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Consejos frente a la llegada de la gripe

Con el inicio de la campaña de vacunación contra la gripe, A21 aprovecha para estrenar una nueva sección, dirigida por el médico de uno de los Centros de Atención Primaria de la Sierra Oeste.

La gripe es una enfermedad causada por un virus y aparece como una epidemia anual en los meses de invierno. Generalmente es una enfermedad leve, con un periodo de duración corto y que no suele tener consecuencias graves más allá de los propios síntomas que produce. Sin embargo, hay determinadas personas más vulnerables (ancianos, pacientes con enfermedades crónicas o embarazadas) que pueden sufrir cuadros de mayor severidad convirtiéndose en un riesgo para la salud de quien la padece.
Debido a la alta concentración de casos, por su transmisión entre personas en un periodo de tiempo muy corto en los meses de invierno (entre 2 y 3 meses), supone un problema de salud publica tanto por la repercusión en la atención sanitaria (por la saturación de los centros de salud y hospitales) como por los efectos propios de la enfermedad. En ocasiones, las consecuencias en los que la padecen no solo son a nivel de su salud, sino que también tienen repercusión en actividad sociolaboral de las personas (trabajo, cuidado de personas dependientes, atención a menores).
Como en otras enfermedades respiratorias de causa vírica, en el caso de la gripe no existe un tratamiento específico para controlar la infección. Se trata de un proceso autolimitado donde el organismo ha de responder con sus defensas (sistema inmunitario) para superar la infección. El tratamiento habitual consiste en controlar los síntomas que produce y prevenir las complicaciones.
Entre las estrategias de prevención y control de la enfermedad, la vacunación anual es la medida más eficaz para prevenir el contagio, transmisión y desarrollo de cuadros de mayor gravedad. La campaña de vacunación anual se desarrolla en los centros sanitarios y pretende generar en el paciente inmunidad suficiente para prevenir la enfermedad y sus complicaciones.
La gripe, ¿qué es, cómo se contagia, qué síntomas produce?
Cuando hablamos de la gripe nos referimos a una enfermedad respiratoria aguda, producida por el virus de la gripe, que puede afectar a cualquier persona y que tiene un importante riesgo de contagio. Dentro de la familia a la que pertenece el virus de la gripe, existen diferentes tipos y los responsables de los cuadros respiratorios estacionales en humanos son los del tipo A (H1N1 y H3N2).
El contagio de la gripe se produce a través de la vía respiratoria, por microgotas que se eliminan con la tos o estornudos. Estas partículas quedan suspendidas, flotando en el aire, y pueden transmitirse a otras personas. Otra vía de contagio es a través del contacto (mediante las superficies o las manos contaminadas con secreciones respiratorias).
El cuadro clínico que produce puede ser variable, presentando como síntomas más frecuentes la aparición repentina fiebre, escalofríos, dolores musculares, cefalea, congestión nasal, tos seca o malestar general. La duración del cuadro es variable, siendo lo más frecuente de entre 7 y 10 días de síntomas.
¿Cuál es el tratamiento de la gripe?
Por tratarse de una enfermedad de origen vírico, no hay un tratamiento específico frente a la infección y ha de ser nuestro organismo el que a través de su sistema inmunitario neutralice al virus y sus efectos. Sin embargo, existen algunos síntomas (como la fiebre, el dolor, el aumento de mucosidad, la cefalea, la congestión o las náuseas) que pueden atenuarse utilizando medicación específica, contribuyendo a una mejor tolerancia del cuadro clínico. Por ello no debe sorprendernos que ante un cuadro clínico que sugiera diagnóstico de gripe, el tratamiento recomendado sea con analgésicos habituales (Paracetamol, Ibuprofeno, Metamizol), mucolíticos, reposo e hidratación abundante.
Puede resultar paradójico que un proceso que asocia síntomas que pueden llegar a ser limitantes para el paciente (dolor muscular, cefalea, congestión nasal, tos) no se recurra a fármacos diferentes a los habituales para el control de dolor, sin embargo, no existen evidencias de que el uso de otros medicamentos mejore o acorte la duración de esta infección.
¿Es necesario el tratamiento antibiótico para el tratamiento de la gripe?
Es importante entender que el tratamiento con antibióticos en la infección por gripe no es efectivo, por tratarse de una enfermedad generada por virus y no por bacterias (frente a las que sí son útiles los antibióticos). A pesar de esto, en ocasiones algunos pacientes con gripe reciben tratamiento antibiótico y el motivo principal es prevenir otras complicaciones secundarias a la gripe, como la sobreinfección bacteriana de secreciones respiratorias o el abordaje de alguna infección bacteriana secundaria (como podrían ser sinusitis, otitis, amigdalitis, etc.).
La vacuna como herramienta de prevención de la gripe
La forma más efectiva de prevenir la gripe y sus complicaciones es la vacunación antigripal anual. Esta vacuna, a pesar de las dudas que a veces ha generado en la población, ha demostrado ser segura y eficaz y consigue reducir el número de casos, la hospitalización en pacientes mayores de 65 años y la mortalidad en mayores de 75 con otras enfermedades crónicas.
El objetivo de la campaña de vacunación es minimizar el impacto en la población de la infección por el virus de la gripe, reduciendo la morbilidad y mortalidad de la misma y evitando complicaciones en los pacientes de más riesgo (edad avanzada, pacientes con enfermedades crónicas, embarazadas e inmunodeprimidos).
¿Cuándo empieza la vacunación en la Comunidad de Madrid?
La campaña de vacunación de 2021 tendrá lugar desde el 25 de octubre hasta el 31 de enero de 2022 y la administración de la vacuna se realizará en los centros de salud, hospitales, centros municipales de salud comunitaria del Ayuntamiento de Madrid o en el centro de vacunación de la Comunidad de Madrid. Esta campaña pretende proteger a la mayor población posible priorizando a los grupos de mayor riesgo: los primeros días se administrará la vacuna a los mayores de 70 años (durante las dos primeras semanas) y posteriormente al resto de la población.
En la actual campaña se contará con cerca de 1.600.000 dosis con el objetivo de alcanzar el 75% de la cobertura vacunal en mayores de 65 años y personal sanitario y el 60% de embarazadas y población de riesgo.
Gripe y coronavirus, dos vacunas en población de riesgo
La actual situación epidemiológica en nuestro país requiere una mayor atención por la presencia de dos virus con alto grado de transmisión: el coronavirus responsable de la COVID-19 y la gripe. La coexistencia de una infección por ambos virus en un paciente podría aumentar la probabilidad de desarrollar un cuadro de mayor severidad, con mayores consecuencias y riesgo de empeoramiento. Con el objetivo de mejorar la inmunidad en pacientes con mayor riesgo de padecer un cuadro severo de SARS-CoV-2 (infección respiratoria por coronavirus), se administrará simultáneamente a la vacuna de la gripe una dosis de recuerdo frente a COVID. Aquellas personas con un diagnóstico de SARS-CoV-2 reciente en las que esté indicada la vacunación de la gripe podrán vacunarse tras la recuperación de la enfermedad cuando haya finalizado su periodo de aislamiento.
¿Cuándo acudir al médico?
Durante los meses del año con temperaturas mas frías las enfermedades respiratorias tienden a ser mas frecuentes, siendo lo habitual que se trate de procesos cortos y autolimitados similares a catarros o infecciones respiratorias de vía alta de carácter leve. No obstante, los síntomas en muchas ocasiones coinciden con los de la gripe y diferenciarlos de un resfriado o de un catarro común no es sencillo.
Si el estado general es bueno, no hay fiebre ni dificultad respiratoria, en ausencia de otras enfermedades crónicas, no es necesario consultar siempre y cuando las manifestaciones sean leves. Bastará con extremar el cuidado de medidas generales de hidratación, reposo y analgesia.
Sin embargo, en aquellos casos en las que no desaparezca la fiebre a pesar del correcto tratamiento de la misma, presencia de dificultad para respirar, tos persistente de más de dos semanas de evolución o ser persona de riesgo sin vacunar, es necesario una valoración médica para evaluar el cuadro e individualizar el tratamiento.
Recomendaciones de cara al frío
Durante las próximas semanas aumentarán las infecciones respiratorias como consecuencia de la bajada de las temperaturas, de una mayor permanencia en espacios cerrados con menor ventilación y la mayor circulación de virus estacionales que producen estos cuadros. La mayoría de los casos serán leves sin necesidad de tratamientos específicos, pero es necesario conocer las posibles complicaciones asociadas a la gripe especialmente en aquellos pacientes con mayor riesgo.
Como recomendaciones generales, debemos continuar con las medidas que hemos integrado en nuestras vidas desde el inicio de la actual pandemia por COVID-19. El uso de mascarilla (especialmente en aquellos lugares con mayor concentración de personas, ambientes poco ventilados, aglomeraciones o espacios cerrados), extremar la higiene de manos, mantener una adecuada ventilación de los espacios cerrados y mantener la distancia social mínima son acciones que están en nuestra mano y han demostrado disminuir la transmisión del virus.
Tenemos que recordar que la vacunación es una estrategia útil, sencilla y segura, que puede reducir el impacto tanto en incidencia de casos como en gravedad de la infección.

Un artículo de Jaime Amor Valero , médico de Familia del Consultorio de Salud de Aldea del Fresno.

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