Archive | Productos de la tierra

“La Garnacha de Gredos tiene alma propia”

  • Bodega Siguín consolida su presencia en Cadalvín 2026.

Entrevistamos a Mariano Quintana, responsable de la Bodega Siguín.
¿Dónde se encuentran sus viñas?
Somos un proyecto familiar con viñedos en Cadalso de los Vidrios y las instalaciones en Pelayos de la Presa. Trabajamos exclusivamente con cepas viejas de Garnacha Tinta, cuidadas por nosotros mismos. A partir de ellas elaboramos un buen número de vinos muy diferentes, aunando tradición y conocimientos técnico‑científicos mediante procesos de mínima intervención.

Mariano Quintana en el Taller de Vermú de Cadalvín.

¿Desde cuándo os dedicáis a la elaboración y qué tipos de vino hacéis?
Llevamos toda la vida haciendo vino para consumo propio, pero no fue hasta 2014 cuando decidimos comercializarlo por primera vez.
Nuestra seña de identidad es el uso exclusivo de una sola uva, la Garnacha Tinta, para elaborar una amplia variedad de vinos y vermús muy distintos entre sí. Nuestros vinos actuales son el Tinto Joven 2025, una Garnacha 100 % sin crianza en madera, fresco, franco y honesto; PK‑3, D.O. Vinos de Madrid, un vino de pueblo elaborado con mezcla de varias parcelas, 100 % Garnacha y con 6 meses de crianza en barrica de roble francés usado; Garnacha de Relieve, también D.O. Vinos de Madrid, un vino de parcela 100 % Garnacha con 12 meses de crianza en barrica de roble francés nueva de gran tamaño; PinK‑3, un rosado “con alma de tinto”, field blend de Garnacha y otras variedades minoritarias, sin paso por madera; Flytrap, un vino naturalmente dulce de Garnacha 100 %, con 18 meses de crianza en barrica de roble español, dulce pero no empalagoso y reconocido con 91 puntos Peñín; Pet‑Nat 3, un espumoso rosado elaborado por el método ancestral, con una burbuja divertida y nada agresiva; y KDLSo, nuestro vermú artesanal a partir de Garnacha Tinta, con botánicos y cítricos naturales, sin colorantes, semidulce y endulzado con azúcar moreno, disponible en dos versiones: Clásico, sin madera, y Reserva, con un año de crianza en barrica de roble americano y 92 puntos Peñín.

Taller de Vermú de Cadalvín 2026.

¿Qué peculiaridades tienen la Garnacha y la orografía de nuestra comarca?
La Garnacha es una uva tremendamente plástica, capaz de recoger y expresar de forma magnífica las características del terroir: clima, suelos, conducción y forma de elaborar. En nuestra comarca, marcada por los suelos graníticos, la altitud y el clima propio de Gredos, los vinos de Garnacha resultan elegantes, frescos y con una estructura extraordinaria.

¿Cómo ha sido esta edición de Cadalvín?
Esta es nuestra tercera edición como expositores. Por problemas de agenda no pudimos participar antes, aunque nos habría encantado.
La de este año ha sido la mejor de todas en las que hemos estado. Nuestros vinos y vermús han gustado mucho, que es lo más importante, y el público cada vez tiene más cultura del vino, con un gran número de profesionales de la hostelería y de los medios.

¿Crees que las instituciones defienden la agricultura como se merece?
Siempre se necesita un poco más de apoyo por parte de todos. Lo que verdaderamente necesitamos es el respaldo del público. En Madrid se elaboran vinos magníficos que deberían estar en todas las cartas de bares y restaurantes de la zona. La mejor manera de defender al agricultor es consumir y potenciar los productos de proximidad.

¿Qué proyectos tenéis para el futuro?

Además de continuar explorando nuevas elaboraciones, potenciar nuestras visitas personalizadas a la bodega, elevando el estándar del turismo de la comarca y atrayendo a un público que busca exclusividad.

BODEGA SIGUÍN

Calle del Hilero 7, Pelayos de la Presa

Tlf. 629816225

www.bodegasiguin.com

@bodega_siguin

Publicada el Productos de la tierra0 Comentarios

La Comunidad de Madrid expone su marca de calidad M Producto Certificado en la Feria Internacional Alimentaria

  • El Ejecutivo autonómico participa en el 50 aniversario de este salón bienal que se celebra del 23 al 26 de marzo en Barcelona.
  • Aperitivos, conservas, encurtidos, legumbres y arroces de la región se mostrarán al público profesional.
  • También estará presente el Comité de Agricultura Ecológica, que supervisa el uso de métodos de producción respetuosos con el entorno natural.

La Comunidad de Madrid va a exponer los productos de la marca de calidad M Producto Certificado en el 50 aniversario de Alimentaria, el salón internacional dedicado a alimentación, bebidas y distribución, que comienza hoy en la Fira de Barcelona y que permanecerá abierto hasta el próximo jueves.
Este encuentro de referencia para los profesionales del sector, que se celebra cada dos años, reúne durante cuatro días los productos más innovadores, los alimentos que mejor cuidan la nutrición y las últimas tendencias de consumo. A él asisten compradores de mercados clave de todo el mundo, por lo que supone un gran escaparate para la producción madrileña.
El Ejecutivo autonómico participa desde 2004 en esta feria, ofreciendo una oportunidad de promoción a los proveedores locales. En esta ocasión, colabora con el patrocinio de tres espacios que van a dar visibilidad a tres empresas con el sello de garantía regional: Comercial de Aperitivos La Madrileña, de patatas fritas, frutos secos y snacks; Casa Santoña, que envasa anchoas, conservas y encurtidos, e Industrias Racionero, que ofrecen legumbres y arroces, entre otros.
Desde su creación en 2014, el sello M Producto Certificado identifica los alimentos elaborados o producidos en la región con estándares de calidad diferenciada. Actualmente, cuenta con 505 compañías adheridas y 4.143 referencias. Entre ellas se encuentran vinos, carnes, aceites, quesos, cervezas artesanas, salazones, huevos, miel, café o té, reflejando la gran variedad y excelencia de la oferta alimentaria de la Comunidad de Madrid.
En el evento, también participará con dos estands el Comité de Agricultura Ecológica Regional (CAEM), organismo que se encarga de supervisar que se empleen métodos de producción respetuosos con el entorno natural y se cumplan con los requisitos establecidos en la normativa de la Unión Europea.

Publicada el Comunidad de Madrid, Productos de la tierra0 Comentarios

CADALVÍN 2026 consolida su éxito y se afianza como gran escaparate del vino madrileño

  • La XIV Feria del Vino de Cadalso de los Vidrios bate récords de asistencia y se consolida como referente enoturístico de la Sierra Oeste.

La XIV Feria del Vino  CADALVÍN 2026, cerró sus puertas el pasado domingo 15 de marzo con un balance que no puede calificarse de otra manera que rotundo. Tras catorce años de trayectoria, el evento se ha convertido en un referente en la Comunidad de Madrid y en una cita imprescindible para el sector vitivinícola de la Sierra Oeste. La organización subraya que esta edición ha superado todas las expectativas, tanto en participación como en afluencia de público, un logro que confirma la madurez de una feria que no deja de crecer.

En esta ocasión, CADALVÍN reunió a 14 destacadas bodegas de la comarca, entre ellas Aumesquet Garrido, Cristo del Humilladero, Casa Monroy, Familia Cardeña, Fuente Galana, Hombre Bala, Luis Saavedra, Llano las Navas, Mario Sampedro, San Esteban Protomártir, Siguín, Tximpanzé, Valdenoches y Virgen de la Poveda. Según fuentes del Ayuntamiento de Cadalso de los Vidrios, el público —tanto profesional como particular— acudió en masa “a conocer las propuestas de los bodegueros y hacer acopio de grandes vinos para su negocio, o para disfrutar con sus familias y amigos” .

Una feria que trasciende lo enológico

El ambiente festivo se extendió por las calles y plazas del municipio, que vivieron un fin de semana de intensa actividad. La organización destaca “la excelente acogida por parte del público visitante que inundó nuestras calles y plazas”, combinando la experiencia enogastronómica con el atractivo histórico-artístico del entorno, y superando incluso las cifras de visitas y ventas del año anterior .

La jornada profesional del viernes, previa a la apertura al público, contó con la presencia de Francisco García, presidente de Vinos de Madrid y Enoturismo de Madrid, quien respaldó el trabajo de las bodegas de la región y su apuesta por las variedades autóctonas de la Sierra Oeste. Su participación reforzó el carácter técnico y divulgativo de la feria, que busca no solo promocionar los vinos locales, sino también fomentar el conocimiento y la identidad vitivinícola de la zona.

Reconocimiento institucional y proyección nacional

Una de las grandes novedades de esta edición ha sido la inclusión de CADALVÍN en el calendario ferial oficial de la Comunidad de Madrid, un paso que consolida su relevancia regional. El evento recibió el apoyo de representantes institucionales como Jesús Carpintero, subdirector general de Producción Alimentaria, y Eduardo Lordén, gerente del Consejo Regulador de la D.O. Vinos de Madrid, además de ADI Sierra Oeste y autoridades de municipios vecinos.

La alcaldesa Verónica Muñoz Villalba, visiblemente emocionada, destacó que el éxito de la feria “viene del tesón de nuestro consistorio, junto a las bodegas que desde sus inicios han sido una fuerte apuesta mantenida en el tiempo”. Además, anunció un paso estratégico: el registro de la marca CADALVÍN a nivel nacional, con el objetivo de reforzar su identidad y abrir nuevas oportunidades de promoción .

Una edición especialmente emotiva

El acto de entrega de premios a las bodegas galardonadas estuvo marcado por un momento de especial sensibilidad: el homenaje a la fallecida Ana Martín, de la Bodega Juliana de la Rosa de Villa del Prado, figura muy querida en Cadalso de los Vidrios y que había participado en las anteriores ediciones de la feria del vino ca. La organización quiso recordar su importancia para el municipio y para la feria, dedicándole un cálido reconocimiento.

La alcaldesa quiso finalizar con un mensaje que resume el espíritu de CADALVÍN: “Nuestros vinos tienen calidad e historia, son un referente a nivel mundial; por eso, pidamos siempre en nuestros establecimientos un vino de Madrid” .

Publicada el Productos de la tierra0 Comentarios

De restaurantes por la zona: Restaurante La Cuna (Peralejo – El Escorial)

  • Cocina española comprometida en un ambiente muy familiar.
  • Por Pierre Garní.

Es asombroso y penoso a la vez la dificultad evidente que tenemos para reservar en restaurantes de cocina española de buena factura donde salir realmente satisfechos en esta zona por la que habitualmente mendigamos. Sin duda, son verdaderos oasis. La cocina que se prodiga por estos lares empieza a alejarse de sus raíces, prefiere aliarse con las modas foráneas que revitalizar y fortalecer nuestras costumbres culinarias. El daño es terrible y, seguramente, irreparable. Por suerte, hemos reservado en uno de esos oasis de los que todavía podemos disfrutar y aprender. Es el restaurante La Cuna en Peralejo, una pedanía de El Escorial. Nos reciben con una familiaridad que gusta y nos adentramos en un comedor muy acogedor, presidido por una gran chimenea al rojo vivo; el ambiente no puede ser más propicio. Tras unas cervezas y vermú de aperitivo, elegimos sobre una carta amplia, bien redactada, muy variada y bien estructurada, amén de las sugerencias fuera de carta que nos cuentan de manera rápida, con relato efectivo. Nos llegan los platos para compartir: una ensalada de corujas, fresquísima y muy bien aliñada; unas gambas a la plancha irreprochables; unos calamares perfectamente fritos en aceite limpio y unos callos muy caseros que se dejaban comer. Con los platos principales, mismo tono y nivel: una ración abundante de conejo de monte con salsa de tomate casera de sabor penetrante; unas albóndigas guisadas muy melosas, con algo de crema y patatas fritas de verdad, excelentes; una perdiz estofada riquísima y un rodaballo muy jugoso y de punto justo. Con los postres no bajó el nivel: el arroz con leche muy rico y la tarta de manzana muy casera y sabrosa. Regamos todos estos platos con una botella de Viña Ardanza de 2020 que cumplió con creces. El café, delicioso, y el pan, para controlarse.
El servicio, atentísimo, familiar, cercano, servicial y profesional, muy a tono con el comedor y la casa en la que nos encontramos. Es fantástico cuando se sale plenamente satisfecho de un establecimiento que tiene bases sólidas, compromiso con una cultura gastronómica que abandera con orgullo y con un futuro por delante que nos contenta y esperanza. ¡Bravo!

Restaurante La Cuna
Pl. de Juan Polo, s/n, 28211 Peralejo, Madrid

Publicada el Productos de la tierra, Tendencias0 Comentarios

Cocido en la Sierra Oeste

El cocido madrileño ha sido declarado Bien de Interés Cultural el 4 de febrero de 2026 por la Comunidad de Madrid. Esta declaración busca preservar su legado histórico, cultural y social, reconociendo su importancia como una expresión de la identidad cultural de la región. Durante este mes se celebra la 16.a edición de la Ruta del Cocido. Se trata de un evento de alto valor gastronómico en la Comunidad de Madrid. Participan 42 restaurantes de Madrid, Toledo y Guadalajara. Entre ellos tenemos el privilegio de contar con el restaurante La Cantina Jaranda de Pedro, situado en plena Sierra Oeste de Madrid. Se puede disfrutar de su maravilloso cocido madrileño cada jueves en el menú diario por un precio de 14,50 € (incluyendo bebida, postre o café) y el fin de semana por 22 € por persona (siempre por encargo). Querido lector, no dudes en reservar tu mesa para probarlo, después podrás votar tu favorito. Con la participación entrarás en el sorteo de diferentes premios, entre ellos tu peso en garbanzos o un magnífico cocido para 10 personas.

Publicada el Productos de la tierra, Tendencias0 Comentarios

El caldo de la marmita: De nuevo por el Camino de Santiago (II)

  • Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Hace unos meses ya les hablé de la desidia gastronómica existente en muchos de los pueblos por los que atravesé recorriendo el Camino de Santiago, entre Saint-Jean-Pied-de-Port y Burgos. Pues bien, he vuelto al camino en este mes de febrero atravesando, en esta ocasión, de este a oeste, la Castilla más pura, la más dura, la más inhóspita, la de perspectiva plana, en calma inquietante, en silencio mortecino y en angustiosa agonía. He cruzado pueblos completamente vacíos, yermos de humanidad, infectados de abandono y soledad, condenados a la desaparición más miserable y, con ello, a la poca o mucha historia que pueda existir o nos pudieran contar. También he atravesado otros con algo de vida; habitantes pocos y viejos, conectados con el mundo exterior a través del panadero que cada día les sirve el pan, o el repartidor de congelados que aparece cada semana, o cualquier otro comerciante de suministros básicos. En alguno de ellos he experimentado algo curioso que tiene ya que ver con el mundo hostelero: cómo es que, a pesar de estar completamente vacíos, el Camino de Santiago los recupera y los saca del letargo durante los meses de clima más benigno para convertirlos en un escenario completamente distinto. De pronto aparecen eventuales tiendas de ultramarinos, bares y restaurantes interinos y todo tipo de alojamientos: albergues, hostales, hoteles de diferentes categorías y también de apertura ocasional. Pueblos convertidos en pequeños parques temáticos para uso y disfrute del peregrino de turno que pasará por ellos sin pena ni gloria; pueblos que volverán a la desolación en cuanto el frío y el hielo hagan su aparición meses después. Me he preguntado, recorriendo sus calles, quiénes pueden ser los advenedizos propietarios de todos estos negocios nada desdeñables que vienen a “sacar el agua del pozo” sin generar la más mínima riqueza ni humana, ni económica, ni social que pudiera contribuir a que estos pueblos consiguieran fijar algo de población (ellos mismos, por ejemplo) y dejaran de estar al borde del desamparo. Sin duda, el compromiso debería ser otro muy distinto al de explotar y desaparecer hasta la temporada que viene.
Sobre el asunto gastronómico, he de decir que me he tropezado con algunas sorpresas que me han alegrado el camino, más allá de las recurrentes pizzas y hamburguesas que amargaron mis etapas anteriores. En Castrojeriz (Burgos), en Frómista (Palencia), en Carrión de los Condes (Palencia), en Ledigos (Palencia) y en Mansilla de las Mulas (León). En todos ellos he encontrado lugares donde comer cocina de la tierra, castellana sin remilgos; algunas veces con más suerte, otras con menos, pero, en cualquier caso, platos con orgullo, representativos de una cultura, de unas costumbres, de unos productos y de sus gentes. Platos de cuchara recios y sabrosos, torreznos crujientes, guisos de carnes de toma pan y moja, asados memorables, pero también bocadillos de pan gozoso y tapas sencillas y humildes que nada tienen que ver con esas pizzas congeladas o esas hamburguesas anónimas que tanto me avergüenzan. Otra cuestión es la titularidad de muchos de estos establecimientos, en manos, muchos de ellos, de emigrantes de diferentes procedencias que nos representan, como he visto, con un orgullo patrio encomiable. Una forma de adaptación como otra cualquiera.

Publicada el Productos de la tierra, Tendencias0 Comentarios

La Comunidad de Madrid declara Bien de Interés Cultural el cocido madrileño para preservar su legado

  • El Gobierno regional protege este producto gastronómico en la categoría de Patrimonio Inmaterial para darlo a conocer y revitalizarlo.
  • Con más de 150 años, este plato típico es, además, un fenómeno social muy arraigado en las familias.
  • Pocos platos de la cocina madrileña están tan presentes en todos los municipios de la región y con muchas variantes locales.

El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid ha aprobado en su reunión del 4 de febrero declarar Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Patrimonio Inmaterial, el cocido madrileño, con el objetivo de preservar su legado como unas de las principales expresiones de la identidad regional y de difundir sus características tradicionales y su relevancia social.
Se trata de una receta profundamente arraigada que trasciende lo gastronómico para formar parte de la vida cotidiana de los madrileños desde hace siglos, tanto en entornos rurales como urbanos, consolidándose como un elemento de convivencia y tradición compartida.
Con una trayectoria de más de 150 años en la alimentación de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, este plato típico ha pasado de ser menospreciado por determinadas élites a transformarse en un referente tanto en el ámbito familiar como en los mejores restaurantes de la región.
El cocido madrileño está compuesto por carnes, verduras, embutidos y garbanzos, cuya técnica de elaboración principal es la cocción en agua. Tradicionalmente se sirve en vuelcos, es decir, con la presentación separada de los grupos de alimentos siguiendo el orden en el que deben consumirse.
Pocos platos madrileños están tan extendidos en todos los municipios de la región y con muchas variantes locales. Algunas reciben denominaciones específicas en función de sus particularidades, como el pradeño de Villa del Prado, el corucho de Cenicientos o la olla del segador de Navalcarnero.
Aunque sus orígenes son inciertos, la denominación de cocido madrileño aparece documentada a lo largo del siglo XIX. Desde el XVI se cita el plato olla podrida, que para muchos gastrónomos e historiadores es su predecesor. Pero es entre mediados del siglo XIX y comienzos del XX cuando se consolida una elaboración concreta de cocido vinculada al ámbito madrileño, asociando esta receta al territorio donde se cocina.

Publicada el Productos de la tierra0 Comentarios

De restaurantes por la zona: Restaurante El Calsot (Hoyo de Manzanares)

  • Cocina de brasas con aires de franquicia.
  • Por Pierre Garní.

Confieso que llevaba mucho tiempo queriendo reservar en este restaurante que lleva abierto muchos años disfrutando de un éxito fuera de lo común y celebrando aforos completos incluso a diario, a pesar de abrir solo los fines de semana. Por fin nos decidimos y, aunque la noche no era muy propicia (fría y desapacible), nos reciben con amabilidad en un espacio un poco extraño o, cuando menos, poco habitual. Un comedor sin servicio (repito, la noche no era muy agradable), con bancos corridos a modo de sidrería vasca, pero con mucho menos encanto. Y otro, en uso y más luminoso, pero con aspecto de comedor de carretera, sin el más mínimo encanto, donde nos acomodan después de atravesar el bar, desde donde se divisan las parrillas bien encandiladas. La oferta es atractiva y suficiente. Nos recomiendan, por ser la primera vez que asistimos, un menú que contiene los platos más representativos del restaurante, opción que nos parece bastante sensata y que aceptamos convencidos.
Después de unas cervezas bien tiradas y un aperitivo, gentileza de la casa, de crema de alcachofas muy agradable y reconfortante, comienzan a llegar las viandas: una ensalada de bacalao correcta sin más; un surtido de embutidos catalanes poco variado y demasiado convencional (butifarra blanca, negra y fuet), acompañados de un pan con tomate que cumplía con creces. Damos paso a la segunda parte del menú, consistente básicamente en productos a la brasa, protagonizados, como no podía ser de otra manera, por los consabidos calsots, que no nos entusiasmaron y nos parecieron más recocidos que escalivados. De nuevo, una butifarra blanca, esta vez notable, y una butifarra negra más anodina; una chuletilla de cordero recental (una por barba) sin pena ni gloria; medio conejo de granja, reseco y falto de tiempo de cocción; y medio pollo bien jugoso y agradable. Todo ello al precio de 29 € por menú. La salsa romesco y salsa alioli, correctas y facturadas aparte, algo poco comprensible. De postre, crema catalana muy estándar y con poca gracia. De la escueta carta de vinos, elegimos una botella de Rubén Ramos, de la Ribera del Duero, añada 2022, que cumplió sin más y que nos sirvieron en vaso zurito, quizás habitual en este formato de restauración, pero absolutamente inapropiado. El pan, corriente; el café, pésimo; y la atención, muy atenta y amable.
Esperábamos mucha más autenticidad y consideración para unos productos tan representativos y valorados de una comunidad como la catalana. La sensación final es la de haber visitado un local franquiciado, con una oferta determinada y basada en la magnífica cocina de un territorio al que se le hace poco honor y un flaco favor.

CALSOT RESTAURANTE. Av. de la Paloma, 36, Hoyo de Manzanares (Madrid)

Publicada el Productos de la tierra, Tendencias0 Comentarios

La Cantina Jaranda: el sueño familiar que ha devuelto sabor y vida a Fresnedillas

En un municipio pequeño, donde los bares cierran temprano y la vida social se concentra en pocos espacios, dos hermanos han logrado convertir un sueño heredado en un punto de encuentro imprescindible. La Cantina Jaranda de Pedro no es solo un restaurante: es memoria familiar, cocina tradicional y un refugio para vecinos y visitantes. Su historia es la de un proyecto que crece a base de esfuerzo, raíces y una visión clara de lo que significa alimentar a un pueblo.

Un sueño que empezó en la cocina de casa
La historia de La Cantina Jaranda nace de una mezcla de vocación, tradición y una promesa familiar. Pedro Manuel López-Sastre, cocinero destacado y formado en distintos restaurantes de la zona, acumulaba años de experiencia y un deseo persistente: tener su propia cocina. Su hermana, Margarita, procedente del ámbito educativo, aportó la estructura, el enfoque empresarial y la capacidad de planificación que el proyecto necesitaba.
Pero la figura clave fue su padre, Pedro Manuel, pescadero de profesión y amante de la cocina casera. Él les enseñó a limpiar pescado, a valorar el producto fresco y a respetar los sabores de siempre. También fue quien, años atrás, estrechó lazos con el antiguo gerente del local con la idea de que, algún día, ese espacio sirviera para que su hijo creciera como cocinero. Cuando llegó el momento, los hermanos no dudaron.
La Cantina abrió sus puertas en diciembre de 2023. Hoy, dos años después, se ha consolidado como uno de los lugares más activos y queridos de Fresnedillas de la Oliva.

Un nombre con raíces y un color con significado
El nombre del restaurante no es casual. “Cantina” evoca un espacio dentro de otro, un lugar donde la gente se reúne, como ocurría en estaciones o cuarteles. “Jaranda” es el gentilicio de Fresnedillas, un guiño directo a las raíces. Y “de Pedro” no alude al cocinero, sino al padre, cuya memoria impregna cada rincón del local.
La decoración, diseñada íntegramente por Margarita, gira en torno al color verde, símbolo de esperanza. “La esperanza de convertirnos en esa cantina para todos”, explica. Materiales reutilizados, detalles artesanales y un ambiente cercano completan la identidad del espacio.

Cocina tradicional con alma familiar
La propuesta gastronómica de La Cantina Jaranda se basa en la cocina tradicional, honesta y de temporada. El pescado, por herencia familiar, ocupa un lugar central. Platos como los chipirones a la plancha, los chopitos, las gambas al ajillo o la cazuela de setas, gulas y gambas se han convertido en imprescindibles. También destacan las croquetas de paletilla ibérica, elaboradas infusionando la leche con la grasa del jamón, y la oreja crujiente, uno de los grandes éxitos de la carta.
El menú diario, muy cuidado, mantiene una estructura fija de platos de cuchara según el día: lentejas los martes, judiones los miércoles, cocido los jueves y guisos tradicionales los viernes. Siempre con un pescado entre los segundos, algo que consideran irrenunciable.

Un punto de encuentro para el pueblo
Entre semana, la clientela es mayoritariamente local, aunque cada vez llegan más comensales de Robledo y Colmenar. Los fines de semana, en cambio, el 90 % procede de fuera, atraído por la cocina y el ambiente.
La Cantina también se ha convertido en un espacio versátil: celebran comuniones, bautizos, cumpleaños y eventos personalizados. Su terraza, que en verano puede acoger entre 50 y 70 personas, es uno de los rincones más valorados.
El equipo, formado por cinco trabajadores fijos más refuerzos de fin de semana, es otro de los pilares. “La personalidad de la Cantina la da el equipo”, afirma Margarita. La cercanía, el trato amable y la estabilidad del personal han creado una relación de confianza con los clientes.

Un proyecto joven con ambición
A pesar del crecimiento, el negocio aún está en fase de consolidación. “Somos un bebé recién nacido”, reconoce Margarita. Pero la proyección es clara: seguir creciendo, mantener la esencia y, quizá algún día, ampliar el proyecto.
Mientras tanto, La Cantina Jaranda continúa alimentando a Fresnedillas con algo más que comida: con memoria, comunidad y un sabor que ya forma parte del pueblo. Su fórmula es sencilla pero efectiva: cocina tradicional, producto bien tratado y una política de precios que permite disfrutar sin sobresaltos.

Menú y carta
El menú diario, uno de los pilares del negocio, se mantiene en 14,50 euros, con tres primeros, tres segundos, bebida y café incluidos. Una propuesta que, según explican desde el establecimiento, busca ser “honesta y accesible”, sin renunciar a la calidad del producto. En carta, el precio medio por persona se sitúa entre 20 y 25 euros, una cifra que permite disfrutar desde una merluza o huevos estrellados con gulas y gambas hasta un chuletón para compartir acompañado de una botella de vino. “Puedes comer muy bien sin superar los 25 euros, incluso incluyendo postre y bebidas”, subrayan.
La oferta también se adapta a quienes buscan algo más informal. Las hamburguesas —de carne o de pollo— se han convertido en una opción muy demandada, con un precio de 13,50 euros que, junto a una consumición, sitúa la cuenta en torno a los 16 euros. Para quienes desean elevar un poco más la experiencia, la carta ofrece mariscos y elaboraciones especiales que permiten ampliar la cesta media sin perder la esencia del local.
Los fines de semana, La Cantina incorpora sugerencias fuera de carta, una práctica que ha ganado adeptos. Entre ellas destacan los platos de cuchara —judiones, cocido o guisos tradicionales— y cortes como la entraña, que no figuran en la carta fija pero aparecen con frecuencia entre las recomendaciones del chef. También es habitual encontrar opciones de marisco fresco, una seña de identidad del restaurante.
Con esta combinación de tradición, cercanía y precios ajustados, La Cantina Jaranda continúa consolidándose como un punto de encuentro gastronómico en la comarca.

Publicada el Productos de la tierra, Tendencias0 Comentarios

El caldo de la marmita: Un poco de consideración

  • Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Es un hecho que el paso del tiempo (considerando siempre, y dicho de manera vulgar, que los que nos pasamos somos nosotros y no el tiempo) nos va cambiando en casi todos los aspectos. Más allá de lo relacionado con lo físico y sus consecuencias, nos va acopiando de manías, alguna que otra obsesión, ciertas extravagancias e incluso alguna aversión o antipatía que hemos ido acumulando a las ya congénitas. Pero también querencias adquiridas durante todo este recorrido vital, intolerancias a ciertos comportamientos poco acostumbrados y, sobre todo —y este es mi caso—, a lo relacionado con el respeto y la consideración hacia el homónimo, asunto este que me saca de quicio, me provoca y me irrita de manera incontrolable. Y de esto les quería yo hablar, en lo que me toca, que no es poco y a la vez muy representativo de este mal proceder más común de lo que me gustaría.
Entiendo el concepto de consideración tan amplio y tan apreciable, al mismo tiempo que valoro cada vez más su coexistencia, como detesto con firmeza la falta de ella. Es el respeto, la deferencia y cortesía, el cuidado y la atención que nos debemos de manera instintiva unos a otros, del mismo modo que el progenitor se debe a su prole, el río a su mar y el comerciante a su clientela. La misma consideración y paciencia que debemos mostrar al vehículo que atranca nuestras calles recogiendo nuestra basura y, de paso, nuestras miserias; o al butanero, que también obstruye las mismas calles para proveernos y hacer nuestra vida un poco más cómoda; o a los repartidores de tantos productos, a veces inútiles, que nosotros mismos hemos solicitado.
En nuestro particular caso, asistimos con cierta frecuencia al hecho de recibir una reserva para comer o cenar en nuestro establecimiento y a la anulación de la misma como si de algo nimio se tratara, sin pensar por ello en lo relevante del acto, en la molestia causada y, más importante aún, en la poca consideración mostrada (excluyo, en consideración, a aquellos que lo hacen por fuerza mayor —que también los hay, solo faltaría—). Bien, suele pasar con todo tipo de clientes, de número de comensales por mesa, de reservas incluso efectuadas con tres, cuatro o cinco semanas de antelación y cancelándola unas horas antes de su llegada, dejando en evidencia algo tan molesto y desconsiderado como es cuantificar el tiempo y anticipación que hemos destinado a la reserva, y el poco —poquísimo— que se ha dedicado a la anulación.
Entiendo perfectamente y apoyo sin rodeos a aquellos colegas que, al efectuar una reserva en su establecimiento, piden el número de una tarjeta de crédito para cargar en ella una cantidad estipulada con anterioridad en el caso de no asistir a la mesa o anularla sin la antelación convenida; como entiendo el gesto contrariado o el ceño fruncido del cliente que no termina de entenderlo. Está claro, como en otro tipo de conductas, que somos presas de nuestros propios errores y condenados por nuestros desconsiderados comportamientos.
Les diré, no obstante, que no soy muy partidario de dar mi número de tarjeta de crédito a casi nadie sin antes efectuar la consumición del producto solicitado. He sido y sigo siendo más de dar mi palabra.

Publicada el Productos de la tierra, Tendencias0 Comentarios

El caldo de la marmita: Falsas apariencias

  • Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Siendo un verdadero e irredento glotón, como soy, omnívoro casi al ciento por ciento (tengo algún ingrediente atravesado que no consigo instalar en mi cerebro ni ingerir hacia mi estómago), tengo que decir que siempre he admirado ese deseo y convicción por la dieta vegana como estilo de vida y, sobre todo, como método sano y responsable de alimentación. La versatilidad de los alimentos de origen vegetal puede ser, no amplia, infinita diría yo, máxime cuando encontramos tanta variedad de tantos y tantos productos que se han multiplicado fruto de nuevos territorios, nuevos injertos, nuevas tecnologías y recuperaciones de variedades antaño estimadas, hoy en desuso y de nuevo en práctica. Me vienen a la cabeza multitud de productos con los que me pondría a cocinar ahora mismo (cuando son las ocho de la tarde, ya bien nocturno); legumbres ya enjutas del verano: alubias blancas de La Bañeza, caparrones riojanos, rojas de Tolosa, judiones de La Granja, chocolateras de Ibeas de Juarros, fabas de Lourenzá, lentejas de La Armuña, garbanzos de Quijorna o Fuentesaúco, algunas ellas, además, en versiones frescas, que ya es la repanocha y el colmo del antojo. De hortalizas podríamos hablar otro tanto y más. De verduras, el catálogo sería tan innumerable como caprichoso y tentador. Tubérculos, setas, hierbas silvestres, bayas y frutos secos, frutas de tantos tipos y variedades; en fin, una verdadera legión de productos más que suficientes para cumplir con la función fisiológica y, por supuesto, con la de originar y producir el máximo placer gastronómico. Si, además, con ello evitamos parte del gran problema de emisiones nocivas, impedimos una buena parte del maltrato animal causado por nuestro consumo desmedido, desproporcionado, inasumible e irresponsable y generamos una conciencia más justa, pareciera que el círculo se cerrara de manera razonable y feliz.

Publicada el Productos de la tierra, Tendencias0 Comentarios

El caldo de la marmita: El relato infinito (II) y otras cosas peores

  • Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Me pronunciaba en el artículo del mes anterior sobre la “locura” de nuevas aperturas de establecimientos de hostelería por todo el territorio español y, en especial, en las grandes ciudades, no siendo Madrid ajena a esta tendencia a la que estamos asistiendo como si no hubiera otra cosa a la que dedicarse o nuevo negocio que proponer. También hacía mención a los nuevos proyectos de jóvenes supuestamente preparados, con la pretensión (siempre encomiable) de insuflar aire fresco y nuevo al panorama hostelero actual. Y sobre esto les quería yo hablar, para terminar con esta cuestión del torrente de aperturas: buenas, malas, regulares, sensatas, irresponsables, anodinas, admirables, etc.
He sufrido la fatalidad, en un breve espacio de tiempo (seis o siete meses) y en varias ocasiones, de experimentar cómo, en mi modesta opinión, el concepto que siempre he defendido de restaurante, casa de comidas, mesón o cómo diablos queramos denominarlo, ha cambiado por completo en el caso —me refiero— de la mayor parte de esta nueva hornada de jóvenes y valientes emprendedores.
Me explico. Por ubicarnos: entiendo restaurante, mesón, casa de comidas, etc., el lugar donde ser recibido con amabilidad, atendido con conocimiento, profesionalidad y diligencia; asesorado razonablemente en función de la oferta y sus características y también —por qué no decirlo— el esfuerzo denodado y constante, producto de la suma de todo lo anterior, por fidelizar a un cliente necesario para la supervivencia de nuestro proyecto.
Pues bien, ¿cómo denominar un restaurante abanderado por una joven promesa, con una propuesta absoluta e íntimamente personal, supuestamente meditada y perseguida durante un largo tiempo, supuestamente avalada por un currículo de estancias en otros restaurantes como parte de la formación necesaria, amén de otras enseñanzas, y con una financiación —en la mayoría de los casos— producto de un grandísimo esfuerzo y rodeada de incertidumbres que no paran de sobrevolar durante buena parte de los durísimos comienzos, en el que el/la titular cocina completamente ajeno/a a lo que está sucediendo en la sala, atendida generalmente por personas poco instruidas que salen adelante de manera espontánea, como buenamente pueden, y sin una supervisión cercana, concreta y efectiva de la/el responsable del proyecto? Que, además, carece de empatía para conectar con los clientes, para poder explicarles el cómo y por qué de sus platos, los sentimientos que los han provocado, el lenguaje que ha construido a través de ellos y también el lugar que ha habilitado y decorado para ellos con —imaginamos— la decidida intención de acogerles con calor, mimo y sincero cariño.
No entiendo esta actividad sin la implicación activa de todos sus integrantes. Emprendedores, apasionados/as y líderes; cocineros, en todas sus categorías, tan importantes y protagonistas; personal de limpieza, tan necesarios, abnegados y afanosos; y personal de sala, figuras transmisoras de un lenguaje que a priori se antoja desconocido.
¿Qué sentido tiene, qué nos aporta la apertura de otro restaurante más? ¿Qué puede satisfacernos otro establecimiento más, que nos invita a conocer algo nuevo en cuya conexión o engranaje no participamos? Creo firmemente que este negocio debe tener todos estos actores, sin distinción alguna sobre su protagonismo e importancia. Pero creo más aún en jóvenes emprendedores con lenguajes nuevos, que nos impliquen, nos estimen y nos hagan crecer en su conciencia hostelera y gastronómica.

Publicada el Productos de la tierra, Tendencias0 Comentarios

“El secreto es la actitud: si la tienes buena, seguro que la vida te va a ir bien”

  • Entrevista a Antonio Sánchez, que regenta su propio restaurante en Rozas de Puerto Real y lleva 48 años trabajando.

Antonio Sánchez López regenta el restaurante Casa Antonio, de Rozas de Puerto Real, desde 2001. Es un ejemplo de emprendedor que llegó desde Córdoba nueve años antes.
Llevo treinta años de seguido. Cogí un bar de alquiler porque mis padres venían aquí de vacaciones. Al pasar los años, y viendo que funcionaba bien, compré un terreno y me decidí a montar un restaurante. Hasta ahora.
¿Qué ofrece su negocio?
Fundamentalmente, cocina casera: rabo, codillo, carrilladas, manitas, lentejas, garbanzos con callos… También tocamos las raciones y bocadillos de todo tipo, además de que hacemos asados y paellas por encargo. También organizamos eventos y comidas de empresa, aprovechando el amplio salón que tenemos arriba, donde se puede poner música y bailar.

¿Depende la hostelería de la Sierra Oeste del turismo?
Por supuesto. Este otoño, por ejemplo, si no fuera por las castañas y las rutas turísticas que han montado desde el Ayuntamiento, no sería lo mismo. Para el puente de diciembre también van a montar un mercadillo de Navidad, que seguro que también trae gente. Salimos a menudo por televisión y eso es un buen reclamo. Los turistas son nuestra clientela mayoritaria; en estas fechas vienen muchos cazadores a la zona y pasan por el restaurante. También vienen muchos trabajadores de toda la zona.
Tenemos un sitio privilegiado, unas vistas impresionantes, donde destaca el castañar y el pico del Mirlo. Es una zona muy tranquila y, a la vez, muy cercana a la capital, a poco más de una hora de distancia. Esta casa ha dado vida a Rozas de Puerto Real durante muchos años, y estábamos solos. Ahora ya hay competencia, que siempre es buena y hace que se diversifique la oferta.

¿Es suficiente el apoyo que recibe de las instituciones?
Yo creo que nos falta algo. A veces, del Ministerio de Trabajo nos abruman. Nos hicieron, hace menos de un año, una inspección en la que venían una docena de policías, armados, como si fuéramos delincuentes. Para pedirte la documentación, yo creo que con un par de personas sería suficiente. A los autónomos en este país nos tratan como si fuésemos basura. En este negocio tenemos siete trabajadores asegurados; ocho conmigo. Creo que eso también se debería valorar. Hemos pasado muchas crisis y nos adaptamos a lo que nos echen.

¿Qué tiene pensado para el futuro?
La hostelería cada vez está peor; los precios los cambian cada día. Un filete cuesta 17 euros, es una locura. Tengo 62 años y llevo trabajando sin parar desde los 14. El secreto es la actitud: si la tienes buena, seguro que la vida te va a ir bien. Me gustaría jubilarme en cuanto pueda, pero con la pensión que nos queda a los autónomos va a ser complicado. Veremos si, dentro de unos años, alguno de mis dos hijos quisiera continuar un proyecto tan bonito como este. Es mi vocación de toda la vida, el trabajo que amo.

Publicada el Productos de la tierra, Tendencias0 Comentarios

De restaurantes por la zona: Restaurante La Reserva (Villanueva de la Cañada)

  • Cocina española en un local singular.
  • Por Pierre Garní.

Existe un gran número de establecimientos hosteleros que se encuentran en un segmento —siempre respetable, como no podía ser de otra manera— en el que cumplen la función más de necesidad de comer a diario que la de ofrecer verdadera satisfacción gastronómica, generando con ello, en muchas ocasiones, cierta confusión a la hora de tomar una decisión sobre si acudir o no para satisfacer nuestro decidido antojo.
Este es el caso del restaurante donde, buscando en internet, hemos decidido hacer nuestra reserva. Restaurante La Reserva (valga la redundancia), con página web muy aceptable, donde vemos el perfil del establecimiento, contrastamos su oferta y nos animamos a visitar. Localizado en una especie de polígono industrial, nos cuesta encontrarlo, pero finalmente, una vez dentro del local, descubrimos que no es, en apariencia, lo que esperábamos. Local anodino, con terraza cubierta también de aspecto descuidado, que parece enfocado más al menú del día (al menos entre semana) que a la carta que clara y atractivamente ofrecen en su página web. Sin duda obedece a cuestiones de rentabilidad —imaginamos— tan respetables y comprensibles que deberían hacerlo saber en su propia página web para no generar ese desconcierto que provoca la entrada en el establecimiento. Una vez sentados, nos ofrecen directamente la propuesta de platos de menú diario, sin preguntarnos si nuestro deseo era una u otra opción. Finalmente, pedimos la carta con la sensación imprecisa de si estábamos incordiando e incluso impidiendo su normal funcionamiento. Nos animamos y, tras un largo tiempo de espera, comunicamos nuestro pedido. Comenzamos con un tomate realmente imponente, dos rodajas exageradas de la fruta, de sabor agradable, con bonito embotado y aliño discreto. Continuamos con un calamar frito a la andaluza muy pasado de fritura y chicloso, aunque de sabor rico, y unos huevos rotos con gambas al ajillo elaborados con más apremio que interés.
Los platos principales fueron más de lo mismo: unas chuletillas de cordero insustanciales y un entrecot de ternera de punto aceptable y sabor moderado. Para terminar, un flan de huevo y una crema catalana que cumplieron sin más. Para beber, cerveza sobre una carta de vinos de tamaño razonable, pero copada por el bipartidismo Rioja / Ribera. El café, normal, y la tardanza entre plato y plato, exagerada. Quizás (tal vez metiéndome donde no me llaman) sería más cabal y honorable atender el menú diario, durante la semana, como única opción, que mezclarlo con la carta para la que no parecen estar preparados, dando una imagen con ello muy desconcertante. Desconcierto que también se extiende a la cámara de maduración de carnes, ubicada en el comedor y a la vista de los clientes, que contiene algunos cortes impropios de ser expuestos.

RESTAURANTE LA RESERVA.
C. Navarra, 9, 28691 Villanueva de la Cañada

Publicada el Productos de la tierra, Tendencias0 Comentarios

El Escorial, incluido en las zonas con medidas especiales de prevención frente a la gripe aviar

El municipio de El Escorial ha sido incluido entre las zonas con medidas especiales de prevención frente a la gripe aviar, según ha informado el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

El Escorial forma parte de los 16 municipios de la Comunidad de Madrid que han impuesto medidas especiales a partir de este pasado lunes 10 de noviembre. Entre las medidas impuestas se encuentra la obligación de mantener confinadas a las gallinas y otras aves de corral, con el fin de evitar el contacto con aves silvestres y reducir el riesgo de contagio. El resto de medidas que ha impuesto el Ministerio son:

– Queda prohibida la utilización de pájaros de los órdenes anseriformes y charadriformes como señuelo.

– Queda prohibida la cría de patos y gansos con otras aves de corral.

– Queda prohibida la cría de aves de corral al aire libre. No obstante, cuando esto no sea posible, la autoridad competente podrá autorizar el mantenimiento de aves de corral al aire libre mediante la colocación de telas pajareras o cualquier otro dispositivo que impida la entrada de aves silvestres. En este caso, las aves tendrán que alimentarse y abrevarse en el interior de las instalaciones o en un refugio que impida la llegada de aves silvestres y evite el contacto de éstas con los alimentos y el agua destinados a las de corral.

– Queda prohibido dar agua a las aves de corral procedente de depósitos de a los que puedan acceder aves silvestres, salvo en caso de que sea tratada a fin de garantizar la inactivación de posibles virus de influenza aviar.

– Los depósitos de agua situados en el exterior requeridos por motivos de bienestar animal para determinadas aves de corral quedarán protegidos suficientemente contra las aves acuáticas silvestres.

– Queda prohibida la presencia de aves de corral u otro tipo de aves cautivas en los centros de concentración de animales, incluidos los certámenes los certámenes ganaderos, muestras, exhibiciones y celebraciones culturales, así como cualquier concentración de aves de corral u otro tipo de aves cautivas.

Estas medidas afectan a varios municipios de la Comunidad de Madrid y estarán vigentes hasta nuevo aviso. Recordamos a los vecinos que tengan aves domésticas que deben mantenerlas en recintos cerrados y reforzar las medidas de higiene.

Publicada el Productos de la tierra0 Comentarios

El caldo de la marmita: El relato infinito

  • Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Estructural, sociológica y tradicionalmente, la hostelería siempre ha sido (nunca entendí por qué, más allá de una inesperada o ya intuida o sabida vocación o tradición) un refugio para aquellos que, de repente, se ven fuera del circuito laboral activo, o para aquellos otros que quieren invertir todo o parte de sus ahorros, e incluso para aquellos que, sin tener la más pajolera idea sobre el gremio, deciden tomar este derrotero como si de una ciencia infusa se tratara, para acabar inaugurando un establecimiento de menor o mayor envergadura que, en la mayoría de los casos, por desgracia, acabarán cerrando. He de confesar que mis comienzos en esta actividad fueron desde la más pura ignorancia, aunque también he de declarar que mi ambición por aprender todos los secretos de esta actividad y lo relacionado con ella fue especialmente firme y constante, y en ella me debato aún hoy.
¿Y por qué les cuento esto? Una vez más asistimos a una ingente oleada de aperturas de restaurantes y establecimientos de hostelería por doquier, especialmente en Madrid, como suele ocurrir, aunque el resto de nuestra geografía tampoco es ajena a tal acontecimiento. Aperturas abanderadas, en numerosos casos —y esta sea acaso la diferencia con otras épocas—, por jóvenes profesionales curtidos en otros establecimientos (otros menos curtidos) que deciden volar por su cuenta, probar suerte e intentar salir adelante con sus propios talentos.
La cuestión abunda, en muchas ocasiones, en contradicciones graves que impiden, también en muchas ocasiones, que el proyecto consiga un posicionamiento que le permita, a través de un medio o largo recorrido, consolidarse como una oferta seria y perdurable en el tiempo. En primer lugar, demasiados restaurantes, habida cuenta del enorme déficit de profesionales disponibles, sin contar los que no lo son, pero actúan como tal. Un verdadero problema. En segundo lugar, demasiados restaurantes con una oferta similar, anodina, descaradamente tendenciosa y con un objetivo de consolidación y rentabilidad realmente inconsciente. Otro verdadero problema, y además gastrocultural. En tercer lugar, los anteriormente mencionados: aquellos restaurantes impulsados por ilusionados e ilusionantes jóvenes con ansias de éxito y triunfos que, en la mayoría de las ocasiones, llegan demasiado bisoños, con la partida económica limitada (mi respeto y casi admiración), con el conocimiento profesional desordenado y la experiencia en tonos aún muy verdes. Proyectos que adolecen, en muchos casos, de relatos infinitos tras cada plato servido, que no hacen sino aburrir al personal en lugar de instruir, alargar en exceso el ágape y rodear de una encubierta vanidad todo el discurso. El relato, comedido, sensato, preciso, nítido y bien definido ha de servir para ilustrar, para ayudar y posibilitar una relación más cercana con el cliente y generar un lenguaje cada vez más colectivo con el que todos podamos opinar y aprender al mismo tiempo.
Resumiendo, pues, aconsejo no emprender una aventura semejante sin el convencimiento firme, sin la sensatez suficiente, sin el conocimiento apropiado, sin la ilusión consciente y sí, también, sin la faltriquera bien rellena, este negocio se come a dios y a todos los relatos fatuos por las patas.

Publicada el Productos de la tierra, Tendencias0 Comentarios

De restaurantes por la zona: Restaurante El Figón (Galapagar)

  • Cocina tradicional y hábitos adquiridos.
  • Por Pierre Garní.

Es cierto que normalmente uno sabe o conoce, con más o menos concreción, el restaurante donde ha reservado, aunque no es menos cierto que el ánimo, las ganas e incluso las perspectivas con las que uno acude a veces no coinciden plenamente, ni con el día elegido, ni con el lugar apetecido, ni con la oferta sobre la que tenemos que elegir. Esto pasa.
Tenemos nuestra reserva para 6 personas en el restaurante El Figón de Galapagar, restaurante que nos han recomendado, de cocina tradicional, al parecer, bien ejecutada.
Nos reciben con amabilidad los camareros, por cierto, muy bien uniformados (se agradece este “orgullo” por estar lo más presentable posible), y nos indican nuestra mesa, bien vestida y bien equipada. Tomamos cerveza y vermut de aperitivo con unos canapés, detalle de la casa, sencillos pero apropiados y ricos.
La carta, increíblemente extensa, es tal que es inevitable que surja la duda y que genere cierta incertidumbre pensar cómo se puede gestionar de manera razonable tal cantidad de elaboraciones y mantenerlas al día en perfecto estado de revista. Elegimos sobre la misma un picoteo y seis platos principales que, al cabo de unos minutos, resultó que algunos de ellos estaban agotados. Esto es a lo que me refería anteriormente con lo de la carta tan inmensamente amplia, difícil de gestionar. No es posible que un camarero vaya a tomar comanda sin saber exactamente los platos que hay o no hay de la carta que nos acaba de ofrecer; no es de recibo, independientemente de lo amplia que esta sea. Es este un hábito adquirido que deberíamos resolver ya mismo. Dice un amigo mío que “más vale una vez morao que ciento colorao”. Pero a la cuestión. Tomamos unas almejas de Carril pasadas de cocción en una salsa rica, unos calamares de potera bien de sabor, pero muy fritos y, por tanto, chiclosos, y una menestra de verduras que ya tenía algún día de más. Con los segundos platos, luces y sombras: el rabo estofado, bien cocinado pero carne falta de sabor; unas mollejas de cordero, muy buenas y crujientes, con un huevo frito de acompañamiento; unas cocochas de merluza al pilpil que resultaron ser de bacalao aunque estaban riquísimas (de lo mejor); unas albóndigas de carne madurada anodinas; un solomillo de ternera a la pimienta aceptable y una pluma de ibérico con setas de punto pasado. Bebimos un godello de Pago de los Abuelos del Bierzo muy agradable. Con los postres, más de lo mismo: frambuesas y alguna fresa en una sopa exagerada de naranja, una tarta de queso a la moda y un arroz con leche excelente, cremoso y muy rico. Detalle elegante y muy profesional al recoger las migas con cuchara y tenedor; lástima que no fuera todo lo efectivo que el detalle merecía. Servicio atento, poco informado y demasiado curioso en la distancia.

RESTAURANTE EL FIGÓN. Avenida de los Voluntarios, 4
28260 Galapagar

Publicada el Productos de la tierra, Tendencias0 Comentarios

Nuestra Tierra denuncia la dejadez del equipo de gobierno de La Adrada con la feria de ganado

  • “El Ayuntamiento respira tras la prohibición de la celebración de ferias ganaderas en toda Castilla y León”.

El partido opositor Nuestra Tierra ha emitido un comunicado el 24 de octubre para sacar a a luz que “un año más y ya son tres, los mismos que Pilar Martínez lleva en la alcaldía de La Adrada, la histórica feria de ganado iba a ser una absoluta improvisación de última hora; ni los ganaderos sabían nada, ni los organizadores de distintas actividades que normalmente se celebran en esos días tenían claro qué iban a hacer o qué quería el ayuntamiento. En algún caso se habían iniciado las conversaciones hace un par de días”.
El ayuntamiento de La Adrada debe haber sentido alivio porque se ha publicado en el BOCyL la Resolución de 23 de octubre de 2025, de la Dirección General de Producción Agrícola y Ganadera, por la que se adoptan medidas cautelares frente a la dermatosis nodular contagiosa en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, que prohíbe la celebración de ferias de ganado en todo el territorio de nuestra comunidad.
“Es una tónica general del gobierno de PP, PSOE y Por La Adrada en este ayuntamiento las prisas, actuaciones de última hora, correcciones de fechas y ubicaciones y el trabajo a golpe de escándalo en red social”, resaltan desde el partido del que fuera alcalde la anterior legislatura, Roberto Aparicio. Este hace hincapié en que no por esto los adradenses lo aceptan y por ello Nuestra Tierrase se opone “frontalmente a estas prácticas, más aún cuando afectan a nuestro patrimonio y nuestra historia. La Feria de ganado resurgió con fuerza en el mandato 2015-2023 y no vamos a permitir que vuelva a caer”. Al tratarse de una de las ferias con más historia en la provincia de Ávila, el partido de la oposición pide “respeto a nuestros ganaderos, a los profesionales que colaboran de manera casi desinteresada en los distintos eventos que se venían realizando en la Feria de Los Santos, pedimos respeto a aquellas personas que, con los puestos de comida, artesanía y bebidas encontraban su sustento esos días en nuestra feria. Y, por último, pedimos respeto a nuestros vecinos. Esperamos que se retome la celebración de la Feria, con seriedad e implicación, como se venía haciendo antes”.

Publicada el Productos de la tierra0 Comentarios

La Sierra Oeste de Madrid celebró la presentación oficial del Club de Producto “Tierra de Garbanzos”

ADI Sierra Oeste impulsa un proyecto que refuerza la identidad gastronómica y turística del territorio.

La Asociación para el Desarrollo Integral de la Sierra Oeste de Madrid (ADI Sierra Oeste) celebró el pasado viernes la presentación oficial del Club de Producto “Tierra de Garbanzos”, una iniciativa destinada a poner en valor la riqueza culinaria, los productos locales y el patrimonio gastronómico del territorio.
El evento reunió a representantes institucionales, productores locales, empresas turísticas y agentes del territorio, en un acto que sirvió para dar a conocer los objetivos, la misión y las características del club, así como para reconocer a los primeros miembros adheridos. Los asistentes pudieron disfrutar, además, de una degustación gastronómica con recetas elaboradas con garbanzo madrileño ofrecida por Julio Reoyo, del restaurante Doña Filo, acompañado de vinos de la zona D. O. Vinos de Madrid.

Este club, enmarcado dentro del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino 2023 ADI Sierra Oeste, con el respaldo de los fondos europeos Next Generation, tiene como objetivo convertir Sierra Oeste en un destino gastronómico de referencia en la Comunidad de Madrid. La propuesta busca dinamizar la economía local, reforzar la identidad territorial y atraer tanto a visitantes como a residentes mediante experiencias auténticas centradas en un producto emblema de la zona: el garbanzo.
Según Juan Antonio de la Morena, presidente de ADI Sierra Oeste, “la presentación del club es solo el primer paso de una iniciativa llamada a consolidar la Sierra Oeste como territorio de referencia en turismo gastronómico.
Este proyecto representa una oportunidad única para que productores, restauradores y comercios trabajen juntos en la puesta en valor de nuestro garbanzo y en la creación de una oferta diferenciada y sostenible, capaz de atraer nuevos públicos y fidelizar a los ya existentes”.
El acto fue inaugurado por Tamar Covadonga Álvarez Moreno, jefa de área de Promoción Agroalimentaria de la Comunidad de Madrid, y Mónica Martínez Castañeda, directora gerente del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario, quienes dieron la bienvenida a los asistentes junto a Juan Antonio de la Morena.
Durante el acto intervinieron también Leonard Pera, CEO de Open Ideas, quien explicó la misión, valores y características del club; José Francisco Brunete, presidente de La Garbancera Madrileña, que destacó el valor del cultivo de la legumbre autóctona; y Ana Isabel Martínez, de Jabones Ana de Castilla, que mostró cómo la innovación y la tradición pueden extender el garbanzo más allá de la cocina.
Los miembros adheridos al Club “Tierra de Garbanzos” contarán con ventajas exclusivas como formación especializada, asesoramiento, promoción conjunta y un distintivo de calidad que los identificará como parte de una red comprometida con la excelencia y la sostenibilidad.
Además, contribuirá a desestacionalizar el turismo y a reforzar el posicionamiento de Sierra Oeste en los mercados gastronómicos y turísticos.
Con esta iniciativa, Sierra Oeste reafirma su apuesta por un modelo de turismo responsable y sostenible, basado en el orgullo de territorio y la colaboración, promoviendo el desarrollo económico y social de la comarca.
Más información sobre el Club de Producto y la oferta turística de Sierra Oeste:
https://clubdeproducto.turismosierraoeste.es

Publicada el Productos de la tierra, Sierra Oeste0 Comentarios

La Comunidad de Madrid ofrece 36 cursos y jornadas gratuitas de formación en los sectores agropecuario, agroalimentario y forestal

  • A través del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario se han convocado 1.500 plazas y 1.100 horas lectivas en 2025.
  • A partir de septiembre, dirigidos tanto a particulares como a quienes tengan una explotación agraria o estén ligados profesionalmente al medio natural.
  • Entre las temáticas se incluyen módulos sobre cultivo hidropónico, manejo de perros pastores en ganadería, vallado virtual o poda de viñedo.

La Comunidad de Madrid ofrece 36 cursos y jornadas gratuitas para la formación del sector agropecuario, agroalimentario y forestal, que serán impartidos en los próximos meses por el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA).

Este 2025, se han convocado 1.500 plazas, con un total de 1.100 horas didácticas. A partir de septiembre comenzará una segunda oleada de propuestas, que se celebrarán en distintos municipios. Se dirigen tanto a particulares como a personas que tengan una explotación agraria o estén ligadas profesionalmente al medio natural con el fin de apoyar a los profesionales y modernizar el sector agrario, a través del conocimiento y la innovación.

La nueva oferta incluye temáticas como cultivo hidropónico (que prescinde del suelo como medio de sustento para las raíces); manejo de perros pastores en ganadería; aplicación y manejo de fitosanitarios (desde nivel básico hasta fumigador); olivicultura; utilización de plantas aromáticas y aceites esenciales; contabilidad agraria; injerto y poda de viñedo, o elaboración y cata de aceite de oliva virgen extra.

Además, incluye sesiones en el ámbito alimentario como el desarrollo de nuevos productos cárnicos y lácteos o la obtención de cerveza sin alcohol. En el área agrícola explica el mantenimiento de maquinaria; cómo afrontar plagas y enfermedades en cultivos hortícolas o la técnica de poda en frutales, y en el ganadero, muestra la innovación en monitorización sanitaria; el uso de collares de vallado virtual y entrenamiento de ganado; la poda forestal o el empleo de herramientas digitales para el manejo regenerativo de pastos en ganaderías autóctonas.

La información referida a estos cursos, así como la manera de inscribirse, está disponible en el portal corporativo Cursos sector primario.
Este programa está cofinanciado por el Gobierno regional, la Administración General del Estado y la Unión Europea, a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), enmarcado en el Plan Estratégico de la Política Agraria Común (PEPAC).

Publicada el Formación, Productos de la tierra0 Comentarios

Unión de Uniones considera inaceptable que mientras se chequea la tuberculosis en prácticamente el 100% del bovino, sólo se llega al 2% en el jabalí, uno de los reservorios de la enfermedad 

  • A nivel estatal, el 9% de los tejones analizados es positivo a TB, en jabalí asciende al 27%, y en ciervo y gamo, al 34%.

Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha analizado los nuevos datos publicados por el MAPA del Plan de Vigilancia de Tuberculosis en Fauna Silvestre relativos a 2024, y los mismos ponen en evidencia la mala gestión que estaría realizando el Ministerio y las CC.AA.

Unión de Uniones denuncia que, mientras que prácticamente se chequea anualmente todo el bovino en busca de tuberculosis, el objetivo de muestreo en jabalí no llega ni al 2% y en ciervo y gamo al 0,2% si se compara con los datos de capturas de las estadísticas de caza.

Si bien el número de jabalíes y ciervos y gamos a nivel estatal superan el mínimo a muestrear, esto es gracias a que hay CCAA donde superan ampliamente el número mínimo fijado para ellas, mientras que otras muchas apenas cumplen los objetivos.

En jabalí, es el caso de CCAA como Andalucía (42% de cumplimiento), Galicia (26%), Madrid (28%) y País Vasco (72%). En ciervo y gamo, son Aragón (0%) y Castilla-La Mancha (0%). En tejón a nivel estatal no se alcanza el número mínimo a muestrear, siendo las CCAA que incumplen Andalucía (0%), Castilla-La Mancha (0%), Castilla y León (58%), Extremadura (0%), Galicia (13%), La Rioja (0%), País Vasco (4%) y Comunitat Valenciana (0%).

“Cuesta mucho asumir como ganaderos todas las exigencias que se nos imponen cuando las Administraciones que te las imponen no cumplen con sus objetivos, es pura hipocresía” recalcan desde Unión de Uniones.

En este sentido Unión de Uniones denuncia la falta de compromiso de las CCAA, más aún cuando la especie en cuestión supone un importante reservorio de tuberculosis, como pueda ser el jabalí en el caso de Madrid y Castilla-La Mancha.

Unión de Uniones vuelve a poner el foco en el elevado porcentaje de positividades de tuberculosis que se dan en fauna silvestre. A nivel estatal, el 9% de los tejones analizados es positivo a TB, en jabalí asciende al 27%, y en ciervo y gamo, al 34% (positividad en linfonódulos).

Por regiones, se destaca la alta positividad de jabalí en Extremadura, Andalucía, Cantabria, Madrid y Navarra. En ciervo y gamo en Andalucía, Cantabria, Extremadura y Navarra, y en tejón en Asturias y Cantabria.

Según el informe del MAPA sobre los resultados del Programa de Erradicación de 2023, indica que, al respecto de las investigaciones epidemiológicas en 2023 sobre nuevos establecimientos infectados, el posible origen de la infección se atribuye en un 44% a la fauna, mientras que el origen residual supone un 14%, los movimientos un 5% y la vecindad un 7%.

“Es un engaño a los ganaderos, que a pesar del clamor de los datos, el Ministerio mire hacia a otro lado y nos haga sacrificar al ganado sin piedad y luego la fauna salvaje campe a sus anchas”, concluyen Alfredo Berrocal, responsable de sectores ganaderos de Unión de Uniones.

Unión de Uniones al MAPA la revisión integral del Plan de Erradicación, de forma que se garantice el control de la enfermedad a la vez que se avance en para resolver las problemáticas que generan un gran impacto sobre el sector, en este caso concreto, medidas para pasar de la vigilancia al control de la enfermedad en fauna silvestre.

Publicada el Medio Natural, Productos de la tierra0 Comentarios

El mercado del helado en España y Europa: entre el placer, la innovación y la presión creciente sobre los costes.

  • El helado se mantiene como refugio emocional y gastronómico.
  • El consumo del helado en el hogar se sitúa en 3,33 litros por persona al año y el consumo extra doméstico alcanza 0,84 litros por persona al año.

En un contexto de incertidumbre económica y aumento del precio de los alimentos, el helado se reafirma como un producto de disfrute para los consumidores europeos. Con Italia, Alemania y España liderando el mercado, el consumo sigue estable y con perspectivas de crecimiento, aunque condicionado por una subida sostenida de costes que impacta especialmente al sector artesanal.

Europa: crecimiento sostenido con Italia a la cabeza
En 2024, Italia se consolidó como el referente europeo en consumo de helado con más de 600 millones de raciones vendidas (26,4%), seguida por Alemania (25,1%) y España (20,6%). Además, el helado ya está presente en el 4% de las salidas fuera del hogar en el continente.
La demanda de helados más saludables, debido a restricciones dietéticas o problemas de salud y personalizados —vegetales, sin lactosa, bajos en azúcar o con sabores exóticos como matcha o yuzu— está transformando la oferta del sector y abriendo nuevas oportunidades para toda la cadena de valor.

España: tradición, transformación y un consumo estable
España fue el cuarto mayor productor de helado de la UE en 2024, con 378 millones de litros, según Eurostat. Entre junio de 2023 y mayo de 2024 se consumieron 140 millones de litros, una cifra prácticamente estable (-0,6%), según datos del informe del consumo del año 2024 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).
El consumo se concentra en verano, con un 50% del total en el tercer trimestre, y cae en invierno (7%). El consumo en el hogar se sitúa en 3,33 litros por persona al año, representando el 10,3% del total de derivados lácteos, en tercer lugar tras las leches fermentadas y los quesos.
Los adultos independientes lideran el consumo con casi 5 litros por persona al año.

Punto de venta y consumo fuera del hogar
Los supermercados concentran el 65% de las ventas de helado en España, seguidos de tiendas de descuento e hipermercados. Internet y la tienda tradicional, aunque con menor volumen, ofrecen los precios más elevados (hasta 7,70 euros/litro).
El auge y la proliferación de heladerías y heladerías artesanales ha mejorado la accesibilidad al mercado del helado, el comercio minorista de las heladerías tradicionales sigue siendo la forma más común para que los consumidores compren helado.
El consumo extradoméstico (en la calle, establecimientos, en el trabajo, en centros docentes: colegios/institutos /universidades o casa de otros) alcanza 0,84 litros por persona, pero se ha reducido un 8% por la menor frecuencia de compra.
Las regiones con mayor consumo son Andalucía (22,3%), Levante (18,9%), área metropolitana de Madrid (13,3%) y el área metropolitana de Barcelona (10,2%). Las poblaciones de entre 200.000 y 500.000 habitantes presentan mayor intensidad de consumo, siendo las mujeres las mayores consumidoras (53,4%) frente al 46,6% de los hombres.

El precio sube, la rentabilidad baja
El precio del helado ha subido un 30% en tres años, y en 2025 se espera un incremento adicional del 5% al 10%. Las causas:

  • Incremento de los costes de materias primas (leche, mantequilla, frutos secos, cacao).
  • Alza en energía, transporte refrigerado y alquileres.
  • Normativas de sostenibilidad y mejoras salariales.

A pesar de ello, los fabricantes no pueden repercutir todo el aumento al precio final. En el sector artesanal, algunos productores recurren a ingredientes sustitutos o grasas alternativas para mantener la rentabilidad.

Tendencias de consumo: entre lo tradicional y lo innovador
El helado artesanal, valorado por su frescura y calidad, gana terreno frente al industrial. Su contenido de aire (30–35%) influye directamente en la textura y conservación, y su elaboración diaria lo vincula con el concepto de producto fresco.
Los sabores tradicionales como turrón, vainilla y chocolate siguen liderando el mercado, aunque crecen las preferencias por sabores frutales y tropicales como mango, limón o maracuyá, así como los sorbetes en zonas costeras y los helados veganos en entornos urbanos.
El mercado del helado está experimentando un crecimiento al permitir a los consumidores disfrutar del helado en casa comprándolo en la propia heladería o como petición a través del delivery.

Perspectivas 2025: sostenibilidad, innovación y fidelidad del consumidor
La Asociación Nacional de Heladeros (ANHCEA) prevé que 2025 será un año clave para el sector, marcado por la innovación, la sostenibilidad y la adaptación a los gustos emergentes. El mayor desafío será mantener la rentabilidad sin renunciar a la calidad, ni perder la esencia del producto artesanal.
La fidelidad del consumidor y su disposición a pagar por experiencias auténticas podrían ser decisivas para mantener vivo uno de los placeres más universales del verano. Este tipo de alimento, se suele consumir entre horas, de forma impulsiva y sin planificar.

Más sobre:
ASEMPAS (Asociación de Empresarios Artesanos del sector de la Pastelería de Madrid) es una entidad que representa a los profesionales del sector pastelero en la Comunidad de Madrid. Su principal objetivo es apoyar y promover la pastelería artesanal, garantizando la calidad y autenticidad de los productos elaborados de manera tradicional.

El Sello Artesano de Calidad
En 2018, ASEMPAS creó el “Sello Artesano de Calidad” con el respaldo de la Dirección General de Comercio y Consumo de la Consejería de Economía, Empleo y Competitividad de la Comunidad de Madrid. Este sello distingue a las pastelerías que siguen métodos artesanales en la elaboración de sus productos, fomentando la transparencia y la confianza del consumidor en la autenticidad de los dulces y postres que adquieren.

Compromiso con la Calidad y la Seguridad
ASEMPAS promueve el consumo en establecimientos acreditados que siguen estrictas medidas higiénicas y sanitarias, garantizando que los clientes disfruten de productos frescos y seguros. Además, se fomenta el trato cercano y personalizado característico de las pastelerías tradicionales, manteniendo vivo el vínculo entre los artesanos y su clientela.

Recomendación de Consumo Responsable
La asociación invita a los consumidores a adquirir sus dulces y postres en establecimientos que cuenten con el distintivo de ASEMPAS, asegurando así la compra de productos auténticamente artesanales y de alta calidad.

Publicada el Productos de la tierra0 Comentarios

"EDICIÓN IMPRESA">EDICION IMPRESA

 

 

PRÓXIMA

 

EDICIÓN IMPRESA

 

27 de MARZO

    Chollocolchon   Chollocolchon

 

A21 SIERRA OESTE

 

 

marzo 2026
L M X J V S D
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  
Verificado por MonsterInsights