Archive | agosto 17th, 2026

Edición impresa A21 julio 2026

El periódico mensual independiente y gratuito de la Sierra Oeste de Madrid y alrededores dedica su número 222 (correspendiente al pasado mes de julio) a los incendios que arrasaron la comarca. Nuestra zonaha vivido uno de sus peores momentos. Los incendios declarados a finales de julio en el espacio ribereño del río Alberche han arrasado decenas de miles de hectáreas, obligado a evacuar o confinar a muchos miles de vecinos y puesto a prueba a todos los servicios de emergencia. Casi todos nuestros municipios sufrieron desalojos masivos y muchos de ellos, daños severos; eso sí, sin lamentar víctimas mortales. El despliegue de medios regionales, estatales y europeos no ha sido suficiente en la contención de un fuego sin precedentes en España. La Sierra Oeste afronta ahora un tiempo de reconstrucción que será largo.

Desastre de sexta generación

No vamos a discutir si el clima está cambiando de forma espontánea o si lo hace por la acción del hombre. Pero el calentamiento global es algo innegable, avalado por datos científicos. Tampoco vamos a añorar los medios de producción del siglo pasado basados en la economía de subsistencia cuando se roturaba hasta la última centiárea del suelo fértil y se pastoreaba el resto. Aún menos vamos a pedir el derribo de las innumerables construcciones diseminadas fuera del casco urbano de nuestros pueblos. Pero todo ello junto, con la llegada del verano tras lluvias primaverales muy abundantes, es una auténtica bomba de relojería que solo necesita (nunca mejor dicho) una chispa para explotar en forma de incendio de sexta generación.
Este término, acuñado por el ingeniero forestal Marc Castellnou junto a la técnica Marta Miralles, define aquellos incendios avivados por fuertes vientos y de propagación muy rápida, lo que reduce el tiempo de respuesta de los equipos de emergencia y de evacuación. Estos fuegos generan, mediante pavesas transportadas por el viento, focos secundarios capaces de iniciar nuevos incendios a varios kilómetros del frente principal y tienen un comportamiento extremo y cambiante, que dificulta predecir su evolución y planificar las labores de extinción. Estos megaincendios son capaces de afectar simultáneamente a zonas forestales y urbanizadas, lo que incrementa el riesgo para la población y las infraestructuras. Su elevada intensidad térmica y las gigantescas columnas de humo que producen llegan incluso a alterar la atmósfera y modificar la meteorología.
Nos ha tocado vivir una dolorosa experiencia este final de julio y aún permanecen algunos rescoldos candentes. Es cierto que la excesiva burocracia limita el aprovechamiento de nuestros bosques, pero sin regulación sería una tala a matarrasa que no dejaría un árbol en pie. Los recursos naturales son de todos y por ello debemos utilizarlos y preservarlos a un tiempo. No es cierto que el monte no esté limpio porque hayan limitado la recogida de piñas o que haya impedimentos para la ganadería.
Los bulos son un mal endémico de nuestra sociedad y a veces cuestionan incluso la actuación de los cuerpos de emergencias. El descomunal incendio que nos ha tocado vivir en la Sierra Oeste, en Ávila y en Toledo ha sido devastador arrasando nuestro medio natural, nuestras casas, nuestros negocios, nuestros animales… Pero por fortuna no se ha cobrado la vida de ninguna persona.
Ahora toca resurgir como el ave fénix de nuestas propias cenizas e intentar que esta tragedia no se repita. Debemos poner todos los medios que tengamos disponibles y seguir las indicaciones de los profesionales para lograrlo. Caminemos siempre hacia adelante.[gview file=»http://a21.es/wp-content/uploads/2026/08/A21-2026-JULIO.pdf»]

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De restaurantes por la zona: Colmado La Gabrielita (Villanueva de la Cañada)

  • Tapeo de calidad en pueblo de estudiantes.
  • Por Pierre Garní.

Cada vez que vamos a un establecimiento de nueva instalación y apertura, cruzo los dedos esperando que la sensatez se haya adueñado del proyecto y no caigamos de nuevo en el aburrimiento de los mismos platos en escenario distinto.
Por fortuna, no ha sido el caso en esta ocasión. Tenemos nuestra reserva en Colmado La Gabrielita, en Villanueva de la Cañada. Un local decorado muy a la moda, pero con unos ventanales que le dan una frescura muy particular que, además, convence y agrada a partes iguales. Muy en el camino entre bar y “neotasca”.
Nos reciben alegres y muy amables, y antes de recibir la carta nos sirven unas cervezas excepcionalmente tiradas. Tras ver la carta, nos decidimos por un picoteo amplio que compartiremos en su totalidad. Nos llega un lomito de presa ibérica y unas huevas de maruca con almendras y aceite de oliva excepcionales. Continuamos con un cazón en adobo de buena factura y muy abundante, y un torrezno que, aunque empieza a ofrecerse en todas partes, aquí está en su punto perfecto, crujiente y tierno a la vez, delicioso. Proseguimos con un guiso de oreja con un toque picante que todos alabamos y con unos caracoles de factura canónica pero que estaban deliciosos. Agradecemos en especial esta valentía por ofrecer platos como este que apenas vemos en las cartas en la actualidad. Terminamos la parte salada con un “rabo de toro” guisado al vino tinto meloso, gustoso y que se fundía literalmente en la boca, muy bueno. Regamos esta parte salada con una botella de El Regajal Selección Especial de Madrid que cumplió ampliamente. Hay que decir que, aunque la lista de vinos no es muy amplia ni demasiado variada, los precios están especialmente comedidos, lo que se agradece y mucho.
Terminamos con una tatín de manzana resultona y una tarta de queso que, aunque postre muy machado por todos los hosteleros, en esta casa estaba francamente buena. El café bueno, el pan pasable y el servicio muy atento y profesional.
Larga vida.

COLMADO LA GABRIELITA
C. Real, 49, Villanueva de la Cañada

 

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Comprometidos con las personas

  • Inmobiliaria Locativo crece, pero mantiene intacta su filosofía de cercanía y honestidad.

Hay negocios que crecen perdiendo la esencia de cuando se crean y hay otros que crecen sumando confianza. Locativo Inmobiliaria pertenece al segundo grupo. Lo que empezó como una agencia local en Pozuelo de Alarcón se ha convertido, con el tiempo, en una red de varias oficinas repartidas entre la Comunidad de Madrid y Extremadura, sin perder por el camino lo que de verdad importa: conocer cada casa, cada calle y cada pueblo como propio.
Inmobiliaria Locativo aunque trabaja en toda la Comunidad de Madrid, tiene mayor presencia en la sierra oeste. El sector inmobiliario ha cambiado mucho en los últimos años. Cada vez más familias buscan salir de la capital sin renunciar a la cercanía con ella, debido a eso nuestra inmobiliaria tiene oficinas que cubren toda la zona trabajando en pueblos como Quijorna, Valdemorillo, Villanueva de la Cañada, Navalagamella, Robledo de Chavela, Fresnedillas de la Oliva, El Escorial, Navas del Rey, etc.
Nuestra filosofía es ayudar a realizar una operación importante en la vida de una persona. Quien entra por la puerta para vender o comprar una vivienda, busca a alguien que le explique, le asesore sin tecnicismos, que esté ahí para resolver cualquier duda que surja por el camino. La experiencia acumulada en la zona permite anticipar problemas antes de que aparezcan, algo que solo se consigue conociendo el mercado desde dentro y no desde una pantalla.
Parece obvio, pero realmente no lo es, somos profesionales dentro de un sector donde el intrusismo y la falta de experiencia y profesionalidad son muy habituales, somos el colegiado número 7114 en el Colegio de Agente Inmobiliarios de la Comunidad de Madrid y el colegiado número 111 en el Col

Oficina de Villanueva de la Vera.

egio de Agentes Inmobiliarios de Cáceres.
Inmobiliaria Locativo no es sólo una inmobiliaria, ofrecemos un servicio individual a cada cliente, el equipo de cada oficina conoce el pueblo donde tenemos las viviendas y parcelas, saben qué calles se mueven más rápido, qué buscan las familias que llegan de Madrid capital. Ese conocimiento del terreno es, muchas veces, lo que marca la diferencia entre una venta que se eterniza y otra que se resuelve en semanas. En pueblos pequeños, además, la reputación se construye visita a visita, y eso obliga a cuidar cada detalle como si fuera el único cliente del día.
Cuando decidimos abrir en Villanueva de la Vera, Cáceres. Supuso cruzar una frontera autonómica, pero no un cambio de filosofía. En La Vera, Locativo acompaña tanto a quienes buscan una segunda residencia entre montañas (una demanda que crece cada año, empujada por quienes quieren desconectar sin renunciar a la comodidad) como a quienes deciden instalarse allí de forma definitiva. El equipo local combina el trato cercano que caracteriza a la marca con un conocimiento profundo de una zona con su propio ritmo, sus propias tradiciones y su propio mercado. No es lo mismo vender una casa en la sierra madrileña que en una zona rural y saber qué papeleo puede complicarse en una operación rural.

Oficina de Quijorna (sede central).

Lo que une nuestras oficinas, que no son franquicias, es una misma manera de entender el sector inmobiliario: como un servicio de acompañamiento, no como una simple transacción. Detrás de cada operación hay personas (directores, comerciales, administrativos) que se preocupan de que comprar o vender una casa no se convierta en un trámite frío, sino en un proceso entendido y bien llevado de principio a fin. Esa cercanía, que podría parecer un detalle menor, es en realidad la base de todo lo demás: sin confianza no hay operación que salga bien, por muy bueno que sea el inmueble.
Con el tiempo, Locativo ha demostrado que se puede crecer sin perder la esencia. Cada nueva oficina no es una simple expansión de negocio, sino la extensión de una misma forma de trabajar a un nuevo territorio, con sus propias particularidades pero con la misma vocación de servicio. Y esa combinación, crecer sin perder cercanía, es precisamente lo que explica que, tres pueblos después, la filosofía siga siendo exactamente la misma que el primer día.

Oficina de Robledo de Chavela.

Y esto, lejos de ser un punto final, es solo el principio. En Locativo miramos ya hacia nuevos horizontes, con la idea de seguir llevando esta misma forma de trabajar a otros pueblos y comarcas que compartan ese equilibrio entre naturaleza y cercanía a la ciudad. La vocación de la agencia nunca ha sido ser la más grande, sino estar allí donde de verdad se necesita un acompañamiento cercano y honesto. Si algo tienen claro sus fundadores, es que cada nueva oficina debe ganarse el mismo lugar en su pueblo que ya se han ganado las oficinas que la empresa tiene en otros municipios.

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El caldo de la marmita: a vueltas con el menú degustación (II)

  • Por Julio Reoyo Hernández. Cocinero. Restaurante Doña Filo.

Hablábamos en el anterior número, finalizado, por cierto, con mis mejores deseos para este verano y, miren cómo nos encontramos, calcinados y carbonizados a nuestro alrededor del dichoso “menú de la estación” al que tantos restaurantes se han suscrito como fórmula y única propuesta efectiva que ofrecer a su clientela. La fórmula sigue teniendo perfecta y exitosa vigencia, también justo valor intrínseco en aquellos restaurantes de nivel gastronómico elevado donde la propuesta va más allá del puro mercado, de cualquier temporada, de cualquier moda e incluso de cualquier raíz culinaria pretérita. Suelen ser menús que basan su interés en la más pura creatividad, donde el factor lúdico y sorpresivo juega un papel tan decisivo, que el éxito o fracaso depende claramente de ello.
Por el contrario, como también relataba en el número anterior, cada vez hay más restaurantes, y curiosamente, la mayoría de ellos nuevos y valientes emprendedores, que se apuntan a esta opción para sacar adelante su negocio e imagino también, para elevar su propuesta a un viaje personal con la sana y legítima intención de aportar algo nuevo e interesante al panorama gastronómico y cultural de nuestro país. No me cabe ninguna duda.
Pero también tengo que decir que, de un tiempo a esta parte, están surgiendo otros, también atrevidos emprendedores, que se han unido a la opción contraria (entendiendo contraria tan solo por establecer dos extremos), la de ofrecer una cocina de raíz puramente tradicional con la también sana intención, de rescatar y ofrecer platos del amplio recetario que siempre nos ha representado y que, supuestamente, tanto echamos de menos y tanta nostalgia nos produce, tal vez influidos y desgastados por tanta modernidad mal expresada y peor entendida.
Pues bien, he de decir, en el caso de los primeros, que la valentía siempre es encomiable, que el esfuerzo humano, psíquico y social siempre es valorable y que la sana intención siempre es bien supuesta, como el valor, pero, cuando objetivamente la propuesta de un único menú no convence, los platos son transcripción de otro o de otros a la moda imperante, las técnicas son manidas y los conceptos demasiado transitados (que es lo que en estos momentos está sucediendo en la mayoría de los restaurantes que se unen a esta opción), esta propuesta se vuelve carente de interés, al menos para aquellos que han arraigado una cultura gastronómica adquirida a base de engullir menús degustación que les han aportado gusto, experiencia y conocimiento, convirtiéndose, además, en beneficiados paganinis. Esto debería suponer el verdadero avance, el resto de menús advenedizos, aburridos y abúlicos solo hacen que confundir y, en cierto modo, hacer malentender una gastronomía que debe cultivarnos, complacernos y deleitarnos, no solo embutirnos y saturarnos.
Pero claro, si para suplir las carencias de estos menús, decidimos legítimamente “volver hacia atrás” y proponer una cocina tradicional que nos satisfaga de verdad, que nos recuerde, nos agrade y nos siga cultivando, tiene que ser a base de que lo que ponemos en el plato esté lleno de nuevas intenciones, de conocimiento y de verdad. Y aquí tengo que decir que, en numerosas ocasiones y por el momento, los que están no son y muchos de los que deberían ser, ya no están.

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Nuevo oro para las alumnas de la Escuela de Danza Alba Martínez en el prestigioso Global Dance Open

Las alumnas de la Escuela de Danza Alba Martínez han vuelto a triunfar en el Global Dance Open (GDO), que en su sexta edición ha contado con representantes de cerca de medio centenar de países. Han brillado en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián logrando el primer puesto en la categoría Folklore Nacional Dúo/Trío con Muñeira, interpretada por Valeria Esteban, Paola Ventín y Paula Villar, con coreografía de Beatriz Balseiro; y en la categoría Sólo Folklore Teen, Elisa Pardo se alzó con el 4º puesto con el Tango Bolero coreografiado por la propia Alba Martínez.
En 2025 lograsteis un oro histórico y ahora, en 2026, repetís en el primer puesto. ¿Qué significa para la escuela este “nuevo oro” y cómo se gestiona la presión de mantener el listón tan alto?
Conseguir este segundo oro tiene un significado muy especial para nosotras. El primero fue un sueño hecho realidad, algo que nunca esperábamos que pasase y una confirmación de que el trabajo que estábamos haciendo iba por el buen camino. Repetir un año después demuestra que puede ser que no fuese fruto de la casualidad, sino del esfuerzo, la constancia y la pasión que ponen nuestras alumnas y todo el equipo de la escuela cada día. Presión no existe, pero después de un éxito tan importante es inevitable que las expectativas sean más altas. Pero intentamos que nuestro objetivo nunca sea competir contra el resultado del año anterior, sino superarnos a nosotras mismas. Trabajamos para que nuestras alumnas disfruten del proceso, crezcan como bailarinas y como personas, y vivan experiencias que recordarán toda la vida. Si los premios llegan, son la recompensa a todo ese camino. Para la escuela volver a proclamarnos campeonas del mundo en nuestra categoría es un orgullo inmenso y una motivación para seguir trabajando con la misma ilusión del primer día. Además, sentimos un enorme orgullo por representar a Valdemorillo en un escenario internacional y demostrar que, con esfuerzo y dedicación, los sueños pueden hacerse realidad.


Este triunfo ha llegado con la Muñeira y con Tango Bolero. ¿Cómo ha sido el proceso de ensayo y preparación para estas piezas?
Detrás de ambas coreografías hay muchos meses de trabajo, de ensayo y de cuidar hasta el más mínimo detalle. No solo hemos dedicado tiempo a la parte técnica, sino también a la interpretación, a la conexión entre las bailarinas y a conseguir que cada movimiento transmitiera una emoción al público y al jurado. Cada pieza nos ha permitido mostrar una faceta diferente. Muñeira destaca por su fuerza, su energía y el respeto por nuestras raíces, mientras que Tango Bolero nos ha permitido explorar un registro mucho más técnico, intenso y emocional, donde la expresión técnica y artística cobra un papel fundamental. Creemos que esa versatilidad ha sido uno de nuestros puntos fuertes. Más allá de las horas de ensayo, el verdadero éxito ha estado en el compromiso de las alumnas. Han demostrado una capacidad de sacrificio y una ilusión enormes, compaginando entrenamientos con sus estudios y su vida personal. Ver cómo todo ese esfuerzo se transforma en una actuación de la que se sienten orgullosas y que, además, recibe el reconocimiento internacional, es la mayor recompensa para toda la escuela.

¿Cómo ha evolucionado la experiencia en comparación con vuestra primera final del año pasado?
La diferencia ha sido enorme. El año pasado llegamos a la final con muchísima ilusión, pero también con los nervios propios de enfrentarnos por primera vez a una competición de ese nivel. Todo era nuevo: el ambiente, la organización, el nivel de los participantes y la responsabilidad de representar a nuestra escuela y a nuestro país. Este año hemos llegado con más experiencia y más confianza, aunque con el mismo respeto por la competición. Haber vivido ya una final mundial nos ha permitido disfrutar mucho más del proceso, gestionar mejor los nervios y centrarnos en dar nuestra mejor versión sobre el escenario. Además, competir en un entorno internacional es una experiencia muy enriquecedora. Compartir espacio con escuelas de tantos países nos inspira a seguir aprendiendo, creciendo y elevando nuestro nivel artístico. Nos recuerda que la danza es un lenguaje universal que une a personas de culturas muy diferentes. Volver a casa con un nuevo título mundial es, sin duda, una enorme satisfacción, pero también nos llevamos algo igual de valioso: la experiencia, los aprendizajes y los recuerdos que vivirán siempre con nuestras alumnas.


Tras estos éxitos consecutivos, ¿habéis notado un aumento en el interés por la danza en la Sierra Oeste?
Sí, creemos que estos logros han contribuido a dar mucha más visibilidad a la danza en la Sierra Oeste. Pero lo que más ilusión nos hace no es solo que aumente el interés por la competición, sino que más niños y jóvenes se animen a bailar. La danza aporta disciplina, confianza, compañerismo y muchos valores que acompañan a nuestros alumnos dentro y fuera del escenario. Nos sentimos muy orgullosas de que nuestros éxitos puedan servir de inspiración para otras personas. Queremos que cualquier niño o niña que sienta pasión por la danza sepa que, con trabajo, dedicación y un buen equipo detrás, no hay límites. Si hemos conseguido despertar esa ilusión en nuestra comarca, sentimos que ya hemos ganado mucho más que una medalla.

¿Cómo ha sido la respuesta de las familias y el tejido local este año para apoyar el viaje y la participación?
La respuesta ha sido, una vez más, increíble. Desde el primer momento hemos sentido el cariño y el apoyo de nuestras familias, que son una parte fundamental de todo lo que conseguimos. Detrás de cada competición hay muchas horas de ensayo, desplazamientos, organización y esfuerzo, y sin su compromiso, esfuerzo, ilusión y compañía sería imposible vivir experiencias como esta. También queremos agradecer el respaldo que hemos recibido por parte del tejido local, de todas las personas que han confiado en nuestro proyecto. Sentir que todo un pueblo está pendiente de nuestros resultados y celebra nuestros logros con la misma ilusión que nosotras es algo muy emocionante.
Cuando subimos al escenario no solo representamos a nuestra escuela, sino también a nuestras familias, a Valdemorillo y a toda la Sierra Oeste. Saber que hay tanta gente apoyándonos desde casa nos da un impulso enorme y hace que este éxito sea de todos. Por eso, este nuevo título también les pertenece a ellos.

¿La madurez y la exigencia del grupo han cambiado la forma de vivir la competición?
Sin duda. Este año hemos afrontado la competición desde una perspectiva mucho más madura. La experiencia del año pasado nos enseñó que, además de preparar una buena coreografía, es fundamental saber gestionar los nervios, la presión y las emociones que se viven en un campeonato de este nivel. El grupo ha crecido muchísimo, no solo en lo técnico, sino también en la confianza, la unión y el compromiso. Las bailarinas son ahora más conscientes de la responsabilidad que supone representar a la escuela en un escenario internacional, pero también han aprendido a disfrutar del momento y a confiar en todo el trabajo realizado durante la temporada. La exigencia también ha aumentado, porque cada una de ellas quiere dar lo mejor de sí misma. Sin embargo, siempre intentamos que esa exigencia sea sana y esté basada en la superación personal. Nuestro objetivo sigue siendo formar personas además de bailarinas, y creemos que esa filosofía es la que nos permite competir al máximo nivel sin perder la ilusión ni la esencia que nos caracteriza.

Con dos años consecutivos brillando en el GDO, la Escuela de Danza Alba Martínez ya es un referente indiscutible. ¿Qué nuevos retos os planteáis para el futuro?
Este reconocimiento nos llena de orgullo, pero también nos recuerda que aún tenemos mucho camino por recorrer. Nuestro principal reto sigue siendo el mismo que cuando abrimos la escuela hace tres años: ofrecer una formación de calidad, ayudar a que cada alumno desarrolle todo su potencial y seguir creando un espacio donde la danza se viva con pasión, respeto y compañerismo. A nivel competitivo, seguiremos participando en aquellos certámenes que supongan un reto y una oportunidad de crecimiento y disfrute para nuestros bailarines. Los resultados son importantes y nos motivan, pero nunca serán el único objetivo. Queremos que cada experiencia les aporte aprendizaje, seguridad y vivencias que las hagan crecer tanto dentro como fuera del escenario; seguir impulsando a las alumnas que sueñan con dedicarse profesionalmente a la danza, acompañándolas en su formación y ofreciéndoles las herramientas necesarias para alcanzar sus metas. Al mismo tiempo, queremos que cualquier persona que entre por la puerta de nuestra escuela, independientemente de su edad o nivel, encuentre un lugar donde disfrutar bailando. Si algo nos han enseñado estos dos títulos mundiales es que los sueños se consiguen con trabajo, constancia e ilusión. Esa seguirá siendo nuestra filosofía y el motor que nos impulse hacia los próximos retos.

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Los conventos de Ávila y las pinturas en el Museo del Prado

  • La documentación de Zabaleta y su valor para identificar las pinturas desamortizadas.

En un artículo publicado en este periódico hace más de un año, titulado Antonio Zabaleta y los conventos de Ávila, ya comentaba que la documentación conservada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF) podía arrojar luz sobre los lienzos marcados con las letras “Za”, algunos de los cuales fueron identificados por José Álvarez Lopera en su libro sobre el Museo de la Trinidad como procedentes de un convento de Ávila.
En la RABASF se conservan tres documentos esenciales para esta investigación: un inventario de las pinturas depositadas en el suelo de la iglesia del convento de la Trinidad por la comisión dirigida por Antonio Zabaleta y dos inventarios con las obras recogidas en los conventos de Ávila. Uno de estos últimos corrige diversas medidas del primero, lo que pone de manifiesto que el inventario inicial fue elaborado con gran rapidez. A diferencia de lo ocurrido en el inventario de Valdeiglesias, Zabaleta apenas empleó fracciones para ajustar con precisión las dimensiones de las pinturas ni añadió descripciones complementarias más allá del título de las obras, circunstancia que ha dificultado su identificación en algunos casos.
Recientemente se ha presentado al Museo del Prado un informe sobre la posible procedencia de estas pinturas, permitiendo proponer, en numerosos casos, un convento concreto frente a la genérica referencia a un “cenobio abulense”. Para ello se volcó toda la información disponible en una hoja de cálculo y se realizó una comparación sistemática entre los distintos inventarios.
La comparación entre las medidas registradas por José Álvarez Lopera, los inventarios de Antonio Zabaleta, el inventario de las pinturas depositadas en el suelo de la iglesia del convento de la Trinidad y las dimensiones actuales de las obras conservadas en el Museo del Prado ha puesto de manifiesto un elevado grado de correspondencia entre las distintas fuentes. Esta coincidencia confirma la utilidad de las marcas de tiza “Za” como un indicio fiable para relacionar numerosas pinturas con los inventarios realizados durante el proceso desamortizador.
En algunos casos no ha sido posible determinar el convento de origen, ya que una misma obra, con idéntico título y medidas, aparece registrada en varios conventos. Es lo que sucede con dos pinturas tituladas Ecce Homo. En otros casos, una misma obra figura en dos conventos distintos, como ocurre con Jesucristo con la cruz a cuestas, Santa Teresa de Jesús o una guirnalda con la misma santa.
Existen también dos casos singulares en los que las pinturas no aparecen recogidas en los inventarios de Zabaleta, por lo que pudieron llegar al convento de la Trinidad por otra vía y mezclarse posteriormente con las obras procedentes de su comisión. Se trata de un San Jerónimo y de Moisés con la serpiente de metal. Para esclarecer su procedencia será necesario realizar un estudio específico de la iconografía propia de cada convento y de su contexto histórico. En el resto de los casos sí ha sido posible asignar un único convento de origen.
Entre las obras estudiadas se han localizado pinturas que probablemente pertenecieron a los conventos de Duruelo, Fontiveros, La Santa, San Antonio, Cardillejo, La Antigua, San Pedro de Alcántara, San Jerónimo, San Lázaro, Las Navas del Marqués y Bonilla. Como ya indicábamos en un artículo anterior, tres de las pinturas identificadas por Lopera gracias a las marcas “Za” pertenecieron, con toda probabilidad, al monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias: San Bartolomé, La Anunciación y San Pascual Bailón. Asimismo, San Juan Bautista y San Lorenzo procedieron muy probablemente del desaparecido convento de Cardillejo; San Elías arrebatado en un carro de fuego, del convento de Duruelo; La imposición de las llagas a San Francisco, del convento de Bonilla; y San Ambrosio obispo, del convento de San Antonio, entre otros ejemplos.
Los resultados obtenidos demuestran que unas sencillas marcas de tiza realizadas hace casi dos siglos siguen siendo hoy una herramienta de gran valor para reconstruir la procedencia de numerosas pinturas desamortizadas. Al mismo tiempo, ponen de manifiesto que la combinación del estudio documental con el análisis comparado de las obras continúa ofreciendo nuevas posibilidades para conocer la dispersión del patrimonio artístico español durante el siglo XIX.

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