultramarinos, bares y restaurantes interinos y todo tipo de alojamientos: albergues, hostales, hoteles de diferentes categorías y también de apertura ocasional. Pueblos convertidos en pequeños parques temáticos para uso y disfrute del peregrino de turno que pasará por ellos sin pena ni gloria; pueblos que volverán a la desolación en cuanto el frío y el hielo hagan su aparición meses después. Me he preguntado, recorriendo sus calles, quiénes pueden ser los advenedizos propietarios de todos estos negocios nada desdeñables que vienen a “sacar el agua del pozo” sin generar la más mínima riqueza ni humana, ni económica, ni social que pudiera contribuir a que estos pueblos consiguieran fijar algo de población (ellos mismos, por ejemplo) y dejaran de estar al borde del desamparo. Sin duda, el compromiso debería ser otro muy distinto al de explotar y desaparecer hasta la temporada que viene.
Sobre el asunto gastronómico, he de decir que me he tropezado con algunas sorpresas que me han alegrado el camino, más allá de las recurrentes pizzas y hamburguesas que amargaron mis etapas anteriores. En Castrojeriz (Burgos), en Frómista (Palencia), en Carrión de los Condes (Palencia), en Ledigos (Palencia) y en Mansilla de las Mulas (León). En todos ellos he encontrado lugares donde comer cocina de la tierra, castellana sin remilgos; algunas veces con más suerte, otras con menos, pero, en cualquier caso, platos con orgullo, representativos de una cultura, de unas costumbres, de unos productos y de sus gentes. Platos de cuchara recios y sabrosos, torreznos crujientes, guisos de carnes de toma pan y moja, asados memorables, pero también bocadillos de pan gozoso y tapas sencillas y humildes que nada tienen que ver con esas pizzas congeladas o esas hamburguesas anónimas que tanto me avergüenzan. Otra cuestión es la titularidad de muchos de estos establecimientos, en manos, muchos de ellos, de emigrantes de diferentes procedencias que nos representan, como he visto, con un orgullo patrio encomiable. Una forma de adaptación como otra cualquiera.

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La Comunidad de Madrid declara Bien de Interés Cultural el cocido madrileño para preservar su legado

  • El Gobierno regional protege este producto gastronómico en la categoría de Patrimonio Inmaterial para darlo a conocer y revitalizarlo.
  • Con más de 150 años, este plato típico es, además, un fenómeno social muy arraigado en las familias.
  • Pocos platos de la cocina madrileña están tan presentes en todos los municipios de la región y con muchas variantes locales.

El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid ha aprobado en su reunión del 4 de febrero declarar Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Patrimonio Inmaterial, el cocido madrileño, con el objetivo de preservar su legado como unas de las principales expresiones de la identidad regional y de difundir sus características tradicionales y su relevancia social.
Se trata de una receta profundamente arraigada que trasciende lo gastronómico para formar parte de la vida cotidiana de los madrileños desde hace siglos, tanto en entornos rurales como urbanos, consolidándose como un elemento de convivencia y tradición compartida.
Con una trayectoria de más de 150 años en la alimentación de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, este plato típico ha pasado de ser menospreciado por determinadas élites a transformarse en un referente tanto en el ámbito familiar como en los mejores restaurantes de la región.
El cocido madrileño está compuesto por carnes, verduras, embutidos y garbanzos, cuya técnica de elaboración principal es la cocción en agua. Tradicionalmente se sirve en vuelcos, es decir, con la presentación separada de los grupos de alimentos siguiendo el orden en el que deben consumirse.
Pocos platos madrileños están tan extendidos en todos los municipios de la región y con muchas variantes locales. Algunas reciben denominaciones específicas en función de sus particularidades, como el pradeño de Villa del Prado, el corucho de Cenicientos o la olla del segador de Navalcarnero.
Aunque sus orígenes son inciertos, la denominación de cocido madrileño aparece documentada a lo largo del siglo XIX. Desde el XVI se cita el plato olla podrida, que para muchos gastrónomos e historiadores es su predecesor. Pero es entre mediados del siglo XIX y comienzos del XX cuando se consolida una elaboración concreta de cocido vinculada al ámbito madrileño, asociando esta receta al territorio donde se cocina.

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De restaurantes por la zona: Restaurante El Calsot (Hoyo de Manzanares)

  • Cocina de brasas con aires de franquicia.
  • Por Pierre Garní.

Confieso que llevaba mucho tiempo queriendo reservar en este restaurante que lleva abierto muchos años disfrutando de un éxito fuera de lo común y celebrando aforos completos incluso a diario, a pesar de abrir solo los fines de semana. Por fin nos decidimos y, aunque la noche no era muy propicia (fría y desapacible), nos reciben con amabilidad en un espacio un poco extraño o, cuando menos, poco habitual. Un comedor sin servicio (repito, la noche no era muy agradable), con bancos corridos a modo de sidrería vasca, pero con mucho menos encanto. Y otro, en uso y más luminoso, pero con aspecto de comedor de carretera, sin el más mínimo encanto, donde nos acomodan después de atravesar el bar, desde donde se divisan las parrillas bien encandiladas. La oferta es atractiva y suficiente. Nos recomiendan, por ser la primera vez que asistimos, un menú que contiene los platos más representativos del restaurante, opción que nos parece bastante sensata y que aceptamos convencidos.
Después de unas cervezas bien tiradas y un aperitivo, gentileza de la casa, de crema de alcachofas muy agradable y reconfortante, comienzan a llegar las viandas: una ensalada de bacalao correcta sin más; un surtido de embutidos catalanes poco variado y demasiado convencional (butifarra blanca, negra y fuet), acompañados de un pan con tomate que cumplía con creces. Damos paso a la segunda parte del menú, consistente básicamente en productos a la brasa, protagonizados, como no podía ser de otra manera, por los consabidos calsots, que no nos entusiasmaron y nos parecieron más recocidos que escalivados. De nuevo, una butifarra blanca, esta vez notable, y una butifarra negra más anodina; una chuletilla de cordero recental (una por barba) sin pena ni gloria; medio conejo de granja, reseco y falto de tiempo de cocción; y medio pollo bien jugoso y agradable. Todo ello al precio de 29 € por menú. La salsa romesco y salsa alioli, correctas y facturadas aparte, algo poco comprensible. De postre, crema catalana muy estándar y con poca gracia. De la escueta carta de vinos, elegimos una botella de Rubén Ramos, de la Ribera del Duero, añada 2022, que cumplió sin más y que nos sirvieron en vaso zurito, quizás habitual en este formato de restauración, pero absolutamente inapropiado. El pan, corriente; el café, pésimo; y la atención, muy atenta y amable.
Esperábamos mucha más autenticidad y consideración para unos productos tan representativos y valorados de una comunidad como la catalana. La sensación final es la de haber visitado un local franquiciado, con una oferta determinada y basada en la magnífica cocina de un territorio al que se le hace poco honor y un flaco favor.

CALSOT RESTAURANTE. Av. de la Paloma, 36, Hoyo de Manzanares (Madrid)

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