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Los gatos: nacidos para cazar

  • Tras miles de años de convivencia, los gatos se han convertido en unas de las mascotas más apreciadas por el ser humano. Nos cautivan y fascinan sus acrobacias, sus maullidos lastimosos y sus tiernos ronroneos. Esa cara amable de los gatos tiene su contrapartida: es un depredador implacable introducido por el hombre en todo el Planeta, una especie invasora que altera los ecosistemas naturales y causa enormes daños en la fauna salvaje. 
Comiendo un conejo

Comiendo un conejo.

Los gatos domésticos pueden depredar sobre una variedad casi infinita de especies, en un rango de tamaños que incluye desde un insecto o una diminuta musaraña hasta aves del tamaño de un pato o de un faisán, por poner algunos ejemplos. No es de extrañar, pues, que la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) incluya a los gatos domésticos entre las cien especies invasoras más dañinas del mundo. Y hay razones de sobra para justificarlo. De hecho, la comunidad científica los señala como los responsables directos de la extinción de 33 especies de aves, mamíferos y reptiles insulares. Según recientes estudios, solo en EEUU los gatos domésticos matarían al año una media de 2400 millones de aves, 12000 millones de mamíferos y 650 millones de anfibios y reptiles, unas cifras escalofriantes que relegan a un segundo plano otras causas de mortalidad consideradas hasta la fecha como mucho más letales (atropellos o envenenamientos, por ejemplo). Sorprendentemente, no solo los gatos callejeros o asilvestrados son los responsables de estas muertes pues también contribuyen, y muy significativamente, los gatos “con dueño” que pueden deambular libremente por el vecindario.

Gato y ave. Óleo Pablo Picasso.

Gato y ave. Óleo Pablo Picasso.

Un problema de difícil solución
La población de gatos domésticos se ha triplicado en las cuatro últimas décadas, calculándose que, en la actualidad, existen más de 600 millones de gatos domésticos repartidos por todo el mundo, de los cuales más de 100 millones corresponden a gatos callejeros ó asilvestrados, una cifra que se multiplica por tres si se contabilizan además esos gatos “con dueño” que entran y salen del hogar con total libertad.
La gestión de las colonias de gatos callejeros y la normativa que debería regir la posesión de gatos domésticos como mascotas son cuestiones que generan mucha controversia. En los últimos tiempos, varios ayuntamientos de nuestro país han decidido adoptar modelos de gestión basados en el denominado método CES (Capturar-Esterilizar-Soltar), siguiendo el ejemplo de los programas homólogos TNR (Trap-Neuter-Return) implantados en varias ciudades estadounidenses. El protocolo consiste básicamente en atrapar a la mayoría de los gatos de una colonia, esterilizarlos y devolverlos de nuevo a su lugar de origen. A partir de este momento, los gatos esterilizados son cuidados por grupos de voluntarios que les suministran comida y cuidados. Los gatos esterilizados son, además, ofrecidos en adopción.
Los programas CES son promovidos por partidos animalistas y asumidos incluso por algunos partidos políticos que consideran el método como el único “eficaz” para la gestión de colonias de gatos callejeros. Sin embargo, los científicos conservacionistas no comparten dicha opinión, sobre todo en lo que se refiere al retorno de los animales a su lugar de origen ya que, en realidad, esto supone perpetuar innecesariamente la depredación sobre la fauna local, las molestias al vecindario y, a menudo, los problemas de salubridad. Además, la progresiva reducción de la colonia que supuestamente se consigue con los programas CES, en la práctica solo ocurre excepcionalmente ya que, por regla general, la colonia se ve continuamente incrementada y reforzada por nuevos gatos abandonados capaces de reproducirse. Por último, la adopción suele resultar una auténtica quimera, dada la práctica imposibilidad de transformar un gato callejero en una dócil mascota.
Recientes estudios han puesto en tela de juicio los propios principios y objetivos de los programas CES, ya que estos abordan la gestión de las colonias de gatos callejeros como una cuestión de “bienestar animal” cuando, en realidad, todas las evidencias científicas demuestran que se trata de un grave problema medioambiental. Desde esta perspectiva, la gestión no puede dejarse en manos de voluntarios bienintencionados, sino que exige asesoramiento científico y evaluaciones medioambientales formales que determinen qué medidas deben adoptarse en cada caso y situación.
En definitiva, no existen soluciones ni fórmulas mágicas que puedan aplicarse universalmente. En muchas islas, por ejemplo, la aplicación de protocolos CES ha tenido consecuencias devastadoras para la fauna local y solo la erradicación de las especies introducidas (cabras, ratas y/o gatos) se ha revelado como una medida efectiva para garantizar la supervivencia de los endemismos. En otros casos, la captura, esterilización y posterior mantenimiento de gatos en recintos específicamente diseñados para impedir la depredación sobre la fauna local, han proporcionado unos resultados completamente satisfactorios.

Alimentando gatos en la calle.

Alimentando gatos en la calle.

 ¿Y en nuestra comarca?
Un simple paseo por los municipios y urbanizaciones de nuestra comarca nos permitirá observar la cantidad de gatos domésticos, con y sin dueño, que campan a sus anchas con absoluta libertad, lo que parece no sorprender ni preocupar a nadie. Peor aún, ya empiezan a proliferar auténticas colonias de gatos callejeros o asilvestrados que son alimentados diariamente por algún “alma caritativa”. Puede que en algunos casos sea inconsciencia o ignorancia. También debilidad ocasional ¡qué difícil resulta no claudicar ante los lastimosos maullidos de un gatito! Sin embargo, en otros casos, el sigilo o la nocturnidad con la que se procede al reparto de comida gatuna me hace sospechar que no todas las conciencias están tranquilas.
También están los dueños que no ejercen como tales. ¿Saben dónde están y qué hacen sus gatos la mayor parte del día? Sorprendidos por la pregunta responden a la defensiva ¿acaso hacemos mal a alguien? Pues ojalá se lo pudiésemos preguntar a los miles de animales condenados a una muerte segura, a padecer terribles heridas y amputaciones: ardillas, golondrinas, lagartos, mochuelos… en fin, una interminable lista de especies, algunas de incalculable valor ecológico. Eso sí, algunos se declaran sin sonrojo “amantes de los animales”, pero ¿resulta ético en la filosofía animalista anteponer la “libertad” de un gato a cualquier otra consideración, incluida la supervivencia de cientos de animales y de especies amenazadas?

Gato envenenado.

Gato envenenado.

Lo peor de todo es que la “caridad” y la “humanidad” mal entendidas suelen acabar mal, muy mal. Sin estrictos controles de esterilización, a más comida, más camadas y gatitos y, consecuentemente, efectos más devastadores para la fauna local. Pero también más vecinos molestos. Y siempre hay inconscientes asesinos que se toman la justicia por su mano. Comienzan los envenenamientos y los gatos que no mueren atropellados mueren por hemorragias internas y con terribles sufrimientos. Tarde o temprano, el veneno acaba transmitiéndose a toda la cadena alimentaria para terminar cebándose en la vida silvestre. Más víctimas aún. Todos pierden, todos perdemos. ¿Cuál era el objetivo? ¿Buscábamos realmente el “bienestar” de los gatos o simplemente nuestro propio bienestar, esa reconfortante sensación que nos produce el convencernos a nosotros mismos de que hemos llevado a cabo una “buena acción”?
Recordemos, por último, que gran parte de nuestro territorio es un ZEC (Zona de Especial Conservación), cuyos límites coinciden prácticamente con una ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves). Más motivo si cabe para considerar a los gatos “vagabundos” como un grave problema medioambiental que hay que abordar sin dilación. Y las autoridades municipales tienen la obligación de intervenir. Por favor, tomen nota. Ya no valen excusas, encoger los hombros o mirar hacia otra parte.
*Nota del autor: Se recomienda el visionado del vídeo “La vida secreta de los gatos” de National Geographic:
VER VÍDEO

Un artículo de Luis Javier Barbadillo.

2 Respuestas para “Los gatos: nacidos para cazar”

  1. María G. Teruel dice:

    Al leer el articulo “Los gatos: nacidos para cazar” de Luis Javier Barbadillo en su número de mayo de 2016 me sentí preocupada y triste pensando en que su mensaje claramente antifelino y proexterminio de este animal doméstico cale entre nuestra población.
    El autor utiliza datos de dudosa procedencia y utiliza información sobre la introducción de este animal en algunas Islas como si fuera igual que su casuísta en el continente, y nada más lejos, pues aquí el gato no es considerado un animal invasor, ni es causa de la extinción de ninguna especie ni es la principal causa de muerte de la fauna salvaje.
    Su crítica a las políticas de Captura/Esterilización y suelta controlada, que se quieren implementar en muchas poblaciones por considerarla la más eficaz y humanitaria para tratar con colonias de animales domésticos, que llevan siglos a nuestro lado, me parece peligrosa. Y más todavía la insinuación de que hay que “hacer algo” para acabar con la supuesta amenaza al medioambiente que supone la presencia de este animal en nuestras calles y jardines.
    Es más, me indigno al comprobar como ejemplares de nuestra especie, el humano occidental, que somos realmente la principal causa del deterioro ambiental y de la destrucción del hábitat de la fauna salvaje, echen balones fuera y busquen a otros responsables, bastante más inocentes, por cierto, y sin voz ni poder para defenderse.

  2. Felix dice:

    Primeramente es curioso que lo escriba un Humano, raza causante de la extincion de bastantes mas especies que el gato, que ademas suele vivir en entornos urbanos donde la presencia de fauna salvaje es practicamente nula. En las ciudades lo que creo que denominas fauna local debe ser los desechos en los contenedores, que a parte de ser en gran parte la comida de los gatos callejeros atraen a especies asociadas a la conducta humna, como ratas, mucho menos desables que los gatos. Cazan pajaros? si, pero creo que el uso abusibo de toxicos por parte del ser humano es mas perjudicial para estos que los gatos.
    La verdad es que leyendo tu “escrito de opinion” ya que no creo que tengas la sensibilidad para escribir algo mas profundo, paso a tomar varias consideraciones.
    – tu vecino tiene un gato que te molesta y te has convertido en el San Jorge de la cruzada anti gatos.
    – Vives en otro planeta, ya que hay tantos gatos ahora como los que habia en los años 80, o quizas menos en que era normal que cualquier casa de la comarca tuviese varios gatos para limpiar de ratones las vaquerias y demas.
    – Eres de perros y odias a los gatos por que te arañaban de niño.
    – O simplemente no sabias de que escribir y como a ti no se te puede esterilizar para que tu linea genetica acabe en tu profunda ignorancia decidiste encontrar un enemigo que no se puede defender.

    Pues la has cagado chato!

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