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Pedro González, viraje hacia el color en Cadalso de los Vidrios

  • “Tengo que seguir aprendiendo y el aprendizaje se realiza trabajando”.

La Casa de los Salvajes acoge desde el pasado 18 de agosto la nueva exposición del escultor y ceramista madrileño Pedro González, un artista habitual en la vida cultural de Cadalso, donde ya ha expuesto en múltiples ocasiones y donde sigue demostrando su capacidad de recrear realidad y fantasía a través del barro y la cerámica. Frutas y frutos del bosque pueblan esta nueva exposición en la que el color toma protagonismo, aunque también podamos apreciar un conjunto de toreros goyescos y otras piezas de diversas texturas, temas y tamaños. La muestra estará disponible hasta el próximo 21 de septiembre y supone una excelente excusa para acercarse al municipio cadalseño.
¿Hasta qué punto sigue siendo especial exponer en Cadalso?
Es una satisfacción. Tengo casa en Cadalso, también un pequeño taller. Y mi familia. Y me siento muy satisfecho de poder exponer mi trabajo aquí. Está, además, en la sala de exposiciones de La Casa de los Salvajes, un sitio muy bueno y muy especial.
Llevas dedicado a la escultura desde el mismo momento en el que vinculaste tu vida con Cadalso…
La verdad es que no lo sé. Empecé entre 1974 y 1975 a dedicarme a la escultura. No tenía ni idea de nada sobre arte. Había dibujado muy poco y comencé dibujando con Amadeo Roca, un profesor excelente. Y por ahí empecé. Después conocí a Julio Quesada, quizás el mejor acuarelista que ha tenido España, y concretamente Madrid. Y como Julio Quesada pertenecía a la escuela de cerámica, enseguida pasé de la acuarela a la cerámica. Y estoy vinculado a la cerámica y al modelado.

¿Cómo se adentra uno en el mundo del arte? ¿Por qué diste ese paso?
Creo que hay que tener algo especial. Tienes que tener unas inquietudes para dar esta clase de saltos. Y luego te hace falta adquirir un conocimiento sobre aquello en lo que estás trabajando, sea el material que sea. A mí me ha costado bastante llegar a conocer un poco lo que estoy haciendo de una forma más profunda. Sensibilidad, que hay que tenerla, no todo el mundo tiene esa capacidad para pensar y hacer cosas, pero, sobre todo, la constancia, el trabajo y el esfuerzo. A veces me tenía casi que escapar del trabajo para llegar a la hora en la que tenía disponible al modelo o a la modelo.

¿Qué elementos artísticos vamos a encontrar en esta muestra?
Empecé dibujando un tema sobre membrillos. Tengo amistad con Antonio López y un día me regaló el DVD de la película que le hicieron, El sol del membrillo, de Víctor Erice. Y, a partir de ese momento me dejó la inquietud de ver la profundidad que tenía todo esto, el estudio tan grande que realiza Antonio a la hora de pintar o dibujar… y por ahí empecé. Con unos membrillos que dibujé hace ya unos años y después empecé a caminar haciendo unos membrillos hace dos años, estuve en la escuela de cerámica con un profesor: Manuel, que lleva Muralismo. Se me ocurrió que, en vez del mural tal cual, podía hacer membrillos y después colocarlos. los hice del doble de tamaño del habitual. Después, ya pensando en la posibilidad de conjuntar una exposición, la coherencia me llevó a realizar las granadas, los limones, las bellotas, unas nueces… por ahí va el tema. Al estar en Cadalso me interesaba mucho mostrar también una serie de toreros goyescos y picadores. Son en pequeño tamaño, pero me interesaba mucho, porque tienen unos gestos y unas cabezas especiales. Pero eran las que tenían en la época. Comparados con los toreros actuales la mirada de los toreros de entonces tenían un porte más chulesco.

A veces uno crea para preguntarse algo, ¿con esta exposición has respondido la pregunta?
Sí. Hay algo que me interesa mucho de la exposición, son los membrillos. Esos membrillos grandes que hay en el centro de la muestra pienso que en un futuro, cuando ande un poco mejor de fondos, pasaré a bronce, porque me interesan mucho. Tienen mucha fuerza. La exposición es la fuerza del color. Hasta ahora había hecho muy poco color, o casi nada, siempre había dejado el barro natural, el de alta temperatura. Pero, a partir de este año me ha funcionado el poner color.

Una Respuesta para “Pedro González, viraje hacia el color en Cadalso de los Vidrios”

  1. LA CARGA DE NARANJAS

    Amarilla era la carga
    que brillaba en el serón,
    y vivimos sensación
    y emoción que nos embarga.
    Don Quijote con adarga
    mi padre trajo en la mula,
    con la que el mundo circula,
    cargamento de naranjas,
    y fueron sus gajos franjas
    que a mi boca se vincula.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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