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Un cuadro del Monasterio de Valdeiglesias en el Consejo de Estado

  • Un lienzo con la imagen de San Juan Bautista fue depositado en el Consejo de Estado en Madrid en 1883 y probablemente perteneció a los monjes cistercienses del Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias.

El argumento principal de la serie El Ministerio del Tiempo de RTVE era que no se podía cambiar el pasado ya que podría afectar al futuro. En todo caso, si alguien hubiera podido usar una de esas puertas para haber estado presente en la recogida de objetos que realizó Zabaleta en Valdeiglesias y haberle sugerido que antes de ingresarlos en el Convento de la Trinidad, hubiera colocado la procedencia exacta de esos cuadros, yo no me habría visto inmerso en la búsqueda de los cuadros que actualmente estoy realizando. Pero, eso habría sido cambiar el pasado y yo no habría tenido la suerte de localizarlo. Nuestras puertas al pasado son los inventarios que se realizaron.
Todo esto viene a cuento porque hasta este momento siempre se ha pensado de forma acertada que los cuadros renacentistas de Correa de Vivar eran los más importantes que se pintaron para el Monasterio. En un artículo anterior, ya mencioné este cuadro y sus medidas, pero posteriores indagaciones resultaron en que ese cuadro ha estado en el Consejo de Estado desde 1883. Hace unas semanas tuve la suerte de contemplar este fantástico cuadro de autor desconocido en el despacho de la secretaria general del Consejo de Estado.
El hallazgo de esta joya comienza en los inventarios de Zabaleta ya que en el segundo lugar de la lista de las pinturas recogidas figura un San Juan Bautista de medidas 125 x 98 cm situado en la Iglesia y donde se dice además “copia de Rafael en lienzo, en el colateral a la izquierda”, un lugar destacado dentro del Monasterio ya que en el colateral derecho estaba el cuadro La Resurrección de Correa de Vivar.

Realizando búsquedas en el inventario de la Trinidad, localicé la referencia T-542 donde se había escrito este texto (sic):
“Sn Juan Bta en el desierto sentado de mas de medio cuerpo tamº mayor q.e el nat.l con un cordero á los pies la mano izqda sobre el pecho. Rectif” Alto 1,25 ancho 1,00. Sin Far ni Rar Con moldura lisa Dorada y Colg4”en Depositarla”

Posteriormente, para eliminar posibles coincidencias, busqué en los inventarios todos los cuadros de San Juan Bautista que fueron almacenados en el Convento de la Trinidad desde la desamortización de Mendizábal para evitar que hubiera otros de las mismas medidas. Afortunadamente, no había ninguno con las mismas medidas con lo cual fue quedando bastante claro que había muchas posibilidades. Además, el fondo del cuadro me resultó familiar y a muchos vecinos de San Martín de Valdeiglesias y Pelayos de la Presa les sonará también por su parecido con el cerro de Guisando.
Las dudas se disiparon casi del todo cuando leí un Boletín de la Sociedad Española de 1947. En un excelente artículo sobre el Museo Nacional de la Trinidad de Juan Antonio Gaya, que trataba sobre los cuadros que albergó la pinacoteca desaparecida, encontré en la página 66 de nuevo una mención a la obra como anónimo madrileño. El cuadro también aparece mencionado en un Boletín del Museo del Prado en 1980 sobre el “Prado Disperso”. Cuadros depositados en Madrid y se calificaba su estado de “regular” y quizás por ello fue restaurado en 1994 por Don Alberto Recchiuto Genovese. El Museo del Prado referencia esta pieza como la P003344 con medidas 127 x 107 cm.
Este hallazgo desvela una nueva perspectiva sobre el Monasterio. No solo la arquitectura del mismo recogía todos los estilos desde su fundación, románico, renacentista, barroco o gótico, sino que esto también se reflejó en las pinturas, ya que pasamos del renacimiento de Correa, siglo XVI, a una obra barroca del siglo XVII. Como he indicado, se atribuye en principio a un autor anónimo madrileño, pero hablando con algunas expertas en historia del arte, me indican que el cuadro tiene claros signos “riberescos”, es decir, de José de Ribera, el Españoleto (1591-1652). Parece ser que por un tiempo se le atribuyó la autoría de este cuadro, aunque ahora se piensa que es más probable que fuera de su taller.  En todo caso el Museo del Prado lo atribuye a un autor anónimo madrileño.
Queda mucho trabajo por hacer para encontrar el resto de pinturas que aparecen en los inventarios no atribuidas a Correa de Vivar, pero es un hito en la investigación del Monasterio y quisiera dedicar este descubrimiento a Valentina Gómez Mampaso, fallecida recientemente, ya que sin su ayuda no lo habría conseguido. Es una satisfacción y una alegría seguir aportando a la historia del Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias.

Mario Cuellar.

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