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El arte expoliado del Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias II

  • La portada renacentista del Monasterio se desmanteló y trasladó a la finca El Alamín en Toledo.

El número 211 de la Gaceta de Madrid publicado el 29 de julio de 1835 anunciaba un Real Decreto que en su punto número uno afirmaba: “Los monasterios y conventos de religiosos que no tengan 12 individuos profesos, de los cuales dos terceras partes a lo menos sean de coro, quedan desde luego suprimidos y lo mismo se verificará en lo sucesivo respecto de aquellos cuyo número venga a reducirse con el tiempo a menos de lo establecido.”
El Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, ya en clara recesión a todos los niveles, contaba con unos 10 monjes que tuvieron que abandonarlo. Ante las continuas cartas de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF) al Gobierno alertando de la posibilidad de destrucción del arte español, el Estado creó las llamadas Comisiones de Desamortización de Monumentos que, en teoría, se encargarían de contabilizar y velar por los objetos de arte que hubiera en estos lugares.

Portada renacentista (derecha), ahora en El Alamín.(Interviú)

En concreto, un legajo que se encuentra en la sede de la RABASF en Madrid con fecha 30 de abril de 1836 muestra el inventario de los elementos artísticos que había en el Monasterio por entonces. Además de la sillería del coro, el facistol y las pinturas de Juan Correa de Vivar ya mencionados en el anterior artículo, en este documento se habla de otros muchos objetos como por ejemplo: dos cabezas de Ecce-Homo que se encontraban en la sacristía, otras pinturas como el Descendimiento de San Juan Bautista situado junto a la capilla, una pintura de San Benito, El Martirio de San Lorenzo en el respaldo de la sillera y en el claustro superior un gran relieve de Jesucristo muerto además de muchas otras figuras, relieves y pinturas de menor consideración.
En 1853 un oficio del Gobierno de Madrid preguntaba a la Comisión Central de Monumentos sobre si la piedra del convento extramuros podría ser utilizada para construir una cárcel en San Martín de Valdeiglesias. Afortunadamente, esta comisión informó negativamente, aunque muchos objetos ya habían desaparecido para entonces como ya se puede intuir en un grabado de la Ilustración Española y Americana de 1892 realizado por Isidoro Salcedo.

Interior de la portada de El Alamín.

El Monasterio es finalmente propiedad del Estado en 1885, que se lo vende poco después a Ignacio José Escobar y López, I Marqués de Valdeiglesias. La familia del Marqués de Valdeiglesias lo poseyó hasta que se lo vende a Juan Claudio Güell, Marqués de Comillas en algún momento entre los años 1930-1940. Posteriormente, entre los años 1946 y 1956 la portada renacentista por donde se entraba al Monasterio se desmantela y traslada a la finca El Alamín en Toledo. Posiblemente, alrededor de 1951, el Marqués de Comillas lo habría vendido ya, aunque hubo que esperar a un auto judicial en 1962 para inscribirlo en el registro de la propiedad de San Martín de Valdeiglesias.

Elementos recuperados del pórtico.

Algunas personas han visitado los alrededores de esta finca privada para comprobar si efectivamente la portada renacentista se encuentra en este lugar, aunque no había sido posible encontrar evidencias fotográficas hasta ahora. Sin embargo, un reportaje de Interviú sobre Gerardo Díaz Ferrán en marzo de 2013 publicaba tanto en su portada como en las páginas interiores cómo los arcos de la portada y los torreones habían sido montados para ser la entrada de la residencia. La propia revista titulaba una de las fotografías: “La espectacular entrada de la residencia también alberga trofeos de caza”. Es bastante probable que muy poca gente que leyera esta información supiera de la procedencia e historia de esta entrada de piedra.
Como comenté en el anterior artículo, la gestión de Don Mariano García Benito consiguió que, la estatua de San Bernardo, un escudo con simbología cisterciense y otros elementos de la portada, se puedan admirar hoy en día en el Monasterio. Sin embargo, dos relieves, un blasón con retazos monárquicos y otras partes de esta espectacular portada, como el tímpano, continúan desaparecidos, aunque probablemente se encuentren en algún lugar de esta finca.
A diferencia de los anteriores propietarios, Don Mariano García Benito rápidamente se dio cuenta de la belleza y el arte contenidos en el Monasterio tras encontrar un anuncio en ABC en 1973 en el que se ponía a la venta, visitarlo a continuación y a las pocas semanas firmar la escritura de la propiedad. A pesar de su estado de ruina, no dudó ni un instante en pensar que lo que aún quedaba tenía un enorme valor histórico y cultural y que había que detener el expolio. Además, retomó la propuesta del Conde de Yepes para declarar Monumento Histórico-Artístico el Monasterio de Pelayos de la Presa en 1968. Finalmente, en noviembre de 1983 apareció en el Boletín Oficial del Estado, un Real Decreto firmado por Javier Solana declarando al Monasterio, Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional.

Mario Cuellar.

Una Respuesta para “El arte expoliado del Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias II”

  1. GRISES ROCAS BERROQUEÑAS

    Grises rocas berroqueñas
    que conformáis estos muros,
    moradores a extramuros
    que os avecinda a las Peñas.
    Os cortaron de unas breñas
    soñando ser campanario,
    marcadores del horario
    de oscuros seminaristas,
    mas por causas no previstas
    aquí estáis sin seminario.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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