Archive | marzo 28th, 2026

Moha El Karchouch: del silencio de la Sierra Oeste al triunfo en el Madrid Arena

  • Su victoria en el WOW 27 marca el inicio de su salto al profesionalismo en las artes marciales mixtas.

En Fresnedillas de la Oliva, un pequeño municipio de la Sierra Oeste de Madrid, la rutina transcurre con la calma habitual de los pueblos alejados del ruido de la capital. Pero de ese lugar aparentemente tranquilo ha surgido uno de los talentos más prometedores de las artes marciales mixtas en España. Mohamed El Karchouch, conocido como Moha, ha convertido el esfuerzo diario en una trayectoria meteórica que acaba de sumar un nuevo capítulo con su victoria en el Madrid Arena.
El luchador, siete veces campeón de España de lucha libre olímpica, se impuso en el evento WOW 27 el pasado 7 de marzo, una victoria que refuerza su ascenso dentro de las MMA y que puede marcar el inicio de su salto al profesionalismo. Para quienes siguen este deporte en España, Moha ya no es un secreto. Pero detrás del atleta que celebra dentro de la jaula hay una historia de identidad, sacrificio y disciplina. Este periódico ha podido hablar con Moha en exclusiva sobre su carrera.

Un momento del combate entre Adonay Molina (con calzón negro) y Moha El Karchouch. FOTO: WOW FC.

“Soy un chico humilde de padre marroquí, pero nacido en España”, nos explica. “Me siento español con genes marroquíes”. Esa doble identidad forma parte natural de su vida. Criado en la Sierra Oeste, Moha habla de su origen con la sencillez de quien se define más por el trabajo que por las etiquetas.
Su camino hacia las artes marciales mixtas no fue planificado desde el principio. Llegó casi por casualidad. Después de iniciarse en la lucha libre, disciplina en la que acabaría conquistando siete campeonatos de España, terminó entrenando en el AFC Villalba, un gimnasio donde diferentes modalidades de combate conviven bajo el mismo techo. Allí fue donde descubrió las MMA. “Empezamos a verlas en el gimnasio y el entrenador nos animó a probar”, nos recuerda. “Nos invitó a participar en el campeonato de Madrid, lo ganamos y eso fue lo que nos motivó a seguir”.
Lo que comenzó como una experiencia casi improvisada terminó convirtiéndose en el centro de su vida. Hoy, el deporte no es para él un simple pasatiempo. “Hay gente que lo tiene como hobby, como un deporte más”, explica. “Pero para mí es parte de mí mismo. “Será mi futuro. El pan para mí, para mi familia y para mis futuros hijos”.
Ese compromiso diario no siempre es fácil de asumir para quienes le rodean, especialmente cuando se trata de un deporte de contacto. En casa, la pasión se mezcla con los nervios. “Mi madre no es muy fan de los deportes de contacto”, admite entre risas. “Cuando sabe que voy a pelear se pone más nerviosa que yo”. Su padre, en cambio, vive cada combate con orgullo. “A él le encanta este deporte. Está muy orgulloso”. La familia, de hecho, forma parte del círculo que le acompaña en cada combate. Algunos incluso viajan desde Francia para verle pelear, como ocurrió en el último evento en el Madrid Arena.

Siete veces campeón de España de lucha libre, descubrió las artes marciales mixtas casi por casualidad en el AFC Villalba.

Pero si algo demuestra hasta qué punto la disciplina forma parte de su día a día es su capacidad para compatibilizar el entrenamiento con el Ramadán. Durante estas semanas, los musulmanes practican el ayuno desde el amanecer hasta la puesta de sol, lo que implica no comer ni beber agua durante el día. Para un deportista de alto rendimiento, podría parecer un obstáculo. Moha lo ha convertido en una ventaja. “Tenemos que adaptar los horarios de entrenamiento”, nos explica. “Es verdad que estás más bajo de energía, pero también nos viene bien para el ajuste de peso”. En los deportes de combate, dar el peso antes de un combate es una de las mayores preocupaciones de los luchadores. La báscula se convierte en el primer rival. En su caso, suele bajar desde los 82 kilos hasta los 70,8 que marca su categoría. “Nosotros sufrimos más con el peso que con la pelea”, nos reconoce. “La primera pelea es la báscula”.
A pesar de ese sacrificio físico, Moha afrontó el combate con determinación. Delante tenía a un rival conocido: Adonay Molina. De hecho, ambos ya se habían enfrentado antes, en el debut del propio Moha en el campeonato de Madrid. Ese duelo pasado le daba una perspectiva clara sobre lo que podía ocurrir dentro de la jaula. “Es un buen rival, una buena pelea”, nos decía antes del combate. “Pero ese día me veo ganador”.

FOTO: WOW FC.

La predicción terminó cumpliéndose. La victoria en el Madrid Arena no solo cierra un círculo personal —su debut y su último combate amateur frente al mismo rival— sino que también abre una nueva etapa. El siguiente paso podría ser dar el salto al profesionalismo.
En las artes marciales mixtas, la diferencia entre amateur y profesional es enorme. En la categoría amateur, los combates sirven para adquirir experiencia, aprender a manejar la presión y desarrollar técnica. Pero en el mundo profesional cada resultado cuenta. “El amateur es para aprender”, nos explica. “Pero en profesional ya no es ninguna broma. Cada victoria y cada derrota cuentan”.
También cambia el impacto económico. Mientras que los amateurs no reciben ingresos por competir, el circuito profesional abre la puerta a contratos con grandes organizaciones internacionales. España, además, vive un momento de crecimiento en este deporte. El auge de las MMA en los últimos años y la aparición de nuevas promotoras han ampliado las oportunidades para los luchadores nacionales. “Antes era muy complicado”, nos reconoce.
“Tenías que irte fuera para hacer carrera. Pero ahora en España hay mucho nivel y muchas oportunidades”.

Compagina entrenamientos y Ramadán, convirtiendo el ayuno en una ventaja para el ajuste de peso: “La primera pelea es la báscula”.

Moha forma parte de esa nueva generación que está impulsando el deporte desde dentro. Y lo hace sin olvidar los valores personales que le acompañan fuera de la competición. En varias ocasiones, después de ganar un combate, ha levantado banderas para mostrar apoyo a causas que considera importantes. Entre ellas, la del pueblo palestino. “Es una forma de apoyar”, nos explica. “No lo hago por política, sino por humanidad. Al final todos somos seres humanos”.
Sabe que ese gesto no siempre es bien recibido. En redes sociales ha recibido críticas, pero asegura que no le preocupa. “Hay gente que tiene miedo a decir lo que piensa por los patrocinadores o por las críticas. A mí no me importa. Digo lo que siento”.
La autenticidad, quizá, es uno de los rasgos que mejor definen al luchador de Fresnedillas de la Oliva. Dentro y fuera de la jaula. Tras la victoria en el Madrid Arena, la celebración llegó con algo tan sencillo como esperado: amigos, familia y una comida que llevaba semanas esperando. Durante el proceso de preparación, la dieta estricta forma parte del sacrificio cotidiano. “Después de la pelea”, decía entre risas antes del combate, “seguramente caerá una buena hamburguesa”.

FOTO: WOW FC.

La imagen del campeón celebrando rodeado de su gente resume bien la historia de Moha: un joven que salió de un pequeño pueblo con un sueño y que, a base de disciplina y confianza, ha demostrado que puede llegar más lejos de lo que imaginaba. Si pudiera hablar con su yo de hace diez años, asegura que solo le diría una cosa: confiar. “Que no se cierre en un círculo que no le aporta nada”, reflexiona. “Que confíe y que abra los ojos al mundo. Si de verdad quieres algo, hazlo”.
Un consejo que hoy, después de su última victoria, suena más convincente que nunca.

Carmen de la Peña.

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Jerónimo Pimentel: El adiós al maestro que entregó su vida a los toros y su corazón a los más necesitados

El pasado 17 de marzo nos dejó una leyenda, pero para nosotros, los vecinos de Cenicientos, se nos fue mucho más que un torero de renombre. Se nos fue Jerónimo Pimentel, el hombre que, a pesar de cruzar el Atlántico y triunfar en las cimas más altas de la tauromaquia, jamás permitió que el polvo de los caminos borrara el recuerdo de su pueblo. Hoy, a sus 97 años, el “Maestro” descansa, pero su huella queda grabada a fuego en nuestra historia.
Don Jero es y será siempre una figura que trasciende el albero para entrar directamente en las páginas de oro de nuestra historia local. Como alcaldesa que tuvo el inmenso honor de rendirle justicia en vida, escribo estas líneas no solo para recordar al torero, sino para honrar al hombre que, desde la distancia de su Colombia adoptiva, jamás dejó de ser un vecino de su querido Cenicientos.

Una trayectoria de seda y oro
Jerónimo Pimentel no fue un torero más. Fue un valiente que forjó su destino con tesón. Tras una etapa de novillero llena de promesas, tomó la alternativa el 5 de agosto de 1954 en la plaza de toros de Vitoria, de manos de una figura de la talla de Antoñete y con el testimonio de Manuel Vázquez, lidiando toros de la ganadería de Bernardo Díaz. Aquel día, el joven de Cenicientos confirmó que su destino estaba escrito en el albero.
Su idilio con Colombia comenzó poco después, donde se convirtió en un ídolo de masas. Allí, además de sus triunfos con el capote, fundó la prestigiosa ganadería “El Paraíso”, exportando la bravura española a tierras americanas.
Entre sus vitrinas descansan trofeos que muchos solo pueden soñar: fue galardonado con el Trofeo al Triunfador de la Feria de Manizales y el codiciado Señor de los Cristales de Cali, hitos que lo consagraron como una institución mundial.

El alma solidaria: El ángel del Asilo de Choachí
Sin embargo, más allá de las luces y las vueltas al ruedo, estos días la prensa —incluyendo crónicas recientes en La Razón— ha recordado la faceta que mejor definía su humildad: su inmensa labor social. Jerónimo Pimentel no solo buscaba el triunfo propio, sino el bienestar de los demás.
Durante décadas, fue el alma y el sostén del asilo de ancianos de Choachí, en Colombia. Con una discreción absoluta, propia de los grandes hombres, Jerónimo Pimentel mantenía y cuidaba de aquellos abuelos que la sociedad había olvidado.

Jerónimo Pimentel durante su última visita a Cenicientos en agosto de 2018. FOTO: Víctor Díaz.

Aquellos triunfos suyos en las plazas servían para que a otros no les faltara un plato de comida o una mano amiga. Esa solidaridad sin fronteras es el trofeo más valioso que hoy descansa junto a él.

El reencuentro eterno con su pueblo (2018)
Como alcaldesa, uno de los momentos más emocionantes de mi mandato fue aquel 11 de agosto de 2018. Tenía el firme convencimiento de que los homenajes deben hacerse en vida, para que el protagonista sienta el calor de su gente. Y así lo hicimos.
Aquel sábado, bajo el sol de agosto y con una plaza vibrante, procedimos al descubrimiento de la placa que rebautizaba nuestro coso como Centro Multifuncional “Jerónimo Pimentel”. Recuerdo perfectamente la emoción en sus ojos, ya cansados pero brillantes, al ver su nombre grabado en la piedra de su casa.
Fue un acto de justicia histórica. Cenicientos no solo le daba su nombre a la plaza, sino que le entregaba las llaves del corazón de todos los coruchos.
Aquel día, Jerónimo Pimentel nos dio una lección de humildad: a pesar de su estatus de figura internacional, seguía siendo aquel niño que soñaba con toros entre nuestras viñas.

Un legado que trasciende el ruedo
Jerónimo Pimentel fue nuestro mejor embajador. Gracias a él, en las tertulias taurinas de Bogotá, Cali o Medellín, se hablaba con respeto de Cenicientos. Fue un hombre de una elegancia natural, un emprendedor que levantó un imperio ganadero y un ser humano cuya generosidad no conocía fronteras.
Hoy no puedo evitar recordar su sonrisa aquel día de 2018. “D. Jero” se ha ido, pero cada vez que un torero haga el paseíllo en nuestra arena, estará pisando el nombre de un hombre que demostró que, con valor y raíces, no hay distancia que no se pueda acortar.
Buen viaje, Maestro. Tu plaza y tu pueblo jamás te olvidarán.

Un artículo de Natalia Núñez, alcaldesa de Cenicientos entre 2015 y 2023.

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“La Garnacha de Gredos tiene alma propia”

  • Bodega Siguín consolida su presencia en Cadalvín 2026.

Entrevistamos a Mariano Quintana, responsable de la Bodega Siguín.
¿Dónde se encuentran sus viñas?
Somos un proyecto familiar con viñedos en Cadalso de los Vidrios y las instalaciones en Pelayos de la Presa. Trabajamos exclusivamente con cepas viejas de Garnacha Tinta, cuidadas por nosotros mismos. A partir de ellas elaboramos un buen número de vinos muy diferentes, aunando tradición y conocimientos técnico‑científicos mediante procesos de mínima intervención.

Mariano Quintana en el Taller de Vermú de Cadalvín.

¿Desde cuándo os dedicáis a la elaboración y qué tipos de vino hacéis?
Llevamos toda la vida haciendo vino para consumo propio, pero no fue hasta 2014 cuando decidimos comercializarlo por primera vez.
Nuestra seña de identidad es el uso exclusivo de una sola uva, la Garnacha Tinta, para elaborar una amplia variedad de vinos y vermús muy distintos entre sí. Nuestros vinos actuales son el Tinto Joven 2025, una Garnacha 100 % sin crianza en madera, fresco, franco y honesto; PK‑3, D.O. Vinos de Madrid, un vino de pueblo elaborado con mezcla de varias parcelas, 100 % Garnacha y con 6 meses de crianza en barrica de roble francés usado; Garnacha de Relieve, también D.O. Vinos de Madrid, un vino de parcela 100 % Garnacha con 12 meses de crianza en barrica de roble francés nueva de gran tamaño; PinK‑3, un rosado “con alma de tinto”, field blend de Garnacha y otras variedades minoritarias, sin paso por madera; Flytrap, un vino naturalmente dulce de Garnacha 100 %, con 18 meses de crianza en barrica de roble español, dulce pero no empalagoso y reconocido con 91 puntos Peñín; Pet‑Nat 3, un espumoso rosado elaborado por el método ancestral, con una burbuja divertida y nada agresiva; y KDLSo, nuestro vermú artesanal a partir de Garnacha Tinta, con botánicos y cítricos naturales, sin colorantes, semidulce y endulzado con azúcar moreno, disponible en dos versiones: Clásico, sin madera, y Reserva, con un año de crianza en barrica de roble americano y 92 puntos Peñín.

Taller de Vermú de Cadalvín 2026.

¿Qué peculiaridades tienen la Garnacha y la orografía de nuestra comarca?
La Garnacha es una uva tremendamente plástica, capaz de recoger y expresar de forma magnífica las características del terroir: clima, suelos, conducción y forma de elaborar. En nuestra comarca, marcada por los suelos graníticos, la altitud y el clima propio de Gredos, los vinos de Garnacha resultan elegantes, frescos y con una estructura extraordinaria.

¿Cómo ha sido esta edición de Cadalvín?
Esta es nuestra tercera edición como expositores. Por problemas de agenda no pudimos participar antes, aunque nos habría encantado.
La de este año ha sido la mejor de todas en las que hemos estado. Nuestros vinos y vermús han gustado mucho, que es lo más importante, y el público cada vez tiene más cultura del vino, con un gran número de profesionales de la hostelería y de los medios.

¿Crees que las instituciones defienden la agricultura como se merece?
Siempre se necesita un poco más de apoyo por parte de todos. Lo que verdaderamente necesitamos es el respaldo del público. En Madrid se elaboran vinos magníficos que deberían estar en todas las cartas de bares y restaurantes de la zona. La mejor manera de defender al agricultor es consumir y potenciar los productos de proximidad.

¿Qué proyectos tenéis para el futuro?

Además de continuar explorando nuevas elaboraciones, potenciar nuestras visitas personalizadas a la bodega, elevando el estándar del turismo de la comarca y atrayendo a un público que busca exclusividad.

BODEGA SIGUÍN

Calle del Hilero 7, Pelayos de la Presa

Tlf. 629816225

www.bodegasiguin.com

@bodega_siguin

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