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Las emblemáticas chimeneas de Valdemorillo ya son Bien de Interés Patrimonial

  • Reconocimiento histórico al pasado industrial de la villa.

Valdemorillo suma un nuevo hito en la protección de su patrimonio. La Comunidad de Madrid ha declarado Bien de Interés Patrimonial (BIP), en la categoría de Sitio Industrial, los elementos más representativos del antiguo complejo cerámico de las fábricas de Juan Falcó y Giralt Laporta, un conjunto que marcó la vida económica y social del municipio desde mediados del siglo XIX hasta la Guerra Civil. Con esta decisión, publicada el 27 de marzo en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, se culmina un proceso iniciado hace un año y que ha contado con informes favorables de instituciones como la Real Academia de la Historia y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

El alcalde, Santiago Villena, subraya la importancia de este reconocimiento para la identidad local. “Esta declaración pone en valor y contribuye a preservar una parte importante de nuestra historia, como lo fueron las fábricas de Juan Falcó y Giralt Laporta, en las que trabajaron generaciones de valdemorillenses”, destaca. Para el regidor, se trata de un motivo de orgullo colectivo: “Estamos muy orgullosos de ver reconocida la singularidad de los restos que se conservan como exponente del destacado pasado industrial de nuestro pueblo y que hoy son, además, referente de nuestra actividad cultural y del atractivo turístico de esta villa”.

Un conjunto industrial único en la región

La declaración como BIP incluye los tres hornos de botella —Vulcano, Moisés y Progreso—, las tres chimeneas que se han convertido en símbolo visual de Valdemorillo y que hoy forman parte de los espacios expositivos de la Casa de Cultura. A ellos se suman el antiguo pudridero de caolín, actualmente convertido en la Cueva Museo de Cerámica y Vidrio (CUMVAL), la torre de la bomba de agua y un tramo del muro perimetral original de la fábrica, visible en las calles Goya y Greco.

Todos estos elementos constituyen un testimonio excepcional de una de las principales industrias cerámicas históricas de la región. El complejo llegó a emplear a cerca de 200 trabajadores y su actividad tuvo un impacto decisivo en la economía local. La declaración subraya precisamente esa “especial significación” dentro del patrimonio industrial madrileño, al conservarse piezas singulares que permiten comprender la magnitud y la evolución de la producción cerámica en Valdemorillo.

Los hornos: gigantes de ladrillo que narran 150 años de historia

Entre los elementos protegidos destacan los hornos de botella, construcciones de planta circular levantadas en ladrillo que se utilizaban para la cocción de loza fina y porcelana. El más antiguo, Vulcano, es también el de mayor tamaño: 6,90 metros de diámetro en su base y 18 metros de altura. Fue construido entre 1844 y 1845, en la primera etapa de la fábrica impulsada por Juan Falcó y la Sociedad del Aulencia, que se mantuvo activa hasta 1914.

Los hornos Moisés y Progreso corresponden a la segunda fase industrial, ya bajo la dirección de Giralt Laporta, y fueron edificados en los años veinte del siglo XX. Su presencia, junto a las chimeneas que aún se alzan sobre el casco urbano, constituye uno de los paisajes industriales más reconocibles de la comarca.

El pudridero de caolín: de nevera del siglo XVII a museo contemporáneo

Otro de los elementos protegidos es el antiguo pudridero de caolín, una estructura abovedada de sillares de granito que originalmente funcionó como nevera en el siglo XVII. Su reutilización para la preparación de la pasta cerámica lo convierte en un ejemplo singular de adaptación arquitectónica. Hoy alberga el CUMVAL, un espacio museístico dedicado a la cerámica y el vidrio que permite al visitante comprender los procesos artesanales y la importancia de esta industria en la historia local.

Un patrimonio vivo integrado en la vida cultural

La declaración como BIP no solo garantiza la protección de estos elementos, sino que reconoce su valor como espacios culturales activos. Los hornos forman parte de la Casa de Cultura, donde se celebran exposiciones, talleres y actividades municipales, mientras que el CUMVAL se ha consolidado como un recurso educativo y turístico.

Villena recuerda que este reconocimiento llega apenas un año después de la declaración de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción como Bien de Interés Cultural (BIC). “Es un orgullo ver nuevamente reconocido el valor de nuestro patrimonio”, afirma, destacando la línea de trabajo del Ayuntamiento para preservar y difundir los elementos que conforman la identidad histórica de Valdemorillo.

Un paso decisivo para la memoria industrial de la villa

Con esta declaración, Valdemorillo refuerza su compromiso con la conservación de su legado industrial y con la puesta en valor de unos restos que, además de su importancia histórica, siguen siendo parte activa de la vida cultural del municipio. La protección oficial permitirá asegurar su mantenimiento y favorecer futuras intervenciones que contribuyan a su difusión y comprensión.

La villa, que durante décadas vivió al ritmo de la producción cerámica, ve ahora reconocido un patrimonio que forma parte esencial de su memoria colectiva. Las chimeneas, los hornos y las estructuras que sobrevivieron al paso del tiempo se consolidan como símbolos de un pasado que sigue presente y que, desde ahora, queda protegido para las generaciones futuras.

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