Archive | junio 8th, 2019

El mayo más seco desde que se registran datos en la Sierra Oeste

Mayo de 2019 quedará en los archivos como el mes más seco desde que se registran datos en diferentes lugares de la Península Ibérica. Desde Córdoba con sus 0 lm2 a Madrid Retiro con una décima de litro por metro cuadrado, pasando por pueblos de nuestra comarca cuyas Estaciones Municipales no registraron precipitación ni en Robledo de Chavela, El Tiemblo y Navahondilla.
La Estación de AEMET Retiro, comparte récord con el año 2015, igualmente con 0,1 lm2. Anteriormente, en 2005 se alcanzaron los 5,1 lm2 y ya en 1963 unos escasos 1,5 lm2. Para situarnos mejor debemos tener en cuenta, que desde sus orígenes, es decir, en 128 mayos, la citada estación recogió en sus mayos menos de 10 lm2 en 8 ocasiones. Estamos, por lo tanto, ante una situación muy poco frecuente y perjudicial para nuestros ecosistemas y las reservas de agua.
Regresando a la Comarca, Sierra Oeste y Alto Tiétar, y, a pesar de sus particularidades fruto de la orografía, no se escapa de la posición central en la Península Ibérica. No olvidemos que nos encontramos muy cerca del lugar más alejado del mar de la piel de toro, esto es en el término de Nombela limitando con Cenicientos. ¿Cómo se manifiesta tal situación en nuestro régimen pluviométrico? Normalmente cuando las potentes borrascas atlánticas desaparecen quedamos a expensas de frentes o bien que entran por el Norte peninsular y que como mucho dejan algo de precipitación al norte de las montañas; o bien situaciones retrogradas procedentes del Mediterráneo que nos pillan en un lugar alejado y nada favorable a sus precipitaciones. Y más cuanto más nos situemos hacia el oeste, como es el caso, dándose la circunstancia de llover más en Madrid capital y poblaciones a su este que en nuestra comarca. Por eso, en ciertos lugares del Norte y del Mediterráneo las lluvias han sido más generosas que en nuestra zona.
Así pues, y tomando como referencia las estaciones meteorológicas municipales que usan la marca DAVIS, homologada por la NOAA americana nos encontramos con el siguiente balance pluviométrico que analizamos a continuación:
Aclaremos que la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) es una agencia científica del departamento de Comercio de los Estados Unidos, cuyas misiones, entre otras son:
• Asegurar el uso sustentable de los recursos y el equilibrio en el uso competitivo de los ecosistemas costeros y marinos, reconociendo tanto sus componentes naturales como humanos.
• Entender los cambios climáticos, incluyendo el cambio climático y el fenómeno oscilatorio de El Niño, para asegurar que se pueda planear y responder apropiadamente
• Proveer datos y pronósticos del tiempo y los eventos cíclicos del agua, incluyendo tormentas, sequías e inundaciones.
• Proveer información sobre el tiempo, el clima y los ecosistemas para asegurar que el transporte individual y comercial sea seguro y eficiente, sin dañar el medio ambiente
Así pues, las estaciones municipales de Robledo de Chavela, El Tiemblo, Navahondilla y Cenicientos nos aportan información veraz sobre los diferentes parámetros meteorológicos para el estudio de la situación climática y su incidencia en los ecosistemas, agricultura etc.
Con todo, la serie más larga de la que disponemos en la comarca es la de Cenicientos con una serie desde 1996. Durante estos 23 años, nunca antes habíamos caído en mayo a prácticamente una precipitación inapreciable de 0,8mm. Hay que remontarse a 2003 para encontrar un registro de 9,3mm o 2015 con 5,6mm o lm2. Igual infortunio registraron las estaciones municipales de Robledo de Chavela con tres años ya de antigüedad manteniendo el pluviómetro sin precipitación como en El Tiemblo y Navahondilla estos pueblos ya con 5 años de existencia con estación meteorológica.
Lógicamente la repercusión en los ecosistemas de la zona, la flora, la fauna, la agricultura, las capas freáticas, los manantiales, los arroyos, los ríos y regatos, los pozos, las charcas etc. es claramente negativa. Aún así no debemos analizar las situaciones aisladamente, esto es, de poco serviría analizar un mes de mayo si no tenemos en cuentas los precedentes, es decir, del comportamiento de las lluvias en meses pasados desde que comenzó el otoño. En este sentido abril se comportó por encima de la media, es decir, resultó húmedo, salvando en cierta medida el comportamiento de las herbáceas y pequeños arbustos. Sin embargo enero, febrero y marzo resultaron por debajo de la media, sobre todo febrero con escasas precipitaciones. El otoño pasado fue más bien regular con un buen comportamiento de noviembre y un diciembre escaso. No veníamos de una situación favorable. Si se fijan en los gráficos del nivel de los pantanos, el año pasado (hasta febrero incluido) veníamos de un estado mucho peor que el de este año por estas fechas. ¿Qué ocurrió? Que marzo batió records de lluvia ese mes (zonas de 260 lm2 en la comarca). En un principio, a finales de febrero de ese año podíamos pensar en un buen comportamiento de los meses posteriores. Salvo abril todo fue a peor para llegar a este mayo de record en la falta de lluvia.
Debemos tomar en consideración el acumulado que llevamos de precipitación del año natural en la presente década de las estaciones municipales hasta mayo.
Tomando como referencia la estación municipal más antigua de la comarca, Cenicientos, en el gráfico pueden comprobar los acumulados de la década hasta mayo. Sin duda destaca a la baja este año con tan solo 146 litros, seguido por los 161 lm2 de 2015; los 170 de 2012 y los 184 litros de 2017. Podríamos tener la tentación de afirmar que cada año vamos a menos, pero ahí está 2018 con sus más de 540 litros acumulados hasta mayo.
En cuanto a temperaturas el mes se comportó con sus altibajos típicos dando una media dentro de los valores normales o tal vez ligeramente superior. En la presente década resulta el 4º mes más cálido.

Emilio Pacios.

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Sonia Gaia: “En este libro vengo a decir que no solo soy lo que muestro”

  • La escritora de Villa del Prado reclama que dejemos de prejuzgar y miremos más allá.

Encontrar un nuevo autor es siempre una buena noticia, encontrar un nuevo poeta es siempre una noticia aún mejor. Hace solo unos días que sabemos de la existencia de una nueva autora en la Sierra Oeste de Madrid, la pradeña Sonia Gaia, que nos sorprendió a muchos hace solo unos días cuando presentaba en Villa del Prado, dentro de los actos programados para el día del libro, su primer poemario: Descalza. Nos reunimos con ella solo unas horas antes de la presentación en Madrid, en la Sala Aleatorio, de esta ópera prima.

¿De dónde nace tu pasión por la poesía y por qué había tan poca gente que te tuviese por poeta?
La pasión por la poesía, creo que sin darme cuenta, me la inculcó mi tía Emiliana, que escribía poesía de siempre y, al final, a quien se la recitaba siempre era a mí. Empecé a escribir hace ahora unos 7 años, no sé si era poesía o qué era, simplemente significaba expresar mis sentimientos en letras, pensando que nadie los iba a leer nunca y aquí estoy, presentando ahora mi primer libro. Verdaderamente, la pasión viene del poder desahogarme y el poder plasmar todo lo que he sentido hasta ahora.

Solo hace unos días que te conocemos como poeta, ¿han cambiado mucho las cosas desde esa presentación en Villa del Prado del 23 de abril?
El otro día iba caminando por la parada del autobús y empezó una pareja a comentar que yo era la del libro y se daban codazos… me sentí famosa por un momento, ¡y en mi pueblo! Han cambiado cosas, me paran y me preguntan, me comentan, quieren comprar el libro, saber qué he escrito, curiosear… y eso me encanta, porque además soy una persona bastante conocida por mi familia y el hecho de que se me empiece a conocer por mí, por lo que hago y no solo de por dónde vengo es un placer. Los cambios que han llegado han sido a mejor y que sigan así, que bienvenidos son.

Descalza es el título de este poemario, ¿una declaración de intenciones desde el título?
Totalmente. Necesitamos perder el atuendo, los zapatos y todo lo que nos separa de la madre natura, que es Gaia, reflejado además en mi nombre artístico. Y es eso, es descalzarse para disfrutar, para sentir, para que no haya bloqueos, para estar unidos a nuestra madre tierra y a nuestra raíz. Es totalmente una declaración de intenciones. No hay más. Descalza vine al mundo, descalza vine a seguir y a ser posible no hagáis que me calce.

¿Eso te define como creadora y como persona? ¿Nadie te va a decir nunca qué hacer o cómo hacerlo?
No, además lo han intentado y sigo en mis trece. Sí que es verdad que soy amante de la crítica constructiva y que para mí esto es un poemario, pero es mucho más. Pretendo también con este libro crecer mucho a nivel personal, me está abriendo un montón de círculos y todo lo que sea algo con lo que yo pueda crecer, bienvenido sea. Os invito a leerlo y a que me comentéis qué os parece.

¿Qué se van a encontrar quienes se acerquen a Descalza?
En Descalza os vais a encontrar para empezar a una niña. Una niña que perdió a su padre, hay muchos poemas a mi padre y sobre todo al sentimiento que generó tenerlo en mí y después lo que generó el perderlo, aunque creo que no hay nada que se pierda si no se olvida y no se deja de pensar en ello. Os vais encontrar también una mujer que se hizo después de todo esto, que habla de muchos amores, de muchos desamores, del crecimiento que eso implica y del proceso de llegar al amor más bonito, que creo que es el que nos debemos a nosotros mismos. Es una invitación al auto cuidado, a quererse, a cuidarse, a crecer y a no arrepentirnos de los errores, sino a verlos e incluso a veces a volver a cometerlos exponiéndonos al riesgo.

Ya habías recitado en muchas otras ocasiones, pero ¿cómo fue esa primera toma de contacto entre tú, tu poesía y el público de Villa del Prado?
Increíble. La gente vio mi nombre en los carteles del día del libro junto al de Manuel, un gran escritor del pueblo, a quien todo el mundo conocía. Y después salí yo y hubo quien se preguntó a qué iba yo allí, si a presentar o a qué… y entonces empecé a recitar. Fue increíble, conseguí no llorar, que era un propósito personal, pero cuando terminé me di cuenta de que hice llorar a las personas. Vinieron después, me hicieron comentarios que me llegaron al alma porque venían de personas que me han visto crecer. Fuera de Villa del Prado recito y soy una persona recitando, en Villa del Prado soy la niña, soy la adolescente, soy la mujer, soy todo ese proceso que han visto. Terminar de recitar, levantar la cabeza y ver a todas esas mujeres y hombres secándose las lágrimas… no tengo palabras para describirlo.

Javier Fernández Jiménez.

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Nuestras costumbres: Recordando los trabajos en los huertos de Cenicientos

Recuerdo perfectamente cuando mis padres iban a sembrar las verduras al huerto, mi madre como la mayoría de las mujeres del pueblo también iba a ayudar y aprender las laborales de las tierras. Cuando me casé, mi marido y yo heredamos unas tierras, yo también ayudaba a mi marido a sembrar toda clase de verduras.
Cuando llegaba la temporada de siembra había que preparar las tierras, se araba con una rastra dejándolo llano y si había algún terrón de tierra se rompía con una azada, después se hacían los canteros y los surcos para regar, se regaba con los arroyos o se sacaba el agua del pozo con un “Cristo”, artilugio que se hacía con dos palos largos y se ataban, en las puntas se ataba un cubo de zinc con una cuerda gruesa.
El campo daba mucho trabajo para todo el año. En primavera los huertos, en verano la siega y el grano y en otoño la vendimia e higos. En Enero se sembraban ajos, guisantes y patatas tempranas de secano.
En Marzo patatas para todo el año, garbanzos, judías verde y blancas, cebolletas, cebollas, calabazas para la matanza, tomates, pepinos, lechugas, repollos y pimientos.
En Julio patatas tardías y judías verdes y blancas.
Todas estas verduras eran de temporadas, no como ahora que con los invernaderos las hay todo el año.
Muchas familias vivían bastante bien de los huertos, el grano, las cepas y las higueras, cosa que ahora sería imposible vivir del campo, ya que se han dejado perder muchas de las tierras, es una pena, porque tenía su encanto.
Con todo lo sembrado había comida para todo el año, los hijos que vivían en Madrid mandaban a sus hijos con los abuelos todo el tiempo de vacaciones para ahorrar un dinero ya que ellos tenían suficiente comida.
Las familias eran mucho más felices aunque comieran todos los días cocidos.
Esto lo cuenta una que lo ha vivido.

 

Margarita Santiago.

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