El pasado sábado se celebró una concentración en San Martín de Valdeiglesias convocada por los colectivos Ilusión por Pelayos, ARBA (Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono), Actúa por un Modelo SOStenible, Corzo del Valle del Tiétar, Salvemos Montegancedo, Ecologistas en Acción de la Comunidad de Madrid y CREAnimal para denunciar las consecuencias de unos incendios devastadores que debieron y pudieron prevenirse desde hace mucho tiempo y que el futuro de nuestros montes se está comprometiendo gravemente por culpa de una acciones iniciales sin respaldo científico.
Un numeroso grupo de personas acudió a la cita para poner de manifiesto el enfado tras los incendios del pasado mes de julio por la falta de prevención, por las talas indiscriminadas que se están realizando y que está llevando pingues beneficios a algunas empresas de biomasa sin que estos, se reinviertan en la recuperación de la zona, convirtiéndose el incendio en un foco de negocio para unos pocos.
Lo que nos ha tocado vivir este pasado verano ya lo habían sufrido otras regiones españolas, pero las administraciones decidieron no aprender la lección. En medio de una crisis climática evidente, la que se supone que es la región más rica del país se vio absolutamente desbordada en pocas horas por el incendio de un vehículo, teniendo que derivar sus competencias en el Gobierno central para declarar el estado de alarma. Al mismo tiempo, el incendio de Ávila nos mostró la cara más amarga de la codicia: presuntas imprudencias e irresponsabilidades de empresarios que, buscando el beneficio económico a cualquier precio, metieron maquinaria pesada en pleno verano y con riesgo extremo para abrir caminos ganaderos.
No solo tuvimos que ver cómo se perdían viviendas, fincas, infraestructuras y parte de nuestra forma de vida en esas trágicas jornadas. El dolor continúa hoy. Asistimos indignados a un uso posterior del desastre basado, de nuevo, en el beneficio económico de unos pocos que jamás revierte en nuestros pueblos. Hay numerosas pruebas de que se están llevando a cabo talas indiscriminadas, ejecutadas de forma masiva y sin informes públicos que las avalen o que se someten al necesario escrutinio de la ciudadanía. Como ejemplo paradigmático de esto, ha sido la tala completa de la chopera del Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias en Pelayos de la Presa, más de 100 árboles. Si han sido capaces de hacer esto, en lugar por donde se puede transitar, ¿qué no estarán haciendo en lugares donde está prohibido el paso desde hace semanas?
Nuestros Ayuntamientos hicieron todo lo que estuvo en su mano para protegernos en los momentos críticos del incendio. Sin embargo, nos duele profundamente ver cómo hoy, muchos de esos mismos ayuntamientos han decidido mirar para otro lado ante el expolio que sufrimos con las talas. ¡No se puede defender al pueblo en el fuego y abandonarlo ante las motosierras!
El futuro de nuestros montes se está comprometiendo gravemente por culpa del ánimo de lucro. No han dejado pasar el tiempo mínimo necesario para que las zonas afectadas puedan recuperarse por sí solas. La regeneración natural del bosque ha sido anulada por las prisas de meter maquinaria pesada, destrozando el suelo fértil y arrasando con los brotes de vida que pretendían resurgir de las cenizas.
Durante el acto diversos colectivos y personas tomaron la palabra y las exigencias de la convocatoria fueron las siguientes.
- La paralización inmediata de todas las talas actuales hasta que se elaboren y publiquen informes científicos independientes, transparentes y abiertos a la opinión pública que avalen cualquier tipo de intervención forestal.
- Un modelo territorial sostenible: Exigimos que cualquier intervención en las infraestructuras de la comarca, incluida la M-501, se supedite a una planificación territorial estricta que ponga freno al urbanismo disperso y proteja de forma absoluta los ecosistemas colindantes.
- Transparencia y bases científicas: Exigimos información pública y clara sobre los criterios técnicos que se están teniendo en cuenta para efectuar las talas actuales.
- Fiscalización maderera: Queremos luz pública sobre los beneficios de las empresas madereras y exigimos que esos ingresos reviertan directamente en la recuperación de nuestros pueblos.
- Cumplimiento de la ley: Demandamos un control riguroso para la conservación de las áreas públicas y privadas de nuestros montes, con el cumplimiento escrupuloso de la Ley de Montes.
- Inversión real en prevención: Solicitamos un aumento drástico del presupuesto en prevención forestal, tanto en medios materiales como en personal, durante todo el año.
- Dignidad laboral: Exigimos dejar de considerar a los bomberos forestales como una carga económica para la Administración. Son el escudo de nuestra tierra y exigimos su reconocimiento, estabilidad y respeto.
Como resultado del exitoso evento, se ha decidido seguir trabajando para conseguir respuestas de la Administración y paralizar las talas hasta que haya un plan director de recuperación sometido al escrutinio público.