- Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.
No puedo por menos que recordar los momentos tan impactantes por los que acabamos de pasar. El fuego nos ha dejado con el corazón encogido, el alrededor renegrido y la visión de una nueva realidad que no regocija y además aflige.
Se nos pone por delante un escenario difícil de digerir y menos aún de compartir, días complejos y un impacto de lo ocurrido que permanecerá un tiempo entre nosotros.
Pero, vivimos en comunidad y no hemos de olvidar que unidos y activos tenemos que mirar al futuro y reconstruir de nuevo apoyándonos unos en los otros, sembrar y dar de nuevo no solo para recibir sino también, para mantener y proteger.
Debemos, —creo tener claro— salir a la calle, consumir, disfrutar, compartir en nuestros comercios, en nuestros restaurantes, en nuestras plazas como muestra de recuperación, no solo de nuestra bendita rutina sino también de nuestro tejido social y económico. Establecer en ellos el lugar de encuentro donde, además de disfrutar y colaborar, generar el debate de lo que debe o no debe ser, de lo que se debe o no hacer, de la conciencia que como ciudadanos debemos aportar, para que lo sucedido no vuelva a suceder o lo haga con la menor agresividad posible y causando el menor desastre admisible.
Desde Doña Filo queremos agradecer de manera sincera, entusiasta, cariñosa y también emocionada la cantidad de muestras de apoyo, de cariño, de preocupación por nuestra vida, por nuestro negocio y por nuestro entorno que hemos recibido durante todos esos días. Ha sido realmente conmovedor. Un ¡gracias! se queda realmente muy corto, no encontramos palabras.
Pero, como siempre hemos hecho —forma parte de nuestro ADN— no nos vamos a arredrar, ni a desfallecer ni, por supuesto, a mirar para otro lado o no mirar. Emprendemos una nueva etapa —después de unas vacaciones que nos han servido para reflexionar sobre la nueva y temerosa realidad— con la misma ilusión que nos vio nacer en esta casa, abrimos nuestras puertas y encendemos nuestros fogones deseando, más que nunca, que nuestro restaurante, también vuestra casa, siga siendo ese lugar de encuentro, refugio y motivo de alegrías que siempre ha sido para todos nosotros. Por ello y para ello abrimos con muchísimas novedades, novedades que nos ayudarán a minimizar el impacto emocional sufrido y que, sin duda, se convertirán en nuestra humilde manera de aportar normalidad, esperanza y vida después del desasosiego.
No podemos cambiar lo sucedido, pero en nuestra mano está decidir cómo responder: haciendo caso a los estímulos que, como los nuestros y los de muchos otros, solo pretenden presencia activa, apoyo mutuo, dar vida a nuestras comunidades y alentar una esperanza que nunca se ha de disipar.
No olvidéis, amigos, siempre: ¡¡¡Salud y hambre!!!