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2017, un año seco y caluroso: resumen meteorológico de la Sierra Oeste

Si necesitáramos encontrar dos palabras para definir el año 2017 en el aspecto meteorológico, todo indica que lo tendríamos muy fácil: año seco y caluroso. Seco porque a nivel nacional se considera el segundo menos agraciado en precipitaciones desde 1965, y caluroso porque, igualmente a nivel nacional, ha sido el más caluroso.
En nuestra comarca, y con los datos aportados por las estaciones municipales de El Tiemblo, Robledo de Chavela, Navahondilla y Cenicientos, todo indica que así es.
Pero en un año natural acontecen infinidad de situaciones meteorológicas y tan dispares que aunque recientes no dejarían indiferentes a nadie.
Resulta curioso que en medio de un año tan seco los meses catalogados como extremadamente húmedos hayan sido los que por estadística son los menos lluviosos: julio y agosto con situaciones de tormentas rompieron registros con episodios muy severos.
Así mismo, y en este año tan extremadamente seco, febrero fue considerado también como un mes extremadamente húmedo con las desgraciadas inundaciones del Río Cofio en Robledo de Chavela.
Igualmente, y a pesar del calor, tal vez hayamos olvidado las heladas que se produjeron una vez entrada la primavera, en el mes de marzo durante los días que van del 23 al 25, con presencia de la nieve en pueblos de la zona y no solo en la montaña. Las viñas sufrieron las consecuencias helándose los primeros brotes.
Veníamos de un otoño, el de 2016, muy generoso en precipitaciones por lo que teníamos una buena base húmeda sobre la tierra. Continuó lloviendo en enero, y sobre todo febrero llenándose los pantanos y colmando las capas freáticas. Hemos de tener en cuenta que el agua del invierno es el que más se filtra en la tierra al existir menos evaporación por temperaturas bajas y días muy cortos.
Enero ofrecía un aspecto muy encharcado. En las zonas favorables de ladera de la comarca se vieron ya las primeras flores de los almendros el día 16, si bien la flor del fresno, poco vistosa y que pasa desapercibida apareció en días precedentes. Y aunque los registros de precipitación se situaron por debajo de la media, se compensaban con las lluvias otoñales anteriores. En temperaturas un mes en la media. Se vieron los primeros aviones comunes el día 26 en los pueblos menos fríos de la comarca.
Febrero nos sorprendió con tres días de lluvia, del 11 al 13 que dejaron los registros del mes muy por encima de la media pasando en determinados lugares como Robledo de Chavela de los 100 litros. Ello provocó las inundaciones citadas. Embalses llenos, rebosando. Todo era agua. La media de temperaturas en valores normales. Regresaron las golondrinas a finales de mes en pueblos como Cenicientos.
Marzo de contrastes en temperaturas. De alcanzar los 25ºC (temperatura a partir de la cual se considera día de verano) en la primera decena del mes, a encontrarnos con 3 días auténticamente invernales ya metidos en la tercera decena con nieve y sobre todo heladas que produjeron daños en la agricultura como los viñedos. Las precipitaciones ya por debajo de la media.
Abril se olvidó de las aguas mil y, además, resultó más cálido de lo normal. En zonas como Pelayos se acercaron ya a los 30ºC.
Mayo tuvo sus tormentas entre el 10 y el 12 y el resto de los días no se dejó ver el líquido elemento. Los pantanos, en muy buen nivel hasta entonces, comienzan el descenso. Se dieron los primeros episodios de calor rondándose los 35ºC en los pueblos más bajos de la comarca. La media de las temperaturas superior a la normal.
Junio fue el mes de 2017 con más anomalía térmica del año, pues se situó en 4 y hasta 5ºC por encima de los valores considerados normales. Ya se alcanzaron los 40ºC en puntos de la zona. Comenzaba un verano que se alargaría hasta octubre.
Julio, aunque caluroso, se acercó más a los valores normales, si bien se dieron picos que superaron los 40ºC. Lo más llamativo de este mes fueron las fortísimas lluvias de los días 6 y 7 provocando fuertes inundaciones y daños en distintos pueblos. Destacar la intensidad de lluvia de Cenicientos con un pico de 245 litros a la hora. Las inundaciones fueron aparatosas y dañinas. Mes catalogado en la comarca como extremadamente húmedo.
Agosto muy similar a julio en temperaturas, es decir, caluroso, e igualmente extremadamente húmedo por un episodio de fuertes tormentas a final de mes recogiendo intensidades máximas de precipitación de 217 litros/hora en Robledo o 198 litros/hora en El Tiemblo.
Septiembre no secó las fuentes porque ya estaban secas. La preocupación por el estado de los pantanos y los acuíferos aumentaba. Lo más noticiable fueron los continuos huracanes del Caribe.
Octubre alargó el verano con varios días de 30ºC y muy poca precipitación para ser el mes más lluvioso del año en la comarca.
Noviembre no quiso ser generoso con las precipitaciones y las previsiones no invitaban al optimismo. Aparecieron las primeras heladas rondando los -3ºC en Pelayos de la Presa.
Diciembre confirmó los peores escenarios en cuanto al agua con registros muy inferiores a las medias. Heladas nocturnas de hasta -8ºC en Pelayos.
En Cenicientos, con una serie desde 1996, sus 425 litros suponen el año más seco por debajo de los 432 de 2015 para una media de 800 litros. La temperatura media anual fue de 15,9ºC lo que supone la más alta desde 2006.
Confiemos en el año entrante y que nos traiga mucha agua.

Emilio Pacios.

Publicado en Actualidad, Medio Natural, Sierra OesteComentario (1)

Otoñadas en la Sierra Oeste: No existe una igual a otra

  • Influyen la humedad relativa, la temperatura, la precipitación, las inversiones térmicas o el viento.
  • La situación de los embalses es estos momentos 11 puntos inferior que hace un año.

Finalizó septiembre con el peor de los presagios. Uno se siente como cuando alguna vez en la vida el “profe” nos puso un cero en un examen. Se cierra el mes sin estrenar los pluviómetros exceptuando una tormenta estática que afectó a la zona de Cebreros y cercanías. En cualquier caso resultó muy localizada.
En las estaciones municipales de El Tiemblo, Robledo de Chavela, Navahondilla y Cenicientos cerramos el mes sin precipitación. Podríamos caer en la tentación de pensar que esto es la primera vez que sucede, pero lo cierto es que ya ocurrió en Cenicientos (la estación con registros más antiguos) y, extrapolando en más zonas de la comarca, en 2003; los 3 litros de 2004; o los 0,5 litros de 2011. En el extremo opuesto los 150 litros de 2012 para configurar una media de 43 litros en Cenicientos desde 1996. Poco a poco, y según vayan sumando años las estaciones municipales podremos sacar conclusiones más generales, y, sobre todo más reales.
Resulta curioso que tanto julio como agosto han resultado meses extremadamente húmedos a consecuencia de dos gotas frías que nos afectaron, sin olvidar la de los días 6 y 7 de julio con potentes chubascos de agua y granizo o esa especie de mini-huracán que afectó a una parte del término de El Tiemblo a finales de agosto. Con todo, y a pesar de esos dos episodios, la situación de los embalses es estos momentos 11 puntos inferior que hace un año. En general llevamos un acumulado de año natural de más de 100 litros menos que el año pasado. Esta situación afecta, lógicamente, principalmente a las herbáceas y matorrales al igual que al nivel de los pantanos. No es alentador los datos que nos manda oficialmente la Comunidad de Madrid en los que se certifica que el aumento del consumo de agua del pasado año hidrológico 2016/2017 ha aumentado un 2%. Creo que nos alarmamos con las noticias del cambio climático o calentamiento global pero no hacemos más que aumentar el consumo de agua. Contradictorio, en cualquier caso. Y si me permiten, irresponsable.
Las temperaturas medias del mes se situaron cerca de la media de los últimos 10 años, inferiores a septiembre de 2016 pero superiores a las de 2015. Nada extraordinario excepto que en las zonas favorables a las inversiones térmicas, y antes de la llegada del otoño, pudimos ver temperaturas mínimas que rondaron los 3ºC en Pelayos de la Presa. Una temperatura que se me antoja invernal.
En el cuadro expuesto, pueden comprobar las temperaturas y precipitaciones de los últimos tres años en estaciones municipales. Los datos deben ser interpretados y debemos alejarnos de la frialdad matemática. Por ejemplo: aparece Cenicientos con una media del mes superior a la de El Tiemblo. Pero sin embargo las máximas son superiores en tierras tembleñas. ¿Por qué entonces la media es superior en Cenicientos? Sencillamente porque las mínimas bajan más en El Tiemblo. Son matices que debemos tener en cuenta.
Como debemos tener en cuenta los matices para explicar las otoñadas. No existe una otoñada igual a otra ni en fechas, ni en colores, ni en formas pues depende de varios factores meteorológicos como la humedad relativa, la temperatura, la precipitación, las inversiones térmicas o el viento.
La paleta de colores, y dependiendo de estas variables puede incluso anular unos colores sobre otros y así, de esta forma, tener una otoñada más intensa, más colorida o menos colorida.
Una prueba de los tiempos la mostramos en las fotografías de septiembre del año pasado y octubre de este año. Podemos comprobar, que este año, y a pesar de llevar un déficit de precipitación de más de 100 litros con respecto al pasado, las masas forestales se encuentran mejor como mostramos con los robles. ¿Por qué es así? Por la forma de llover. El año pasado llovió en abril y mayo por lo que el agua ya penetraba tanto a capas inferiores. Este año llovió fuerte hasta febrero. Meses invernales, días cortos por lo que el agua filtró a capas más bajas. Por eso las masas forestales de arboleda se encuentran mejor que este año.
Cuestión de matices.
Disfruten de la otoñada que ha comenzado en las zonas bajas por aquello de las inversiones térmicas nocturnas.

Emilio Pacios.

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