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Ana Obregón presentó el libro de sus memorias, titulado Así soy yo, entre una gran expectación

Ana Obregón presentó este miércoles 28 de marzo en el hotel Intercontinental de Madrid, situado en pleno Paseo de la Castellana, su libro titulado Así soy yo, que ha sido publicado por la editorial Planeta y que contiene sus memorias y, especialmente, sus historias de amor y sus impresiones personales sobre lo que ella denominó los hombres más importantes de su vida. La presentadora llegó a la rueda de prensa con quince minutos de retraso, a las 12.15 horas, fomentando así la expectación entre los numerosos periodistas que habían acudido a la cita. Sin embargo, durante el photocall el protagonismo recayó en Alessandro Lecquio, ex pareja de la bióloga y padre de su hijo Álex. Entorpeciendo el trabajo de los periodistas, Lecquio se acercó a Ana Obregón para entrevistarle en directo para el programa de Ana Rosa Quintana de Telecinco, lo que la actriz rehusó, y a continuación le entregó un gran ramo de flores blancas, para sorpresa de Obregón y enfado de los responsables de la editorial Planeta y del resto de periodistas.

Una vez en la rueda de prensa, Lecquio quiso ser de nuevo protagonista y sentarse junto a Obregón y su editor, David Figueras, algo que impidieron ellos mismos. La prohibición no gustó a Lecquio, que les recriminó por hacerle ese feo y recordó que él es uno de los protagonistas del libro.

El primero en tomar la palabra fue el propio David Figueras. “Uno de los objetivos de la editorial Planeta es llegar al mayor número de lectores posible con historias de gente que tenga algo que contar. Y eso se cumple con Ana Obregón, al margen de filias y fobias, produce fascinación desde hace muchos años. Personalmente antes no sabía nada de la vida de Ana Obregón y ahora soy un experto. Lo que más me ha sorprendido es su sinceridad y su franqueza, su capacidad para encarar todos los temas, no se ha escondido de nada. También me ha llamado la atención su sentido del humor y su gran capacidad de trabajo, su energía y empuje”.

En este punto el periodista de Antena 3 Jesús Mariñas interrumpió las palabras del editor. “Este prólogo sobra, todo esto ya lo sabemos todos los que hemos vivido, compartido y padecido los últimos veinte años con Ana Obregón, la conocemos mucho mejor que usted”.

Tras la interrupción la propia Ana Obregón tomó la palabra y recriminó a Mariñas su actitud. Después de dar las gracias al padre de su hijo por acudir a la presentación de su libro, destacó: “Hoy es un día muy importante para mí porque presento mi libro. Un libro que he escrito por derecho y por necesidad. Por derecho porque durante treinta años han hablado de mí, bien, mal y regular, y ya me tocaba a mí, ya tenía derecho de ser por fin yo la que hable de mi propia vida. Y por necesidad para que se supiera cómo soy, sin el disfraz de lentejuelas que me apretaba el alma y no me dejaba respirar ni ser como soy”.

Sobre el momento en el que ha escrito el libro, a lo largo del último año, la presentadora de televisión explicó. “Ha sido un ciclo vital muy importante para mí, un cúmulo de casualidades. Mi hijo empezó a crecer y sin que me diese cuenta se fue a estudiar a una universidad de Estados Unidos. Decidí irme con él, para estar cerca de la mitad de mi corazón, pero también para encontrar la profundidad, la serenidad, la calma y el sosiego que necesitaba para escribir”.

Obregón confesó las dificultades que ha tenido que superar para escribir el libro. “No soy escritora, soy muchas cosas, hija, madre, amiga, actriz, presentadora, bióloga, pero escritora no, y admiro a las personas que escriben porque es muy difícil. Pero quería escribirlo yo y el primer día que me senté en Miami pasé siete horas delante del ordenador sin ser capaz de escribir ni una sola palabra”.

Y añadió: “Entonces me di cuenta de que era mucho más fácil y que lo que tenía que hacer era contar mis emociones desde el corazón. Tengo 28 diarios que los escribo desde los 12 años, cuando era una niña enferma, y han sido una guía maravillosa gracias al filtro del tiempo, que nos hace falsear los recuerdos a nuestro antojo”.

Sobre el proceso de escritura, Obregón destacó: “He sido totalmente fiel y me he dado cuenta de que posar en verano es mucho más fácil que escribir. Para mí ha sido un año intensísimo en el que me he reído y he llorado conmigo misma”.

La actriz se refirió también a las primeras impresiones que ha recibido sobre su libro. “Se publicó hace cuatro días y me ha hecho muchísima ilusión ver que gracias a las redes sociales he tenido una respuesta instantánea que para mí ha sido una inyección de positivismo. Ese es el mensaje que quiero transmitir con mi libro, especialmente a los más jóvenes, que hay que luchar por un sueño y creer en él. Con la situación actual que estamos viviendo todos, con la crisis tan terrible que hay en España, con el paro que están sufriendo los jóvenes, me enorgullece mucho y me hace muy feliz que vean el positivismo en mi libro”.

En las 380 páginas del libro Obregón habla de los hombres que han compartido su vida: Alessandro Lecquio, Fernando Martín, Alberto de Mónaco o Davor Suker. Sin embargo, apenas menciona a otros, como el modelo Darek. Sobre él, recalcó: “Es mi libro y tengo derecho de admisión y no quiero que compartan páginas los hombres importantes en mi vida con los que no lo son, porque no se lo merecen”. Durante la rueda de prensa de presentación de su libro, Ana Obregón también se negó a hablar de otra de sus ex parejas, Micky Molina.

Obregón tuvo palabras para todos los hombres de su vida. “Fernando ha sido el amor de mi vida, Alberto un sueño que compartimos hace muchos años, Suker un caballero y Lecquio fue una pesadilla que me dio lo mejor de mi vida”. Ante las protestas de Lecquio al oír estas palabras, Obregón añadió: “Para ti seguro que no fue una pesadilla porque estabas por ahí, pero para mí sí lo fue. Además no hablaba contigo desde hace dos meses porque estamos enfadados por otro tema. Y tú me leías y espiabas todos mis diarios”. Sobre su relación con Alessandro Lecquio, Ana Obregón añadió: “Si en ese momento Alessandro hubiera tenido el divorcio de Antonia Dell Atte me hubiera casado con él”.

La bióloga se refirió también al que fue el momento más duro durante su relación con Lecquio. “El peor momento de mi vida fue cuando él me puso los cuernos, adelgacé ocho kilos. La ilusión de mi vida siempre había sido crear una familia, él me dio esa ilusión y luego todo eso se hundió y se derrumbó. Pero sigo siendo una romántica qué le voy a hacer”. También tuvo palabras para la familia de Fernando Martín. “Todo lo que cuento en el libro sobre la relación que tuve con él es la realidad, lo que pasó. Y sé que la familia de Fernando no está molesta conmigo. Además Carmela siempre será mi segunda madre”, dijo refiriéndose a la madre del jugador de baloncesto del Real Madrid que falleció en un accidente de tráfico el 3 de diciembre de 1989. Sobre los momentos más duros de su vida, Obregón recordó: “El peor de todos no me he atrevido a contarlo nunca, ni siquiera lo escribí en mis diarios, pero está en el libro y ahora mismo soy incapaz de hablar sobre ello. El segundo fue la muerte de Fernando”.

Respecto a los momentos alegres, la presentadora añadió: “Los momentos más divertidos de mi vida y del libro son mis meteduras de pata, que son infinitas y mis amigas les llaman obregonadas. Son muchas y en el libro he seleccionado el top ten. Como cuando le llamé perro al presidente del Gobierno de Croacia, cuando nos invitó a Davor Suker y a mí a pasar una semana de vacaciones con él. Le pregunté a Suker cómo se saludaba en su idioma, pasé todo el viaje entre Madrid y Croacia en el avión presidencial repitiendo la palabra, pozdrav, que se pronuncia muy parecido a doberman, y cuando llegamos yo estaba tan nerviosa que le llamé doberman, perro, y él le preguntó a Suker si me tenía que ladrar o no”.

Sobre su situación actual, Ana Obregón señaló: “Por fin he encontrado la felicidad interior, la calma, la luz interior y me he dado cuenta de que no te la puedo quitar nada ni nadie y que te la da la gratitud de lo que tenemos, que en mi caso es mi hijo, mi familia y mis amigos”.

Uno de los periodistas le preguntó si le molestaría que en las librerías colocasen su libro en la sección de ciencia-ficción en vez de junto al resto de autobiografías, a lo que ella respondió: “Mi vida es tan increíble que hasta a mí misma me parece imposible. Por eso siempre hago fotos de todo. Por ejemplo de cuando Steven Spielberg me estaba preparando una paella y como se fue la luz estuvo una hora sujetando la linterna. O cuando me colé en la ceremonia de los Oscar por la cocina, porque uno de los cocineros era amigo mío y me senté junto a Steve Wonder porque al ser ciego era el único que no me iba a ver y así no me echaban. O cuando Robert de Niro estuvo en mi casa. Yo misma me sorprendo”.

Ana Obregón confesó que sigue escribiendo diarios, aunque en el último año no por la dedicación y el tiempo que le ha exigido la escritura del libro. Otro de los periodistas le preguntó sobre su supuesta relación con Colate, ex pareja de Paulina Rubio. “No tengo ninguna relación con Colate, es un ser maravilloso, un gran padre, pero para mí es como un hermano porque desde los doce años hemos veraneado juntos”.

Uno de los capítulos del libro hace referencia a la relación entre Ana Obregón y David Beckam. “Es cierto que estuve en la cama con él pero no hubo sexo. Los hombres solo quieren sexo, pero nosotras preferimos el cariño y en esos momentos necesitaba un abrazo. Cuando Victoria Beckam me montó todo el follón en el gimnasio me ofrecían dos millones de pounds por hablar de ese tema, pero dije que no. En el libro incluso le doy las gracias a la Beckam. En ese momento tuve miedo a enamorarme otra vez, estaba muy sola, pero no lo lamento”.

Sobre su familia, la presentadora indicó: “Ayer le mandé el libro a mi hijo, pero el mayor crítico es mi padre, que ahora está en el hospital, seguro que viéndome por la tele. Él ha sido mi ejemplo de lucha, lo mismo que mi madre lo es de generosidad. Mi padre leyó el libro en el hospital y lloró mucho”.

El libro ha ayudado a Ana Obregón a sincerarse con ella misma y con los demás. “A partir de ahora he decidido ser totalmente sincera porque por esconder el dolor con una sonrisa mucha gente no me ha creído en muchas ocasiones”.

La bióloga descartó llevar su libro al cine o la televisión. “Me han ofrecido hacer una miniserie pero creo que me voy a quedar solo con el libro, porque me he quedado muy a gusto al escribirlo. Y eso que para mí la televisión y mi trabajo han sido como una tirita en el corazón, me ha salvado de todo”.

También adelantó que no va a volver a protagonizar ningún posado en verano en las Islas Baleares. “Ya lo he hecho durante muchos años, ahora he hecho un posado interno del alma en el libro, que ha sido una terapia absoluta, como el yoga, he podido aislarme del huracán mediático, en el que se pierde el interior. Pero ahora he podido cerrar los ojos y bucear dentro de mí misma. Me gusta cómo soy, soy feliz y soy feliz sin motivo”.

A pesar de su positivismo, Ana Obregón destacó que no se esconde de los momentos malos. “En el libro narro por ejemplo uno de los peores momentos que me ha tocado vivir, cuando entraron dos personas en mi apartamento de Los Ángeles. Pasé tanto miedo que ese capítulo tuve que escribirlo en Madrid, en mi casa llena de rejas, no me atreví a hacerlo sola en Estados Unidos”.

También recordó la época en la que estuvo amenazada por la banda terrorista ETA. “Me he atrevido a contar esto ahora por el alto el fuego de ETA, si no, no me hubiera atrevido. Me llamó el juez Baltasar Garzón para contármelo, para avisarme, y pasé mucho miedo, un miedo frío. Era el año 1997, acababan de liberar a Ortega Lara y poco después mataron a Miguel Ángel Blanco”.

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