- Algunas están relacionadas con el monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias.
- Más de sesenta posibles correspondencias abren nuevas vías para reconstruir su recorrido desde la desamortización hasta las colecciones nacionales.
La temprana muerte de José Álvarez Lopera (1950-2008) dejó inconclusa una parte de su trabajo sobre las pinturas recogidas por Zabaleta en los conventos de Ávila durante la desamortización. En su estudio sobre el Museo de la Trinidad, que no pudo completar, documentó diversos lienzos procedentes de esta provincia. Algunos de ellos también han resultado estar relacionados con el monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias. La coincidencia de las marcas Za y de las medidas permitía relacionarlos con las obras inventariadas en Ávila, pero la consulta de los inventarios originales de Zabaleta abre nuevas posibilidades para precisar su procedencia.

San Jerónimo.
Dando continuidad a los trabajos publicados sobre las pinturas de Valdeiglesias y a las identificaciones propuestas por Lopera, algunas de las cuales he podido relacionar con su lugar de origen, he intentado ir un paso más allá, buscando nuevos lienzos procedentes de los conventos de Ávila mediante el procedimiento empleado por este investigador.
El método consiste en partir de una pintura descrita por Zabaleta, con su título y sus medidas, buscar posibles correspondencias en el inventario de las obras depositadas en el suelo de la iglesia del convento de la Trinidad y, finalmente, contrastar esos datos con el inventario general de la Trinidad y el catálogo actual del Museo del Prado.
Para valorar las posibles identificaciones he establecido tres grados de probabilidad. La probabilidad es alta cuando coinciden el título o la iconografía, las medidas presentan diferencias reducidas —en el peor de los casos, hasta nueve centímetros en la altura o la anchura— y existen marcas Za que apoyan la identificación. La probabilidad es media cuando se mantienen coincidencias relevantes, como el título y las medidas registradas por Zabaleta, pero las diferencias métricas se sitúan por encima de nueve centímetros y por debajo de catorce. Por último, la probabilidad es baja cuando las diferencias superan los catorce centímetros, equivalentes aproximadamente a medio pie castellano, aunque existan similitudes en los títulos o la iconografía.

La Virgen del Castillo.
Estos criterios son orientativos y deben aplicarse teniendo en cuenta el estado de conservación de cada obra. Un lienzo recortado, con pérdidas del soporte, desgarros, pliegues o arrugas puede presentar diferencias importantes respecto a sus dimensiones históricas. La presencia de marcas Za o de restos de tiza puede aportar indicios adicionales, aunque no basta por sí sola para establecer una procedencia.
También hay que tener en cuenta que Zabaleta anotó las medidas de los cuadros de Ávila con menor variedad de fracciones de pie que en el caso de Valdeiglesias. En los inventarios abulenses empleó tres fracciones distintas para la altura y tres para la anchura, mientras que en Valdeiglesias utilizó siete para la altura y ocho para la anchura. En el inventario del suelo de la Trinidad se observa asimismo una mayor variedad de fracciones para la altura que en los registros de Ávila, mientras que para la anchura se utilizó el mismo número de fracciones. Esta diferencia en la precisión de la anotación debe tenerse presente al comparar las medidas, sin que permita concluir por sí sola que las mediciones originales fueran menos exactas.
Hasta el momento se han localizado algo más de sesenta posibles correspondencias, de las cuales aproximadamente veinte presentan una probabilidad alta de identificación. En algunos casos, las diferencias entre las medidas históricas y las actuales oscilan únicamente entre uno y cuatro centímetros.
Entre los ejemplos más destacados se encuentra un San Jerónimo, cuya procedencia conventual no se puede determinar con seguridad, ya que Zabaleta inventarió dos pinturas con el mismo título y las mismas medidas, una en el convento de la Antigua y otra en el de San Francisco, en el partido de Arévalo. También destaca una pintura catalogada como Una religiosa franciscana con una cruz en la mano izquierda, que podría representar a Santa Teresa y proceder del convento de San Jerónimo; una Santa Faz, relacionada con el convento de la Santa; La oración del huerto, cuya procedencia se situaría en el convento de San Pedro Alcántara, y La Virgen del Castillo, vinculada al convento de la Santa. En estos casos, las diferencias entre las medidas registradas oscilan entre uno y cuatro centímetros.
Los resultados son todavía preliminares y será necesario seguir revisando las identificaciones, estudiar el estado de conservación de los lienzos y contrastar las posibles coincidencias con otros indicios documentales e iconográficos. El objetivo es ampliar el número de pinturas cuya procedencia conventual pueda establecerse y comprender mejor el recorrido que siguieron desde los conventos abulenses hasta las colecciones del Museo de la Trinidad y, posteriormente, del Museo del Prado.
Se trata de un trabajo tan laborioso como interesante, que permite recuperar parte de la historia de unas obras y de las instituciones que las custodiaron. Cada nueva identificación documentada contribuye a conocer mejor la formación de las colecciones del Prado y demuestra que los inventarios históricos todavía pueden ofrecer información valiosa cuando se estudian conjuntamente.
Mario Cuéllar.