Archive | julio 15th, 2026

UGAMA reclama mantener el refuerzo de la vigilancia pese al descenso de los robos en el campo madrileño

  • Según datos oficiales, en la Comunidad de Madrid es donde más han descendido el número de robos en el campo durante el año 2025, pero la realidad es que este problema sigue castigando al medio rural madrileño.

La Unión de Agricultores, Ganaderos y Silvicultores de la Comunidad de Madrid, UGAMA, tras recabar y analizar, como cada año junto con Unión de Uniones, los datos referentes a los robos en el campo, destaca que la Comunidad de Madrid es el territorio donde más han descendido a nivel estatal,

UGAMA señala que, a la luz de las cifras analizadas, en 2025 los robos denunciados en el campo madrileño se habrían visto reducidos un 52,49%, siendo la tercera región donde menos robos se producen, por detrás de Cantabria, Asturias e Islas Baleares, – estas dos con el mismo número registrado.

La organización resalta, no obstante, que el número de hechos esclarecidos en 2025, a su vez, habría descendido considerablemente llegando a un 75% respecto a 2024. Esto significa que, de los 86 robos registrados, solo se habrían esclarecido 18.

En este sentido, si bien el número de equipos ROCA a nivel estatal habría ido creciendo hasta los 143 – en 2020 había 126 -, sigue siendo bajo. La organización cree que contar con solo un 0,7% de efectivos de los 82.000 existentes para el 85% del territorio rural y que suponen casi 425.000 km2, es, cuando menos, arriesgado.

“Los datos reflejan una tendencia positiva en cuanto al descenso del número de robos denunciados, pero eso no significa que el problema haya desaparecido. La realidad que trasladan agricultores y ganaderos es que los robos siguen produciéndose de forma continuada y generan una enorme sensación de inseguridad en el medio rural”, señalan desde UGAMA.

La organización recuerda que existen zonas de la Comunidad de Madrid donde este tipo de delitos continúa siendo especialmente preocupante. Municipios como Colmenar Viejo o El Pardo siguen registrando robos que afectan de forma reiterada a explotaciones ganaderas, con la sustracción de maquinaria, combustible, herramientas, animales o materiales imprescindibles para la actividad diaria.

UGAMA también advierte de que muchos de estos delitos nunca llegan a denunciarse. En numerosas ocasiones, los agricultores y ganaderos consideran que el procedimiento administrativo supone una importante pérdida de tiempo, especialmente cuando las posibilidades de recuperar lo sustraído son escasas o el valor económico de los daños no compensa las gestiones necesarias. A ello se suma el convencimiento de que muchos robos quedan sin esclarecer, lo que provoca un efecto de desánimo que termina alimentando la infradenuncia. Por ello, la organización considera que las cifras oficiales representan únicamente los hechos conocidos y que la incidencia real de la delincuencia en el medio rural es previsiblemente superior.

Asimismo, la organización recuerda que los robos en el campo evolucionan en función del valor de mercado de determinados productos. El caso más evidente ha sido el de las aceitunas, cuyo elevado precio provocó en las últimas campañas un incremento de los robos en olivares y obligó a reforzar los dispositivos específicos de vigilancia de la Guardia Civil en numerosas provincias olivareras. Aunque la incidencia ha descendido en la última campaña, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad mantienen estos operativos porque este tipo de delincuencia sigue siendo una amenaza para el sector.

Por todo ello, UGAMA considera imprescindible que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado continúen reforzando su labor de prevención e investigación en el medio rural, manteniendo e incrementando los recursos destinados a los equipos ROCA y al resto de unidades que trabajan sobre el terreno. La organización defiende que solo con una presencia constante, una respuesta eficaz y una estrecha colaboración con agricultores y ganaderos será posible seguir reduciendo los robos y mejorar la seguridad en las explotaciones agrarias y ganaderas.

Publicada el Comunidad de Madrid0 Comentarios

La Comunidad de Madrid desarrolla una nueva variedad de garbanzo más resistente y con mejores características nutricionales

  • El viceconsejero García conoció ayer este producto en la finca experimental El Encín del IMIDRA, ubicada en Alcalá de Henares.
  • El objetivo es que los agricultores de la región puedan cultivar esta legumbre, bautizada como Isidra, en sus huertas y ofrezcan un alimento tradicional pero optimizado.
  • Presenta una excelente germinación a bajas temperaturas, cuenta con una perfecta adaptación a los suelos áridos y de secano y tiene una alta calidad culinaria y nutricional.

La Comunidad de Madrid, a través del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) ha desarrollado una nueva variedad de garbanzo más resistente y con mejores características nutricionales. El viceconsejero de Medio Ambiente, Agricultura y Ordenación del Territorio, Rafael García, ha podido conocer el 14 de julio esta legumbre bautizada con el nombre Isidra, en la finca experimental El Encín, del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), en Alcalá de Henares.
Se trata de un proyecto de investigación de selección y mejora, desarrollado en este mismo municipio, y cuyo objetivo es que los agricultores de la región puedan cultivarla en sus huertas y, posteriormente, ofrecer a los consumidores un producto tradicional pero optimizado.
Así, los expertos han conseguido una legumbre con una alta resistencia a enfermedades producidas por hongos y mucho más tolerante al frío. Presenta una excelente capacidad de germinación a bajas temperaturas, lo que permite su siembra durante la temporada invernal. Además, cuenta con una perfecta adaptación a suelos áridos y de secano.
Asimismo, estos científicos han constatado la alta calidad culinaria y las buenas propiedades organolépticas de este nuevo garbanzo. Posee un elevado valor nutricional en cuanto a proteínas, fibra e hidratos de carbono, y menores antinutrientes, como el ácido fítico, lo que mejora su digestibilidad.

Esta nueva variedad se une así a Amelia, Alcazaba, Elvira, Eulalia, Amparo, Inmaculada, Pilar, Lola y Carmen, conseguidas también por el Instituto a lo largo de los años. Todas estas legumbres se inscribieron en el Registro de Variedades Comerciales bajo los nombres de las investigadoras que participaron en su creación.

FOTOS: Comunidad de Madrid.

Publicada el Productos de la tierra0 Comentarios

El Hospital Universitario Rey Juan Carlos pone el foco en la “E” de “evolución” de la regla ABCDE para detectar cambios en los lunares que pueden alertar de un cáncer de piel

  • El cambio es la principal señal de alarma en un lunar y cualquier modificación en su tamaño, forma, color o síntomas debe ser valorada por un dermatólogo.
  • El Servicio de Dermatología del centro mostoleño dispone de dermatoscopia, fotografía corporal total y dermatoscopia digital para detectar cambios mínimos y realizar el seguimiento de los pacientes con mayor riesgo.

La llegada del verano y el mayor tiempo que pasamos al aire libre aumentan la exposición de la piel a la radiación solar. En este contexto, el Hospital Universitario Rey Juan Carlos -hospital público de la Comunidad de Madrid- ha acogido recientemente unas jornadas de concienciación con motivo del Día Mundial del Cáncer de Piel, en las que, desde su Córner de Salud y con la participación del Servicio de Dermatología del centro, ha impulsado acciones de fotoprotección y promoción de hábitos saludables.
A partir de esta iniciativa, los especialistas del centro recuerdan a la población la importancia de proteger adecuadamente la piel frente al sol, conocerla y revisarla de forma periódica para identificar cualquier cambio que pueda constituir una señal de alarma. “La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo y, afortunadamente, también uno de los más accesibles para su exploración”, explica el Dr. Francisco Javier Vicente, jefe del Servicio de Dermatología del hospital mostoleño. Revisar periódicamente los lunares y otras lesiones cutáneas permite detectar modificaciones que pueden ser el primer signo de un cáncer de piel y consultar de forma temprana con el especialista.
Esta detección precoz resulta especialmente importante en el melanoma, el tipo de cáncer cutáneo más agresivo. “Cuando se diagnostica en fases iniciales y la lesión todavía es superficial, las posibilidades de curación son muy elevadas y, en muchos casos, el tratamiento consiste únicamente en una intervención quirúrgica sencilla”, señala la Dra. Araceli Sánchez, jefa asociada del citado servicio.

Dr. Francisco Javier Vicente Martin.

El diagnóstico temprano también es fundamental en otros tumores cutáneos frecuentes, como el carcinoma basocelular y el carcinoma de células escamosas, ya que permite evitar cirugías más extensas, posibles secuelas estéticas y complicaciones locales.

La evolución, el criterio más importante
La principal señal de alarma en un lunar es el cambio. Para ayudar a identificar características sospechosas, los dermatólogos recomiendan seguir la conocida regla del ABCDE: “A” de asimetría, cuando una mitad del lunar es diferente de la otra; “B” de bordes irregulares o mal definidos; “C” de color, ante la presencia de varias tonalidades; “D” de diámetro, especialmente en lesiones de más de seis milímetros que han crecido; y “E” de evolución. “Actualmente, muchos dermatólogos consideramos que la ‘E’ de evolución es el criterio más importante. Un lunar que se modifica respecto a cómo era previamente merece ser valorado por un especialista”, apunta el Dr. Vicente.
También conviene consultar ante una lesión que pique de forma persistente, sangre sin motivo aparente, forme costras repetidamente, se ulcere o no cicatrice. Otra señal de alerta es el denominado signo del “patito feo”, es decir, la aparición de una lesión nueva con un aspecto muy diferente al resto de lunares de la persona.
Como recomendación general, los especialistas aconsejan realizar una autoexploración completa de la piel cada uno o dos meses, sin olvidar zonas menos visibles como el cuero cabelludo, la espalda, las plantas de los pies o la región genital y recurriendo, cuando sea necesario, a espejos o a la ayuda de otra persona.
Las revisiones dermatológicas periódicas cobran especial importancia en las personas con antecedentes personales o familiares de melanoma u otros cánceres de piel; numerosos lunares, especialmente si son atípicos; piel clara y tendencia a quemarse con facilidad; antecedentes de quemaduras solares intensas, sobre todo durante la infancia o la adolescencia; inmunosupresión, o una exposición solar intensa y acumulada, como ocurre en algunos trabajadores al aire libre. En estos casos, la periodicidad de los controles debe individualizarse en función del riesgo de cada paciente.

Tecnología para detectar cambios mínimos en la piel
El Servicio de Dermatología del hospital mostoleño dispone de herramientas que permiten mejorar la detección precoz de lesiones sospechosas. Entre ellas se encuentra la dermatoscopia, una exploración no invasiva que permite visualizar estructuras de la piel que no son perceptibles a simple vista y aumenta la precisión diagnóstica. Además, el servicio cuenta con un programa de teledermatología que facilita la valoración y el seguimiento de determinadas lesiones mediante el envío previo de imágenes.
En los pacientes con múltiples lunares o un riesgo elevado de melanoma, el seguimiento puede completarse con sistemas de fotografía corporal total y dermatoscopia digital. “Estas técnicas permiten comparar imágenes obtenidas en diferentes momentos y detectar cambios mínimos que podrían pasar inadvertidos en una exploración convencional”, explica la Dra. Sánchez.
Asimismo, el seguimiento digital ayuda a identificar lesiones que evolucionan de forma sospechosa y a evitar la extirpación innecesaria de lunares benignos. Cuando una lesión plantea dudas diagnósticas, su extirpación y posterior estudio anatomopatológico continúan siendo el método definitivo para confirmar el diagnóstico.

Protegerse del sol más allá de la playa y la piscina
Entre los errores más frecuentes se encuentran exponerse al sol en las horas centrales del día, utilizar protector únicamente en la playa o la piscina, aplicar una cantidad insuficiente o no renovarlo tras el baño, la sudoración o el paso de las horas. También es habitual pensar que las nubes eliminan el riesgo o que una piel bronceada ya está protegida. “El daño solar es acumulativo y gran parte de sus efectos aparecen años después de la exposición”, advierte el Dr. Vicente. Además de provocar quemaduras a corto plazo, favorece el envejecimiento prematuro de la piel y aumenta el riesgo de cáncer cutáneo.
Para una protección adecuada, se recomienda utilizar un fotoprotector de amplio espectro frente a la radiación UVA y UVB, con FPS 50 o superior en personas de piel clara, niños, pacientes con antecedentes de cáncer cutáneo o durante exposiciones intensas. Debe aplicarse entre 20 y 30 minutos antes de la exposición, en cantidad suficiente, aproximadamente 30 mililitros para todo el cuerpo de un adulto, y renovarse cada dos horas y después del baño o de una sudoración intensa. “Lo importante es elegir un buen protector, utilizarlo correctamente y hacerlo de manera constante”, subraya la Dra. Sánchez.

La fotoprotección es una suma de medidas
La crema solar es una parte de la estrategia de protección. Los dermatólogos recomiendan evitar la exposición entre las 12:00h y las 17:00h, buscar la sombra, utilizar sombrero, gafas con filtro ultravioleta y ropa protectora, mantener una hidratación adecuada y reducir la actividad física en las horas de máximo calor. “La mejor fotoprotección es la combinación de todas estas medidas”, insiste el jefe del Servicio de Dermatología.
La prevención debe extremarse en los grupos más vulnerables. Los menores de seis meses no deben exponerse directamente al sol y, durante la infancia, es especialmente importante evitar las quemaduras solares, ya que aumentan el riesgo de melanoma en etapas posteriores de la vida. Las personas mayores deben hidratarse con frecuencia, evitar el calor intenso y vigilar la aparición de nuevas lesiones, heridas que no cicatrizan o costras persistentes.
También requieren especial atención los pacientes inmunodeprimidos, las personas con antecedentes de cáncer de piel, los trabajadores al aire libre, quienes toman medicamentos fotosensibilizantes y los pacientes con enfermedades cutáneas agravadas por el sol. “El mejor tratamiento frente al cáncer de piel sigue siendo la prevención y la detección precoz. Conocer nuestra piel, protegerla adecuadamente del sol y consultar ante cualquier cambio sospechoso son hábitos sencillos que pueden marcar una gran diferencia”, concluye la Dra. Sánchez.

Hospital Universitario Rey Juan Carlos
El Hospital Universitario Rey Juan Carlos da cobertura sanitaria a cerca de 200.000 habitantes de 18 municipios (Móstoles, Navalcarnero, Cadalso de los Vidrios, San Martín de Valdeiglesias, Villa del Prado, Navas del Rey, Villaviciosa de Odón, Cenicientos, Rozas de Puerto Real, Pelayos de la Presa, Aldea del Fresno, Sevilla la Nueva, Villamanta, Villamantilla, Villanueva de Perales, Chapinería, Colmenar de Arroyo y El Álamo).
El Hospital cuenta con 339 habitaciones individuales, 18 dobles, 192 consultas, 26 puestos de hospital de día médico y 14 puestos de diálisis. En el área quirúrgica dispone de 17 quirófanos, uno de Urgencias y otro de cesáreas, 6 salas de dilatación-paritorio, 32 gabinetes de exploración, 47 boxes de urgencias, 13 consultas y 2 videoconsultas, 10 sillones para tratamientos, 21 salas de radiología, 10 puestos neonatología y 18 puestos de UCI.

Publicada el Salud0 Comentarios


"EDICIÓN IMPRESA">EDICION IMPRESA

 

 

PRÓXIMA

 

EDICIÓN IMPRESA

 

30 de JULIO

    Chollocolchon   Chollocolchon

 

A21 SIERRA OESTE

 

 

julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
Verificado por MonsterInsights