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Cooperación, un desafío imprescindible

Desde hace muchos años se nos ha adoctrinado en la afirmación de que la competencia es uno de los pilares de nuestra sociedad, si eres más competitivo que el vecino serás mejor y progresarás. Desde el poder se nos dice continuamente que el egoísmo individual es el  motor de las relaciones y los comportamientos humanos.

Esta visión simplista y parcial del mundo ha tenido unas consecuencias económicas, sociales y culturales catastróficas para la sociedad, aunque a ciertos poderes económicos y políticos les haya servido para justificar cómo las  grandes injusticias y desequilibrios sociales son una consecuencia necesaria e irremediable de la selección natural, algo inquebrantable.

Esta visión descarnada y feroz del mundo olvida deliberadamente algunos de los principios básicos que nos han hecho sobrevivir a lo largo de los siglos y que nos han hecho verdaderamente humanos: la sociabilidad, la comunicación, la capacidad de compartir, de transmitir conocimientos, la generosidad, la solidaridad… Estos principios describen, en esencia, la cooperación.

La cooperación y las alianzas son mucho más efectivas para sobrevivir que el individualismo

En los momentos que vivimos, y con unas perspectivas notablemente negativas para los años venideros, es del todo imprescindible que las gentes, instituciones públicas, empresarios y asociaciones de todo tipo de la Sierra Oeste tengamos muy presente el principio de cooperación, una palabra importantísima para nuestro futuro y a la que tenemos que dar significado y esencia entre todos los actores que conforman la vida de nuestros pueblos.

El tiempo en el que las administraciones públicas financiaban los servicios públicos ha llegado a su fin, la incapacidad económica de mantener buena parte de estos servicios, muchos de carácter social, llevará a cancelarlos o redefinirlos. El mismo panorama es aplicable a muchas de las actividades culturales y sociales que se desarrollaban bajo el auspicio público.

Necesitaremos crear un diálogo constructivo y en igualdad entre diferentes colectivos

Por otro lado, la alta cuota de desempleo es una desgracia que nos va a acompañar de forma permanente durante varios años, lo que llevará aparejado un serio aumento de la exclusión social, la cual será mínimamente paliada por las administraciones públicas. A este panorama hay que sumar una disminución importante en el consumo por parte de los ciudadanos, llevándonos a un decrecimiento económico autoimpuesto por las circunstancias y que afectará gravemente a la mayoría de empresarios de nuestra comarca.

El reto colectivo al que nos enfrentamos es grande y nos obligará a modificar nuestro estilo de vida y posiblemente nuestra escala de valores, tomando conciencia de lo que es realmente importante y de lo que es superfluo y desechable. La fiesta del consumismo desbocado está dando sus últimos coletazos y es muy poco probable que vuelva.

La cooperación implica algo muy difícil: dejar a un lado inquinas y rencillas absurdas

Este desafío colectivo lo podemos encarar de dos maneras: manteniendo una brutal competición de todos contra todos por los pocos recursos, trabajos, subvenciones, clientes, etc. que queden; o viviendo bajo la premisa de la cooperación, de la ayuda mutua, de la unión social y económica para capear la monumental tormenta que vivimos. La historia demuestra con rotundidad cómo en los momentos de grandes crisis, la cooperación y las alianzas son mucho más efectivas para la supervivencia que el individualismo.

Si optamos por la cooperación en nuestra comarca, necesitaremos crear un marco de diálogo constructivo, sincero y en igualdad de condiciones, entre diferentes colectivos ya existentes, mancomunidades, consorcios, ayuntamientos, partidos políticos, asociaciones de empresarios, asociaciones vecinales, culturales, deportivas, etc. Estas reuniones podrían ser organizadas en mesas sectoriales que debatan y pongan en común posibilidades de cooperación entre todos los implicados y que sirvan al fin de mantener y potenciar el bienestar social, cultural y económico de los vecinos.

Nos enfrentamos a un momento en el que o cambiamos o nos hundimos

La cooperación implica algo muy difícil pero que es imprescindible: dejar a un lado inquinas políticas absurdas, rencillas irracionales entre colectivos y municipios, buscando juntos las cosas que nos unen y dejando aparcados los asuntos que nos separan. Tenemos que reinventarnos en los servicios que se ofrecen a los ciudadanos, fomentando el voluntariado y estructurando una red social comarcal basada en el intercambio no monetario de servicios y conocimientos entre particulares. Hemos de fomentar alianzas entre asociaciones de empresarios que ofrezcan servicios y productos de forma más atractiva y económica al consumidor.

Emprender esta tarea es difícil y complejo ya que implica muchos cambios personales, pero nos enfrentamos a un momento histórico en el que cambiamos o nos hundimos, esa es la alternativa.

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