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Notas de campo de Verdemorillo: Reproducción de planta autóctona

  • Un ‘¿sabías que…?’ sobre la flora y fauna de la Sierra Oeste.

Aprendiendo de la naturaleza para ayudar a su conservación…

Contemplar la belleza de nuestros paisajes es una actividad muy gratificante. Observar nuestros bosques y dehesas, las riberas de nuestros ríos y embalses, y las zonas de matorral llenas de vida, es algo que, para muchos de nosotros, se ha convertido en una necesidad, y que nos lleva, irremediablemente, a interesarnos por cómo son los procesos naturales que hacen que existan, se perpetúen y crezcan estas masas forestales.
Y es que, si nos paramos a pensar un poco, es algo casi milagroso… ¿Cómo puede una semilla, de un tamaño algo menor que la uña de nuestro dedo meñique, llegar a un suelo propicio, echar raíces, sobrevivir a las inclemencias climáticas y a la fauna, y llegar a convertirse en un árbol del tamaño de una persona? Las plantas han desarrollado diferentes sistemas para reproducirse y colonizar terreno, utilizando todas las posibilidades que les ofrece el entorno.
Si debo prosperar en un terreno hostil, repleto —por ejemplo— de pájaros que pueden comerse mis semillas, ¿por qué no desarrollar mis frutos de tal manera que resulten apetitosos, con una pulpa carnosa y una semilla dura capaz de atravesar el tracto digestivo de los pájaros casi intacta? Así, de esta manera, los pájaros ayudarán a que mis pequeños crezcan a distancia de donde yo he enraizado, justo en el lugar donde hacen sus deposiciones. Esta planta utiliza el método conocido como zoocoria: se sirve de los animales para su dispersión. Otras especies utilizan el viento (anemocoria) o las corrientes de agua (hidrocoria).
Podemos aprender mucho de estos procesos naturales y replicarlos para reproducir planta autóctona, crear nuestro pequeño y personal vivero forestal. En este artículo os vamos a contar cómo.
Durante el mes de octubre, desde nuestra asociación organizamos las jornadas de divulgación sobre fauna y flora Octubre Salvaje. En esta edición tuvimos la colaboración especial de Fernando Vasco, que nos explicó cómo funciona el vivero de su organización ARBA (Asociación para la Recuperación de los bosques autóctonos). Desde esta asociación realizan un trabajo extraordinario reproduciendo planta autóctona en su vivero de Madrid, que después ponen a disposición de particulares y asociaciones como la nuestra. Sirva este artículo de síntesis de lo que pudimos aprender en su ponencia.

Cantueso.

La reproducción de planta autóctona no es una función exclusiva de técnicos forestales o viveros profesionales. Cualquier persona puede aprender a hacerlo, ya sea para crear un jardín autóctono en casa, preparar planta para una repoblación o colaborar en la restauración de un espacio degradado. Pero para cualquiera de estos fines… ¿por qué elegimos planta autóctona? Estas plantas llevan miles de años evolucionando en nuestro territorio. Por eso:
1. Demandan menos cuidados. Necesitan menos riego y mantenimiento que las especies alóctonas. Están adaptadas a veranos secos, suelos pobres y grandes contrastes de temperatura, como los que encontramos en nuestra Sierra y pre- Sierra.
2. Alimentan a la fauna local. Sus flores, frutos y hojas son fundamentales para insectos polinizadores, aves, micromamíferos y otros organismos que dependen de ellas. Un jardín autóctono se convierte en un pequeño santuario de biodiversidad.
3. Son clave en la restauración ecológica. En zonas degradadas, quemadas o erosionadas, las especies locales son las que mejor restauran el equilibrio del suelo, frenan la erosión y regeneran la estructura vegetal de un ecosistema.
4. Conservan la diversidad genética del territorio. Usar plantas locales evita la introducción de variantes genéticas de otras regiones, protegiendo la identidad ecológica de cada zona.
Las técnicas para reproducir planta autóctona son variadas. Cada especie tiene su particularidad, y es la experiencia —a través del ensayo-error— y la lectura de literatura especializada lo que nos dará la clave del éxito para reproducir cada una.
Comencemos con la recogida de semillas. Árboles como las encinas, robles y quejigos, o arbustos como el madroño o las cornicabras, son fácilmente reproducibles a través de semilla. Todo comienza con la recogida de sus semillas y/o frutos.Frutos, aún sin madurar del madroño.
Las bellotas se recogen durante el mes de noviembre y lo aconsejable es introducirlas en un sustrato inerte y húmedo (arena de río o de obra). El semillero se guardará en un lugar oscuro y lo iremos observando. Cuando empiecen a desarrollar las primeras raíces, es hora de llevarlas a la maceta forestal o directamente a la tierra. En ARBA utilizan bricks reciclados a modo de maceta, donde la bellota puede desarrollar su profunda raíz mientras echa tallo y hoja.
Los frutos del escaramujo (Rosa canina) se recogen también en otoño. En este caso, hay que abrirlos y separar la pulpa hasta llegar a las semillas. Una vez extraídas, se lavan y se secan muy bien. Luego se colocan en un recipiente seco y cerrado que se guarda en la nevera durante al menos tres meses. Es lo que se llama proceso de estratificación. Después, se recomienda aplicarles un baño en dilución de ácido clorhídrico al 3 % durante unos minutos. La dilución puede ser sustituida por un escalde con agua hirviendo, dejando las semillas sumergidas en esta agua hasta el día posterior. Este sería el momento de plantarlas.
El caso del madroño es algo más engorroso, ya que para obtener la semilla hay que eliminar una capa gruesa y pegajosa de pulpa. Un método sencillo es hacer una especie de puré con los frutos, aplastándolos con un tenedor o utensilio similar que no dañe la pequeña semilla. Después, con ayuda de un colador y agua corriente, eliminamos los restos de pulpa para quedarnos con la semilla, que deberemos secar muy bien al sol si queremos guardarla o plantarla inmediatamente.
Así podemos investigar cuál es la mejor manera de obtener semilla y tratarla para conseguir pequeños plantones que, cuando alcancen la altura necesaria (de 10 a 20 cm, según la especie), estarán listos para llevar a nuestro jardín autóctono o directamente al campo.

Flor del escaramujo (Rosa canina).

Otras plantas, como lavandas, jaras, romeros, brezos y algunos árboles de ribera —como los sauces—, pueden reproducirse a partir de pequeños trozos de rama o esquejes. Cortaremos trozos de 6 a 10 cm de tallos jóvenes, pero algo lignificados. Retiramos las hojas de la parte inferior, dejando alguna (no muchas) en la parte superior. A continuación, preparamos recipientes con sustrato inerte y pinchamos nuestras pequeñas estacas. El momento del trasplante será cuando comencemos a ver que las raíces asoman por la parte inferior.
Pero… ¿para qué quiero tener en casa “plantas del campo”? Muy sencillo: puedes montarte tu propio jardín autóctono, un ecosistema vivo y cambiante, lleno de colores estacionales, vida animal (insectos polinizadores, aves…) y aromas mediterráneos. Imagina tener setos mixtos hechos con madroños, durillos, lentiscos… que apenas necesitan riego. Un jardín libre de plagas y lleno de fauna: aves insectívoras, mariposas, abejas solitarias, pequeños reptiles…
Y si te sobran plantas, siempre puedes llevarlas al campo y plantarlas en una zona degradada, o donarlas —como hace la gente de ARBA— a asociaciones como la nuestra, para colaborar con proyectos de recuperación.
Como conclusión: reproducir especies autóctonas es una forma directa, educativa (la naturaleza nos muestra y nosotros aprendemos) y emocionante de participar en la conservación de la biodiversidad. No solo ayuda a recuperar ecosistemas, sino que convierte jardines, patios y pequeños espacios en refugios naturales para la fauna local.
Además, es una herramienta perfecta para la educación ambiental, ya que ayuda a entender los procesos naturales que nos rodean, su valor ecológico y el del territorio, para que así nazca y perdure la necesidad de protegerlo.

Verdemorillo es una asociación ecologista vecinal que actúa para preservar la biodiversidad de la comarca de Valdemorillo desde tres frentes: la divulgación, la denuncia y la realización de proyectos de conservación. Si deseas saber más sobre este u otros temas entra en www.verdemorillo.org

Textos y fotografías: José Ángel de la Banda. Educador ambiental y miembro de Verdemorillo.

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