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Leslie, un alma libre

En un mundo en el que prevén hasta con dos decimales “la subida de temperatura de la tierra” en los próximos 50 años (que osadía, ¡¡dos decimales!!), llega Leslie como un fenómeno libre, “burlándose” de los centros mundiales de predicción, incapaces de detectar su comportamiento ni a 6 horas vista. Lección de humildad y reflexión para los profetas del apocalipsis o más bien los pájaros agoreros a sueldo de los que deciden. No lo dude, si de inflar su bolsillo se trata, le invitarán a más conferencias, actos etc con la asistencia y el triunfo asegurados. Si usted proclama que todo es CC, triunfará. Si usted razona le señalarán.

Pero llega Leslie con una buena nueva: La Tierra aún se maneja a sí misma, un alma libre que nos ha dado una gran lección.  Autónoma ante el control humano.

Negativo ha sido  el gran  vocerío emocional (que  se aleja de la ciencia y la razón) cantado a los cuatro vientos por prensa, redes, televisiones, radios…con un rosario de mentiras e inexactitudes,  proclamando la ignorancia atrevida en la que nos hemos instalado. Hechos alternativos lo llaman.

Como muchos huracanes, una vez paseado y dejando su rastro por las zonas susceptibles de estos fenómenos meteorológicos allá por El Caribe y zonas del SE norteamericano, Leslie inicia su travesía del Atlántico en dirección noreste hacia el continente europeo, encontrando cada vez aguas más frías y por tanto disminuyendo su potencial dejando de ser Huracán. Ocurre que, en este caso, un anticiclón canadiense, con vientos del norte, empuja a la tormenta tropical Leslie hacia el sur, de aguas alrededor de 22ºC en las que transitaba a pasar a zonas de más de 27ºC de temperatura del mar. Ante esta situación Leslie se refuerza con la energía aportada por situarse en una zona de aguas más calientes y vuelve a ser Huracán. No es cambio climático, es meteorología sin más. Ocurre que este hecho se produce ya más cerca del continente europeo y comienzan las alarmas. Una vez reconvertido en huracán se inician las previsiones y el seguimiento de su trayectoria. Las posibilidades que se manejaron eran tan dispares como que una vez lo situaban en Canarias, otras en Marruecos, otras en el sur de la Península Ibérica, otras en las islas británicas,  etc. Incertidumbre y confusión sobre su errática trayectoria. En lo que sí coincidían todas las previsiones era en el hecho de que si llegaba a la Península nunca lo haría como huracán, puesto que en su recorrido hacia el norte encontraría aguas más frías y menos energía. Esto ya no interesaba publicar. Es mejor llamarlo Huracán, da más beneficios. Es más sensacionalista.

Se han podido leer, escuchar y ver tal cantidad de falsedades que resultaría difícil enumerar tanta necedad.

Aclaremos:

  • Leslie no llegó a la Península como Huracán o ciclón tropical sino como ciclón post-tropical o borrasca
  • No hubiera sido un fenómeno nuevo puesto que ya los hubo en 1952, 1984, 1987…
  • No hubiera sido el primer Huracán en la Península pues contamos casos como en Lisboa en 1704 categoría 1; Andalucía occidental 1842 entre categorías 1 y 2;  y la tormenta tropical Vince en Huelva en 2005.
  • Las Islas Británicas se llevan la palma en Europa en cuestión de ciclones tropicales como los de 1883, 1884, 1906, 1950, 1953, 1986…

No nos habíamos repuesto aún, después de adjudicar al C.C.  las desgraciadas inundaciones de Sant Llorenç , cuando  llegó Leslie.  Lo que sucedió en Sant Llorenç obedeció a lo que popularmente conocemos como Gota Fría o DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos), pero tampoco es consecuencia del CC.

Sugiero dar un repaso a las efemérides de AEMET, de información pública y gratuita en su página de internet, de todos los días de octubre.  Encontrarán cada día inundaciones de situaciones pasadas, (por el fenómeno gota fría)  incluso desde los años 1400, 1600, 1700, 1800…Comprobarán que el fenómeno meteorológico  típico de los meses de septiembre, octubre y noviembre principalmente, forma parte del ADN del clima mediterráneo. Lo propongo como un ejercicio para ajustar  la idea que tenemos sobre “esto del tiempo” y para evitar que información falseada nos engañe y asuste.

Las riadas, inundaciones, desbordamientos… son inherentes al clima de la zona. Nada nuevo por más que nos empeñemos en lo contrario al abrigo de intereses personales.

Las previsiones apuntan a un resto de octubre muy movido en cuestión de DANAS o gotas frías. Algunas potencialmente destructivas,  pero en ningún caso, nada que no haya sucedido.

FOTO: Ojo del huracán Leslie que perdió la categoría de huracán antes de tocar la península.

Emilio Pacios.

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Con Emma empezó todo: Resumen del año hidrológico 2017/2018

Con la llegada de octubre se completa el último año hidrológico, que abarca desde el 1 de ese mismo mes de 2017 hasta el 30 de septiembre de 2018. El año hidrológico es un periodo que se analiza principalmente para el estudio y comportamiento del régimen de precipitaciones en las cuencas hidrográficas y así calcular balances hídricos, previsiones y formas de acción ante inundaciones, sequías y otras circunstancias similares. No confundir con año hidro-meteorológico o agrícola, que comienza el 1 de septiembre y finaliza el 31 de agosto, si bien no suele haber muchas diferencias ya que septiembre en nuestra comarca representa el cuarto mes del año menos lluvioso después de junio, julio y agosto.
Estamos, pues, ante un periodo de 12 meses de análisis de la precipitación en la comarca que ha arrojado datos algo inferiores a las medias y con un régimen desigual en cuanto a los meses más lluviosos.
Resulta del todo imprescindible saber de dónde venimos analizando comportamientos pluviométricos anteriores. La primavera de 2017, después de un febrero muy generoso en el líquido elemento (que a su vez venía precedido de un gran otoño muy lluvioso), llenó pantanos, fuentes, ríos, arroyos, capas freáticas… lo que aseguraba de cara al verano un periodo sin restricciones y reservas de humedad para la vegetación arbórea boscosa. Los pantanos se llenaron en febrero y a partir de ahí se cerró el grifo y salvo aparatosas tormentas, como la del famoso episodio del 6/7 de julio del año pasado que produjo inundaciones serias en puntos y pueblos de la comarca (Robledo, Cenicientos…), las precipitaciones fueron muy escasas. Y comenzó el año hidrológico 2017/2018 con precipitaciones realmente escasas, muy escasas y más teniendo en cuenta que en la comarca octubre es el mes más lluvioso del año. Aún aguantaban las reservas de pantanos y los pozos gozaban así mismo de buena salud. Noviembre repitió el comportamiento de octubre con un patrón meteorológico de bloqueo absoluto de las borrascas atlánticas por lo que la situación comenzaba a ser preocupante habida cuenta de que nos encontrábamos en el tercer mes más lluvioso del año. El mes del turrón se unió a la sequía de los dos precedentes con registros de precipitación muy bajos para el que es considerado el segundo mes más lluvioso del año. Llegando a enero y febrero y nos quedamos fuera del radio de acción de dos entradas frías con humedad que afectaron al resto de la Comunidad de Madrid pero no al extremo suroeste de la misma, es decir, nuestra comarca. Resultaba curioso ver cómo nuestros pueblos se encontraban a la cola de precipitación de la región. Esto acentúo la sequía causando una situación delicada en los pantanos y las capas freáticas. Necesitábamos un cambio de patrón meteorológico que acabara con el bloqueo anticiclónico.
Y con Emma empezó todo. Un potente desalojo de aire muy frío procedente de la Siberia más lejana, en el extremo nororiental de Asia, nos anunciaba una rotura de la situación de bloqueo. En principio iba a ser una irrupción de aire muy frío que por sus características no implica en nuestra zona precipitación, pero al menos se abría la puerta a un cambio.
¿Qué ocurrió? Pues que al moverse las fichas de la situación meteorológica, se desestabilizó el bloqueo y se pudo colar la borrasca Emma que el 27 de febrero nos dio el primer aviso de esperanza regando especialmente, con un frente de sur, los pueblos más al SW de nuestra zona y más aún con un nuevo frente el 28 de febrero. Pero Emma (recordemos que los organismos oficiales meteorológicos de Francia, Portugal y España decidieron nombrar a las borrascas por su profundidad y viento), no solo abrió las puertas del Atlántico sino que expulsó la ola de aire gélido que hubiese congelado la península. Doble acción tuvo Emma: romper el bloqueo y expulsar el hielo.
Y así entramos en un esperanzador marzo con una sucesión de borrascas atlánticas que parecían no tener fin (algunas muy potentes como Félix). Tanto que se pasó de frenada y nos llevó al mes más lluvioso en la zona desde que disponemos de datos e igualmente en gran parte de la Comunidad de Madrid con datos de AEMET. Registros de más de 200 lm2 en puntos de la zona (255 lm2 en Cenicientos) y por encima de los 150 lm2 en prácticamente toda la Sierra Oeste y cercanías. Abril se unió a la fiesta y si bien ya no se llegó a 200 lm2, sí tuvimos puntos de la comarca que superaron los 100 lm2. Los pantanos se llenaron, las capas freáticas subieron, corrieron arroyos, ríos, fuentes, manantiales…..
En mayo comenzaron a bajar las precipitaciones si bien se sucedían los días nublados con temperaturas inferiores a lo normal. Junio entró en la dinámica del régimen de precipitación veraniego (es decir, escaso), julio no registró precipitaciones en varias de las estaciones de medición; agosto se estrenó allá donde tocó la lotería de las tormentas al igual que sucedió en septiembre. Pero la reserva estaba garantizada por las abundantes precipitaciones de marzo y abril.
Atrás quedaron imágenes desoladoras de los pantanos puesto que a día de hoy las reservas se encuentran por encima de la media de los últimos 10 años, y, por supuesto, por encima de los niveles del año pasado. Deseamos que octubre rectifique y entren las borrascas atlánticas ya que, como dijimos más arriba, es el mes más lluvioso del año, si bien se observa una tendencia en los últimos años a desplazarse hacia febrero o marzo.

Emilio Pacios.

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El Plan del Calor se cierra con tan solo 17 días de alerta y el verano más suave de los últimos cuatro años

  • El 3 de agosto fue el día más caluroso del año en la región, con una máxima de 40,5º C.
  • El pasado año la Comunidad se mantuvo 55 días en alerta por calor y en los dos años anteriores 50 jornadas.

El Plan de Vigilancia de los Efectos de las Olas de Calor sobre la Salud de la Comunidad de Madrid de 2018 se ha cerrado este sábado con un registro de tan solo 17 alertas de riesgo por calor, frente a las 55 del pasado año. Se trata del verano más suave de la región de los últimos cuatro años.
La Consejería de Sanidad mantuvo activada la máxima alerta, alto riesgo, durante 9 días y otros 8 la alerta de precaución ante altas temperaturas que pueden afectar a la salud de la población. El viernes 3 de agosto se alcanzó el máximo registro con una media de 40,5 grados de los observatorios de Barajas, Retiro, Cuatro Vientos y Getafe, según datos proporcionados por la Agencia Estatal de Meteorología.
En concreto, la alerta 2 de Alto Riesgo se mantuvo desde el 30 de julio y de manera continuada hasta el 7 de agosto.
El Plan de Vigilancia de los Efectos de las Olas de Calor sobre la Salud de la Comunidad de Madrid, que coordina la Dirección General de Salud Pública del Gobierno regional, ha estado operativo desde el 1 de junio hasta el pasado 15 de septiembre, elaborando cada día, de lunes a viernes, un boletín informativo sobre los niveles de riesgo.
Además, el Plan ha contado con diversos canales para informar tanto a la población como a los profesionales socio-sanitarios mediante la gestión del Área de Vigilancia de Riesgos Ambientales en Salud y el Servicio de Alertas de Salud Pública.
En total, durante este verano se han enviado 38.086 correos electrónicos informando de la situación de calor, mediante boletines que incluyen consejos preventivos, y 9.590 mensajes SMS a móviles de 1.174 suscriptores. Por otro lado, también se han publicado los contenidos en www.comunidad.madrid/servicios/salud/calor-salud y los avisos de alertas en la cuenta oficial de la Consejería de Sanidad @SaludMadrid, y las de la Comunidad de Madrid.
El Plan de prevención se dirige a la población más vulnerable a los efectos del calor, que son los ancianos y personas con enfermedades crónicas (cardiovasculares, respiratorias…). En este grupo se incluye también a los mayores de 80 años, ancianos que viven solos, con escaso apoyo socio-familiar, enfermos o con situación socio-económica desfavorecida. También por su vulnerabilidad, se dirige a la protección de los menores.

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2017, un año seco y caluroso: resumen meteorológico de la Sierra Oeste

Si necesitáramos encontrar dos palabras para definir el año 2017 en el aspecto meteorológico, todo indica que lo tendríamos muy fácil: año seco y caluroso. Seco porque a nivel nacional se considera el segundo menos agraciado en precipitaciones desde 1965, y caluroso porque, igualmente a nivel nacional, ha sido el más caluroso.
En nuestra comarca, y con los datos aportados por las estaciones municipales de El Tiemblo, Robledo de Chavela, Navahondilla y Cenicientos, todo indica que así es.
Pero en un año natural acontecen infinidad de situaciones meteorológicas y tan dispares que aunque recientes no dejarían indiferentes a nadie.
Resulta curioso que en medio de un año tan seco los meses catalogados como extremadamente húmedos hayan sido los que por estadística son los menos lluviosos: julio y agosto con situaciones de tormentas rompieron registros con episodios muy severos.
Así mismo, y en este año tan extremadamente seco, febrero fue considerado también como un mes extremadamente húmedo con las desgraciadas inundaciones del Río Cofio en Robledo de Chavela.
Igualmente, y a pesar del calor, tal vez hayamos olvidado las heladas que se produjeron una vez entrada la primavera, en el mes de marzo durante los días que van del 23 al 25, con presencia de la nieve en pueblos de la zona y no solo en la montaña. Las viñas sufrieron las consecuencias helándose los primeros brotes.
Veníamos de un otoño, el de 2016, muy generoso en precipitaciones por lo que teníamos una buena base húmeda sobre la tierra. Continuó lloviendo en enero, y sobre todo febrero llenándose los pantanos y colmando las capas freáticas. Hemos de tener en cuenta que el agua del invierno es el que más se filtra en la tierra al existir menos evaporación por temperaturas bajas y días muy cortos.
Enero ofrecía un aspecto muy encharcado. En las zonas favorables de ladera de la comarca se vieron ya las primeras flores de los almendros el día 16, si bien la flor del fresno, poco vistosa y que pasa desapercibida apareció en días precedentes. Y aunque los registros de precipitación se situaron por debajo de la media, se compensaban con las lluvias otoñales anteriores. En temperaturas un mes en la media. Se vieron los primeros aviones comunes el día 26 en los pueblos menos fríos de la comarca.
Febrero nos sorprendió con tres días de lluvia, del 11 al 13 que dejaron los registros del mes muy por encima de la media pasando en determinados lugares como Robledo de Chavela de los 100 litros. Ello provocó las inundaciones citadas. Embalses llenos, rebosando. Todo era agua. La media de temperaturas en valores normales. Regresaron las golondrinas a finales de mes en pueblos como Cenicientos.
Marzo de contrastes en temperaturas. De alcanzar los 25ºC (temperatura a partir de la cual se considera día de verano) en la primera decena del mes, a encontrarnos con 3 días auténticamente invernales ya metidos en la tercera decena con nieve y sobre todo heladas que produjeron daños en la agricultura como los viñedos. Las precipitaciones ya por debajo de la media.
Abril se olvidó de las aguas mil y, además, resultó más cálido de lo normal. En zonas como Pelayos se acercaron ya a los 30ºC.
Mayo tuvo sus tormentas entre el 10 y el 12 y el resto de los días no se dejó ver el líquido elemento. Los pantanos, en muy buen nivel hasta entonces, comienzan el descenso. Se dieron los primeros episodios de calor rondándose los 35ºC en los pueblos más bajos de la comarca. La media de las temperaturas superior a la normal.
Junio fue el mes de 2017 con más anomalía térmica del año, pues se situó en 4 y hasta 5ºC por encima de los valores considerados normales. Ya se alcanzaron los 40ºC en puntos de la zona. Comenzaba un verano que se alargaría hasta octubre.
Julio, aunque caluroso, se acercó más a los valores normales, si bien se dieron picos que superaron los 40ºC. Lo más llamativo de este mes fueron las fortísimas lluvias de los días 6 y 7 provocando fuertes inundaciones y daños en distintos pueblos. Destacar la intensidad de lluvia de Cenicientos con un pico de 245 litros a la hora. Las inundaciones fueron aparatosas y dañinas. Mes catalogado en la comarca como extremadamente húmedo.
Agosto muy similar a julio en temperaturas, es decir, caluroso, e igualmente extremadamente húmedo por un episodio de fuertes tormentas a final de mes recogiendo intensidades máximas de precipitación de 217 litros/hora en Robledo o 198 litros/hora en El Tiemblo.
Septiembre no secó las fuentes porque ya estaban secas. La preocupación por el estado de los pantanos y los acuíferos aumentaba. Lo más noticiable fueron los continuos huracanes del Caribe.
Octubre alargó el verano con varios días de 30ºC y muy poca precipitación para ser el mes más lluvioso del año en la comarca.
Noviembre no quiso ser generoso con las precipitaciones y las previsiones no invitaban al optimismo. Aparecieron las primeras heladas rondando los -3ºC en Pelayos de la Presa.
Diciembre confirmó los peores escenarios en cuanto al agua con registros muy inferiores a las medias. Heladas nocturnas de hasta -8ºC en Pelayos.
En Cenicientos, con una serie desde 1996, sus 425 litros suponen el año más seco por debajo de los 432 de 2015 para una media de 800 litros. La temperatura media anual fue de 15,9ºC lo que supone la más alta desde 2006.
Confiemos en el año entrante y que nos traiga mucha agua.

Emilio Pacios.

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Otoñadas en la Sierra Oeste: No existe una igual a otra

  • Influyen la humedad relativa, la temperatura, la precipitación, las inversiones térmicas o el viento.
  • La situación de los embalses es estos momentos 11 puntos inferior que hace un año.

Finalizó septiembre con el peor de los presagios. Uno se siente como cuando alguna vez en la vida el “profe” nos puso un cero en un examen. Se cierra el mes sin estrenar los pluviómetros exceptuando una tormenta estática que afectó a la zona de Cebreros y cercanías. En cualquier caso resultó muy localizada.
En las estaciones municipales de El Tiemblo, Robledo de Chavela, Navahondilla y Cenicientos cerramos el mes sin precipitación. Podríamos caer en la tentación de pensar que esto es la primera vez que sucede, pero lo cierto es que ya ocurrió en Cenicientos (la estación con registros más antiguos) y, extrapolando en más zonas de la comarca, en 2003; los 3 litros de 2004; o los 0,5 litros de 2011. En el extremo opuesto los 150 litros de 2012 para configurar una media de 43 litros en Cenicientos desde 1996. Poco a poco, y según vayan sumando años las estaciones municipales podremos sacar conclusiones más generales, y, sobre todo más reales.
Resulta curioso que tanto julio como agosto han resultado meses extremadamente húmedos a consecuencia de dos gotas frías que nos afectaron, sin olvidar la de los días 6 y 7 de julio con potentes chubascos de agua y granizo o esa especie de mini-huracán que afectó a una parte del término de El Tiemblo a finales de agosto. Con todo, y a pesar de esos dos episodios, la situación de los embalses es estos momentos 11 puntos inferior que hace un año. En general llevamos un acumulado de año natural de más de 100 litros menos que el año pasado. Esta situación afecta, lógicamente, principalmente a las herbáceas y matorrales al igual que al nivel de los pantanos. No es alentador los datos que nos manda oficialmente la Comunidad de Madrid en los que se certifica que el aumento del consumo de agua del pasado año hidrológico 2016/2017 ha aumentado un 2%. Creo que nos alarmamos con las noticias del cambio climático o calentamiento global pero no hacemos más que aumentar el consumo de agua. Contradictorio, en cualquier caso. Y si me permiten, irresponsable.
Las temperaturas medias del mes se situaron cerca de la media de los últimos 10 años, inferiores a septiembre de 2016 pero superiores a las de 2015. Nada extraordinario excepto que en las zonas favorables a las inversiones térmicas, y antes de la llegada del otoño, pudimos ver temperaturas mínimas que rondaron los 3ºC en Pelayos de la Presa. Una temperatura que se me antoja invernal.
En el cuadro expuesto, pueden comprobar las temperaturas y precipitaciones de los últimos tres años en estaciones municipales. Los datos deben ser interpretados y debemos alejarnos de la frialdad matemática. Por ejemplo: aparece Cenicientos con una media del mes superior a la de El Tiemblo. Pero sin embargo las máximas son superiores en tierras tembleñas. ¿Por qué entonces la media es superior en Cenicientos? Sencillamente porque las mínimas bajan más en El Tiemblo. Son matices que debemos tener en cuenta.
Como debemos tener en cuenta los matices para explicar las otoñadas. No existe una otoñada igual a otra ni en fechas, ni en colores, ni en formas pues depende de varios factores meteorológicos como la humedad relativa, la temperatura, la precipitación, las inversiones térmicas o el viento.
La paleta de colores, y dependiendo de estas variables puede incluso anular unos colores sobre otros y así, de esta forma, tener una otoñada más intensa, más colorida o menos colorida.
Una prueba de los tiempos la mostramos en las fotografías de septiembre del año pasado y octubre de este año. Podemos comprobar, que este año, y a pesar de llevar un déficit de precipitación de más de 100 litros con respecto al pasado, las masas forestales se encuentran mejor como mostramos con los robles. ¿Por qué es así? Por la forma de llover. El año pasado llovió en abril y mayo por lo que el agua ya penetraba tanto a capas inferiores. Este año llovió fuerte hasta febrero. Meses invernales, días cortos por lo que el agua filtró a capas más bajas. Por eso las masas forestales de arboleda se encuentran mejor que este año.
Cuestión de matices.
Disfruten de la otoñada que ha comenzado en las zonas bajas por aquello de las inversiones térmicas nocturnas.

Emilio Pacios.

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