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Mujeres de la Sierra Oeste: Cristina Ruiz, coordinadora del Centro de Educación Ambiental El Águila

  • “Somos muy afortunados de vivir en la Sierra Oeste y tenemos la obligación de cuidarla”.

¿Podrías contarnos brevemente qué es el Centro de Educación Ambiental El Águila?
Es, sobre todo, un centro educativo que intenta poner en valor nuestro medio ambiente y fomentar su protección y conservación. Tratamos de trabajar con público general, que venga de cualquier parte de la Comunidad de Madrid o de zonas cercanas y público escolar tanto de fuera como de la Comarca. Para nosotros es muy importante el trabajo con los colegios locales, los visitamos y realizamos actividades en ellos de manera totalmente gratuita, podemos ir a cualquier colegio de la Sierra Oeste, que tienen siempre prioridad respecto a los que vienen de otros puntos de Madrid. Nos interesa el trabajo de continuidad. Además, nos acercamos a población local a través de asociaciones, grupos de mujeres, de mayores, productores locales… queremos dinamizar el tejido social y poblacional de la comarca siempre con unos criterios medioambientales y de cuidado del entorno. Estamos abiertos a cualquier persona, colectivo o familia que quiera pasarse por el centro, que nadie lo dude y venga a visitarnos.
¿Qué vamos a poder ver si os visitamos?
Tenemos un museo con dos exposiciones, pero también organizamos actividades cada fin de semana y cada festivo. Cada sábado, domingo y festivo. Son gratuitas. Cualquier persona que quiera pasarse a conocer el centro puede hacerlo y si te quieres inscribir en nuestro club de amigos recibes toda la información sobre las nuevas actividades que organizamos y de todo nuestro día a día. Realizamos talleres, rutas en bicicleta, senderismo a pie… nos gusta utilizar recursos disponibles en la zona, por ejemplo, el ayuntamiento de Fresnedillas de a Oliva cuenta con bicicletas eléctricas y realizamos rutas con esas bicicletas. Damos a conocer el patrimonio cultural y arquitectónico de la Sierra Oeste, que es enorme… el Monasterio de Pelayos de la Presa, Piedra Escrita de Cenicientos… y realizamos visitas a productores locales que nos abren sus instalaciones y nos permiten realizar interacción con ellos.
¿Y cómo se costea el Centro?
Una parte la pone la Comunidad de Madrid, otra el Ministerio de Medio Ambiente y el resto llega de la Unión Europea.
¿Una de nuestras asignaturas pendientes más acuciantes es la medioambiental?
Sí, es algo que nos falta por aprender. Es una cuestión global, tenemos que cambiar de conducta porque como no lo hagamos lo tenemos un poco difícil para sobrevivir. Estamos utilizando demasiados recursos, más de los que el planeta es capaz de generar o de su capacidad de regenerarse.
Por aquí pasan muchos niños al cabo del año, ¿vuestro trabajo fundamental es con ellos?
En absoluto. Si estamos consumiendo demasiados recursos los responsables de esas decisiones de consumo no son los niños, sino sus mayores. Creo que son los adultos quienes tienen que entender el problema y poner las soluciones necesarias. Y educar a los niños. Muchas veces les ponemos toda la responsabilidad a ellos, está muy bien educar a los niños y que aprendan, por supuesto, pero tiene mucha más responsabilidad un adulto. Además, ya existen muchos programas educativos enfocados a los niños y no tantos dirigidos a los adultos
Si nos venimos a la Sierra Oeste, ¿es sencillo cambiar conceptos y modos de actuación?
Depende en el tema en el que nos metamos. La educación ambiental abarca tantas cosas que, según en el que nos adentremos, es muy complicado de tratar y siempre es un trabajo a largo plazo. No vamos a cambiar mentalidades de golpe, es un trabajo continuado y que va poco a poco.
¿Somos conscientes de la importancia de cuidar el lugar en el que vivimos?
Creo que cada vez vamos teniendo más conciencia de que tenemos que hacerlo. Por poner un ejemplo concreto podríamos mirar la problemática de los plásticos, en unos años hemos visto crecer muchísimo el uso del plástico, vas a un supermercado y está todo sobreenvasado. Se está empezando a hablar mucho de ello. Propongo un reto, ¿podríamos hacer hoy una compra sin plásticos? Es muy difícil y es algo que es muy necesario cambiar ya.
¿La zona ZEPA la da un valor mayor a vuestro trabajo?
Claro, estamos en una zona muy importante medioambientalmente, estamos avalados por esa figura de protección. España contribuye a la red Natura con la mayor cantidad de terreno de toda la Unión Europea y nuestra ZEPA es una de las de mayor extensión, contribuimos con más de 80.000 hectáreas protegidas. Por eso que estemos aquí es importante, porque somos un punto de apoyo más a este trabajo de protección y conservación natural.
¿Es fácil que ayuntamientos e instituciones locales os tomen en serio?
El problema que tenemos es, sobre todo, que trabajamos con los 19 municipios que componen la Sierra Oeste de Madrid. Es una extensión de terreno y de poblaciones enorme. Claro que nos hacen caso y claro que nos toman en serio, a los ayuntamientos les gusta nuestra labor y nos valoran muy positivamente, pero sí que tenemos que reconocer que cuando llegamos a Cenicientos o a Santa María de la Alameda casi ni se acuerdan de quiénes somos. Es muy difícil llegar a todos los ayuntamientos. Hay que acotar y trabajar por etapas. Intentamos llegar a todos los municipios y es lo que intentamos con nuestros programas anuales, pero sí que nos encantaría llegar mucho más a los ayuntamientos y trabajar mucho más con cada uno de ellos.
¿En qué ha cambiado el Águila desde que estás en la coordinación?
En los últimos años le hemos dado un buen empujón al Centro y nos hemos acercado mucho más a la población local. Estamos trabajando con mucho empeño en las redes sociales, intentamos hacernos más visibles en los medios… también hemos repensado dónde queremos llegar con nuestros programas. Por ejemplo, ahora estamos muy enfocados al desarrollo local, con asuntos muy bonitos como los comedores ecológicos escolares, favorecer la agroecología, trabajamos más cerca y en colaboración de otras personas y colectivos comarcales… nuestro horizonte está puesto un poco más allá de lo que se buscaba antes, ponemos en marcha programas que cumplan con los objetivos hacia los que queremos ir y no tanto con actividades puntuales. Estamos trabajando con productores locales, con privados turísticos…
No sé si el hecho de ser mujer ha condicionado tu trabajo.
Es algo difícil de apreciar. Yo estoy en mi piel y soy mujer. No sé hasta qué punto lo tendría más fácil un hombre. Sí que he tenido algún momento de pensar que si fuese un hombre sería distinto. Es difícil de explicar, pero hay pequeños detalles… además de ser mujer soy joven y eso te lo pone a veces un poco más complicado. Pero, en mi caso al menos, no ha sido nada grave, pequeños detalles.

Javier Fernández Jimenéz.

Una Respuesta para “Mujeres de la Sierra Oeste: Cristina Ruiz, coordinadora del Centro de Educación Ambiental El Águila”

  1. ENTRE ZARZAS DEL ARROYO
    Adivinanza

    Entre zarzas del arroyo,
    vecino de Piedra Escrita,
    surge una brisa que agita
    las blancas plumas de un pollo.
    El pollo en su desarrollo,
    polluelo de una avutarda,
    intuyendo qué le aguarda
    si permanece en el nido
    al que con cuerda han asido
    la roe y niño no aguarda.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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