La tremenda responsabilidad de la herencia de Mi Tío

HOMENAJE A MARIANO GARCÍA BENITO.

El 18 de mayo se cumplen 5 años de su fallecimiento. Adquirió en 1974 el Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias dedicando parte de su vida y su dinero a intentar parar el expolio y abandono al que estaba sometido desde que fue desamortizado en 1835. En 2003 lo donó gratuitamente al Ayuntamiento.

1.-El próximo 18 de mayo será el quinto aniversario del fallecimiento de “Mi Tío”, el Doctor Arquitecto D. Mariano García Benito, quien tuvo la suerte de encontrar en un anuncio en ABC la noticia de la venta de las ruinas de un monasterio a 60 Km. de Madrid y decidir comprarlo en 1974.
Cuando vio un tesoro de esa importancia abandonado, expoliado, desde que en 1835, por la desamortización de Mendizabal, dejó de pertenecer a la Iglesia Católica, fueron expulsados los monjes y pasó a manos privadas,  no dudó en comprarlo para protegerlo, limpiarlo, restaurar todo lo posible, amarlo y contagiar su entusiasmo a unos pocos que recogimos su legado.
Durante casi 40 años (1974 a 2012) protegió, trabajó, investigó, escribió,  divulgó, disfrutó e hizo disfrutar a propios y ajenos, luchó y puso en valor uno de los tres monasterios importantes de la Comunidad de Madrid (El Escorial, El Paular y Santa María la Real de Valdeiglesias) hasta que decidió regalárselo al pueblo en el que estaba situado: Pelayos de la Presa, con el propósito de beneficiarlo,  y al Valle de las Iglesias del que nacieron los pueblos de alrededor.
Me parece muy importante contar todo esto, aunque supongo que toda la comarca lo sabe, porque no quisiera que cayera en el olvido tanta generosidad y altura de miras.
2.-Como su sobrina, no soy nada imparcial, tengo que decir a los cuatro vientos que su generosidad no se limitaba a los temas económicos, es fácil cuando se tiene dinero, ni a su familia y amigos. Él regalaba cariño, atención, disfrute, conocimiento y alegría a quien lo podía apreciar y siempre recalcaba que los sentimientos se deben demostrar con hechos y palabras.
Siempre lo admiré por su manera de hacer sentir importante al de enfrente, por su elegancia para ayudar y respetar.
Los que le quisimos conocer de verdad, sabemos cómo le irritaba el desprecio a la cultura, de quien teniendo a su alcance los medios necesarios no los utilizaba y sobre todo la desidia. Ese desprecio le parecía ignorancia y siempre repetía una frase muy gráfica: “Era tan pobre que solo tenía dinero”.
Después  de 5 años intentando seguir haciendo algo parecido a lo que a él le hubiera gustado, hemos conseguido muchas cosas que él tendría que haber visto: las obras de consolidación y restauración: cuatro terminadas y el ábside de la iglesia que actualmente está muy avanzado. Nada de lo que ocurre es por nuestro esfuerzo, sino por el suyo.
Hemos hecho varias visitas guiadas, al Tumbo del Monasterio se puede acceder desde la web de la Real Academia de la Historia, se graban magníficos videos con los aparatos actuales  “drones” (en 2012 no era muy frecuente) que se divulgan en las redes. Se ha hecho la primera exposición en la torre de los instrumentos que, en piedra, adornan la fachada de la Colegiata de Toro.
La Fundación y el Ayuntamiento contamos con la ayuda de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, con la colaboración desinteresada de la Asociación de Amigos del Monasterio y de voluntarios incondicionales.
Imagino que nos ve, desde donde esté, y en algunas cosas nos dará aprobado  y en otras probablemente un suspenso, pero tengo la sensación de que en muchos momentos nos acompaña y nos dirige.
3.- Como buen previsor, en enero de 2004 hizo la Fundación para que en su ausencia, siguiéramos luchando para seguir sus objetivos: protección, restauración, divulgación y respeto por tantos siglos de Historia y Arquitectura.
Cuando ya veía que llegaba el final de su vida, pensó en mí para continuar su labor al frente de la Fundación. La tremenda responsabilidad de su herencia me hace sacar fuerzas y memoria para intentar luchar con uñas y dientes, a veces es necesario, y conservar la unión de la Fundación y el Ayuntamiento, ya que él así lo quiso y todos aceptamos su herencia encantados.
En toda esta historia el único protagonista debe seguir siendo “El Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias” y el objetivo de la Fundación, tiene que ser siempre, ayudar y poner trabajo y los medios para conseguir su total consolidación, abrir las puertas para su divulgación, seguir buscando las ayudas públicas y privadas para avanzar todo lo posible y sobre todo seguir las normas que nos impone el enorme respeto que se merece un “Monumento Histórico”  de esta categoría.
A la Fundación le queda mucho camino que recorrer y no podemos ver las cosas a corto plazo, este cuento empezó en 1150 y hay que andar sin prisa pero sin pausa.
Creo que el mayor desafío de la Fundación debe ser la unión, el trabajo y la altura de miras.
La ilusión de Don Mariano sería ver que todo el esfuerzo y generosidad que regaló con sus hechos y ejemplo siguen adelante.
Y la mía que nos dé un “progresan, casi, adecuadamente”.
Ana Muñoz es sobrina de Mariano García Benito y Presidenta de la Fundación Monasterio Santa María la Real de Valdeiglesias.

Descargar páginas 24 y 25 A21 mayo 2017

Una Respuesta para “La tremenda responsabilidad de la herencia de Mi Tío”

  1. Saturnino dice:

    EL PUENTE ROMANO

    Si este puente nos hablara
    y hablaran sus piedras muertas,
    pisadas, historias ciertas
    de los coruchos contara.
    Otra canción nos cantara
    si sus pocos monumentos,
    clasificando elementos
    fueran una historia viva
    de cultura sensitiva
    del alma de Cenicientos.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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