Una pobre campaña de la aceituna en la Sierra Oeste

Parte del proceso de elaboración de aceite en la almazara de Cenicientos

Cuando se acerca la llegada del invierno muchos de nuestros pueblos se preparan para una de las principales y más provechosas tareas del campo: la recogida de la aceituna, el cultivo por excelencia de la zona mediterránea.

Las olivas son árboles muy generosos que no requieren demasiados cuidados durante el año y cuyo fruto sirve tanto para aceituna de mesa como para la elaboración de aceite. Su recogida, eso sí, ha sido siempre una de las tareas agrícolas más trabajosas pues hay que sumar a las inclemencias del tiempo propias de la época la forma manual de su cosecha y lo costoso que resulta levantar las aceitunas del suelo. Hoy en día ha habido notables avances técnicos como las vareadoras mecánicas, las redes o las cribas que han supuesto un gran alivio a quienes se dedicaban a ello.

Pero lo peor de todo es que este año va a ser pésimo para el sector. En dos de los mayores productores de aceite de nuestra comarca las expectativas no son nada halagüeñas. En Villa del Prado, donde consiguieron llegar casi a los 100.00 mil litros de aceite en la campaña 2011-2012, esperan obtener en torno a los 150.00 kilos de aceituna en esta, cuando en la anterior se metieron 404.000 en la almazara, alrededor de un 65% menos. En Cenicientos, otro de nuestros pueblos olivareros, la cosecha se quedará en un 20% con respecto al año anterior en el que se obtuvieron más de 212.000 kilos sin que las esperanzas para este año lleguen siquiera a los 30 mil. El otro municipio de la Sierra Oeste con destacada producción, San Martín de Valdeiglesias, ronda también esas nefastas previsiones.

Parece ser que la sequía que hemos padecido durante todo este año ha sido la causa de estos paupérrimos resultados.  Ha propiciado que la aceituna se caiga, que no haya engordado y que haya crecido arrugada con el consiguiente descenso en su calidad al quedar  piel y hueso solamente. Por ello, este año de crisis va a verse agravado con una mínima producción de aceite.

De las quince cosecheras que en la Comunidad forman parte de la Denominación de Origen Aceite de Madrid, tres están ubicadas en pueblos de nuestra comarca: la SAT Nº 1.432 Virgen de la Nueva, de San Martín de Valdeiglesias;  la SAT Nº 1.680 Santiago Apóstol, de Villa del Prado, y la SAT Nº 1.431 S. Esteban Protomártir, de Cenicientos. La Comunidad ha conseguido el reconocimiento transitorio de la Denominación de Origen Aceite de Madrid, donde existen unas 27.000 hectáreas de olivar y unos 4.500 olivicultores. La nueva denominación ampara al aceite de oliva virgen extra obtenido por procedimientos mecánicos de las variedades de aceituna mayoritarias Cornicabra y Manzanilla, y de las variedades de aceituna minoritarias Verdeja, Carrasqueña, Picual y Gordal. Esta aceituna debe ser transformada y envasada en estos mismos municipios, hasta obtener un aceite de oliva virgen extra con una acidez máxima de 0,5 grados de ácido oleico. Para la elaboración de estos aceites sólo se podrá utilizar la aceituna recolectada del vuelo, no pudiendo ser utilizada la aceituna del suelo, lo que redundaría en un descenso cualitativo.

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