Archive | marzo 31st, 2026

Edición impresa A21 marzo de 2026

En Fresnedillas de la Oliva ha surgido uno de los talentos más prometedores de las artes marciales mixtas en España: Mohamed El Karchouch. Siete veces campeón de lucha libre olímpica, acaba de imponerse en el WOW 27 del Madrid Arena, consolidando su ascenso y acercándose al profesionalismo. De origen marroquí y criado en la Sierra Oeste, descubrió las MMA casi por casualidad y hoy las considera su futuro. Su victoria ante Adonay Molina cierra su etapa amateur y abre nuevas oportunidades dentro de las MMA. Auténtico y comprometido, Moha avanza con disciplina, identidad y una gran ambición que ya empieza a dar frutos. A21 ha podido hablar con el luchador en exclusiva sobre su carrera. La portada del periódico mensual independiente y gratuito de la Sierra Oeste de Madrid y alrededores en su edición impresa de marzo de 2026 correspondiente al número 218lleva esta notica en su portada con una imagen de  WOW FC.

La temeridad de la improvisación

La política exterior no es un reality show ni un campo de entrenamiento para la improvisación. Sin embargo, la agresión de Donald Trump y su aliado Benjamín Netanyahu hacia Irán ha demostrado una alarmante falta de previsión estratégica que ha puesto en jaque la estabilidad de Oriente Medio y, por ende, la seguridad global. Criticar su postura no es solo una cuestión partidista; es un imperativo de seguridad nacional e internacional.
El problema de fondo no radica necesariamente en la firmeza, sino en la ausencia de un plan a largo plazo. La “presión máxima” se agotó en tuits y sanciones unilaterales que, pensábamos, habían asfixiado económicamente a Teherán, pero que no lograron frenar su ansia nuclear ni su hegemonía territorial. Por el contrario, empujaron a los persas a acelerar su programa de rearme y a fortalecer sus alianzas con adversarios de Estados Unidos. Lanzar una amenaza de guerra, o caminar peligrosamente hacia ella, sin una estrategia de salida clara es sinónimo de irresponsabilidad.
La falta de previsión se manifiesta en el aislamiento diplomático. Una acción militar de la magnitud de esta requiere un consenso internacional sólido y aliados regionales comprometidos. La metodología trumpista, basada en el unilateralismo y la transaccionalidad, ha erosionado la confianza de los socios tradicionales en Europa y Asia. ¿Quién seguiría a un líder que cambia de opinión según su estado de ánimo o la audiencia televisiva de la mañana? Una guerra contra Irán no se gana solo con bombarderos; se gana con diplomacia, inteligencia y coaliciones, tres pilares que la doctrina del “America First” ha debilitado sistemáticamente.
Además, subestimar la capacidad de respuesta asimétrica de Irán ha sido un error de cálculo grave. No estamos ante un ejército convencional, sino ante una red de proxies en toda la región que puede cerrar a cal y canto el estrecho de Ormuz o atacar intereses estadounidenses en los países cercanos. Ignorar estas variables por pura bravuconería política podría desatar un incendio incontrolable que afectaría (y ya lo está haciendo) a la economía mundial, disparando los precios del petróleo y sumiendo a la región en un caos humanitario.
El liderazgo mundial que pretende Donald Trump exige visión, no impulsividad. La falta de previsión para gestionar, y mucho menos para iniciar, un conflicto de esta envergadura revela una comprensión superficial de la geopolítica. La paz no se construye sobre la amenaza constante ni sobre la eliminación de acuerdos internacionales sin sustituto. Si la historia nos ha enseñado algo, es que las guerras más costosas son aquellas que comienzan sin un plan claro para terminarlas. La temeridad no es estrategia; es un lujo que el mundo no puede permitirse.

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Una jornada multitudinaria reúne a vecinas de cuatro municipios en Santa María de la Alameda

  • Éxito del Encuentro Comarcal de Mujeres 2026.

Santa María de la Alameda fue este año la sede del tradicional Encuentro Comarcal de Mujeres, procedentes de Santa María de la Alameda, Robledo de Chavela, Fresnedillas de la Oliva y Valdemaqueda. una cita que cada 8 de marzo reúne a vecinas de la comarca para celebrar el Día de la Mujer. Según recoge el documento, la jornada destacó por “la elevada participación y, especialmente, por el ambiente de convivencia, reconocimiento y celebración del papel de la mujer en la sociedad”. El programa comenzó con un desayuno de bienvenida a base de chocolate y bizcochos, seguido de una exposición de artistas locales. La mañana continuó con la actuación del grupo Aires Serranos, que animó a las asistentes con jotas tradicionales. El momento central del encuentro fue la comida de fraternización, donde se sirvieron unas patatas guisadas con carne elaboradas por el chef Sergio Fernández. Las participantes recibieron además un obsequio conmemorativo del Encuentro Comarcal 2026.
La jornada concluyó con música y baile, y con un concierto de jazz francés a las 20:00 horas que puso “el cierre perfecto a una jornada intensa, participativa y muy bien valorada”.
El fin de semana continuó con actividades abiertas a vecinos y visitantes: un espacio literario femenino, mercadillo de artesanas, cantos y corros, y títeres por la igualdad. El broche final llegó con un encuentro que unió mujeres, música y poesía. Durante toda la semana se desarrollaron además iniciativas dedicadas al papel de la mujer en la sociedad, como “la mujer en la ciencia”, talleres de manualidades, contenidos sobre “mujeres en la historia” y la presentación del libro Esencia y Duke, de Luz Marina Moral.

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De restaurantes por la zona: Restaurante El Alto del León (Guadarrama)

  • Cocina española y digna en restaurante de carretera.
  • Por Pierre Garní.

Resulta muy común, al salir de viaje o al regresar, que la duda sobre dónde comer o cenar en el trayecto llegue a agobiarnos en alguna medida. Es un hecho que cada vez existen menos restaurantes de carretera donde poder manducar con dignidad y disfrute más allá del propio ejercicio fisiológico. Viajamos de Segovia a Madrid y lo hacemos por el puerto de Los Leones y, coronando, nos encontramos con este restaurante, El Alto del León, de aspecto rutinario y mesonero. Nada más entrar, una vitrina atestada de cortes de lomo alto de ternera con buena pinta y otra con quesos manchegos que tampoco nos deja indiferentes nos dan la bienvenida. Venimos sin reserva, pero nos acomodan en un comedor, por cierto, muy concurrido, con unas vistas impresionantes de la sierra de Guadarrama con Madrid al fondo. Amabilidad concreta, efectiva diligencia y mesa bien vestida. Tras unas cervezas bien tiradas y dos vermús correctos, nos ofrecen la carta. Amplitud y variación, aunque muy previsible, un tanto copada por embutidos, ahumados, ensaladas convencionales y los trasnochados revueltos, pero muy bien informada. Nos toman la comanda y, tras una corta espera, llegan nuestras opciones para compartir. Unas almejas a la marinera muy correctas, unos riñones de corderito lechal a la brasa fabulosos, unas mollejitas también de cordero, excepcionales, y un pote de berza muy sabroso y reconfortante. Con los platos principales, corrección académica. La lubina a la espalda muy correcta, una merluza a la romana muy fresca, de buen tamaño, aunque un poco frita de más, un solomillo de ternera a la plancha, soberbio de tamaño y sabor, y de punto irreprochable, y, por último, un entrecot de avileña en el punto elegido, un tanto falto de grasa, pero de sabor delicado.
Regamos todo esto con una botella de Pruno del 2022 de la Ribera del Duero que cumplió con creces. De postre nos sirvieron un flan con nata demasiado cocido, un milhojas de crema, sin más, y unas natillas poco interesantes. El pan muy aceptable y el café del montón.
En apariencia, una comida sin mucho interés. Esto realmente cobra protagonismo cuando al final de la misma somos conscientes de haber solucionado una incertidumbre que comenzaba con la pregunta de dónde íbamos a poder comer de manera digna en esta carretera. Y, de hecho, lo hemos conseguido. Platos sencillos, buena materia prima, buena ejecución y buen servicio han sido suficientes para salir del establecimiento más que satisfechos. No crean que esto sucede con demasiada frecuencia en una carretera, más bien lo contrario.

RESTAURANTE EL ALTO DEL LEÓN
Carretera Madrid-La Coruña, N-6, km 56, 7. Guadarrama, Madrid

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Los Colegios Zola presentan la exposición artística “Identidad y Fortaleza”

  • El talento creativo del alumnado de Bachillerato de Artes y Secundaria se exhibirá del 10 de abril al 2 de mayo en el Centro Cultural La Despernada.

Los Colegios Zola presentan la exposición “Identidad y Fortaleza”, una muestra artística colectiva que reúne obras realizadas por alumnos del Bachillerato de Artes del Colegio Zola Villafranca y del Colegio Zola Valdemorillo, así como trabajos de estudiantes de Secundaria.
La exposición podrá visitarse del 10 de abril al 2 de mayo en el Centro Cultural La Despernada (Villanueva de la Cañada, Madrid), en horario de lunes a viernes de 9:00 a 21:00 horas y sábados de 10:00 a 14:00 horas.
La muestra reúne una selección de trabajos realizados en diferentes disciplinas y técnicas artísticas como pintura, fotografía, estampación, acrílico, carboncillo, grafito, relieve y escenografías de diseño. Todas las obras reflejan procesos creativos desarrollados en el aula, donde el alumnado trabaja conceptos vinculados a la identidad personal, la fortaleza emocional y la capacidad de expresión individual.
El Bachillerato de Artes de los Colegios Zola destaca por su enfoque práctico, creativo e interdisciplinar, en el que los estudiantes trabajan a lo largo del curso diferentes técnicas y lenguajes artísticos combinando tradición, innovación y experimentación.
La exposición “Identidad y Fortaleza” es el resultado de ese trabajo desarrollado en el aula, donde la creatividad se convierte en una herramienta de aprendizaje, reflexión y expresión personal. Cada obra refleja un proceso en el que los estudiantes no solo adquieren destrezas técnicas, sino que también analizan, interpretan y construyen una mirada propia sobre su entorno.
La muestra ofrece así una visión del talento emergente de jóvenes creadores que encuentran en el arte un espacio para desarrollar su identidad, comunicar ideas y fortalecer su formación académica y personal.

Arte como herramienta educativa
En los Colegios Zola, la formación artística ocupa un lugar relevante dentro del proyecto educativo, entendida como una vía para potenciar la creatividad, el pensamiento crítico, la observación y la capacidad de comunicar ideas y emociones.
A través del Bachillerato de Artes, presente en el Colegio Zola Villafranca y el Colegio Zola Valdemorillo (vía Artes Plásticas, Imagen y Diseño), los estudiantes trabajan de manera práctica e interdisciplinar, explorando distintos lenguajes visuales y desarrollando proyectos que integran tradición e innovación.
La iniciativa refuerza además el vínculo entre educación y cultura, ofreciendo a los estudiantes la oportunidad de exponer su trabajo en un espacio cultural de referencia del municipio.

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El protocolo fantasma del Monasterio de Valdeiglesias

  • La Comunidad de Madrid lleva años anunciando unas directrices de uso para el monumento que nunca llegan a ver la luz.

A la lista de elementos desaparecidos del Monasterio desde la desamortización tenemos que añadir uno más: aquel cuya publicación la Comunidad de Madrid lleva anunciando desde hace varios años y que nunca acaba de materializarse. Se trata de las directrices de intervención o del protocolo de uso del Bien de Interés Cultural.
En el año 2019, el entonces subdirector general de Protección y Conservación de la Comunidad de Madrid, don Miguel Ángel García Valero, anunciaba la existencia de unas “directrices de intervención que se utilizan habitualmente para este espacio”, tras una queja enviada con motivo de la celebración de un evento en el que se cubrió el claustro con un invernadero para una fastuosa boda. Después de solicitar esas directrices, la propia directora de Patrimonio Cultural, doña Elena Hernando Gonzalo, me remitía una carta indicando que el protocolo “está en fase de revisión” y me remitía a una ordenanza municipal reguladora de eventos en el Monasterio.
Cuando pregunté en el Ayuntamiento, la respuesta del señor alcalde, don Antonio Sin, fue tajante: “Este Ayuntamiento no dispone de ordenanza reguladora con dicho objeto”. Cuando acudí al Consejo de Transparencia de la Comunidad, obtuve una respuesta que me dejó ojiplático: “Ha tenido lugar un error. No existe un protocolo que rija las autorizaciones que se conceden para la realización de eventos en el citado Monasterio”.

Ayuntamiento, Dirección General de Patrimonio y Consejo de Transparencia ofrecen versiones incompatibles.

La cosa no terminó ahí porque, a raíz de la Proposición no de Ley presentada en febrero de 2021 por Unidas Podemos para la promoción del Monasterio, la entonces diputada por Ciudadanos, doña Esther Ruiz, anunciaba que el protocolo se iba a publicar “en las próximas semanas” y, como se recordará, su partido formaba parte del Gobierno regional.
En esta novela, los giros del guion sorprenderían hasta a los espectadores de Juego de Tronos. En una reunión con la Comisión de Cultura en el año 2023, ante una pregunta del representante de Unidas Podemos, don Mariano Muniesa, sobre cuándo y dónde se iba a publicar el protocolo, la ya mencionada doña Elena Hernando contestó: “El protocolo de la Fundación Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias fue autorizado por la Dirección General en junio de 2021. En relación con el texto o su publicación, se indica que se dirija al Ayuntamiento o a la Fundación”. ¿No querías café? Pues toma, no dos, sino cuatro tazas.

Los eventos privados siguen celebrándose sin regulación clara, generando riesgos para el monumento, los asistentes y los vecinos.

A principios de 2024, el Defensor del Pueblo abrió un expediente por todo este asunto, que sigue abierto porque tanto el Consejo de Transparencia y Protección de Datos como la Asamblea de Madrid han contestado solo cuando el Defensor se ha puesto muy serio ante la tardanza de los organismos de la Comunidad de Madrid. La última noticia es que el Defensor ha vuelto a pedir información a la Asamblea el pasado mes de febrero.
El pasado 20 de febrero, el consejero de Cultura, don Mariano de Paco Serrano, anunciaba una reunión con el señor alcalde de Pelayos y el director general de Patrimonio Cultural y Oficina del Español, don Bartolomé González. Decían estar “trabajando a favor del Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias”. Unos días después, nos enterábamos de la negativa a proteger el entorno del Monasterio y de que, por el momento, el protocolo no tiene visos de ser publicado. Esto no es un accidente: no se pueden hacer las cosas tan mal ni a propósito. Mientras tanto, estos eventos, que han continuado durante todo este tiempo, están poniendo en peligro no solo al monumento, sino también a las personas que asisten a ellos y causan numerosas molestias a los vecinos colindantes al monasterio.

Mario Cuellar.

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El caldo de la marmita: A veces la cultura importa poco

Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Desde Doña Filo hemos participado en una cena que ha organizado, hace unas semanas, nuestro amigo Alex de la Fuente en su restaurante In-pulso, en Madrid, y que resultó todo un éxito. Su proyecto hostelero (con el que lleva tres años en funcionamiento) versa sobre la cocina de Madrid como eje principal de su oferta. La cocina de Madrid de siglos pasados, de donde Alex, después de un trabajo minucioso de investigación, consigue rescatar platos harto interesantes, absolutamente desconocidos para la mayoría de los madrileños (para mí, siento reconocer, como profesional, también) y con un potencial versátil impresionante, a los que él da una nueva y flamante vida como parte de una propuesta sensata, fresca y muy atractiva. Pues bien, después de estos años de trabajo arduo, fatigoso, enriquecedor, aunque muy gratificante, no parece que el éxito recaudado haya estado compensado con el esfuerzo desarrollado. Un local bien decorado y bien amueblado, de ambiente sereno y tranquilo, en un barrio de clase media acomodada, con buena puesta en escena, servicio acorde y precios moderados. Que, además, ofrece una cocina interesantísima, diferente, muy bien resuelta y ¡nuestra!, más nuestra imposible, la verdadera cocina de Madrid, la que nunca sale a relucir (como si apenas existiera) y que deberíamos honrar y reivindicar con nuestro interés y curiosidad como habitantes de este Madrid que somos. En fin, un restaurante sustancioso y una propuesta apreciable en medio de tanta abulia gastronómica y hostelera.
Mi percepción y parecer al respecto sobre que el éxito no haya sido el esperado y, sin duda, el merecido (de esto es de lo que realmente quería yo hablarles) se debe, en mi humilde opinión, no a un problema de interés o curiosidad —esto sería más fácil de solucionar de lo que parece—, sino a un problema del que ya hemos hablado en esta sección en multitud de ocasiones: el asunto cultural. En estos tiempos en los que los nacionalismos se exacerban, en muchas ocasiones, en direcciones que poco aportan a la identidad de los provocadores y menos aún a la idiosincrasia y costumbres del territorio reivindicado, asistimos a este claro ejemplo de incultura, en este caso, gastronómica, del escaso interés por adquirirla, por reclamarla, por demandarla, por defenderla y por adosarla a nuestro nacionalismo madrileño. La cocina de Madrid, la verdadera cocina del Madrid de Lope de Vega, de Quevedo, de Cervantes, del Madrid de los Austrias, esta cocina debe nacionalizar nuestra cultura del mismo modo, por ejemplo, que el fútbol madrileño invade nuestra vida dejándonos casi huérfanos de todo lo demás. El fútbol madrileño comercial no nos representa como madrileños, lo hace como meros borregos consumidores. Lo que sí nos representa como verdaderos madrileños, como habitantes orgullosos y dignos de esta ciudad, son los callos a la madrileña, las judías a lo tío Lucas, la sopa trinchante, la alboronía madrileña, el gran cocido madrileño y muchos platos más que deberían formar parte de nuestra personal cultura gastronómica sobre esta comunidad. No hace tanto estuvimos a punto de ser invadidos por el país vecino, nuestro orgullo lo impidió. Me temo que esta vez sí nos han invadido auténticas legiones de cocinas foráneas, que nos han hechizado, en la mayoría de las ocasiones, de manera trilera y con propuestas poco o nada genuinas. Quizás haya sitio para todos, pero el nuestro ha sido ocupado, casi en su totalidad, por verdaderos oportunistas. Sumérjanse en la historia de nuestra gastronomía, resulta mucho más interesante de lo que parece, se lo digo yo.

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