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La educación en la Sierra Oeste, a debate

Santiago Camblor es profesor en el Instituto de Eduación Secundaria Pedro de Tolosa de San Martín de Valdeiglesias. Adoración Juez es miembro de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos del mismo centro. María Jesús Calleja es orientadora en el IES Claudio Sánchez Albornoz de El Tiemblo (Ávila). Elena Sánchez es psicóloga y trabaja con adolescentes en Chapinería. Y Linda Smith pertenece a la AMPA del colegio de Educación Infantil y Primaria San Bartolomé de Fresnedillas de la Oliva.

Los cinco se dieron cita el pasado viernes 25 de mayo a las 16.30 horas en la biblioteca de Chapinería para participar en una mesa redonda organizada por A21 para hablar sobre la situación actual de la educación en nuestra comarca.

Los recortes en educación

El primer tema de debate fueron los recortes en educación. “La calidad de la educación va a salir perjudicada, eso es seguro. Hay crisis, una mala situación económica, es cierto, pero parece que donde más hay que ahorrar es en sanidad y educación. El ministro Wert dice que estas medidas no van a afectar la calidad de la educación. Todos los profesores sabemos que esto es falso. El ministro o bien miente a sabiendas o ignora el alcance de sus medidas. A mi entender, cualquiera de las dos situaciones le incapacita para ser ministro”, aseguró Santiago Camblor.

El número de alumnos por aula

Camblor explicó: “La cantidad de alumnos por aula es el parámetro que más afecta a la calidad de la enseñanza. Este año hemos sufrido  un grupo con 33 alumnos en 1º de la ESO y hemos comprobado lo difícil que resulta dar clase en esas condiciones. El año que viene podrá haber grupos con hasta 39 alumnos en la ESO. Será completamente imposible dar clase”.

El profesor del IES Pedro de Tolosa prosiguió: “Las clases son muy diversas, muy heterogéneas, y eso no es malo. Hay que proponerles cosas a los alumnos, evaluarlas y seguir proponiéndoles más cosas nuevas. Al final eso es inviable con tantos alumnos y se volverá a las clases magistrales, en las que el profesor marca el ritmo, Los alumnos que no puedan seguir ese ritmo se perderán y los que puedan ir más rápido, probablemente también, porque se aburren”.

Educación pública y concertada

“El gobierno está apostando por un modelo de educación concertada. Por ley, en teoría debe ser gratuita, pero es mentira. En Secundaria este curso ya llevamos once días de huelga. Y aun así para el curso que viene va a haber una avalancha de alumnos a la educación pública, porque con la mala situación económica muchas familias no pueden pagar esa educación presuntamente gratuita”, resaltó Camblor.

Sobre las diferencias entre la enseñanza pública y la concertada, Camblor explicó: “Por ley los contenidos y el currículum son los mismos. Pero la diferencia es que en la enseñanza pública existe un proceso objetivo de selección del profesorado, no entran a trabajar porque alguien les elige, sino porque han superado unos exámenes públicos, unas oposiciones. A día de hoy, todavía, los profesores y la enseñanza tienen mucha más calidad en la pública que en la privada. El profesorado de la enseñanza pública además tiene independencia ideológica”.

Sobre este asunto Linda Smith destacó: “Los centros concertados se están llevando una gran parte del dinero del Estado que debería ser para la enseñanza pública. Además, los centros privados y concertados pueden tener su propio criterio de selección de alumnos y rechazar a niños de bajo nivel o problemáticos revertiéndoles a los centros públicos con el gasto correspondiente”.

Libros  gratuitos

Camblor adelantó: “Hay un proyecto de más de ochenta profesores de Secundaria que se llama  Apuntes Marea Verde en el que, agrupados por especialidades, los profesores están preparando libros de texto en Internet para descargarlos e imprimirlos de forma gratuita. Yo participo en el proyecto y para el curso que viene van a salir los libros de Tecnología y de Ciencias Naturales. Lo hacemos de forma totalmente altruista, sin que nadie nos pague y en nuestro tiempo libre”.

El colegio de Fresnedillas

Sobre el caso particular del colegio San Bartolomé de Fresnedillas, Linda Smith indicó: “El proyecto educativo no contempla una línea editorial. Pero por ejemplo sí que usamos algo tan tradicional como las cartillas Rubio. Pero no todas las asignaturas tienen sus libros. Para el año que viene el claustro baraja la posibilidad de implantar una línea editorial para inglés, porque nuestros profesores de inglés son interinos y no suele haber el mismo dos años seguidos y afecta negativamente al nivel.”.

A lo que el profesor de San Martín de Valdeiglesias respondió: “Desde mi punto de vista es un error fijar, imponer a los profesores los libros que tienen que utilizar”.

La integrante de la AMPA de Fresnedillas de la Oliva añadió: “Todos los profesores tienen la libertad de adaptar los contenidos a su forma de dar clase y a sus alumnos, permitiéndoles personalizar mucho más los conceptos. Desde el ayuntamiento critican que no trabajemos con libros de texto y dicen que por eso la educación y los resultados son peores. Pero ahora mismo si miras los resultados de la prueba de Conocimientos y Destrezas Indispensables (CDI) que realiza la Comunidad de Madrid,, entre las notas más altas de la zona está  Fresnedillas”.

La socialización de los alumnos

Para Camblor, “lo más importante de la enseñanza no es que los chavales vayan a clase y salgan sabiendo muchas matemáticas o cualquier otra asignatura y que saquen buenas notas. La labor más importante de la educación es que los alumnos se socialicen. Que aprendan a convivir, los colegios e institutos son una representación de la sociedad, con comportamientos democráticos, elecciones a delegados, etc. Y eso es un éxito. En la actualidad los chicos se socializan de manera adecuada en su mayor parte. En los centros públicos existe una heterogeneidad de alumnado que está más próximo a la de la sociedad real”.

Linda Smith añadió: “Sumar o restar lo pueden aprender en Fresnedillas y en cualquier otro sitio. Pero lo importante es todo el extra que aprenden, lo que se llevan del colegio, visitas a museos, aprender música clásica, yoga, relajación, Historia, cultura, datos que se les van quedando porque se los cuentan de una forma que les interesa. Políticamente todo esto se ve como muy tendencioso, pero se despiertan destrezas, facultades, estrategias en los niños para afrontar la vida”.

Captar el interés y la atención

Elena Sánchez, psicóloga de Chapinería, destacó sobre la forma de captar el interés y la atención de los alumnos: “Depende muchísimo del profesor que tengan. Si es capaz de ilusionarles, de ofrecerles una cosa nueva cada día, de sorprenderles, los niños se ilusionan y hacen los deberes hasta con gusto. Pero si la manera de aprender es rutinaria, mecánica y aburrida, los niños acabarán sintiendo que el mundo es aburrido, que todo merece un sobreesfuerzo y genera una presión. La ilusión es la clave del aprendizaje. Y para lograrla hay que dejar que los niños sean activos, creativos, que participen y que pongan de su parte”.

Las tareas para casa

“No puede ser que los niños, desde Primaria, tengan que hacer todas las tardes dos horas de tareas en casa. Estamos exprimiendo a los niños. No se les puede pedir que estudien todos los días, es algo abstracto que no van a hacer. Hay que pedirles cosas concretas. El sistema educativo español tiene un problema tremendo de diseño porque las personas que elaboran los currículums no saben cómo son los niños”, destacó el profesor de San Martín de Valdeiglesias.

Sobre este tema, Elena Sánchez añadió: “El proceso que se sigue es primero estudiar, aprender los conocimientos y luego a lo mejor experimentar, poner en práctica, cuando debería ser al contrario, primero experimentar e interiorizar y luego aprender los datos, los conocimientos”.

La participación de las familias

“La participación de las familias y de toda la comunidad educativa es buenísima, el problema es que no se suele dar. Las familias en los centros públicos pueden ser parte activa de la educación de sus hijos. Y si no lo son es por dejadez”, recordó  Santiago Camblor.
Por su parte, Elena Sánchez indicó: “En Infantil y Primaria sí que las familias suelen participar bastante. Luego, conforme los alumnos van creciendo, los padres se van retirando, los hijos se hacen mayores y creen que su implicación ya no es necesaria”.

Linda Smith apuntó sobre el colegio de Fresnedillas de la Oliva. “La participación de la comunidad marroquí, que supone el 40% del alumnado del colegio, antes era nula e incluso yo he conocido la época en la que las niñas de 11 o 12 años ya no iban a clase. Al escolarizarlas las niñas no son tontas y han subido el nivel educativo muchísimo, son muy trabajadoras y al salir del colegio están haciendo Bachillerato, Grado Medio o consiguiendo trabajos. Sus madres, que son jóvenes y también han estudiado en este colegio, quieren participar en la vida del centro. Hay una gran integración. Los impedimentos a la participación de las familias muchas veces son laborables”.

Adoración Juez lamentó la situación que se vive en San Martín de Valdeiglesias: “La participación en la AMPA, tanto en el colegio como en el instituto, siempre ha sido escasísima. Da pena, es una dejadez tremenda y un gran desconocimiento de las necesidades de sus hijos, del profesorado y del propio centro. Me duele decirlo, es tristísimo, pero hay un desinterés tremendo. En primero de Bachiller el año pasado en uno de los grupos eran 40 alumnos y a la primera reunión con el tutor fueron solo 8 padres. Y el año que un alumno del centro se suicidó el equipo de orientación citó a los padres para ayudarles a tratar ese tema, el suicidio, el duelo, etc. con sus hijos y solo acudieron unas diez personas de un instituto de 600 alumnos. Los padres no fueron conscientes de que sus hijos necesitaban ayuda, que estaban muy afectados emocionalmente por una situación tan brutal como el suicidio de un adolescente, un compañero suyo”.

Sobre el caso de Fresnedillas de la Oliva, Linda Smith añadió: “Los niños del colegio de Fresnedillas y los de Navalagamella van al instituto de Valdemorillo y es cierto que en el instituto la participación es muy baja”.

Sobre la participación de los padres, Santiago Camblor resaltó: “En las reuniones con los tutores, al ver qué padres van, ya se sabe qué alumnos van a ir bien durante el curso. Porque el rendimiento académico, las notas, dependen mucho de la implicación de los padres”.

Y Adoración Juez señaló: “El ayuntamiento de San Martín nos ha cedido un espacio en el polideportivo para que nos reunamos todas las AMPAS de la localidad: la casita de niños, los dos colegios y el instituto”.

La participación de los alumnos

“Es algo esencial que sin embargo no se potencia. Hace unos años mi hijo mayor hizo un curso de mediador de conflictos en el instituto”, recordó Linda Smith.

Sobre los alumnos mediadores y ayudantes, María Jesús Calleja añadió: “Este ya es el tercer curso que desarrollamos este proyecto. Les explicamos qué es la mediación y fuimos formando a alumnos ayudantes. Funciona muy bien como mecanismo de participación, pero hay que cuidarlo y mimarlo mucho. Los alumnos demandan y reclaman participar, están deseando poder ayudar a sus compañeros, implicarse, dar propuestas y que se lleven a cabo”.

Los centros, espacios públicos

Los cinco participantes en la mesa redonda estuvieron de acuerdo a la hora de reclamar los centros educativos como espacios públicos que deberían estar abiertos fuera del horario escolar para que pudiesen ser usados por los profesores, los padres, los alumnos y el resto de la comunidad de cada municipio, especialmente los patios y las pistas deportivas.

“Si los centros públicos están cerrados para los chavales, qué les queda para su ocio. Luego nos quejamos de que son vándalos y de que consumen. Yo tengo el ejemplo claro en casa. Estas navidades el nuevo campo de fútbol de hierba artificial de Fresnedillas estaba cerrado. En vacaciones los chavales saltaban las vallas y se ponían a jugar. Hasta que un día un policía municipal les echó y les amenazó con multarles. Se quedaron sin alternativa de ocio y con 15 años al día siguiente mi hijo llegó borracho a casa”.

Actividades extraescolares

Sobre las actividades extraescolares, Santiago Camblor relató: “Como cada vez hay menos profesores, también hay menos actividades extraescolares. Lo que hay que hacer es gestionarlas de otra manera, por las tardes, con la participación y el apoyo de los padres”.

Elena Sánchez explicó sobre Chapinería: “Aquí los viernes a las tardes unos padres, de forma voluntaria, están dando clases de baloncesto y de graffitis y hay treinta chavales”.

El vandalismo

“En el instituto de San Martín los servicios se están rompiendo continuamente. El vandalismo no está generalizado entre los alumnos, la mayoría están muy bien educados, pero algunos no cuidan las cosas porque no las sienten como suyas”, indicó Santiago Clambor. Sobre la solución, Elena Sánchez apuntó: “En Japón los niños pasan cada día media hora recogiendo y limpiando su aula, saben que tienen que cuidar su espacio y responsabilizarse de sus cosas, esa es la clave y lo que hay que inculcarles desde chiquititos”.

María Jesús Calleja añadió otro ejemplo europeo.  “En Alemania al final del curso los alumnos tienen que limpiar, arreglar y pintar el colegio”.

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